21057(02-06-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21057  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

                                    Aprobada Acta N° 46.   

Bogotá,  D.  C.,  junio  dos  (2) de dos mil  cuatro (2004)   

VISTOS  

Procede   la  Sala  a  resolver  sobre  la  admisibilidad  formal  de la demanda de casación presentada por el defensor del  procesado   ISAID  COLORADO  CASTILLO,   quien   fuera   condenado  por  el  delito  de  cohecho  propio.   

  HECHOS  

          Fueron   tratados   en   el   fallo   impugnado   de   la  siguiente  forma:   

“Tuvieron  ocurrencia el 15 de octubre de  1999,  cuando el joven JAMES ANDRÉS ZAMORA, se presentó a las instalaciones de  las  Fuerzas  Militares  de  Colombia  (Ejército  Nacional),  Tercera  Zona  de  Reclutamiento,  en  compañía  del  señor GISNELO NIEVA SOLARTE, para poner en  conocimiento  de  las  autoridades  que  tiempo atrás el último en mención le  había  prometido  entregarle  la  libreta  militar  sin  que  tuviera  que  ser  reclutado  al  servicio  a  cambio  de  una  suma de dinero correspondiente a un  millón  quinientos  mil  pesos  ($1.500.000),  monto  que  fue cancelado por la  señora   madre   del   adolescente  y  una  vez  transcurridos  dos  (2)  años  aproximadamente   después  de  entregar  la  dádiva  el  implicado  incumplió  aduciéndole  al interesado (James Andrés) que el Sargento Mayor ISAID COLORADO  CASTILLO,   el   cual   se  encargaba  de  los  trámites  respectivos  para  el  reclutamiento  dentro  del  Ejército  Nacional ya había recibido el dinero que  solicitó  para  realizar dicha actuación fraudulenta sin embargo fue escaso al  manifestar  que  el  capital  recibido  solo subsanaba la entrega de una libreta  militar  de  dos  (2)  que había pedido tramitar el señor GISLENO, de la misma  forma ilegal.”   

ACTUACIÓN   PROCESAL   

          Abierta  la correspondiente investigación y vinculados ISAID   COLORADO  CASTILLO  y  Gisnelo  Nieva  Solarte  a  este proceso a través de indagatoria, la Fiscalía 100 Seccional  de  Cali  con  fecha  27  de  marzo de 2002 le dictó medida de aseguramiento de  detención  preventiva  al primero como presunto autor del delito de concusión,  mientras  declaró  que  en  relación  con el segundo a quien se le imputaba la  conducta  punible  de  cohecho  por  dar u ofrecer, no era necesario resolver la  situación  jurídica,  ello  de conformidad con lo previsto en el artículo 357  de  la  Ley  600  de  2000, por tener tal delito una penalidad inferior a cuatro  años.   

Cerrada  la  investigación,  el 17 de junio  siguiente  la  misma  Fiscalía  profirió  resolución  de acusación contra el  procesado  COLORADO  CASTILLO  por  el  delito  de  cohecho  propio  y a Nieva Solarte  por  la conducta punible de cohecho por dar u ofrecer.   

Correspondió  al  Juzgado Primero Penal del  Circuito  de  Cali adelantar el juicio, y celebrada la audiencia pública, el 28  de  noviembre  de  2002  condenó  al  acusado COLORADO  CASTILLO  a  la  pena de cuarenta y ocho (48) meses de  prisión  y  multa  de  cincuenta  (50)  salarios  mínimo  mensuales  legales e  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas por un lapso igual al de la  sanción  privativa  de la libertad al hallarlo autor penalmente responsable del  delito   de   cohecho.   Al  procesado  Nieva  Solarte  lo  condenó  a  la  pena  de  cuarenta  (40) meses de  prisión  y  multa  de  cincuenta  (50)  salarios  mínimos  mensuales legales e  interdicción  de  derechos  y  funciones públicas por un tiempo igual al de la  sanción  privativa  de  la libertad al hallarlo autor penalmente responsable de  la conducta punible de cohecho por dar u ofrecer.   

Contra  la sentencia anterior los defensores  de  los  procesados  COLORADO CASTILLO y Nieva Solarte  interpusieron   el  recurso  de  apelación  el  cual  resolvió  el  27 de febrero de 2003 el Tribunal Superior de Cali confirmando el  fallo  recurrido,  pronunciamiento de segunda instancia contra el cual sustentó  el  recurso  extraordinario  de  casación  el defensor del acusado COLORADO CASTILLO.   

  LA  DEMANDA   

Al amparo de la causal primera, artículo 207  del  estatuto  procesal  penal,  el libelista formula dos cargos contra el fallo  proferido por el Tribunal.   

En   el   cargo  primero,  acusa que el ad quem incurrió en violación  directa   de   los   artículos   405   del   Código   Penal,   “397  del  C.  de  P.  Penal”  y 29 de la  Constitución Política.   

En la fundamentación del reparo expresa que  los  jueces  de  instancia desestimaron los alegatos de la defensa y las pruebas  que  obran  en  el  expediente  “porque no existe una  sola”   que   comprometa   la  responsabilidad  del  procesado   ISAID   COLORADO   CASTILLO  en el delito de cohecho propio que se le imputa.   

Afirma que el sustento básico del proceso es  la  supuesta  entrega  de una suma de dinero a su representado y “la  inexistente confesión que incorrectamente se deduce del escrito  que  aparece  a folio 6 del cuaderno original”, en la  que   aparentemente   acepta   que   se   ha  dejado  un  dinero  en  depósito,  “pero,  por  ningún  lado  aparece  probado que él  esté  aceptando  haberlo  recibido,  ni  quien  se lo entregó ni cuanto fue el  total”.   

Sostiene  que en el proceso no se cumplieron  los  requisitos  necesarios  para determinar la veracidad de la denuncia, y como  en  la  actuación no existe otra clase de prueba, las decisiones proferidas por  los  jueces  de instancia “no se encuentran ajustadas  a derecho.”   

Ninguna  petición  formula  frente  a  este  reparo.   

En   el   cargo  segundo,   el   demandante  afirma  que  el  Tribunal  incurrió  en  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  por  error  en la  apreciación  de la prueba que se tuvo como base para iniciar la investigación,  es   decir,   la   manifestación   de  Gisnelo  Nieva  Solarte,   quien  siempre  afirmó  que  entregó  al  procesado   ISAID   COLORADO   CASTILLO  una  suma  de  dinero,  “pero, no logró  probar   o   demostrar   las   circunstancias   de   la   entrega   ni  la  suma  total.”   

Enseguida  manifiesta  que  en la actuación  procesal  no  aparece  prueba demostrativa de la responsabilidad de su prohijado  en  la  comisión  del  delito de cohecho propio, de manera que era improcedente  dictar  sentencia  condenatoria  en  su  contra,  pues  al  procederse  en forma  contraria  “se  está  violando  el  debido  proceso  señalado  en  el artículo 29 de la Carta Política, el cual sostiene que quien  sea  sindicado  tiene  derecho  a  presentar pruebas y a controvertir las que se  alleguen en su contra.”   

Y       agrega:       “en este caso la única prueba en contra  del  procesado  es  la supuesta manifestación del señor GISNELO NIEVA SOLARTE,  forzoso  es  colegir  que dicha prueba no tiene asidero legal, porque en ninguna  de  las  etapas  procesales  se  logró  demostrar  la  veracidad  de los hechos  denunciados.”     

Por  lo  anterior,  solicita  que se case la  sentencia  impugnada  y  en  su  lugar,  se  absuelva  al procesado ISAID COLORADO CASTILLO.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          Esta  Sala  ha  sido  insistente  y  reiterativa  en señalar que el  recurso  extraordinario  de casación, en tanto que no constituye sede adicional  para  continuar  el  debate  probatorio  que  sobre los hechos investigados y la  responsabilidad  del  procesado se cumplió en las instancias, que concluyó con  el  proferimiento  del  fallo  de  segundo  grado, exige para la admisión de la  demanda  que  el  sujeto  procesal  que en ejercicio del derecho de impugnación  acude  a  este  mecanismo observe las exigencias formales que la ley ha previsto  para  ello,  en  tanto  que  de  lo que se trata es de demostrar a través de un  juicio  técnico  jurídico que la declaración de justicia allí contenida, que  llega  a  esta  sede  amparada de la dual presunción de acierto y legalidad, se  sustentó  en  errores  de  hecho  o  de  derecho  ostensibles y relevantes o se  profirió  en  un juicio viciado de nulidad, ocurrencias una y otra que reclaman  para sí el necesario correctivo.   

Por  tanto, cuando en el libelo impugnatorio  se  desatienden  los  requisitos señalados en la normatividad llamada a regular  el  caso  concreto  (artículo  212  de  la Ley 600 de 2000), y fundamentalmente  cuando  se  soslaya  aquélla exigencia relacionada con la adecuada formulación  de  los  cargos  y  se  omite  señalar con la claridad y precisión debidas sus  fundamentos,  la  consecuencia  procesal  inmediata  no  puede  ser  otra que su  inadmisión según así lo establece la referida norma.   

A  partir  del anterior marco conceptual, lo  primero  que  se  advierte  es  que en la demanda que concita la atención de la  Sala  se  acierta  en la identificación de los sujetos procesales, la sentencia  objeto  de  impugnación,  la  síntesis  de  los hechos materia del juicio y el  resumen  parcial  de  la  actuación del proceso, pero igual no acontece con los  restantes  requisitos  ya  que  si  bien  se  señala  como causal la primera de  casación,  cuerpo  primero y segundo, no se procede para su desarrollo bajo los  presupuestos  de  precisión  y claridad requeridos para la demostración de las  censuras.   

En   el   cargo  primero,    formulado  al  amparo  de  la  causal  primera  de casación, cuerpo  primero,  el  impugnante  manifiesta  que la sentencia proferida por el Tribunal  incurrió   en  violación  directa  de  la  ley  sustancial  al  infringir  los  artículos  405  del  Código  Penal, 397 del estatuto procesal penal y 29 de la  Carta Política.   

Cuando   se  demanda  una sentencia por  violación  directa  de  la ley sustancial en cualquiera de sus tres modalidades  (falta  de  aplicación,  aplicación  indebida  o interpretación errónea), el  casacionista  debe  demostrar, sin desconocer los hechos plasmados en el fallo y  sin  discrepar de la forma como el juzgador los declaró probados, que entre las  partes motiva y resolutiva de la providencia no existe armonía.   

Al   recurrente   le  resultaba  imperioso  acreditar,   mediante   la   confrontación   objetiva  de  esos  dos  elementos  constitutivos  de  la  sentencia,  que entre ambos, en lugar de un nexo lógico,  existía  falta  de correspondencia. Sin embargo, el demandante no establece que  el  Tribunal  en  la  motivación  del  fallo,  hubiera  reconocido  sin lugar a  equívocos    que   el   procesado   ISAID   COLORADO  CASTILLO   es  ajeno  al delito de cohecho propio  que  le  fuera  imputado  en  la  resolución  de  acusación  o que el conjunto  probatorio  en  lugar  de  arrojar  certeza  sobre  la  conducta  punible  y  la  responsabilidad  causaba  incertidumbre,  y,  no  obstante  ello,  en  la  parte  resolutiva lo condenó cuando ha debido absolverlo.   

Por  el  contrario,  atentando  contra  los  requisitos  de  claridad  y precisión, el libelista se opone a las valoraciones  que  hiciera el Tribunal al confirmar la sentencia condenatoria proferida contra  el    procesado    COLORADO   CASTILLO   por  el  delito  materia de acusación, sin mencionar los errores en  que   ha   podido   incurrir  el  ad  quem al adoptar tal determinación.   

De  otra parte, el recurrente pasó por alto  que  el  artículo  397  del  estatuto  procesal  penal  alude  a los requisitos  sustanciales  de la resolución de acusación, luego no es de aquellos preceptos  sustanciales   que   consagran  conductas  punibles,  las  agravan  o  atenúan,  susceptible  por  tanto  de  ser  demandable por la causal primera de casación.   

En  igual  desacierto incurrió al evocar el  artículo  29  de la Constitución Política, garantía del debido proceso, cuya  transgresión  se  debe  demandar  por la causal tercera del artículo 207 de la  Ley  600  de  2000,  nulidad,  no así por la primera, con lo cual contradice el  principio  de  autonomía de los motivos de casación y afecta igualmente los de  claridad   y   precisión   que   gobiernan   la  impugnación  extraordianaria.   

En   el   cargo  segundo,  el  demandante  sostiene  que  el  Tribunal  incurrió  en  violación  indirecta,  al apreciar la prueba que le sirvió para  sustentar   la   sentencia   condenatoria   proferida   contra   su   defendido,  particularmente     la     manifestación     realizada     por     Gisnelio  Nieva Solarte que comprometió su  responsabilidad  en  el  delito  imputado,  valoración  a  la  cual se opone al  indicar  que  tal  imputación  no  se  logró  acreditar en el proceso y que al  haberse  proferido  fallo  adverso  se  afectó  la garantía del debido proceso  prevista en el artículo 29 de la Carta Política.   

Frente  a un cargo formulado al amparo de la  causal  primera de casación, cuerpo segundo, como el inicialmente anunciado, el  libelista  no  tuvo  en  cuenta que cuando se plantea en casación la violación  indirecta  de  la ley sustancial por errores en la apreciación de la prueba, es  deber   del   demandante   hacer  las  siguientes  precisiones:  “(1)  determinar  las  normas sustanciales violadas, siendo entendido  por  tales aquellas que definen, privilegían o califican la conducta típica, y  las  que  prevén  sus  consecuencias  jurídicas; (2) precisar el sentido de la  violación,  concepto  que  implica indicar si la violación sobrevino porque la  norma  no  fue  aplicada  debiendo  serlo,  o  porque se la aplicó no siendo la  llamada  a regular el caso; (3) Precisar y demostrar la clase de error cometido,  con  indicación  precisa  de  la prueba sobre la cual recae; y (4) acreditar la  trascendencia  del  yerro,  labor  que  impone  analizar  de  nuevo  el conjunto  probatorio,  con  prescindencia del error cometido, con el fin de mostrar que de  no  haberse  presentado  la  incorrección,  el  sentido  del fallo habría sido  distinto”1.   

Ahora si lo planteado por el recurrente es un  error  de  hecho,  deberá  precisar  su  especie: por omisión o suposición de  prueba  (falso  juicio  de existencia), por distorsión de su contenido fáctico  (falso  juicio  de  identidad)  o  por  desconocimiento de las reglas de la sana  crítica  (falso  raciocinio). Así mismo, en este caso deberá precisar en qué  consistió  el  error  y  su  trascendencia  en  el  sentido  del  fallo, siendo  contrario  a  la  técnica  casacional  entremezclar  ataques correspondientes a  yerros  distintos  dentro  de  un mismo planteamiento argumentativo, por atentar  contra   los   principios  de  claridad  y  precisión  que  deben  presidir  la  fundamentación de la censura.   

En  el asunto que concita la atención de la  Sala,   el   libelista   omitió   señalar   la  norma  o  normas  sustanciales  supuestamente  transgredidas  y  el  sentido  de  la violación, si por falta de  aplicación o aplicación indebida.   

Si  bien  anunció  un  supuesto error en la  apreciación  de  las  pruebas,  no  precisó  su especie, si  de hecho por  falso  juicio de existencia, de identidad o de raciocionio, como tampoco indicó  en  qué  consistió  el  mismo  y  su incidencia en la declaración de justicia  contenida en el fallo impugnado.   

En  algunos  apartes  de  este  reparo  el  libelista  se  limitó  a  afirmar  que  el  Tribunal  le dio credibilidad a las  declaraciones  de  Gisnelio Nieva Solarte sobre  la  entrega  de  dinero  a  su prohijado, afirmando que dicha  prueba  “no  tiene  asidero  legal”,  sin  precisar  en  qué consistió la supuesta irregularidad y cuál  hubiera  sido  el  sentido  del fallo de  excluirse tal prueba del contexto  probatorio.   

Ahora  que  el  procesado  tenía  derecho a  presentar  pruebas y a controvertir las que se allegaron en su contra, y de esas  garantías  se  le  privó, son temas que el libelista debió formular en cargos  separados  por  la  vía  de la causal tercera (nulidad por violación al debido  proceso  y/o al derecho de defensa), con la debida demostración, pero no por la  causal  primera,  cuerpo segundo, entremezclando los motivos de casación en una  amalgama  que  afecta  los  principios  de  claridad  y  precisión que rigen la  impugnación extraordinaria.   

Por  virtud  de  las  anteriores  falencias,  razonable  se  impone  concluir  que  el  demandante  no sólo deja sin adecuado  fundamento  los  dos cargos anunciados, sino que pone en evidencia el equivocado  entendimiento  de la teleología del recurso de casación, en la medida en que a  través  de  un escrito de libre facción termina equiparado con una oportunidad  adicional  o,  tercera  instancia,  si  se  quiere,  orientada a  revivir y  prolongar  el  debate  probatorio,  olvidando que este concluyó con el fallo de  segunda  instancia  que  arriba a esta sede precedido de la doble presunción de  acierto y legalidad.   

Así  las  cosas,  en  tanto que la Corte no  puede  suplir las deficiencias ni corregir las imprecisiones de las demandas, se  impone  su inadmisión, de conformidad con lo dispuesto por los artículos 212 y  213  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  lo  cual  conlleva la consecuencia  procesal  de  declarar desierta la impugnación, mediante decisión que adquiere  ejecutoria  en  la  fecha  en  que  es  suscrita  y  no  admite  recurso alguno.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir la demanda de casación presentada  en  defensa  del  procesado  ISAID  COLORADO CASTILLO,  por   las   razones   señaladas   en   la   anterior  motivación.   

Contra   esta   providencia   no   procede  recurso  alguno.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS   

JORGE              ANÍBAL             GÓMEZ  GALLEGO              ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                  

ÉDGAR                       LOMBANA  TRUJILLO                       ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN        

MARINA               PULIDO               DE  BARÓN                        JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID         RAMÍREZ        BASTIDAS                    MAURO                     SOLARTE  PORTILLA         

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

1 Auto  Mayo27/03, rad. 19812, M. P. Fernando E. Arboleda Ripoll.     

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