19471(06-10-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 19471  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado   Ponente:  HERMAN      GALÁN  CASTELLANOS   

Aprobado en acta No. 084  

Bogotá  D.C.,   seis (6) de octubre de  dos mil cuatro (2004)   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la   demanda  de  revisión  formulada  por  el apoderado del condenado  Medardo Guerrero Mendoza.   

I  ANTECEDENTES   

1.  HECHOS   

1.1.  Atendiendo el relato que de los mismos  hace  el  Tribunal Superior de Cúcuta, en el mes de diciembre de 1991, personas  que  transitaban  por  el  anillo vial del municipio de los Patios, vía que une  con  la  autopista  internacional  que  conduce a San Antonio del Táchira   dieron  cuenta  a  las  autoridades  de policía del hallazgo de restos humanos,  información  que  no  fue  atendida  lo  que  motivó  su comparecencia ante el  Departamento  Administrativo  de  Seguridad DAS, comprobándose la información.   

Realizada  inspección judicial en el lugar,  fueron  halladas  ocho  fosas  comunes  y, en su interior, 17 cadáveres, de los  cuales  11  fueron  identificados  como  de personas que habían desaparecido en  forma  violenta en virtud a la intervención de hombres armados comprometidos en  homicidios  que por sus características venían siendo cometidos  respecto  de  grupos, escogidos selectivamente. Además,  se encontraron 16 placas de  vehículos,   documentos   de   identidad,  ropas  de  hombre  y  mujer,  y  una  granada.   

1.2.  Para  adelantar  la  investigación se  conformó   una  Unidad  Móvil  investigativa  integrada  por  tres  jueces  de  instrucción  criminal, apoyadas por un grupo de investigadores del DAS, quienes  durante  el  término de indagación preliminar establecieron que los autores de  los  múltiples  homicidios,  secuestros  y  hurtos  pertenecían  a la Policía  Nacional  Grupo  Antiextorsión  y  Secuestro y Grupo Automotores del  F-2,  quienes  para  tales  actividades  ilícitas  utilizaron  dos  vehículos  de la  entidad,   uno   de   los   cuales   conducía  el  condenado  Medardo  Guerrero  Mendoza.   

1.3.   Adelantada   la   correspondiente  investigación,  el  5  de noviembre de 1992, la Fiscalía profirió resolución  de  acusación  en  contra  de Luis Alberto Moscoso, Luis Jesús Contreras Roas,  Mauricio  Ordóñez  Basto,  Álvaro  Pabón  Benítez,   Alfonso  Salgado,  Norberto   Sánchez   Pabón   y   Hernando   Casadiego  Bautista  como  autores  responsables    del    delito    de    homicidio    agravado   en   NOHELIA   SANTIAGO   LOZANO,  NELCY  DURÁN  LOZANO,  MANUEL  PEÑA  GARZÓN,   ALFONSO   RINCÓN   BARÓN,   NÉSTOR   PÉREZ   LLANES,  NOHORA  LUZ  GRASS      GARCÍA,    WILLIAM    BERMÚDEZ      CARVAJAL,     ÓMAR   ALBERTO   

CUÉLLAR BAUTISTA, JESÚS MARÍA PEÑA, JOSÉ  DE  JESÚS  ROJAS OLARTE Y  JOSÉ  ORLANDO  ROJAS  LONDOÑO,  en concurso con los  delitos  de secuestro simple en PEDRO ANTONIO GRANADOS  Y  ANDRÉS ALBERTO JAIMES COCK, hurto y concierto para  delinquir,  en  tanto  que  precluyó  la investigación  a favor de unos y  dispuso     continuar    la    investigación    en    relación    con    otros  procesados.   

1.4.   Revocada  parcialmente  en  segunda  instancia  la  resolución   de  acusación,  en cuanto profirió pliego de  cargos,  además,  en  contra  de Medardo Guerrero Mendoza y José Antonio Arias  Sierra,  se  produjo  la ruptura de la unidad procesal, en virtud de una nulidad  parcial  declarada  el  10 de junio de 1993 por el Tribunal Superior de Cúcuta,  motivo    por   el  cual, uno de los procesos involucró al aquí  condenado  Medardo  Guerrero  Mendoza,  a Alfonso Salgado y a Hernando Casadiego  Bautista,  quienes  fueron  acusados  el  19  de  julio  de 1994 por los delitos  plurales  de homicidio, en concurso con hurto, secuestro simple y concierto para  delinquir.   

2.   SENTENCIAS  CUESTIONADAS   

Medardo Guerrero Mendoza y dos procesados mas  fueron  condenados  por el Juzgado 7º Penal del Circuito de  Cúcuta el 14  de  junio  de  1995  a 24 años de prisión y a la accesoria de interdicción de  derechos  y funciones públicas por un lapso igual, como autores responsables de  los  delitos  de  homicidio  agravado,  secuestro, hurto calificado y agravado y  concierto  para delinquir,  fallo que fue apelado por los defensores de los  procesados.   

La Sala Penal del Tribunal Superior de   Cúcuta  confirmó  la  sentencia  el  26  de  febrero  de 1996, al concluir que  valorada  en  su  conjunto  la prueba indiciaria se advierte una vinculación de  causalidad  de  tal  conexión  que  permite  inferir  indiscutiblemente  que el  procesado  Medardo  Guerrero  Mendoza  participó  en  los  ilícitos  que se le  imputan,  además, tuvo en cuenta la declaración de la compañera de una de las  víctimas  sobre  las amenazas y extorsión de que lo hacía objeto, a la que le  dio crédito pese a haberse retractado.   

Contra  dicha sentencia se interpuso recurso  extraordinario  de  casación. La Sala Penal de la Corte, en sentencia del 24 de  abril  de  2001,  desestimó  los  recursos  presentados  por  los defensores de  Medardo  Guerrero  Mendoza  y Alfonso Salgado, casó parcialmente   de  manera  oficiosa la sentencia recurrida para limitar la pena de interdicción de  derechos  y  funciones  públicas  al  lapso  de 10 años respecto de dos de los  procesados   y  casó  la  sentencia  impugnada   en  relación con el  procesado  de  Hernando  Casadiego  Bautista,  declarando la nulidad parcial del  proceso   a   partir   del   auto   que   decreta   pruebas   en  la  etapa  del  juicio.   

Se  allegó  constancia  expedida  por  el  Secretario  del  Juzgado  5º Penal del Circuito de Cúcuta   sobre el  estado  del proceso en relación con el demandante, que corresponde a la reseña  efectuada,  y  del  poder conferido por el  condenado Guerrero Mendoza para  presentar la demanda de revisión.   

3.    LA   DEMANDA   

El  apoderado  del  demandante  invoca  como  fundamento  de  la  acción  de  revisión  la  causal 3ª del artículo 220 del  Código  de Procedimiento Penal, que prevé: “cuando  después  de  la sentencia condenatoria aparezcan hechos nuevos o surjan pruebas  no  conocidas  al  tiempo  de  los  debates,  que  establezcan su inocencia o su  inimputabilidad.”.   

Como   fundamentos   de   hecho  aduce  la  declaración   extra   proceso  rendida  por  CRITIAN  MURILLO  ORTIZ, compañero de cárcel de ANTONIO   MORALES   MOSCOSO,  condenado  también  por  estos  hechos,  y  quien  le habría manifestado que MEDARDO  GUERRERO MENDOZA era inocente de  los  cargos  que  se  le  habían  formulado  y  por  los cuales estaba purgando  condena,   afirmación   que   hace   de   manera   general,  sin  precisar  las  circunstancias   y   las   razones   que   la   soportan,   manifestaciones  que  corroborarían  las  alegaciones  presentadas por el procesado en el curso de la  audiencia  de  sustentación  del  recurso  de  apelación interpuesto contra la  sentencia de primera instancia.   

Como   pruebas   aporta,   entonces,   las  declaraciones  extra  proceso  de  Critian   Murillo  Ortiz,  Luis  Antonio  Morales  Moscoso y de otro condenado, Mauricio Ordóñez Basto, quienes de forma  genérica  pregonan  la  inocencia del demandante sin especificar las razones de  su dicho.   

II CONSIDERACIONES DE LA  CORTE   

1.   De conformidad con lo previsto por  el  artículo  222  de la Ley 600/00, Código de Procedimiento Penal, la demanda  de  revisión  debe estar acompañada de las copias de la sentencia de primera y  segunda  instancia,  la   respectiva constancia de ejecutoria, al igual que  de  las  pruebas  con  las  que se pretenda demostrar la veracidad de los hechos  sobre  los  que  soporta  la  petición, exigencia que es obligatoria, cuando se  invoca,  como  en  el  caso  que  se analiza, la causal tercera de revisión, es  decir,  cuando  la causal en la que se fundamenta  la demanda  alude a  la  presentación  de  pruebas  nuevas que no fueron conocidas  en el curso  del   proceso  y  que  conducen  a  probar  la  inocencia  del  condenado  o  su  inimputabilidad.   

En  este  evento,  el  apoderado  del  actor  allegó  las  copias  exigidas  de  las  sentencias  con  la  constancia  de  su  ejecutoria,  aunque  el  texto  del  fallo de primera instancia es completamente  ilegible,    precisó  las  autoridades  judiciales  que  fallaron  el  proceso  en  primera  y  segunda  instancia  e indicó y aportó las pruebas que  califica  como  nuevas  y  con  las  que  pretende  establecer  la inocencia del  condenado.   

2.  No  obstante,  que  podría  afirmarse  ab  initio que las pruebas  referidas  tienen  el carácter de nuevas, por cuanto el testigo invocado no fue  escuchado   en   declaración  en  el  curso  del  proceso  ni     era         conocido          y      que     las     manifestaciones     de    los   otros    

condenados, no habrían sido expresadas en el  curso  del  trámite,  por lo que, se repite,  pueden ser considerados como  aspectos   nuevos   en   el   debate   suscitado   sobre   la  participación  y  responsabilidad  del  demandante,  lo  cierto  y contundente es que no tienen el  carácter o condición exigido por la ley de pruebas nuevas.   

3.  En  efecto,  no  basta  que  el  medio  probatorio  sea  nuevo  en  el  proceso,  para que tenga la potencialidad de ser  evaluado  como  tal  y  permita  cuestionar  válidamente  la condición de cosa  juzgada    que   ampara    la   sentencia   objeto   de   la   acción   de  revisión.   

Para  que  las  pruebas que se invoquen como  sustento  de  la  causal  tercera   tengan  la  condición  de ‘nuevas’ deben ceñirse de manera estricta al  régimen  probatorio  establecido  por  el  Código  de  Procedimiento Penal, es  decir,  atender  los  principios  que  las orientan, la finalidad específica de  búsqueda  de  la  verdad  real,  por  lo  tanto,  deben estar referidas  a  demostrar   las   circunstancias   que  demuestren,  la  inocencia  o  falta  de  responsabilidad   o   las   condiciones   del  sujeto  activo  que  permitirían  considerarlo  como inimputable, por lo tanto, no podrán aducirse como tales las  pruebas  ya  conocidas  y  debatidas en el curso del proceso, las que hayan sido  obtenidas  de  manera  ilegal,  las ineficaces, impertinentes, las prohibidas, o  que   versen   sobre   hechos   notoriamente   impertinentes  y  las  claramente  superfluas.   

Por consiguiente, en el trámite de revisión  no  cualquier  medio  probatorio puede ser aducido como válido para destruir la  certeza de   

responsabilidad    declarada    en    la  sentencia,   bajo  la  causal tercera, sino aquella que además de tener la  condición      de      prueba     ‘nueva’  no  conocida  en  el  curso  del proceso,  haya sido obtenida legalmente, y sea  eficaz y pertinente.      

Lo anterior, permite señalar que las pruebas  que  se  aducen  como  soporte  fáctico  de  la  demanda de revisión deben ser  examinadas  bajo estos parámetros para determinar la seriedad de la pretensión  y   la  potencialidad  que  tengan  para  desvirtuar  los  elementos  de  juicio  existentes  en el proceso y que sirvieron de medios probatorios para soportar la  sentencia de condena.   

4.  En  este  caso,  el demandante aporta la  declaración  de  un  testigo  que  no  participó en el debate probatorio en el  curso  de  la  investigación,  sin  embargo,  el objeto probatorio del mismo no  está  referido  a  las  circunstancias que se debatieron en su interior, sino a  las  manifestaciones  tardías  de uno de los procesados que fue condenado y que  ahora pregona la inocencia del demandante.   

La simple manifestación de arrepentimiento o  de  ajenidad  de una persona que ha sido condenada a través de un proceso en el  que  se  han  respetado  todas  sus  garantías procesales y defensivas no puede  constituir  un  medio  serio  para desvirtuar el principio de cosa juzgada   que    ampara   los   fallos   cuya   revisión se  demanda.     

Tanto  el ahora declarante como el  que  reclama  su  inocencia  tuvieron amplia oportunidad para debatir este aspecto en  el  curso del proceso, hasta el punto de haberse definido la legalidad del fallo  a través del recurso extraordinario de casación.   

Pero, además de ello, es preciso colegir que  ninguna  seriedad  ni  fundamentación  soporta  tal  aseveración,  pues sería  indispensable  que  la  misma tuviera la potencialidad de desvirtuar o derrumbar  la  certeza  que  emana  de los elementos de juicio ponderados por los jueces de  instancia   para  determinar  su  responsabilidad  por  los múltiples  delitos  que  se le imputan, sin que ningún elemento de juicio concreto y serio  se   desprenda  de  las  declaraciones aportadas sobre  el particular.  Por  el  contrario,  lo  que se vislumbra es la pretensión de revivir un debate  sobre  la  participación  y  responsabilidad  de  Medardo Serrano Gómez en los  delitos por los que fue condenado.   

Por consiguiente, los  medios de prueba  señalados  en  la  demanda  de  revisión  como  prueba nueva, que de conocerse  hubiera  variado  el  sentido  de  la decisión, no tienen tal carácter, ya que  como  ha  quedado precisado el aspecto que pretende probarse con estos elementos  de  juicio  es  una  afirmación genérica de inocencia, sin referencia alguna a  los  cargos concretos formulados en su contra y ni a los elementos de juicio que  permitieron  deducir  el  juicio  de  responsabilidad y la condena subsiguiente.   

5.  Conclúyese, entonces, que la demanda de  revisión  no cumple con los presupuestos necesarios para que sea considerada su  admisión,  ya  que  no  basta  con  enunciar  la causal que se invoca, y aducir  despreocupadamente   pruebas  calificadas  como  nuevas,  sino  que se hace  preciso,     esbozar     los     hechos,     las    pruebas    ‘nuevas’  y  expresar  de  manera  razonada y  lógica  la incidencia que habrían tenido éstas en el fallo condenatorio   de  haberse  conocido  y  probado  dentro del proceso que ya ha culminado, no de  otra  forma,  podrá la Corte examinar la validez y seriedad de la solicitud que  pretende  atacar  el  valor  de  cosa  juzgada  y  la  presunción  de acierto y  legalidad que reviste las sentencias del Tribunal y de la Corte.   

III DECISIÓN  

En    consecuencia,    al   carecer   de  fundamento   la  demanda  de  revisión  formulada  en  representación del  condenado Medardo Guerrero Mendoza  se inadmitirá   

Por  lo  expuesto,  la  Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1.  Reconocer   al   doctor Jesús  Libardi  Colmenares  Sayago,  como apoderado de Medardo Guerrero Mendoza, en los  términos y para los efectos del poder conferido.   

2.   Inadmitir  la  demanda  de  revisión  presentada en nombre del condenado Medardo Guerrero Mendoza.   

NOTIFÍQUESE    Y  CÚMPLASE   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                     ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO                       MARINA                                 PULIDO                                 DE  BARÓN                     

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANÉS                 YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                         

MAURO            SOLARTE  PORTILLA                           ALFONSO PINILLA C.   

                                                                              (conjuez)   –  No  hay  firma   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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