21021(24-07-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 21021  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta Nº  084  

          Bogotá  D.  C.,  julio  veinticuatro  (24) del dos mil tres (2003).   

VISTOS  

          Decide  la  Sala sobre la admisibilidad de las demandas de casación  presentadas  por  los defensores de las señoras CARMEN  ALICIA   OSPINA  BOCANEGRA  y  MARÍA  BERTHILDA  CLEVES  DE  OSPINA,  condenadas por el Tribunal Superior de Bogotá como responsables,  ambas,  del  delito  de  falsedad  material  de  servidor  público en documento  público  y la primera además como autora del hecho punible de fraude procesal.   

          También  se  resolverá  lo  pertinente  a  la procedibilidad de la  acción  penal  derivada del delito de falsedad material de servidor público en  documento público.   

HECHOS  

          La  sentencia  dictada  por el Tribunal Superior de Bogotá el 21 de  mayo  de  2002,  relata los hechos a los cuales se refiere su pronunciamiento en  los siguientes términos:   

          “Se  contraen  principalmente  a  la  adulteración  de la Escritura  Pública  Nº  1148 del 20 de noviembre de 1990, expedida por la Notaría Única  del  Guamo (Tolima), a cargo de la Dra. Concepción Gutiérrez de Vidales (quien  la  convalida)  mediante  la  cual  el  señor Juan Nepomuceno Ospina Gutiérrez  transfiere   a   su   cuñada  MARÍA  BERTHILDA  CLEVES  OSPINA,  los  derechos  herenciales  que  tiene  sobre  la  finca  Jagüito  de  la vereda Barroso, para  efectos  de lo cual, según lo determinó la Sección de Grafología Forense del  Instituto  de  Medicina  Legal,  se falsificó por imitación la firma del antes  nombrado  quien, casualmente, falleció el día 27 del mismo calendario (8 días  después) tras soportar una penosa enfermedad.   

         “Igualmente,   se  desprende  de  autos  que  esa  misma  Escritura  Pública  fue  utilizada  por CARMEN ALICIA OSPINA BOCANEGRA, hija del fallecido  Juan  Nepomuceno  Ospina  Gutiérrez,  dentro  del  proceso  de sucesión de sus  padres  Víctor  José Ospina y María Cleofe Gutiérrez de Ospina, para impedir  que  formara  parte  de  la  masa  herencial  correspondiente  a  ese asunto, en  detrimento  de  los  intereses  que  sobre  la  misma tendrían las denunciantes  Martha  Cecilia  Ospina  y  Gloria  Marina Vásquez, y además Nohora Vásquez y  Sandra   Mónica   Ospina  Plata,  hijas  extramatrimoniales  del  de  cujus  en  mención”.   

ANTECEDENTES  RELEVANTES   

          1.-  El  20  de  marzo  de 1998, la Fiscalía Sexta Especializada de  Patrimonio  de  Armenia  (Quindío),   formuló  resolución  de acusación  contra  Concepción  Gutiérrez  de  Vidales  y MARÍA  BERTHILDA  CLEVES  DE  OSPINA  como  presuntas autoras  responsables  del hecho punible de falsedad ideológica en documento público; y  contra   CARMEN  ALICIA  OSPINA  BOCANEGRA  como  autora  de  los delitos de falsedad ideológica en documento  público y fraude procesal. (Folios 11 a 49 C. O. 7).   

          2.-   En   el   momento   de  la  notificación  de  la  providencia  calificatoria   dos  de  los  defensores  de  las  sindicadas  manifestaron  que  interponían  recurso  de  apelación;  sin embargo, como no lo sustentaron, fue  declarado  desierto el 14 de abril de 1998. La última notificación se cumplió  el 21 de ese mes. (Folio 134. C.O. 7).   

          3.-  El  5  de  febrero  de 2001 el Juzgado 26 Penal del Circuito de  Bogotá  dictó  la  sentencia  de primera instancia, en la cual absolvió a las  procesadas  de  los  cargos  que  se  les  habían imputado en la resolución de  acusación. (Folios 1 a 23 C.O. 11).   

          4.-  Por  apelación  interpuesta  por  la  parte civil, el Tribunal  Superior   de   Bogotá,   modificando   la  tipificación  seleccionada  en  la  acusación,  revocó  la  determinación anterior en sentencia del 21 de mayo de  2002  para condenar a Concepción Gutiérrez de Vidales  a la pena principal de cuarenta (40) meses de prisión  como  autora responsable del delito de falsedad material de servidor público en  documento  público;  a  MARÍA  BERTHILDA  CLEVES  DE  OSPINA   a   treinta  (30)  meses  de  prisión  como  interviniente   en   la   comisión   del   mismo   delito;   y  a  CARMEN  ALICIA  OSPINA BOCANEGRA a cuarenta  y  seis  (46)  meses  de  prisión  como  determinadora  del  delito de falsedad  material  de  servidor  público  en  documento  público y autora del delito de  fraude procesal. (Folios 26 a 45. C. Tribunal).   

          Además  de  las  penas  privativas  de  la  libertad,  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  impuso  a  las  tres  sentenciadas  la  pena accesoria de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo lapso de la  principal;    y    a    Concepción   Gutiérrez   de  Vidales la también accesoria de pérdida del cargo de  Notaria  Única  del  Guamo  (Tolima).  Así  mismo les dedujo la obligación de  pagar,  solidariamente, una suma equivalente a cuatrocientos (400) gramos oro, a  cada una de las ofendidas, por concepto de perjuicios materiales.   

          Por    último,   con   otras   determinaciones,   el   ad  quem,  sustituyó  la pena de prisión  impuesta  a  las  señoras  Concepción  Gutiérrez de  Vidales   y  a   CARMEN  ALICIA   OSPINA   BOCANEGRA   por   la   de  prisión  domiciliaria.   

          5.-  Concedido el recurso de casación interpuesto oportunamente por  los  titulares  de  la  defensa  de  las  tres  sentenciadas,  el  apoderado  de  CARMEN    ALICIA    OSPINA    BOCANEGRA  presentó la demanda respectiva dentro del término concedido para  ella. (Folios 110; 112 a 136 C. Tribunal).   

          6.-  El  5 de noviembre de 2002, dos días antes del vencimiento del  traslado    otorgado    para    presentar    la    demanda    de    Concepción  Gutiérrez  de  Vidales, en la  secretaría  del Tribunal Superior de Bogotá se recibió el poder conferido por  la    sentenciada    al    abogado    Gustavo   Lara  Ortiz  y  la  solicitud  para  que  fuera  ampliado el  término  para la presentación de la respectiva demanda de casación; prórroga  que   fue   denegada   en   auto  del  20  de  noviembre.  (Folio  165;  177  C.  Tribunal).   

          7.-  El  13  de enero de 2003, dentro del término concedido para la  presentación  de  la  demanda correspondiente a MARÍA  BERTHILDA   CLEVES   DE   OSPINA,   el   doctor   Gustavo  Lara Ortiz presentó  demanda  conjunta  de  casación  a  nombre  de esta procesada y de Concepción  Gutiérrez de Vidales. (Folios  175; 183 a 186; 193 a 224 C. Tribunal).   

          8.-  Mediante  auto  del 21 de febrero de 2003, el Tribunal Superior  de  Bogotá  declaró  extemporánea la demanda de casación presentada a nombre  de   Concepción  Gutiérrez  de  Vidales;  y  el  2 de mayo se negó a reponer esa determinación; la cual, a  su  vez,  fue  objeto  del  recurso  de  queja.  (Fls.  267 a 269 ; 296 a 299 C.  Tribunal).   

          9.-  En  auto del 3 de julio en curso, en el expediente radicado con  el  número  21010  esta  Sala  denegó  por  improcedente  el  recurso de queja  impetrado  por  la defensa de Concepción Gutiérrez de  Vidales,  motivo  por  el  cual,  este pronunciamiento  aludirá  a  las demandas de casación intentadas a nombre de las dos procesadas  restantes.   

CONSIDERACIONES   

          Un  aspecto previo que debe abordar la Sala antes de examinar si las  demandas  de  casación  oportunamente  presentadas  se ajustan a los requisitos  formales  y sustanciales impuestos por la ley para que el recurso extraordinario  tenga  viabilidad,  es el atinente a si la acción penal derivada de los delitos  por  los  cuales se acusó a las tres procesadas se extinguió por el transcurso  del tiempo.   

          El  numeral  4  del artículo 82 de la ley 599/00 ha establecido que  una  de  las  causales  de  extinción  de la acción penal es la prescripción;  fenómeno  que  acaece,  en  general,  cuando  transcurre  un  término igual al  máximo  de  la  pena fijada en la ley para la pena privativa de la libertad sin  que  en  ningún  caso pueda ser inferior a cinco (5) ni superior a veinte (20),  salvo  que  se trate de los delitos de genocidio, desaparición forzada, tortura  y  desplazamiento  forzado,  en  los  cuales el lapso se extiende a treinta (30)  años,  según  lo  establecen  los  dos primeros incisos del artículo 83 de la  misma codificación.   

          Por  otra  parte, el inciso 5º del citado artículo 83 ibídem  establece  que cuando un servidor  público  es  autor  o partícipe de una conducta punible realizada en ejercicio  de  sus  funciones,  de  su  cargo  o  con  ocasión  de  ellos,  el término de  prescripción de aumenta en una tercera parte.   

          Al  tenor  de lo dispuesto por el artículo 84 del referido estatuto  el  cómputo de ese término extintivo de la acción se inicia desde el día que  se  consuma  la  conducta  punible,  si es de ejecución instantánea o desde la  perpetración  del último acto, si es de ejecución permanente. Sin embargo, el  término  se  interrumpe  con la resolución acusatoria debidamente ejecutoriada  para  comenzar  a  correr de nuevo por la mitad del lapso inicial, sin que pueda  ser  inferior  a  cinco (5) ni superior a diez (10) años, conforme lo ordena el  artículo 86 de la ley procesal penal.   

          Al  efecto  conviene  precisar  que  las  conductas punibles por las  cuales  fueron  procesadas  las  señoras CARMEN ALICIA  OSPINA  BOCANEGRA,  MARÍA BERTHILDA CLEVES DE OSPINA y  Concepción   Gutiérrez   de   Vidales  se  ejecutaron  bajo  la  vigencia del Decreto 100 de 1980; así los  delitos   de   falsedad  ideológica  en  documento  público,  imputado  en  la  acusación  y  falsedad  material  de  servidor  público en documento público,  atribuido  en la sentencia de segundo grado, estaban descritos en los artículos  218  y  219,  ambos  sancionados  con  pena  de prisión de tres (3) a diez (10)  años.   

          El  hecho  punible  de  falsedad  ideológica  en documento público  ahora  está  contemplado  en el artículo 286 de la Ley 599/00 y el de falsedad  material  de  servidor  público  en documento público en el segundo inciso del  artículo  287  de  la  misma  codificación y ambos están sancionados con pena  privativa  de  la  libertad  por  un  término  que  va de cuatro (4) a ocho (8)  años.    

          Ello  significa  que,  aun cuando la pena imponible para los delitos  de  falsedad  documental es más favorable en el Código Penal anterior respecto  del  tope  mínimo, no ocurre lo mismo con el tope máximo el cual, fue reducido  por  la  ley  599/00  de diez (10) a ocho (8) años, de manera que en materia de  prescripción     y    por    favorabilidad,    se    aplicará    la    última  legislación.   

          Así  las  cosas, la primera observación que procede es la relativa  a  que  el  delito  de  falsedad documental no alcanzó a prescribir antes de la  ejecutoria  de  la resolución de acusación, por cuanto la conducta se realizó  el  20 de noviembre de 1990, fecha en que se extendió la Escritura Pública Nº  1148   de  la  Notaría del Guamo (Tolima) y el pliego acusatorio quedó en  firme  el  24  de  abril de 1998, tres (3) días después de cumplida la última  notificación  del  auto  que  declaró  desierto  el  recurso de apelación que  contra  él  habían  interpuesto  dos defensores; por tanto, no se completó el  término  de  ocho  (8)  años que, a la luz de la nueva legislación sustantiva  penal, producía la extinción de la acción penal.   

          Interrumpido  así  el  término prescriptivo, el citado 24 de abril  de  1998  se  reinició  el nuevo cómputo que es de cinco (5) años, por ser el  tope  mínimo  establecido  en  la  ley  para  el  efecto, dado que la mitad del  término  inicial  al  que  se  refiere  el  artículo  86  del Código Penal se  cumpliría  en  cuatro  (4)  años. Entonces, para las sentenciadas CARMEN  ALICIA  OSPINA BOCANEGRA y MARÍA BERTHILDA CLEVES DE OSPINA  ese  lapso extintivo se cumplió el pasado 24 de abril  de  2003 en relación con la acción penal correspondiente al delito de falsedad  material  de  servidor  público  en  documento  público,  cuando el proceso se  encontraba  en  el Tribunal Superior de Bogotá tramitando la extemporaneidad de  la   demanda   presentada   a  nombre  de  Concepción  Gutiérrez  de Vidales; fenómeno que se reconocerá en  la  parte  resolutiva  de  este  proveído,  para  ordenar, consecuentemente, la  cesación  del  procedimiento  que por esa conducta punible se adelantaba contra  las   procesadas   OSPINA   BOCANEGRA   y  CLEVES  DE  OSPINA.   

          Con  respecto  a la sentenciada Concepción  Gutiérrez  de  Vidales  la situación es distinta  por  cuanto  ejecutó  la conducta constitutiva de falsedad material de servidor  público  en  documento  público  en su condición de Notaria y en ejercicio de  sus  funciones, motivo el cual, el término de prescripción se debe incrementar  en  una  tercera  parte,  como  lo  ordena el inciso quinto del artículo 83 del  actual estatuto punitivo.   

          Bajo  tales  parámetros,  el término normal de prescripción de la  acción  penal  correspondiente  al  delito  de  falsedad  material  de servidor  público     en     documento     público     cometido     por     Concepción  Gutiérrez  de Vidales, con el  incremento  indicado,  de acuerdo a la nueva legislación que es más favorable,  es  de  diez  (10) años y ocho (8) meses. Una vez interrumpido ese término, la  extinción  se  cumple  en la mitad de ese tiempo, es decir en cinco (5) años y  cuatro  (4) meses que contados desde el 24 de abril de 1998, se cumplirán el 24  de  agosto  del  presente  año; lo que hace evidente que no se ha extinguido la  acción  penal  derivada  del  delito  por  el  cual  se acusó a la sentenciada  Gutiérrez        de        Vidales.   

          En  lo  que  se  refiere  al  delito  de fraude procesal atribuido a  CARMEN    ALICIA    OSPINA    BOCANEGRA,  para  efectos  de la prescripción se debería tener en cuenta la  normatividad  vigente  al  momento  de  realizar la conducta punible, esto es el  artículo  182  del  Decreto  100  de  1980 porque estaba sancionado con pena de  prisión  por  el  término  de  uno  (1)  a cinco (5) años, en tanto que en el  artículo  453  de  la  ley  599 de 2000 tiene asignada una pena privativa de la  libertad por el lapso de cuatro (4) a ocho (8) años.   

          Lo  anterior  daría  a  pensar que la acción penal por este delito  también  habría prescrito por haber transcurrido más de cinco (5) años desde  cuando  quedó  en  firme  la acusación; sin embargo, no es así, por cuanto la  conducta  constitutiva  de  fraude  procesal  es  de  carácter  permanente y el  término  prescriptivo  sólo comienza a correr a partir de la perpetración del  último acto.   

          En  ya  antigua jurisprudencia la Corte ha sostenido que la conducta  que  estructura el delito de fraude procesal es de carácter permanente, pues si  bien  puede  iniciarse  con  un  determinado proceder, la inducción en error al  servidor  público,  que  es la acción sancionada penalmente, se prolonga en el  tiempo,  en  tanto  subsista  la  potencialidad de que el error siga produciendo  efectos  en  el bien jurídico. Entre los diversos pronunciamientos que sobre el  punto ha emitido la Sala se pueden citar los siguientes:   

          1.-  En  la  sentencia  de casación del 17 de agosto de 1995, en la  radicación   8968,   con  ponencia  del  Magistrado  Fernando Enrique Arboleda Ripoll, se dijo:   

“En  relación  con  el  delito de fraude  procesal,  es  preciso que se insista en que este hecho punible “surge cuando la  actividad   judicial  se  ve  entorpecida  por  la  mendacidad  de  los  sujetos  procesales  quienes  gracias  a la desfiguración de la verdad, consiguen que la  decisión  judicial  sea  errada  y por ende, ajena a la ponderación, equidad y  justicia,  que es su objetivo primordial” (Cas. junio 28 de 1994, M.P. Dr. Jorge  Enrique  Valencia  M.). Sin embargo, se agrega, puede tratarse de un delito cuya  consumación  se  produzca  en el momento histórico preciso en que se induce en  error  al  empleado  oficial,  si  con ese error se genera  más o menos de  manera  inmediata  la  actuación contraria a la ley. Pero si el error en que se  indujo  al funcionario, se mantiene durante el tiempo necesario para producir la  decisión  final  contraria  a  la  ley  cuya  finalidad se persigue, y aún con  posterioridad  a  ésta,  si  requiere  de  pasos  finales para su cumplimiento,  durante  todo  ese  lapso se incurre en la realización del tipo y la violación  al  bien  jurídico tutelado, pues durante ese tiempo se mantiene el fraude a la  administración de justicia.   

“Por   ello,  “para  los  fines  de  la  prescripción  de la acción penal, el término sólo debe contarse a partir del  último  acto de inducción en error, o sea desde cuando la ilícita conducta ha  dejado  de  producir  sus  consecuencias y cesa la lesión que por este medio se  venía  ocasionando  a la administración de justicia “(C.S.J. Sala de Casación  Penal.   Sentencia   del   27   de  junio  de  1989.  M.P.  Dr.  Jorge  Carreño  Luengas).   

“Lo anterior, porque aunque el funcionario  puede  permanecer indefinidamente en error, al estar convencido que la decisión  que  tomó  era  la  jurídicamente  viable  y  la  más justa de acuerdo con la  realidad  a  él presentada, para todos los efectos jurídicos sean sustanciales  o  procesales,  debe  haber  un límite a ese error, y este límite no puede ser  otro  que  la misma ejecutoria de la resolución o acto administrativo contrario  a  la  ley,  cuya  expedición  se  buscaba,  si allí termina la actuación del  funcionario,  o  con  los  actos  necesarios  posteriores  para la ejecución de  aquélla,   pues   de   lo   contrario,   la   acción  penal  se  tornaría  en  imprescriptible,  lo  cual  riñe  con el mandato constitucional al respecto.”   

         2.-  En  sentencia  de  casación  del 30 de octubre de 1996, en la  radicación  9134, con ponencia del Magistrado Dídimo  Páez Velandia, se reiteró:   

“….. el comportamiento del agente activo  del  delito  en  el  fraude  procesal  es de los que producen la lesión al bien  jurídico  amparado  por  el  Estado a partir de un momento dado, prolongándose  esa  lesión  en  el  tiempo hasta cuando se pone fin a la conducta. Es pues, un  tipo penal de conducta permanente.   

“Se  inicia  con  el  acto  de  incoar la  pretensión  mediante  la  inducción  en error al funcionario oficial, bien sea  que  esa  pretensión  se  mantenga  con  el  único  e  inicial  acto, o con la  impulsión   del   procedimiento   mediante   actos  posteriores  igualmente  de  inducción  dependientes de las eventualidades sobrevinientes  orientados a  la  consumación  del  hecho punible y que por consiguiente asumen la condición  de  hitos reiterativos del iter criminoso, con trascendencia propia para efectos  de  la  prescripción.  La consumación del delito continúa pues, mientras dura  el  estado  de  ilicitud,  que no es otro que el de la inducción ejercida en el  funcionario.   

“Ello se explica porque el fin perseguido  por  el  agente  es  el  logro de un determinado pronunciamiento del funcionario  oficial  y, siendo lo común que para arribar a ese  objetivo antecedan una  serie  de  actos tanto de las partes trabadas en la litis  -cuando de estas  se  trata-    como  del  juez en desarrollo del procedimiento, resulta  evidente  la  permanencia  cronológica  de  la  conducta  ilícita  en tanto el  funcionario  se  halle   en el error.  No a otra interpretación puede  conducir  el  contexto  de la norma tipificante del delito, el artículo 182 del  C.P.   

“El  hecho  de que el funcionario oficial  víctima  del  error  inducido  cumpla  determinados  actos  en  desarrrollo del  procedimiento  a  que  está sujeto previos al pronunciamiento finalísticamente  perseguido  por  el  inductor,  solo  significa  que el error está surtiendo su  dañoso  efecto,  que se completa con la emisión del antedicho pronunciamiento,  conformativo  del  resultado  de  la acción. Tal es la expresión del delito de  fraude   procesal,   como   tipo   que  es  de  conducta  permanente,  por  cuya  característica  prolonga  el  tiempo  de  la  acción  hasta la producción del  resultado.    

“Por eso ha dicho esta Sala, reiterando su  conocido  criterio  jurisprudencial  en torno al asunto, que “la vulneración al  interés  jurídico  protegido  por  la  norma se prolonga a través del proceso  durante  el  tiempo  en  que  la maniobra engañosa siga produciendo sus efectos  sobre el empleado oficial”.   

“Siendo claro que la lesión del interés  jurídico  protegido  cesa  con la ejecutoria de la providencia fraudulentamente  obtenida,  se  explica  que también la Sala haya precisado en concomitancia con  lo  anterior:    “De ahí que para los fines de la prescripción de la  acción  penal,  el  término  sólo  debe contarse a partir del último acto de  inducción  en error;  o sea desde cuando la ilícita conducta ha dejado de  producir  sus  consecuencias  y  cese  la  lesión  que por este medio se venía  ocasionando a la administración de justicia.”   

          3.-  Al  decidir  la  acción  de  revisión radicada con el número  10.685,   en  sentencia  6  de  marzo  de  2001,  con  ponencia  del  Magistrado  Fernando    Enrique    Arboleda   Ripoll, se expresó:   

“En  relación  con  el  delito de fraude  procesal,  la  Corte  ha  sido  reiterativa  en sostener que cuando la actividad  fraudulenta  se  proyecta  en  el  tiempo,  hasta  que  se produzca la decisión  contraria  a  la  ley,  o  se  ejecute,  el  delito  se  mantiene  en su fase de  ejecución,  ya  que  durante todo ese iter se está realizando el tipo penal, y  afectando  el  bien  jurídico  tutelado, siendo, por consiguiente, a partir del  momento  en  el  cual  se   logra el objetivo ilícito propuesto, o cesa la  inducción  en error, que debe empezar a contarse el término prescriptivo (Cfr.  Casación  de  17  de  agosto  de 1995, Magistrado Ponente Dr. Fernando Arboleda  Ripoll, entre otras).   

          4.-  La  misma  tesis  se  sostiene,  entre otras providencias en el  auto   del  7  de  noviembre  de  2001,  dictado  en  la radicación 18.882  correspondiente  a  una  colisión  de  competencia,  en donde, con ponencia del  Magistrado  Jorge  Aníbal  Gómez Gallego, se afirmó:   

“….,  la  conducta  punible  de  fraude  procesal  consiste  en  inducir  en error, por cualquier medio fraudulento, a un  servidor   público   para   obtener   de  él  sentencia,  resolución  o  acto  administrativo  contrario  a  la ley. Es un delito de mera conducta, tiene dicho  la  Corte,  basta  que  se  proceda  dentro  de  la respectiva actuación con el  propósito  de  obtener un indebido provecho induciendo en error al funcionario,  así  no  se  obtenga el resultado perseguido por el agente. Y, como tipo que es  de  conducta permanente, la lesión al bien jurídico perdura por todo el tiempo  que  el  servidor  público permanezca en error, valga decir, “la vulneración  se  prolonga durante todo el lapso en que los mecanismos fraudulentos incidan en  el  funcionario  oficial.”  -Auto del 4 de octubre del año 2000, Rdo. 11.210,  M.P. Carlos E. Mejía Escobar-.”.   

          En  este  asunto,   la conducta calificada como fraude procesal  consiste   en   que  CARMEN  ALICIA  OSPINA  BOCANEGRA  omitió  incluir  en  el inventario de bienes relictos  del  proceso  de  sucesión de su padre Juan Nepomuceno  Ospina  Gutiérrez  el inmueble objeto de la Escritura  Pública  falseada;  relación  que fue presentada al juzgado de conocimiento el  29  de  enero de 1993, desde los inicios de ese proceso, sin que haya constancia  de  que  los  efectos de esa conducta hayan cesado, lo que impide afirmar que se  inició,  se  interrumpió  o  se  completó el lapso prescriptivo de la acción  penal derivada de la comisión del delito de fraude procesal.   

LAS  DEMANDAS   

          Al   quedar   aclarado   que  la  acción  penal  adelantada  contra  Concepción    Gutiérrez   de   Vidales  como  autora  del delito de falsedad material de servidor público  en  documento  público  no  ha  prescrito  y  que  la sustentación del recurso  extraordinario  presentado  a  su nombre fue extemporáneo, se debe concluir que  no     se     hará     pronunciamiento     alguno    relacionado    con    esta  sentenciada.   

          De  otra  parte,  por  haber  prescrito  la acción penal adelantada  contra   CARMEN  ALICIA  OSPINA  BOCANEGRA  y  MARÍA  BERTHILDA  CLEVES  DE  OSPINA  con  relación al mismo  delito  de  falsedad  documental, no hay lugar para el examen de las demandas de  casación  postuladas  por  sus  defensores, en lo que atañe con la infracción  prescrita.   

          No  obstante, como la acción penal por el delito de fraude procesal  está  vigente,  el examen de la demanda de casación instaurada por el defensor  de   CARMEN   ALICIA  OSPINA  BOCANEGRA  debe  circunscribirse  a los cargos relacionados con la conducta que  atenta contra la recta administración de justicia.   

          A  ese  propósito  se observa que los tres cargos formulados contra  la  sentencia  condenatoria  de  segundo  grado aluden a la conducta punible que  atenta  contra  la  fe pública, sin que el libelista hubiera presentado censura  alguna relacionada con el fraude procesal.   

          Así,  al  amparo de la causal primera, el demandante acusa el fallo  proferido  por  el  Tribunal  Superior de Bogotá por incurrir en error de hecho  por  falso  raciocinio, por infracción de las normas de experiencia respecto de  la  apreciación del dictamen grafológico en donde se concluye que la firma que  apareció    en   la   Escritura   Pública   espuria   como   de   Juan   Nepomuceno   Ospina  Gutiérrez  no  pertenece  a  él.  También denuncia un falso juicio de existencia por omisión  al  no  apreciar  el  dictamen  siquiátrico  practicado al testigo Gustavo   Francisco  Garzón  Ñustez  que  hubiera  conducido a restarle credibilidad. Por último expone un presunto falso  raciocinio  cometido  en  la  apreciación  del contenido de la declaración del  mismo  testigo Garzón Ñustez  por  haber  desconocido  las leyes de la ciencia siquiátrica, de la experiencia  judicial y de la lógica.   

          Dentro  de  ese contexto y a pesar de que el casacionista implora la  absolución  de  su  representada  en relación con las dos infracciones penales  por  las  cuales  resultó condenada, dentro del libelo, se reitera, no incluyó  cargo  alguno  respecto de la estructuración y responsabilidad correspondientes  al  delito  de  fraude  procesal,  por  lo  que, por sustracción de materia, se  desestimará en lo referente a ese hecho punible.   

CUESTIÓN  FINAL   

          Como  consecuencia  de  la  prescripción de la acción penal por el  delito  de falsedad material de servidor público en documento público se deben  ajustar  las penas que corresponden a la señora CARMEN  ALICIA  OSPINA  BOCANEGRA  como  autora  del delito de  fraude  procesal,  para  lo  cual  se seguirán los parámetros observados en la  sentencia dictada por el Tribunal Superior de Bogotá.   

          En  dicho  fallo,  se  partió de la pena establecida para el delito  más  grave  que era el de falsedad documental y al mínimo de tres (3) años de  prisión  se  le  aumentaron cuatro (4) meses por la modalidad y gravedad de los  hechos   punibles  y  seis  (6)  meses  más  por  el  concurso  con  el  fraude  procesal.   

          Al  prescindir  del  delito contra la fe pública, a la pena mínima  del  delito  de  fraude  procesal  que  era  de  un  (1)  año de prisión se le  incrementa  una  proporción  equivalente  que  sería  de (1) mes y quince (15)  días,  para  un total de trece (13) meses, quince días, pues ya no hay lugar a  efectuar un aumento por el concurso delictual.   

          En  consecuencia,  la  pena accesoria de interdicción de derechos y  funciones  públicas  tendrá  la  misma  duración  de  la pena privativa de la  libertad.   

          Finalmente,  se  advierte  que  los restantes efectos que surgen del  hecho     de     que     CARMEN    ALICIA    OSPINA  BOCANEGRA quede condenada únicamente por el delito de  fraude  procesal, atañen al juez de ejecución de penas y medidas de seguridad,  según  las  competencias  establecidas  en  el  artículo  79  del  Código  de  Procedimiento Penal.   

          En  mérito  de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia en Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE   

          1º.-  DECLARAR  prescrita la acción penal  por  la  conducta punible de falsedad material de servidor público en documento  público  adelantada  contra las señoras CARMEN ALICIA  OSPINA  BOCANEGRA  y  MARÍA BERTHILDA CLEVES DE OSPINA  en   calidad   de   determinadora   e   interviniente,   respectivamente,  y  en  consecuencia,  ordenar  la  cesación  del  procedimiento  contra ellas, por ese  aspecto.   

          2º.-     REDOSIFICAR   las   penas  principal  y accesoria que corresponden a CARMEN ALICIA  OSPINA  BOCANEGRA  como  autora  del  delito de fraude  procesal,  fijando  la  duración  de ambas en el término de trece (13) meses y  quince (15) días.   

          3º.-  INADMITIR  la  demanda de casación  presentada   a   nombre   de   CARMEN  ALICIA  OSPINA  BOCANEGRA  en lo atinente al delito de fraude procesal  por ausencia de cargos.   

          4º.-  PRECISAR  que los restantes efectos  relacionados  con  la  condena  de CARMEN ALICIA OSPINA  BOCANEGRA  como  autora  del delito de fraude procesal  son  de  competencia  del  juez  de  ejecución de penas y medidas de seguridad.   

          Contra  esta  providencia  procede  el  recurso de reposición sólo  respecto de las decisiones adoptadas en los ordinales 1º y 2º.   

          Cópiese,    notifíquese    y    devuélvase    al    Tribunal   de  origen.   

YESID        RAMÍREZ   BASTIDAS   

Comisión de servicio  

HERMAN        GALÁN   CASTELLANOS                   CARLOS  AUGUSTO  GÁLVEZ  ARGOTE   

JORGE    ANÍBAL   GÓMEZ   GALLEGO                                  ÉDGAR   LOMBANA TRUJILLO   

ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ   PINZÓN                                MARINA  PULIDO  DE  BARÓN   

Salvamento parcial de voto  

JORGE    LUIS    QUINTERO   MILANÉS                                   MAURO  SOLARTE  PORTILLA   

TERESA  RUIZ  NÚÑEZ  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *