21014(24-06-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21014  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado: Acta No. 72  

          Bogotá,  D.  C.,  veinticuatro  (24)  de  junio  del  dos  mil tres  (2003).   

VISTOS  

          La  Sala se pronuncia sobre la colisión  de  competencias  que se suscita entre los Juzgados Décimo Penal del Circuito y  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado (de Descongestión) de Cali, dentro  del    proceso    seguido   contra   Leonardo   Ortiz  Orrego   y  Gentil  Garzón  Sierra.   

ANTECEDENTES  

          1.  En  noviembre  del  2001,  informes  anónimos  alertaron  a  la  Policía  Nacional  de  Cali sobre la existencia de una organización dedicada a  falsificar   y   traficar   con  dólares.  Previa  autorización  judicial,  se  realizaron  unos  rastreos telefónicos. Como resultado de estos, se estableció  que  el  grupo,  que  también adulteraba cheques y otros documentos públicos y  privados,    era    liderado   por   Leonardo   Ortiz  Orrego.   Se  dispuso  el  allanamiento  de  diversos  inmuebles  de  la  ciudad.  El 13 de junio del 2002, en la carrera 28-I, número  89-24,  fue capturado Gentil Garzón Sierra,   en   cuyo  poder  se  encontraron  varios  cheques,  debidamente  firmados,  que  habían sido hurtados a la firma “Confandi”, y una cédula a  nombre   de   Libardo   Agudelo   Agudelo, pero con la foto de aquél.   

En  la  misma  fecha,  en  la carrera 28-D5,  número    72-T-11,    se    aprehendió    a   Ortiz  Orrego,  en posesión de varios sellos, pasaportes, un  carné  de  la  DIAN  a  su  nombre,  cheques  de la misma empresa, una hoja con  impresiones  de  hilo  de  seguridad  para  billetes  de 100 dólares y diversos  papeles,  además  de un computador en cuya memoria había elaborados modelos de  documentos públicos y privados.   

          2.   Adelantada   la  correspondiente  investigación,  Ortiz     Orrego     y     Garzón  Sierra  fueron  acusados, el 5 de  noviembre  del  2002,  como  responsables del concurso de conductas de concierto  para   delinquir,  falsedad  en  documento  público  y  privado,  receptación,  tráfico,  elaboración  y  tenencia de elementos destinados a la falsificación  de moneda y falsificación o uso fraudulento de sello oficial.   

          3.  El  proceso  correspondió al Juzgado Décimo Penal del Circuito  de  Cali,  despacho  que  inició la fase del juzgamiento. En auto del 5 de mayo  del  2003,  afirmó  que  su  competencia  derivaba  del  Decreto  de Conmoción  Interior  2001 del 2002 y que, como fue declarado inexequible, recobró vigencia  la  Ley  733  del mismo año. Como ésta adjudicó el conocimiento del concierto  –en  todas  sus formas- a  los  jueces  especializados,  envió  el  expediente  al  reparto de los mismos,  proponiendo colisión negativa.   

4.  Mediante  providencia del 30 de mayo, el  Juez  Primero  Penal  del  Circuito Especializado (de Descongestión) aceptó el  conflicto  y rechazó la competencia. Citó la decisión de esta Sala, del 22 de  octubre  del  2001  (radicado  18.582,  M.  P. Jorge Aníbal Gómez Gallego), en  cuanto  que “La declaración de inexequibilidad de la norma derogatoria revive  la  disposición  derogada  por  ésta”.  Dijo  que,  acatando el principio de  favorabilidad,    el   conocimiento   correspondía   al   juez   del   circuito  común.   

         

El  expediente  se remitió a esta Sala para  que se dirima el incidente.   

CONSIDERACIONES  

De   conformidad   con   el  artículo  18  transitorio  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  corresponde  a  la Sala de  Casación  Penal  de  la Corte Suprema de Justicia resolver “los conflictos de  competencia  que  se  presenten  en  asuntos de la jurisdicción penal entre los  Jueces  Penales  del  Circuito  Especializados  y  un Juez Penal de Circuito”.   

1. La resolución de acusación se formuló,  entre  otros,  por  el  delito  de  concierto  para  delinquir. La discusión de  competencia  versa sobre esa conducta punible que, de todas, es la única que en  común regulan la Ley 733 y el Decreto 2001 del 2002.   

          2.   El   artículo   5°.   transitorio  original  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  en el numero 7 dijo que a los jueces penales del circuito  especializados  competía  conocer  “Del  concierto  para  cometer  delitos de  terrorismo,  narcotráfico,  secuestro  extorsivo,  extorsión  o para conformar  escuadrones  de  la  muerte,  grupos  de  justicia privada o bandas de sicarios,  lavado  de activos u omisión de control (C. P., art. 340), testaferrato (C. P.,  art.  326),  extorsión  en  cuantía superior a ciento cincuenta (150) salarios  mínimos   mensuales”.  Así,  a  su  cargo  no  quedó  todo  concierto  para  delinquir;  sólo  aquel  realizado  para  ejecutar  una  de las conductas allí  señaladas.   

          3.  La  Ley  733  del  29 de enero del 2002 modificó la situación.  Decidió  adjudicar  el  concierto,  en  todas  su  modalidades  y  no sólo las  agravadas,  a  los  funcionarios  especializados. Su artículo 14 dispuso: “El  conocimiento  de  los delitos señalados en esta ley le corresponde a los jueces  penales  del  circuito  especializados”.  Por  su  parte,  el  artículo  8°.  modificó  en  su integridad el artículo 340 del Código Penal, que tipifica el  concierto  para  delinquir.  Entonces, si todas las conductas punibles indicadas  en  esa  ley  fueron  asignadas  a  los  jueces  especializados, es claro que el  mandato  incluyó  al concierto en cualquier especie, como que el artículo 8°.  lo reguló en su totalidad y no de manera parcial.   

          4.  El  artículo 1-17 del Decreto 2001 del 9 de septiembre del 2002  afirmó   que   los   funcionarios   especializados  conocían  únicamente  del  “Concierto  para  delinquir  agravado según el inciso 2 del artículo 340 del  Código Penal”.   

          En  el  evento  en estudio, la asociación imputada es la común del  artículo  340-1,  por  lo que no se ubica dentro de las previsiones del Decreto  de  Conmoción  Interior.  Por  tanto,  aplicando la regla general del artículo  77-b  procesal,  la  competencia  correspondía a los jueces del circuito, como,  además, lo ordenaba el artículo 2 del Decreto 2001 del 2002.   

          El  último,  fue  expedido  con ocasión del Decreto 1837 del 2002,  que  declaró  el  estado de Conmoción Interior en todo el territorio nacional,  por  el término de 90 días, que vencieron el 8 de noviembre. El 2555 del mismo  año,  prorrogó  la vigencia por un lapso idéntico que expiró el 5 de febrero  del  2003.  En  esta  fecha,  a  través  del Decreto 245, se dispuso ampliar la  situación  de  excepción  por  igual  periodo,  que  contaría  desde  el 6 de  febrero.   

          5.  El  Decreto  245 del 2003 fue declarado inexequible por la Corte  Constitucional,  mediante  fallo  C-327  del 29 de abril del 2003 (M. P. Alfredo  Beltrán  Sierra),  que especificó que “Esta sentencia surte efectos a partir  del día siguiente de su expedición”.   

          Se  equivoca  el  juez  especializado,  en cuanto la legislación de  orden  público  no  derogó la definitiva, pues que simplemente la suspendió   durante  el  tiempo  de  su  vigencia.  Entonces,  es  claro  que  una  vez terminado el estado de Conmoción  Interior   –que  es  la  consecuencia  de  la  declaratoria de inexequibilidad- aquella recobró su vigor  pleno,  máxime  que el fallo de constitucionalidad no precisó condicionamiento  alguno.   

          Lo  anterior significa que desde el 30 de abril del 2003, nuevamente  comenzó    a    regir    la    Ley    733    del    2002,    que   –como   ya   se   dijo-  adjudicó  la  competencia    para    conocer    el    delito    de    concierto   –en  todas  sus  formas-  a  los jueces  penales  del  circuito  especializados.  Así,  resulta  un imperativo que a los  últimos  se  trasladen  los  expedientes  que,  en  razón  de  los decretos de  Conmoción    Interior,    transitoriamente    pasaron   a   los   penales   del  circuito.   

6.  Las  normas  relacionadas  con  el  juez  competente  y  las  formas  con  las  que se deben adelantar los juicios, son de  aplicación  inmediata,  sin  consideración  al  momento  de la comisión de la  conducta  punible. Para cumplir esos lineamientos no es óbice la obligación de  acoger  las  disposiciones  rituales  de  efectos  sustanciales  que  de  manera  ultractiva  o  retroactiva  resulten  favorables  al sujeto pasivo de la acción  penal,  tarea  que  corresponde   al  funcionario  que, en virtud de la ley  vigente, competa el conocimiento del asunto.   

          7.  La  última  norma,  por  ser de orden público, se debe aplicar  desde  el  momento  en que comience a regir, sin perjuicio de que, en respeto de  la  garantía  fundamental  del  debido  proceso,  el funcionario competente, al  decidir  el  asunto,  realice  los  juicios de favorabilidad tanto de las normas  materiales como de las procesales con efectos sustanciales.   

          8.  Estos  argumentos  no pierden vigencia en razón de la sentencia  C-1064,  del  3 de diciembre del 2002, emanada de la Corte Constitucional (M. P.  Alfredo Beltrán Sierra), pues del condicionamiento allí previsto   

“se   colige   que  la  atribución  de  nuevas  conductas  a  los  juzgados  penales  del circuito especializados en los términos del Decreto 2001  de  2002  solo  será  factible  respecto  de  hechos que hayan tenido lugar con  posterioridad  a  la vigencia de la norma, como sería el caso de los delitos de  genocidio,   delitos   contra  personas  y  bienes  protegidos  por  el  Derecho  Internacional,   la  desaparición  forzada,  el  desplazamiento  forzado  o  el  constreñimiento  ilegal  agravado  según  el numeral 1° del artículo 183 del  Código Penal (numerales 1, 4, 6, 9 y 10)”.   

          “La  favorabilidad  que  deduce  la Corte Constitucional para los  procesados  no  está  referida,  en  modo  alguno,  a  restringir el ámbito de  competencia  de  los  juzgados penales del circuito, pues el procedimiento y los  términos  señalados  por  la  ley  para  éstos son los generales, sino por el  contrario,   alude   a   la  jurisdicción  especializada,  por  cuanto,  es  el  procedimiento  previsto  para  ésta,  el  que  contiene  restricciones  que  se  reflejan  en  una mayor drasticidad en el régimen de libertades, obligatoriedad  en  la  definición  de  situación  jurídica  y en la imposición de medida de  aseguramiento,  exclusión de beneficios y subrogados, y reducción de términos  en  casos  de  flagrancia,  entre otros, régimen que es el señalado por la ley  como  excepcional,  en  las  normas  transitorias  del  Código de Procedimiento  Penal,  Ley  600 de 2000 y la ley 733 de 2002” (Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal, auto del 18 de febrero del 2003,  radicado  20.512,  M.  P.  Herman Galán Castellanos. Criterio reiterado el 4 de  marzo del 2003, radicado 20.546, M. P. Édgar Lombana Trujillo).   

La  competencia  se  asignará  al  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  (de  Descongestión)  de  Cali. Se  informará   lo   decidido   al   Décimo   Penal   del  Circuito  de  la  misma  ciudad.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

          1.   Asignar  la  competencia    para   conocer   del   juzgamiento   seguido   contra  Gentil  Garzón  Sierra  y  Leonardo  Ortiz  Orrego,  al  Juez Primero  Penal del Circuito Especializado (de Descongestión) de Cali.   

          2.  Comunicar esta  decisión al Juez Décimo Penal del Circuito de la misma ciudad.   

Cúmplase  

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS   CARLOS  A.    GÁLVEZ    ARGOTE                                  

JORGE   A.  GÓMEZ  GALLEGO               ÉDGAR LOMBANA  TRUJILLO                        

Comisión de servicio  

ÁLVARO      O.       PÉREZ  PINZÓN           MARINA  PULIDO DE  BARÓN                          

JORGE        L.        QUINTERO  MILANÉS     MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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