20811(30-06-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20811  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

          Magistrado Ponente:   

          DR. EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

         Aprobado Acta No.  058   

Bogotá D. C., treinta (30) de junio de dos  mil cuatro (2004).   

  VISTOS  

Decide la Sala lo que en derecho corresponda  respecto  de  la  demanda de casación excepcional presentada por el defensor de  CARLOS  AUGUSTO  MENESES  ESCOBAR,  procesado  por la contravención especial de  lesiones personales culposas.   

  HECHOS  

Los  acontecimientos  que dieron lugar a la  investigación   fueron   redactados   así,   en   la   sentencia   de  segunda  instancia:   

“En la denuncia de fecha marzo 17 de 2001,  el  señor  Luis  Teovar Pinilla Rentería, manifestó que estando en la Avenida  Circunvalar  de esta ciudad (Pereira), exactamente en la calle 13, fue arrollado  por  el  vehículo PEQ-098. Asegura que el conductor, después del hecho, detuvo  su  vehículo  para  recoger el espejo retrovisor, el cual se desprendió con el  impacto; que no se preocupó por auxiliarlo.”   

  ACTUACIÓN  PROCESAL   

1.  Como  quiera  que al señor Luis Teovar  Pinilla  Rentería  le  fue  reconocida incapacidad medico legal por quince (15)  días,  se  aplicó el procedimiento previsto para la contravención especial de  lesiones  personales  en  la  Ley  23  de  1991,  modificada  por  la Ley 228 de  1995.   

2.  Asumió  el  conocimiento del asunto el  Juzgado  Sexto  Penal Municipal de Pereira, Despacho que el 10 de julio de 2001,  en  audiencia  preliminar  elevó  cargos  contra  el  procesado  CARLOS AUGUSTO  MENESES    ESCOBAR   por   la   contravención   especial   de   “lesiones       personales       culposas      agravadas”,  por  abandonar  sin  justa  causa  el  lugar  de  los hechos,  consagrada  en  el  artículo  13  de  la Ley 228 de 1995, que se sancionaba con  arresto  de  cinco  (5)  a  quince  (15)  meses  y suspensión de la licencia de  conducción hasta por seis (6) meses.   

3. Adelantada la instrucción y después de  celebrar  la  audiencia  de  juzgamiento,  el  Juzgado  Sexto Penal Municipal de  Pereira,  mediante sentencia del 20 de agosto de 2002, condenó a CARLOS AUGUSTO  MENESES  ESCOBAR  como  autor  responsable  de  la  contravención  especial  de  lesiones  personales  culposas  agravadas,  prevista  en  el artículo 13 de la Ley 228 de 1995, a las penas  principales  de  cinco  (5)  meses  de  arresto  y suspensión de la licencia de  conducir  por  un (1) mes; a pagar los perjuicios causados con la infracción; y  le concedió el subrogado de la condena de ejecución condicional.   

4. Al desatar la apelación interpuesta por  el  defensor del procesado, el Juzgado Quinto Penal del Circuito de Pereira, con  fallo   del   29  de  noviembre  de  2002,  confirmó  la  decisión  de  primer  grado.   

5. El defensor del procesado CARLOS AUGUSTO  MENESES  ESCOBAR  interpuso  el recurso extraordinario de casación –excepcional-    y    aportó    el  libelo.   El  Tribunal  Superior  remitió  el  expediente  a  la  Sala  de  Casación Penal para el estudio de la demanda.   

  CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

1. En vigencia del Código de Procedimiento  Penal,  Decreto  2700  de  1991, y aún con la modificación introducida a dicha  normatividad  en  la  Ley  553  de  2000,  invariable  jurisprudencia la Sala de  Casación  Penal  sostuvo  que  el  recurso  extraordinario de casación procede  exclusivamente  en  los  casos  previstos  en  el  artículo  218 del Código de  Procedimiento  Penal,  vale  decir,  contra las sentencias proferidas en segunda  instancia  por  los Tribunales Superiores de Distrito Judicial y por el Tribunal  Penal  Militar,  en  los  procesos  que  se hubieren adelantado por delitos   que   tengan  señalada  pena  privativa de la libertad cuyo máximo exceda de ocho años.   

De  igual  manera,  la  jurisprudencia  ha  ratificado   que  el  recurso  extraordinario  de  casación  podría  admitirse  discrecionalmente   en   casos  distintos  a  los  anteriormente  mencionados, cuando se considere necesario  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o la preservación de los derechos  fundamentales,   bajo  el  entendido  que  los  casos  distintos  se  refieren  a sentencias de segunda  instancia    dictadas    por    delitos,  que, o bien no reúnen el requisito de la pena no obstante haber  sido   proferidas   por   Tribunales,   o   fueron  dictadas  por  Juzgados  del  Circuito.   

De tal manera, la Sala de Casación Penal ha  dejado  en  claro  que  el  recurso  extraordinario no procede en tratándose de  contravenciones,   sino  únicamente de delitos.   

Así,  por ejemplo, en auto del 11 de julio  de  2002  (radicación  16936, M.P. Dr. Jorge Aníbal  Gómez  Gallego);  y  en autos del 19 de diciembre de  1995,  radicación  11167;  del 13 de septiembre de 1996, radicación 11995; del  24  de  octubre  de  1996,  radicación  12342;  y  del 16 de diciembre de 1999,  radicación 14448.   

2.  En  el  Código  de Procedimiento Penal  vigente  (Ley  600 de 2000), dicho tema no sufrió variación alguna, puesto que  el  artículo 205 reserva la casación –ordinaria  o  excepcional-  como  recurso extraordinario contra las  sentencias  ahí  especificadas  que  se  hubieren  proferido  por  delitos,          no         por  contravenciones.   

3.  Pero,  es  claro  que las conductas que  constituían  contravenciones especiales en la Ley 23 de 1991 y en la Ley 228 de  1995,    pasaron    a   tipificarse   como   delitos   en   el   Código   Penal  vigente.   

En  efecto,  la  exposición de motivos del  Código  Penal  que  hoy rige (Ley 599 de 2000), contenida en el oficio del 4 de  agosto  de  1998,  que  el Fiscal General de la Nación envió al Presidente del  Senado  de  la  República, cuyo texto fue publicado por la Fiscalía, corrobora  que  las  contravenciones  especiales  de  la  Ley 23 de 1991 y de la Ley 228 de  1995, se tipificaron como delitos en la nueva normatividad:   

“a) Se mantiene la división entre delitos  y   contravenciones   bajo   el  género  conducta  punible.  No  obstante,  las  contravenciones  especiales  a  cargo  de funcionarios de la rama judicial   -ley  228 de 1995-, vuelven a su categoría de delitos, manteniendo el carácter  de    querellables    y    posibilidad    de    terminar    anticipadamente   el  proceso.”   

….  

“Se   incluyen   conductas   punibles  querellables,  las  contravenciones  especiales  que trae la Ley 23 de 1991 y la  Ley  228  de  1995,  acabando  con  la división académica del hecho punible en  delitos  y  contravenciones,  que  es  meramente  caprichosa  y sin un contenido  válido  de  política  criminal,  con el aditamento que resulta más gravosa la  situación  de  quien  es investigado por una contravención, que el autor de un  delito,  y  se  rompe  en  aquellas  la estructura básica de la acusación y el  juzgamiento  señalada  como insoslayable en la Constitución Política, aún en  los estados de excepción”.   

Tan  es  así,  que  en el artículo 35 del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  600  de  2000), que enlista los delitos  querellables,  se  incluyeron  las  lesiones personales sin secuelas que generen  incapacidad que no exceda de sesenta (60) días.   

4.  Entonces, cabe preguntar: Es procedente  la  casación  excepcional  en el presente caso, donde la investigación inició  por  la  contravención  especial de lesiones personales, teniendo en cuenta que  esa  especie de conductas ya se habían convertido en delito cuando se profirió  la sentencia de segunda instancia?   

Para responder ese interrogante se precisa  observar las siguientes premisas:   

4.1 El accidente de tránsito, que deparó  al   lesionado   incapacidad   por   15  días,  ocurrió  el  16  de  marzo  de  2001.   

4.2  El  Juzgado  Sexto Penal Municipal de  Pereira     dispuso     la     “apertura    del  proceso”  contravencional  por auto del 7 de junio  de   2001;   y  el  procedimiento  aplicado,  hasta  la  segunda  instancia  inclusive,  fue  el  asignado  a las contravenciones especiales en la Ley 228 de  1995.   

4.3  La  sentencia  de  segundo  grado fue  proferida  por  el  Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito  de  Pereira, el 29 de  noviembre  de  2002,  cuando  ya  se  encontraba  vigente  el  nuevo  Código de  Procedimiento Penal, que empezó a regir el 25 de julio de 2001.   

4.4  Previendo  los  problemas  que podía  suscitar  el  cambio de legislación, el Código de Procedimiento Penal (Ley 600  de 2000) incluyó un artículo transitorio del siguiente tenor:   

“Los   Jueces  Penales  Municipales  continuarán  conociendo  de los procesos iniciados antes de la vigencia de esta  ley  por  las conductas consideradas como contravenciones por la Ley 228 de 1995  y       aplicarán      el      trámite      allí      previsto”.   

Al   dirimir   colisiones  negativas  de  competencia  entre  Jueces Penales Municipales y Fiscales Locales, la Sala Plena  de  la  Corte  Suprema de Justicia, después de analizar el contenido de aquella  disposición transitoria, concluyó:   

“El entendimiento de esta norma es el de  que  los  hechos  punibles cuyo procesamiento se hubiese iniciado por los Jueces  Penales  Municipales,  bajo  la  vigencia  de  la  Ley  228  de  1995,  por  ser  considerados  como contravenciones, continuarán con el trámite allí previsto,  es  decir,  que  lo que quiso el legislador para evitar traumas fue darle efecto  ultractivo  a  la  citada  Ley  228,  al  haberse iniciado el proceso conforme a  ella.”   

“Contrario  sensu,  si  al  entrar  en  vigencia  el nuevo Código de Procedimiento Penal no se había iniciado proceso,  o  se  había  iniciado, pero no por el trámite previsto en la Ley 228 de 1995,  ni  por  el Juez Penal Municipal, no tiene por qué aplicarse este último, sino  que,  al ser el hecho delito, deberá ser investigado por la Fiscalía, conforme  a  los  principios  generales”.  (Auto  del  3 de octubre de 2000, radicación  00460, M.P. Dr. Jorge Antonio Castillo Rugeles.)   

Quiere  ello  decir  que en el caso que se  examina,  como quiera que el Juzgado Sexto Penal Municipal de Pereira dispuso la  “apertura       del       proceso”  contravencional  por auto del 7 de junio de 2001, antes de la  entrada  en vigencia del nuevo régimen procedimental, todo lo concerniente a la  contravención  especial  de  lesiones  personales  endilgada  a  CARLOS AUGUSTO  MENESES  ESCOBAR  se  rige  por  las  leyes 23 de 1991 y 228 de 1995, las que se  aplican ultractivamente.   

En ese orden de ideas, lógico es concluir  que  por  virtud  del  artículo transitorio transcrito, en estricto sentido los  acontecimientos   investigados   continúan   constituyendo  una  contravención  especial,  no un delito, y, por ende, no es procedente el recurso extraordinario  de casación excepcional.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

  RESUELVE   

1.      Declarar      improcedente  el  recurso  extraordinario de casación interpuesto  por el defensor del ciudadano CARLOS AUGUSTO MENESES ESCOBAR.   

2.  Contra el  presente  auto  procede el recurso de reposición en los términos del artículo  189 del Código de Procedimiento Penal.   

Cópiese,  notifíquese,  devuélvase  al  Juzgado de origen y cúmplase.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

JORGE   A.  GÓMEZ  GALLEGO                                        ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

EDGAR   LOMBANA   TRUJILLO                                        ÁLVARO O. PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO  DE  BARÓN                                        JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                        MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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