22974(18-11-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  22974   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            DR. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta Nº: 104   

Bogotá  D.C., dieciocho de noviembre de dos  mil cuatro.   

VISTOS  

Conforme  a  lo normado en el Art. 205 de la  Ley  600  de  2000, examina la Corte la admisibilidad de la demanda de casación  que  el defensor de GERMÁN MORENO CÓRDOBA,  interpuso  contra  la sentencia de segundo grado proferida por el  Tribunal  Superior de Quibdó, Chocó, el 28 de mayo del año en curso, por cuyo  medio  revocó  la  sentencia absolutoria que por los delitos de prevaricato por  acción  y  peculado  por  apropiación  dictó  el  Juzgado  Primero  Penal del  Circuito  de  la  misma ciudad el 1º de diciembre de 2003 a favor del procesado  en  mención,  Benigno  Moya  Gamboa  y  Fausto Palacios Córdoba, y en su lugar  condenó  a  cada  uno  de  los  nombrados  a  sufragar  una  multa por valor de  cincuenta  (50)  salarios  mínimos legales mensuales vigentes para la época de  los  hechos,  así como a la interdicción de derechos y funciones públicas por  un  lapso  de dos (2) años, al hallarlos responsables, en calidad de coautores,  de  la  conducta  punible  de  peculado  culposo.  Del mismo modo, les impuso la  obligación  de  cubrir  al citado ente territorial, a título de indemnización  de   perjuicios   y   de   manera   solidaria,   la   suma  de  $449’229.678.oo      

HECHOS  

          Fueron    sintetizados    por   el   Tribunal,   en   la   siguiente  forma:   

“Los  señores  FAUSTO  PALACIOS  CÓRDOBA,  BENIGNO  MOYA  GAMBOA  y  GERMÁN  MORENO CÓRDOBA,  Concejales  del  municipio de Quibdó, fungiendo como Presidente, Vicepresidente  primero  y  Vicepresidente  segundo,  en  su orden, para el período comprendido  entre  el  2  de  enero y el 31 de diciembre del 2000, expidieron la Resolución  número  232 de noviembre 10 de ese año, en donde reconocen y ordenan pagar las  sumas   dinerarias   allí   mencionadas,   por  concepto  de  reliquidación  y  honorarios,  a favor de los ediles que se desempeñaron en ese Concejo Municipal  durante  el 1º de enero de 1998, y el 31 de diciembre del 2000, (fol. 106 y 107  del  cuaderno anexo 1). De igual manera expidieron la Resolución número 233 de  noviembre  14  de  ese  mismo  año, reconociendo y ordenando pagar las sumas de  dinero  que  allí  se  indican, por concepto de reliquidación de honorarios, a  favor  de  los regidores del Concejo Municipal de Quibdó, que desempeñaron sus  funciones  entre  el  1º  de  enero de 1995, y el 31 de diciembre de 1997, (ver  folios  del  22  al 24 del cuaderno mencionado), para lo cual tuvieron en cuenta  factores  salariales  integradores  del  salario  del alcalde, como las doceavas  partes  de  las  cesantías,  la  prima  semestral  y la prima de navidad; actos  administrativos  con  los  que  los favorecidos, instauraron procesos ejecutivos  ante  el Juzgado Laboral del Circuito de esta ciudad, que terminaron con el pago  de las sumas respectivas (anexo 1).”   

LA DEMANDA  

1.  Con  fundamento en la causal primera, el  censor  acusa  la  sentencia  impugnada  de  violar  en  forma  directa  la  ley  sustancial,  por  interpretación  errónea  del  precepto  que tipificaba en la  anterior  legislación  penal sustantiva el delito de peculado culposo -Art. 137  del  Dto. 100 de 1980-, lo cual conllevó a su aplicación indebida y a dejar de  aplicar  el  Art.  7º  del  C.  de  P.  Penal  que  consagra  los principios de  presunción   de   inocencia   y   de   in  dubio  pro  reo.   

En  la  sustentación  y  demostración  del  reparo  sostiene  el libelista que el yerro descrito hizo que el juzgador tomara  una  decisión equivocada acerca de la responsabilidad de su asistido, en cuanto  que  con inobservancia del Art. 232 del C. de P. Penal predicó certeza donde no  la  hay.   Ciertamente,  las  Resoluciones  por  medio  de  las  cuales  se  reliquidaron  los  honorarios  de  los  Ediles  se  censuran  porque en ellas se  tuvieron  en cuenta factores salariales integradores del sueldo del alcalde, las  doceavas  partes  de  las  cesantías  y  las primas semestral y de navidad; sin  embargo,  si  ello  encuentra  sustento en el Art. 66 de la Ley 136 de 1994, que  modificó  el  Art.  20  de la Ley 617 de 2000, la conclusión no puede ser otra  que  las  mismas  estuvieron  ajustadas a derecho en cuanto que, conforme a esas  preceptivas,  para liquidar los honorarios de los concejales necesariamente debe  acudirse al salario diario que corresponde al respectivo alcalde.   

Tras  referirse  a lo que, de acuerdo con un  pronunciamiento   de   la   Corte   Constitucional,  constituye  salario,  y  al  significado  de  los  términos  remuneración,  salario  diario  y  asignación  básica,  el  demandante  es  del  criterio  de que si, conforme con la ley, los  honorarios  de  los  concejales  se  causan  sobre  el  100% del “salario   diario”  que  corresponda  al  alcalde,  en  relación  con dichos honorarios deben incluirse todos lo factores  salariales  que  por  la ley correspondan al servidor público citado en último  lugar.  “De  manera que la revisión de liquidación  de  honorarios  de  los  concejales por vía de las resoluciones 232 y 233 aquí  cuestionadas       están       ajustadas       a      derecho      -reitera- y por consiguiente no constituye  conducta punible de ninguna naturaleza.   

De  ahí  que  la  conducta  endilgada  a su  defendido   resulte  ser  atípica,  afirma  a  manera  de  colofón  el  actor,  señalando  como  normas  procesales infringidas los Arts. 7º, 232 y 247 del C.  de  P.  Penal,  y como sustanciales objeto de supuesto quebranto el Art. 137 del  C. Penal de 1980.   

Que  se  case la sentencia impugnada y en su  lugar  se  dicte  fallo  sustitutivo  de  carácter  absolutorio  en este asunto  respecto  del  delito  de  peculado  culposo  imputado,  es  la  pretensión del  censor.   

2.  De  manera  subsidiaria  y  también  al  auspicio  de  la causal primera, cuerpo segundo, el actor denuncia la violación  indirecta   de  la  ley  sustancial  “por  falta  de  aplicación  de  la  norma  que consagra la convicción errada e invencible como  causal  de inculpabilidad y por aplicación indebida de la norma que consagra el  delito  de  peculado  culposo,  por  error  de hecho causado por falso juicio de  identidad,  por  tergiversación  del  contenido material de la prueba, esto es,  por yerros de convicción.”   

En  la  fundamentación  y demostración del  reproche,   aduce  el  casacionista  que  en  el  acto  de  expedición  de  las  Resoluciones  en  las  cuales  se  dice tuvo su origen el comportamiento punible  endilgado,  su  defendido,  persona  que  bien puede clasificarse como hombre de  capacidad  media  normal,  arquitecto  de  profesión, al suscribir dichos actos  administrativos  “lo  hizo  con  la  conciencia y el  pleno  convencimiento  de  que  su  actuación  estaba rodeada ciento por ciento  (100%)  de  legalidad”,  por cuanto especialistas en  derecho  le habían explicado la manera como se deben liquidar los honorarios de  los  Concejales,  conforme  con  lo  plasmado  en el concepto N° 1621 del 20 de  junio  de  1995  de la Oficina Jurídica del Ministerio de Gobierno, en armonía  con  las  regulaciones contenidas en el Dto. 1187 de 1998, Ley 617 de 2000, Dto.  1222  de  1986,  y lo indicado en el concepto de marzo 26 de 1992 del Consejo de  Estado   y   Sentencia   C-521   del  16  de  noviembre  de  1995  de  la  Corte  Constitucional;  por  lo que era legal y jurídicamente viable la aplicación de  los  Arts.  65  y  66  de  la  Ley  136  de 1994 que contemplan los factores que  integran el salario del alcalde.   

Amparado en aquella normatividad y convencido  de  su procedencia por su legalidad, su asistido suscribió las Resoluciones que  dieron  lugar  a  las  órdenes  de  pago  censuradas,  reitera,  sin reparar el  Tribunal  en  que,  dada  su profesión, su comprensión en materia jurídica no  puede  ir  más  allá  de  lo elemental que compete a todo ciudadano colombiano  formado  profesionalmente  en disciplinas diversas a la del derecho. Luego, bajo  tal  circunstancia  el  procesado no estaba en condiciones de vencer el yerro en  el  cual  en  determinado momento pudo estar incurso por causas no atribuídas a  él,  amén de que algunos conceptos rendidos en sentido contrario a los tenidos  en  cuenta  en  aquellas  ocasiones por los integrantes de la mesa directiva del  Concejo  Municipal,  son  de  fecha  posterior  y  no  fueron  conocidos por los  Ediles.   

Así  las  cosas,  resulta  innegable que su  representado  actuó  amparado  por la causal de inculpabilidad consagrada en el  Art.  40-4  del  C.  Penal  de 1980, norma vigente para la época de los hechos,  contrariamente   a   lo  expresado  por  el  Tribunal  acerca  de  que  si  bien  MORENO   CÓRDOBA   y  sus  compañeros de causa incurrieron en error, éste era vencible.   

El yerro denunciado es trascendente, concluye  el  libelista,  porque  de  no haberse incurrido en él, el sentenciador hubiera  actuado  acorde  con  la lógica, de conformidad con el sentido común. Casar la  sentencia  recurrida  y  producir  en su lugar el fallo sustitutivo de carácter  absolutorio,             es             la            aspiración            del  censor.             

                   

  CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          Si  el  fallo  recurrido se profirió en vigencia del nuevo C. de P.  Penal  -Ley  600  de  2000-  y, así mismo, teniendo de presente que la conducta  punible  por  la que se condenó al justiciable aparejaba como sanción corporal  una   penalidad   máxima   que   no   supera   los   dos   años   –  peculado  culposo del Art. 137 del C.  Penal  de  1980,  modificado por el Art. 32 de la Ley 190 de 1995, que señalaba  para  sus  infractores  arresto  de 6 meses a 2 años, la cual actualmente no se  puede  imponer  por  haber  desaparecido  del  ordenamiento-; la demanda de cuyo  examen  formal  aquí  se  ocupa  la Sala debe ser inadmitida por las siguientes  razones:   

          1.  Conforme  a  lo previsto en el inciso 1º del Art. 205 del C. de  P.  Penal,  la  casación  procede  contra  las sentencias proferidas en segunda  instancia  por  los  Tribunales  Superiores de Distrito Judicial y Penal Militar  “en  los procesos que se hubieren adelantado por los  delitos   que   tengan  señalada  pena  privativa  de  la  libertad    cuyo   máximo   exceda   de   ocho  años  (…)”  -Destaca la  Sala-.   

En ese orden de ideas, al hallarse demostrado  que  el  máximo  punitivo  establecido  para  la  delincuencia  por  la cual se  impartió   condena   en  este  asunto  contra  MORENO  CÓRDOBA  no supera los ocho (8) años señalados en la  norma  que  viene  de reseñarse, la casación intentada por su defensor deviene  improcedente.      

2. Ahora bien, el inciso 3º del Art. 205 de  la  Ley  600  de  2000  prevé la posibilidad de acudir en casación por la vía  excepcional  cuando  no  se  cumple  con  el  presupuesto  del  quantum punitivo  exigido  por  la  ley  para la procedencia de la casación  común  u  ordinaria. Empero, en un tal evento se precisa de la demostración de  la  necesidad  de  la  intervención  de  la  Corte  para  el  desarrollo  de la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales.    

Como el censor no la invocó y menos intentó  acreditar  su  procedencia en los términos estipulados en el referido canon, de  igual  manera  en  este  evento  la  consecuente inadmisión de la demanda es la  declaración que se impone, como ya se dejó anunciado.   

         

En  mérito  a  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal,   

RESUELVE  

          INADMITIR  la  demanda  de casación que a  nombre   del   procesado   GERMÁN   MORENO  CÓRDOBA  presentó su defensor, de acuerdo con las motivaciones  plasmadas en el cuerpo de este proveído.   

Contra  la  presente  decisión  NO  procede  recurso alguno.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ               ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR    LOMBANA  TRUJILLO                  ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                    JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

                    

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS                       MAURO SOLARTE PORTILLA   

Permiso   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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