20782(19-05-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  20782   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 043.  

         

Bogotá D.C., mayo diecinueve (19) de dos mil  cuatro (2004)   

VISTOS  

Decide la Sala sobre la admisibilidad formal  de   la   demanda   de  casación  presentada  por  el  defensor  del  procesado  WILMER    DE    JESUS    PEREZ   ARRIETA,  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de Sincelejo (Sucre) el 25 de noviembre de 2002, mediante la  cual  confirmó el fallo dictado por el Juzgado Promiscuo del Circuito de Sincé  (Sucre)  el  16  de  mayo  de  2002,  por  cuyo  medio  lo condenó como coautor  penalmente   responsable  del  delito  de  homicidio  agravado  en  Amaury Meza Rodríguez.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

          En  las  horas  de  la  madrugada  del 9 de diciembre de 2000, en un  baile  que  se  llevaba  a cabo en el Polideportivo Los Tronquitos del Barrio la  Transformación   del   municipio  de  Sincé,  se  presentó  una  riña  entre  Amaury  Meza  Rodríguez  y  Francisco    Javier    Morales   Gamarra,   en   la   cual   intervino   también   el   menor  Luis  Alberto  Pérez Arrieta, quien al ser  golpeado  por Meza Rodríguez,  llamó  a  su  tío  WILMER  PEREZ ARRIETA,    el    cual    reclamó    a   Amaury  Meza  por no enfrentarse con una persona de su edad, y  le  causó una herida con arma cortopunzante en la región lumbar que produjo su  fallecimiento   horas   más   tarde   en   el   hospital   del   municipio   de  Corozal.   

          La  Fiscalía  Seccional  de Sincé declaró abierta la instrucción  el  11  de  diciembre  de  2000,  en  cuyo marco vinculó mediante indagatoria a  WILMER    DE    JESUS    PEREZ   ARRIETA,  entre  otros,  resolviendo  su situación jurídica con medida de  aseguramiento  de  detención preventiva sin derecho a libertad provisional como  posible coautor del delito de homicidio agravado.   

Cerrada  la  instrucción,  el  sumario  fue  calificado  el  9  de  abril de 2001 con resolución de acusación en contra del  procesado   PEREZ  ARRIETA,  entre   otros,   como   presunto  coautor  del  delito  que  motivó  la  medida  asegurativa.  Impugnada  esta  providencia  por  los  defensores  de  los demás  acusados,  la  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior de Sincelejo la  confirmó el 16 de julio de 2001.   

          La  fase  del  juicio correspondió adelantarla al Juzgado Promiscuo  del  Circuito  de  Sincé,  despacho  que  una  vez  surtido  el rito pertinente  profirió  fallo  el  16  de mayo de 2002, por cuyo medio condenó a  WILMER  DE JESUS PEREZ ARRIETA, junto con  los  demás  procesados,  a  la pena principal de veintiocho (28) años, dos (2)  meses  y  quince  (15)  días  de  prisión y a la accesoria de interdicción de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo tiempo como coautor penalmente  responsable  del delito de homicidio agravado en Amaury  Meza Rodríguez.   

La  decisión anterior fue impugnada por los  defensores  de  todos los sindicados y la parte civil, y el Tribunal Superior de  Sincelejo  la confirmó mediante fallo del 13 de marzo de 2002, el cual es ahora  objeto   de  impugnación  extraordinaria  por  parte  del  asesor  técnico  de  WILMER    DE    JESUS    PEREZ   ARRIETA.   

LA DEMANDA  

El defensor señala que invoca como causal de  casación  “la  primera  de las indicadas en el art.  207  del  c.p.p., por considerar la sentencia objeto del Recurso como violatoria  de  los  arts  29  de la Constitución Nacional, 232, 234 del c.p.p., normas que  establecen   en   materia   penal   los   requisitos   sinequanon   (sic)  y  sustancial  para  proferir  una  sentencia condenatoria”.   

Refiere  que  el  artículo 234 del estatuto  procesal  “establece la imparcialidad del funcionario  en  la  búsqueda  de  la  prueba para establecer la verdad real, para ello debe  averiguar  con  igual  celo  la  circunstancia que demuestra la existencia de la  conducta  punible,  las  que  agravan, atenúan o exoneran de responsabilidad al  procesado  y  los  que  tiendan  a  demostrar  su  inocencia,  cosa  que en esta  investigación no se aplicó”.   

Y   agrega   que  las  pruebas  recaudadas  “conducen  a  crear  en  la investigación un mar de  dudas  a  cerca  de  quien o quienes (sic) fueron    los    autores    responsables    del   delito”  de homicidio agravado, circunstancia que viola el artículo 234  del  Código  de  Procedimiento Penal, “y por ende es  violatoria    del    art    29    de   la   Constitución   Nacional”.   

          También  considera  violado  el artículo 232 del estatuto procesal  penal,   dado   que   al   valorar   las   pruebas  obrantes  en  la  actuación  “de   conformidad   con   el   principio  de  libre  apreciación  de la prueba o la valoración científica de la prueba”,  no  acreditan  la  responsabilidad  penal  de su representado,  motivo  por  el  cual  el  Tribunal  trabajó con tres hipótesis en punto de la  autoría  del  delito,  y sólo fue en la tercera hipótesis en la que apareció  el   procesado   WILMER   PEREZ   ARRIETA,  de  donde  concluye  que la ausencia de claridad sobre el aspecto  subjetivo  del  delito  investigado  impone aplicar el principio “induvio  prorreo (sic)”, en el sentido de  resolver tales dudas a favor de su procurado.   

          De   lo   expuesto  concluye  el  censor  que  al  ser  resuelta  la  impugnación  del fallo en contra de su asistido, “la  decisión  del  Tribunal  es  contraria  a derecho, pues quebrantan (sic)     los     postulado  (sic) de la carta fundamental y desborda  la  competencia otorgada al juez de segundo grado en los artículos 232, 234 del  c.p.p.”.   

          Con  base  en lo anterior, el casacionista solicita a la Corte casar  el  fallo  atacado  y  en  su  lugar proferir sentencia absolutoria en favor del  procesado  WILMER  DE  JESUS PEREZ ARRIETA.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Pronto  advierte la Sala que el censor omite  en  su  libelo  señalar el sentido de la causal invocada, es decir, precisar si  se  trata  de  violación  de  la  ley  sustancial por vía directa o indirecta,  indicar  y  demostrar  en  el  primer  supuesto la exclusión evidente de normas  sustanciales,  su  aplicación  indebida o su interpretación errónea. Y, en el  segundo,  pertinente resulta que identifique la presencia de errores de hecho en  la  actividad  de  los  juzgadores, bien por falso juicio de existencia, ora por  falso  juicio  de  identidad o ya por falso raciocinio, o de errores de derecho,  determinados   por  un  falso  juicio  de  convicción  o  un  falso  juicio  de  legalidad.   

          Es  evidente  que             el   defensor   olvida  que  este  trámite  es  extraordinario,  y que, por tanto, no son de recibo las argumentaciones libres y  espontáneas  de los demandantes, en tanto que es preciso que la formulación se  someta  a  las  reglas  taxativamente  señaladas por el legislador, en punto de  denunciar  errores  trascendentes  de  los  funcionarios judiciales que pudieron  haber  afectado  garantías  de  los  sujetos  procesales,  vulnerando directa o  indirectamente  normas  sustanciales, o desconociendo las bases fundamentales de  la instrucción o el juzgamiento.   

          Ahora,  si  lo  pretendido por el actor era invocar el quebranto del  principio  de  investigación  integral,  le  correspondía  acudir  a la causal  tercera  de  casación,  habida  cuenta  que  se  trata de un error in   procedendo,   con   la  indeclinable  obligación   de  acreditar  que  los  funcionarios  judiciales  no  adelantaron  esfuerzo  alguno por verificar las citas del procesado en sus intervenciones, ni  las  emanadas  de  otras  pruebas en su favor en punto de la práctica de medios  probatorios  conducentes,  pertinentes  y  no  superfluos, y lo más importante,  debía   demostrar   que  por  tales  omisiones  el  fallo  fue  adverso  a  sus  intereses.   

Sin  duda,  resulta  insuficiente  que  el  defensor  pretenda  mediante  un  escrito  de  libre  formulación  y carente de  técnica,  exponer  su  personal  percepción  de  las  pruebas  obrantes  en la  actuación  y,  sin más, como en este asunto, señale que se violó el referido  principio,  pues  un  tal  proceder,  además  del  yerro en la postulación del  cargo,  deja  ayuno de demostración el reproche, se sustrae a la obligación de  señalar  su  injerencia  en la sentencia atacada, e impide a la Corte emprender  su estudio a fin de pronunciarse de fondo.   

También  se  tiene que si el propósito del  casacionista  era  censurar  la  falta de aplicación del principio in  dubio  pro reo, no bastaba con señalar  la  causal  primera  de  casación,  pues debía identificar si se trataba de la  vía  directa  o  la  indirecta,  y  a  partir  de  ello,  en  el  desarrollo  y  acreditación  del  cargo le correspondía, en caso de la primera, demostrar que  el  fallador  reconoció  en  las  consideraciones  de la providencia atacada la  existencia   de   dudas   trascendentes   de  imposible  eliminación  sobre  la  materialidad  de  la conducta o la responsabilidad del procesado, y pese a ello,  profirió  sentencia  de  condena con exclusión evidente de la norma señalada,  cuando le correspondía en consonancia con su exposición absolver.   

Y si de la segunda se trataba, esto es, si el  vicio  denunciado  se  fundaba  en la violación indirecta de la ley sustancial,  era  necesario  que señalara si se trató de un error de hecho por falso juicio  de  existencia,  falso  juicio de identidad o falso raciocinio, o de un error de  derecho  por  falso juicio de convicción o falso juicio de legalidad, cometidos  que de ninguna manera asumió el impugnante.   

Oportuno  se  ofrece  indicar  que  si  la  inconformidad  del  censor  radicaba en la valoración indebida de los medios de  prueba,  debía  postular la violación indirecta de la ley sustancial por error  de  hecho  por  falso  raciocinio, caso en el cual le correspondía indicar qué  dice  de  manera  objetiva  el  medio,  qué  infirió de él el juzgador, cuál  mérito  persuasivo le fue otorgado, señalar cuál postulado de la lógica, ley  de  la  ciencia  o  máxima  de  experiencia  fue desconocida, y cuál el aporte  científico  correcto, la regla lógica apropiada o la máxima de la experiencia  que  debió  tomarse  en consideración. Además, demostrar la trascendencia del  error,  indicando  cuál  debía  ser  la  apreciación  correcta de la prueba o  pruebas  cuestionadas,  y  que habría dado lugar a proferir un fallo diverso al  reprochado, labor que tampoco adelantó.   

Por  tanto,  evidente resulta que la demanda  acusa  las  graves  falencias técnicas destacadas, que no pueden en modo alguno  ser  subsanadas  por  la  Corte, pues ello lo impide el principio de limitación  que  rige  el  trámite  casacional,  imponiéndose  de  plano su inadmisión de  conformidad   con   lo   dispuesto  en  el  artículo  213  de  la  Ley  600  de  2000.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación    interpuesta    por    el   defensor   de   WILMER  DE  JESUS  PEREZ  ARRIETA, por las  razones expuestas en la anterior motivación.   

         De  conformidad con lo dispuesto en el artículo 187 del Código de  Procedimiento    Penal,    contra    este    proveído    no   procede   recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

Comisión de servicio  

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO             ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

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