20792(17-03-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20792  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado: Acta No. 23  

          Bogotá,  D.  C.,  diecisiete  (17)  de  marzo  del  dos  mil cuatro  (2004).   

VISTOS  

          Mediante  sentencia  del  29 de febrero del 2000, el Juzgado Primero  Penal   del   Circuito   de   Itagüí  declaró  a  los  señores  Uber    Arley    Jiménez   Restrepo   y  John  Jairo  Vélez  Caicedo  penalmente  responsables,  como  autores,  de  los delitos de homicidio agravado  –consumado  y  tentado- y  porte  ilegal  de  armas de defensa personal. Les impuso la pena principal de 45  años  de  prisión  y  la  accesoria  de  interdicción de derechos y funciones  públicas por 10 años.   

          Recurrido  el  fallo,  fue  confirmado  por  el Tribunal Superior de  Medellín, el 10 de mayo del mismo año.   

          El   apoderado   del   señor   Jiménez  Restrepo  instauró  acción  de revisión. La Sala se  pronuncia sobre los aspectos formales del escrito.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

          1.  En  providencia  del  27 de septiembre del 2002, por medio de la  cual  inadmitió  la  demanda de casación por vicios técnico-formales, la Sala  Penal   de   la   Corte   Suprema  de  Justicia  los  resumió  así11:   

“Hacia el medio día del 12 de noviembre de  1998,  cuando  los  hermanos  Uber  Arley  y  Giovanny Andrés Higuita Gómez se  desplazaban  por  el  barrio  La  Ferrería  del municipio de La Estrella en una  motocicleta,  fueron interceptados por un vehículo, del cual se bajaron tres de  sus  ocupantes,  quienes  empezaron  a dispararles, mientras que otros, desde el  automotor,  también  accionaban armas de fuego. Como resultado del ataque, Uber  Arley  falleció  en el acto, mientras que Giovanny Andrés, que recibió varios  impactos,  fue  trasladado  al  Hospital  Universitario  San Vicente de Paul, en  donde se le salvó la vida”.   

“Con  base  en  la  investigación  previa  llevada  a  cabo  a  raíz de esos sucesos, la Unidad de Fiscalía Delegada ante  los  Juzgados  Penales  del  Circuito  decretó la apertura de instrucción, con  resolución  del  13  de enero de 1999, en la que también ordenó la captura de  JHON  JAIRO  VELEZ  CAICEDO  y  URBER  ARLEY JIMÉNEZ  RESTREPO…”.   

“Cerrado   el   ciclo  instructivo,  con  resolución  del  9  de  marzo  de  1999,  la  fiscalía  acusó  a JIMÉNEZ  RESTREPO  y  VÉLEZ CAICEDO, por  los  delitos  de  homicidio  agravado,  tentativa  de homicidio agravado y porte  ilegal  de  armas de fuego de defensa personal. Esta determinación la confirmó  el  21  de abril del mismo año la Unidad de Fiscales Delegados ante el Tribunal  Superior de Medellín”.   

“El  Juzgado 1° Penal del Circuito de esa  ciudad…  profirió sentencia de primera instancia en los términos reseñados,  la  cual  confirmó  el  tribunal en fallo contra el que se presentó demanda de  casación”  (M.  P.  Jorge  Aníbal  Gómez Gallego,  radicado 17.617).   

         

LA DEMANDA  

          El  representante  del  señor  Uber Arley  Jiménez  Restrepo  solicitó la revisión con base en  las siguientes dos causales:   

          Tercera:   “Cuando   después   de  la  sentencia  condenatoria  aparezcan  hechos nuevos o surjan pruebas, no conocidas  al  tiempo  de  los  debates,  que  establezcan  la  inocencia del condenado”.   

          Luego   de   hacer   un   recuento  del  material  probatorio  y  de  controvertir  la  valoración  del Tribunal, afirmó que con posterioridad a los  fallos  surgió  una  prueba  nueva,  no conocida al momento del debate, que los  dejó  sin  bases.  Aportó un escrito que, el 16 de enero del 2002, se dirigió  al  juzgado  de  primera  instancia,  por  medio  del  cual Luis Eduardo Hurtado  Vargas,  cuya firma fue autenticada en la Notaría Primera de Bello y quien dijo  encontrarse  detenido,  manifestó  que  el  delito  de que fueron víctimas los  hermanos    Higuita    y    por    el    que    se   condenó   a   Uber  y  John  Jairo, fue cometido por él y no por estos, a quienes,  por  tanto,  se  involucró de manera injusta, pues nada tuvieron que ver con el  hecho, y solicitó se lo escuchara para aclarar la situación.   

          Quinta:   “Cuando   se  demuestre,  en  sentencia   en  firme,  que  el  fallo  objeto  de  pedimento  de  revisión  se  fundamentó en prueba falsa”.   

          Repitió  su  análisis  de  los  elementos  de  juicio aportados al  expediente,  y concluyó en la existencia “de una serie de irregularidades que  inexorablemente  nos  configuran  la  causal  quinta…  pues la falsedad de las  pruebas  es  evidente”,  ante  la  apreciación  equivocada de los juzgadores.  Anotó  que  no  es  necesaria la declaración judicial de falsedad que exige la  norma,  porque implicaría un desgaste del aparato judicial, además del injusto  sometimiento de una persona a dos procesos.   

CONSIDERACIONES  

1. Como la demanda, en lo que hace relación  con  el  motivo  tercero,  reúne  los requisitos formales del artículo 222 del  Código de Procedimiento Penal, será admitida.   

Por la Secretaría de la Sala se solicitará  al  Juez  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  (o al de primera  instancia)  la  remisión  del  proceso  para  que  forme  parte  de la presente  acción.   

2.  La  causal  quinta  procede “Cuando se  demuestre,  en sentencia en firme, que el fallo objeto de pedimento de revisión  se fundamentó en prueba falsa”.   

El   equívoco    del  demandante  es  fácilmente  perceptible,  pues quiere acreditar la falsedad de la prueba con su  particular  forma  de  apreciar  los  medios  aportados  al  expediente que pide  examinar.  Pero,  como  es  claro,  la  literalidad de la disposición no admite  alcance  diverso:  debe  existir fallo, que haya hecho tránsito a cosa juzgada,  que  demuestre  lo  espurio  del  elemento  que  fue  el soporte de la decisión  cuestionada.  Y  en  el  libelo  examinado  no  se  mencionan las sentencias que  declaren ese hecho.   

Y  no  pueden  existir  cuando  no  se  han  intentado  las  acciones encaminadas a ese propósito. No es admisible la excusa  de  que  no se ha hecho tal cosa para evitar “desgastar el aparato judicial”  y  “someter  a  una  persona  a  dos  procesos judiciales por haber tenido una  sentencia injusta”.   

Por una parte, este planteamiento desatiende  la  ley,  a cuyo acatamiento están obligados el juez y las partes. Por otra, si  se  accediera a semejante postulación, igual se presentarían el “desgaste”  y  el  “doble  trámite  judicial”  que  se  pretende  evitar,  como  que la  revisión  comporta  eso:  que  la  administración  de  justicia  se  emplee en  adelantar  un procedimiento, con los consiguientes debate probatorio y decisión  final.   

Como  respecto  de esta causal el escrito no  reúne    las    exigencias   de   la   ley   procesal   penal,   la   Sala   lo  inadmitirá.   

Consecuente  con  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

1.           Reconocer  al  doctor Luis Amín Mosquera  Moreno  como  defensor  del señor Uber Arley Jiménez  Restrepo,  en  los  términos  y  para  los  fines del  mandato conferido.   

2.           Admitir   la   demanda   de   revisión  presentada,  respecto  de  la  formulación hecha con  fundamento     en     la     causal     tercera     de     revisión.   

Por  la  Secretaría, solicítese el proceso  para que haga parte de las presentes diligencias.   

3.           Inadmitir  la  demanda  en  relación   con   la  propuesta  basada  en  la  causal  quinta  de  revisión.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Notifíquese y cúmplase.  

HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS   

Comisión    de  servicio   

  JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO         ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

  EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO                   ÁLVARO   O.  PÉREZ  PINZÓN   

  MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                    JORGE   L.  QUINTERO  MILANÉS   

YESID    RAMÍREZ   BASTIDAS                  MAURO SOLARTE PORTILLA.   

TERESA     RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

1 Con  lo  cual  queda de lado el impedimento especial previsto en el artículo 228 del  Código  de  Procedimiento  Penal, pues la inadmisión de la demanda releva a la  Corte  de  todo  estudio de fondo del asunto. Así emana de la norma citada, que  prevé  la  separación  sólo cuando el magistrado competente para la revisión  “haya  suscrito  la decisión objeto de la misma”. Como es claro, en materia  de  rechazo no se decide ningún punto esencial propio de la materia en litigio.  Así  lo  ha  dicho  la Corte, por ejemplo en auto del 17 de septiembre del 2003  (M. P. Mauro Solarte Portilla, revisión número 20.908).     

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