20696(08-04-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 20696  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado      Ponente:  HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

Aprobado Acta No. 043  

Bogotá  D.C.,  ocho  (8) de abril de dos mil  tres (2003)   

Define  la  Corte  la  colisión  negativa de  competencia,   aparentemente  suscitado  entre  el  Juzgado  1º  Promiscuo  del  Circuito   de  Puerto Rico y el Juzgado Penal del Circuito Especializado de  Florencia,  para seguir conociendo del proceso  en contra de Manuel Gabriel  Ahumada  Bohórquez  por  el  delito de  fabricación y tráfico de armas y  municiones de uso privativo de las Fuerzas Militares.   

I  ANTECEDENTES   

1. HECHOS  

El  1º de marzo de 1998, cuando una patrulla  de  la  Policía  Nacional  efectuaba  un  patrullaje  en  la  zona urbana de la  localidad  de  Doncello  (Caquetá), fue retenido Santiago Lozano Méndez, quien  arrojó   al   piso   un  dispositivo  para encender y   apagar  alarmas  de   

vehículos  y  al  ser requisado tenía   otro  objeto  similar.  Se  afirma que luego de ser interrogado, comunicó a las  autoridades  que  pertenecía a las milicias de las FARC y que en el lugar donde  había  sido  capturado  había  un  artefacto explosivo, que no fue encontrado,  ante  lo  cual  señaló que posiblemente había sido llevado a la casa donde se  estaban  hospedando, lugar en el que hallaron en una mochila: un tester digital,  nueve  baterías  de  9  voltios  y  un reloj despertador de cuerda; en una  caja  de  cartón:   un  artefacto explosivo de aproximadamente 25 kilos de  peso,  compuesto  por  un recipiente metálico con metralla, un sistema receptor  de alarmas para vehículo, un detonador y  pentonita.   

2. TRÁMITE PROCESAL  

2.1.  Al  proceso  fueron vinculados mediante  diligencia  de  indagatoria:  Santiago  Lozano  Méndez,  Manuel Gabriel Ahumada  Bohórquez    y    la    dueña    del    inmueble,    Rosalbina    Franco    de  Velásquez.   

2.2.  La Unidad de Fiscalía Especializada de  Terrorismo  de  esta ciudad resolvió la situación jurídica de los sindicados,  profiriendo  en  su  contra  medida  de  aseguramiento consistente en detención  preventiva   respecto de los dos primeros como presuntos autores del delito  de terrorismo, previsto en el artículo 187 del Código Penal,   

modificado  por  el  artículo  1º  Del D.L.  180/88,   adoptado  como  legislación  permanente  por  el  artículo  4º  del  Decreto  Extraordinario 2266 de 1991.   

2.3.  La  Fiscalía  de  Segunda  Instancia  modificó  la  calificación  jurídica  de la conducta indicando que sólo debe  ser  considerada  como  la tenencia del artefacto, ya que no existe un principio  de  ejecución  del hecho y no se ha mantenido en zozobra a la comunidad, por lo  que   corresponde  a  lo  previsto  en el artículo 2º del Decreto 3664 de  1986,  en  concordancia  con  el  literal  g9  del  artículo  8º  del  Decreto  2535/93.   

2.4.  El procesado Santiago Lozano Méndez se  acogió  al mecanismo de la sentencia anticipada, en la que se le imputaron como  cargos,  fabricación  y  tráfico de armas y municiones de uso privativo de las  fuerzas militares, artículo 202 del Código Penal.   

2.5. El 1º de diciembre de 1998, la Fiscalía  Regional  de  la Unidad de Terrorismo calificó la investigación profiriendo en  contra  de  Manuel  Gabriel  Ahumada  Bohórquez  resolución de acusación como  coautor  del  delito  de  fabricación  y  tráfico de armas y municiones de uso  privativo  de  las  fuerzas armadas, artículo 202 del Código Penal y precluyó  la investigación respecto a Rosalbina  Franco de Velásquez.   

2.6.  La  etapa del juicio correspondió a un  Juzgado  Regional de Bogotá, que avocó su conocimiento mediante auto del 26 de  abril  de  1999,  el  11 de junio siguiente ordena pruebas y el 30 el proceso es  remitido  al Juzgado Penal del Circuito Especializado de Florencia, despacho que  avoca  su  conocimiento  y señala fecha para audiencia pública que se realizó  el 30 de septiembre de 2002.   

II  DEL  CONFLICTO  DE  COMPETENCIA   

El Juzgado Penal del Circuito Especializado de  Florencia,  en auto del 18 de noviembre de 2002, ordenó remitir las diligencias  al  Juzgado  Promiscuo del Circuito de Puerto Rico – Caquetá  invocando lo  dispuesto  por  el  artículo  1º  numeral  24 del Decreto 2001 de 2002, que le  atribuye  competencia  para conocer del delito de fabricación, tráfico y porte  ilegal de armas de fuego de uso privativo de las Fuerzas Militares.   

El  29  de  noviembre  de  2002,  el  Juzgado  1º   Promiscuo  del  Circuito  de Puerto Rico avoca el conocimiento de las  diligencias   y  dispone  que  las  mismas regresen al Despacho para dictar  sentencia.   

El 28 de febrero del año en curso, el Juzgado  de  conocimiento  señala  que no comparte la calificación jurídica dada a los  hechos  materia  de  juzgamiento  por  el Fiscal de la Unidad de Terrorismo, por  cuanto,       de       la       prueba    recaudada     se    concluye    que    se   estaba   

fraguando  un  atentado  contra  una patrulla  policial  cerca  al lugar en el que fue capturado uno de los procesados, en cuyo  poder  se  hallaron  los dispositivos para detonar la carga explosiva encontrada  en la residencia que ocupaban.   

Por  consiguiente  dispone  el  envío de las  diligencias  a  la  Sala  Penal  de  la Corte para que se dirima el conflicto de  competencia  que  entiende  se  ha  suscitado  con el Juzgado Penal del Circuito  Especializado de Florencia.   

III  CONSIDERACIONES   

    

1. COMPETENCIA     

La  Corte  es  competente  para  dirimir  el  conflicto  negativo  de  competencia,  aparentemente, suscitado entre el Juzgado  1º   Promiscuo del Circuito de Puerto Rico y el Juzgado Penal del Circuito  Especializado  de  Florencia,  despachos   que  tienen   competencia     en     el    mismo   distrito  judicial,   atendiendo  lo  dispuesto  por  el  inciso 2° del artículo 18  transitorio  del  Código  de  Procedimiento  Penal  que  le  atribuye a la  Sala   el  conocimiento  de  los conflictos de competencia que se presenten  entre   un   juez   penal  del  circuito  especializado  y  un  juez  penal  del  circuito.   

2. DEL CONFLICTO PLANTEADO  

2.1.    No  obstante,  no  encontrarse  debidamente  trabado el conflicto negativo de competencia entre el Juzgado Penal  del  Circuito  Especializado  que  no tuvo oportunidad de conocer los argumentos  aducidos  por el Despacho colisionante para declarar que  no era competente  e  indicar  su  criterio  sobre  el  particular,  debe  proceder  la  Sala  a su  definición  en  aras  de  la economía procesal y una pronta decisión sobre el  funcionario a quien le corresponde su conocimiento.   

     

1. La definición de este asunto   debe   ceñirse  a  lo  dispuesto   en  la  normatividad  de carácter  extraordinario   expedida  por  el   Gobierno  Nacional  en uso de las  facultades  que le atribuye el artículo 213 de la Carta Política al haber sido  declarado  el  estado  de  conmoción  interior  mediante  Decreto 1837 del 9 de  septiembre de 2002.     

El  Decreto  2001  de 2002  fue expedido  con    la   finalidad   de   establecer   mecanismos   jurídicos  eficaces  contra   la  delincuencia  organizada,  y   que contribuyan a  la  investigación   y   juzgamiento   de  las  conductas  delictivas  que  revisten  una  mayor  criminalidad,  retomando así el legislador extraordinario  los   antecedentes   históricos   que   motivaron  la  creación  los  juzgados  especializados   para   atribuirles  competencia,   respecto  de  conductas  delictivas   que   han   representado   un    mayor  impacto  social.    

     

1. El Decreto 2001 de 2002 fue publicado  en  el  Diario  Oficial  44930,  el  11  de septiembre y modifica la competencia  señalada  por la ley 733 de 2002 y el artículo 5°   transitorio del  Código   de   Procedimiento   Penal   a   los   jueces   penales  del  circuito  especializados,  para  asignarles  expresamente  el  conocimiento  de  todos los  delitos  de que trata, en tanto que retorna a los jueces penales del circuito el  conocimiento de algunas conductas.     

2.4.  Los  alcances  del  la  competencia que  asigna   el  Decreto  2001  de  2002  a  los  Jueces  Penales  del Circuito  Especializados  fueron   determinados   por la Corte Constitucional al  pronunciarse   sobre   su   conformidad   con   la  Carta  Política1, sentencia de  acuerdo  con   la  cual fue declarada exequible la nueva normatividad   “en  el  entendido  que  las  nuevas  competencias  conferidas  a  los  jueces  penales  del  circuito  especializados, dado el  carácter  mas  gravoso  de  su procedimiento, solo son aplicables a los delitos  cometidos  a  partir  de  la vigencia de ese decreto, y no a las conductas   realizadas  con  anterioridad  a  ella,  que  seguirán siendo conocidas por los  Jueces Penales del Circuito”.   

Al  señalar  los  numerales  23  y  24  del  artículo  1º  del  Decreto  2001  de  2002 que los jueces penales del circuito  especializados  son  competentes  para conocer de los delitos señalados en  los  artículos  365  y  366  del  Código,  excepto  lo  relativo  al  porte  o  conservación  de  armas  de  fuego  tanto de uso personal como privativo de las  fuerzas   

militares   se   colige   que   no  sufrió  modificación  alguna la competencia determinada en el artículo 5º transitorio  del  Código  de  Procedimiento Penal, tema que no fue tratado por la ley 733 de  2002.  Luego  el  pronunciamiento  emitido por la Sala en pretérita oportunidad  sobre  los  alcances  del numeral 5º del artículo 5º transitorio se mantienen  vigentes.   

Señaló   en   aquella   oportunidad   la  Sala:   

“…al entrar en vigencia el nuevo Código  Penal,  Ley  599  de  2000,  modificó  el  nomen  juris  de las conductas   previstas  en  los  artículos  201  y  202  del C.P. de 1980, denominados antes  “Fabricación  y Tráfico de armas de fuego o municiones”, y “Fabricación  y  Tráfico  de armas y municiones de uso privativo de las Fuerzas Armadas”, y  ahora,   los   artículos   365   y  366  titulan  “Fabricación,  tráfico  y  porte  de armas de fuego o  municiones”,      y      “Fabricación,      tráfico     y     porte  de  armas  y  municiones  de  uso  privativo  de  las  fuerzas  armadas”   (Subrayas  fuera de texto).   Luego,  hubo  una  modificación  en  la titulación de los tipos penales que se  analizan.”   

Concluyendo, entonces, que ante la vigencia de  la  nueva  normatividad  ley  600  de  2000, la competencia sobre esta temática  quedaba definida así:   

“la  Sala  ya  se ha pronunciado sobre el  particular,  definiendo  de manera clara el ámbito de competencia de los jueces  penales  del  circuito  y  de  los  jueces  penales  del circuito especializados  respecto  de  los  delitos  previstos  en  los  artículos 365 y 366 del Código  Penal,  decisión  que se invoca como  sustento  de la definición que  se tomará en  el caso que se analiza, así:   

“4.  Una atenta lectura de la manera como  fueron  titulados los artículos 365 y 366, en los que, según transcripción ya  hecha, se   

incluye  no  solo  la  fabricación  y  el  tráfico,  sino  el  “porte”  y   del  numeral  5°  del  artículo 5°  transitorio,  tantas  veces  mencionado,   en  el  que  no  se  incluye  el  porte,  con  relación  a  ninguna  de  las  dos  normas citadas, ni la fabricación y tráfico de armas de  defensa  personal,  de  que  trata el artículo 365, lleva a concluir que de los  comportamientos  a  que  se  refiere  esta  última  disposición,  no  son  del  conocimiento       del       juez       especializado       el      porte  de  armas  de  fuego  de  defensa  personal,  el  porte de municiones (para armas de fuego de defensa personal), ni  el  de  explosivos,  ni  la  fabricación  ni  el  tráfico de armas de fuego de  defensa  personal;  y  que  de  las  conductas  señaladas en el 366, no son del  conocimiento       del       juez       especializado,      el      porte  de armas de fuego y de municiones  de uso privativo de las Fuerzas Armadas.   

En   consecuencia,   de   las   conductas  contempladas   en   el   transcrito   artículo  365,   son   de   competencia     del      juez    penal   del   circuito  especializado,    la  fabricación  y tráfico de municiones (de armas  de   defensa   personal)   y   de   explosivos,   entendida   en  la  expresión  “tráfico”,   la   importación,   el   transporte,  el  almacenamiento,  la  distribución,  la  venta,  el suministro y la reparación. Y son de competencia  del  juez  de   circuito,  el  porte  de  municiones (para armas de defensa  personal),  de  explosivos y de armas de fuego de defensa personal, así como la  fabricación  y  el  tráfico  de  esta  última clase de armas, entendida en la  expresión  “tráfico”,  la  importación, el transporte, el almacenamiento,  la distribución, la venta, el suministro y la reparación.   

De  las  conductas  a  que  se  refiere  el  artículo  366,  ibídem,  son  de  competencia  del  juez  penal  del  circuito  especializado,  la fabricación y el tráfico de armas de fuego de uso privativo  de  las  Fuerzas  Militares  y  de municiones para las mismas, entendiendo en la  expresión  “tráfico”,  la importación, la reparación, el almacenamiento,  la conservación, la adquisición y el suministro.   

Y son de competencia del juez del circuito,  el  porte  de armas de uso privativo de las Fuerzas Armadas y de municiones para  las mismas.   

En síntesis: son de conocimiento del   juez penal del circuito:   

1.-  El  porte de armas de fuego de defensa  personal.   

2.- El porte de municiones de armas de fuego  de defensa personal.   

3.- El porte de explosivos.  

4.-  La  fabricación   y  tráfico de  armas de fuego de defensa personal.   

5.-  El  porte  de  armas  de  fuego de uso  privativo de las Fuerzas Armadas.   

6.-  El  porte  de municiones para armas de  fuego de uso privativo de las Fuerzas Armadas.   

Son  de  conocimiento  del  juez  penal del  circuito especializado:   

1.-   La  fabricación  y  tráfico de  armas de fuego de uso privativo de las Fuerzas Armadas.   

2.- La fabricación y tráfico de municiones  para armas de fuego de uso privativo de las Fuerzas Armadas.   

3.- La fabricación y tráfico de municiones  para armas de fuego de defensa personal.   

4.-   La   fabricación   y  tráfico  de  explosivos.”2   

    

1. CASO CONCRETO     

3.1.  En  este  evento  el  juez colisionante  manifiesta  su  no  conformidad  con  la calificación jurídica atribuida a los  hechos   materia  de  juzgamiento  por  el  Fiscal  de  la  Unidad  Nacional  de  Terrorismo,  la  que  en su criterio corresponde al delito de terrorismo y no al  de  simple  fabricación  y  tráfico  de armas de fuego de uso privativo de las  fuerzas  militares,  sin  que  haya  expresado  los  fundamentos  de su disenso,  limitándose  a  señalar  que  de  la  prueba  emerge  con diáfana claridad la  estructuración del punible de terrorismo.   

     

1. La jurisprudencia tiene por definido  que  solo  de  manera  excepcional el juez de conocimiento puede  negarse a  asumir   el   conocimiento  del  proceso  por  disentir  de  la  resolución  de  acusación,  y  es  en  aquellos  eventos  en que la calificación jurídica que  debería     

darse a la conducta  implica el cambio de  competencia3,  como  cuando  la  variación de la calificación conduce a que un  proceso deba pasar de la justicia ordinaria a la especializada.   

El  asunto puesto de presente por el Juez 1º  Promiscuo  del Circuito de Puerto Rico corresponde a esta posibilidad, aunque no  con  el  propósito  pretendido. En efecto, da por sentado el juez ordinario que  el  hecho  punible  objeto de juzgamiento escapa a la órbita de su competencia,  por  corresponder  no  al  simple porte de sustancias y/o artefactos explosivos,  sino que es evidente que se trata de un delito de terrorismo.   

3.3.  Sin  embargo, de las circunstancias que  han  sido  objeto  de  verificación  en  estas  diligencias  no  se  colige  la  estructuración  del  atentado  contra  la  seguridad  pública  que  admite  el  colisionante  y  que  deriva  del  hallazgo  del artefacto explosivo en el lugar  donde  se  hospedaban  los sindicados  y los mecanismos detonantes en poder  de  uno  de  ellos  días  antes,  como de los planes no realizados por éstos y  desconocidos por la comunidad hasta entonces.   

Para  la  configuración  del  punible  de  terrorismo,    según    lo    ha     sostenido   la   Sala,   “no  basta  la  sola  obtención de un  resultado  consistente  en  provocar  o  mantener  en estado de zozobra o terror a la población o una parte  de ella, sino   

que es necesario que ello se logre a través  de  conductas ‘que  pongan  en  peligro  la vida, la  integridad  física  o  la libertad de las personas o las edificaciones o medios  de  comunicación,  transporte, procesamiento o conducción de fluidos o fuerzas  motrices’, y valiéndose  de   medios  aptos  para  ocasionar  estragos o de la  idoneidad  que  comportan  los  del  inciso 2° del artículo 187”  4.   

Luego, era preciso que el juez que propone el  conflicto  determinara  con  precisión  la concurrencia de estos elementos para  concluir  que el comportamiento correspondía a esta ilicitud y no a la imputada  en   el   pliego   de   cargos  por  la  Fiscalía  de  la  Unidad  Nacional  de  Terrorismo.   

3.4.  De  los hechos que se han consignado se  colige  que  la  tenencia de los elementos que integraban el artefacto explosivo  no  generaron,  no  provocaron   ni  mantuvieron  en estado de zozobra a la  comunidad,  justamente,  porque la idea criminal no pasó de ser eso, un plan no  ejecutado,  es  decir,  que  no  trascendió   al  mundo  externo,  no  fue  materializado,  por  ello,  los  actos  que  alcanzaron a ser desarrollados, por  resultar  contrarios a la ley,  fueron investigados  y calificados por  la  Fiscalía  como atentarios de la seguridad pública, pero como tenencia  de  armas  de  uso  privativo de las fuerzas militares  y son los  que  deben ser objeto de juzgamiento.   

III DECISIÓN  

Estando  definido,  entonces,  que el Decreto  2001  de 2002 no introdujo variaciones a la competencia atribuida por el numeral  5º  del  artículo  5º transitorio del  Código de Procedimiento Penal en  lo  relativo  al  porte y tenencia de armas de fuego, tanto de uso personal como  de  uso  privativo  de  las  Fuerzas  Militares,  el asunto de acuerdo con lo ya  definido  por  la  Sala  le  corresponde  al  Juez 1º Promiscuo del Circuito de  Puerto Rico.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

PRIMERO.  Asignar el  conocimiento   de  la  causa  que  se  adelanta  en  contra de  Manuel  Gabriel  Ahumada   Bohórquez  al  Juzgado  1º  Promiscuo  del Circuito de  Puerto Rico. En consecuencia, remítasele de inmediato el proceso.   

SEGUNDO.        Envíese   copia  de  esta  decisión  al  Juzgado  Penal   del  Circuito  Especializado  de Florencia, contra la cual no procede recurso alguno.   

COMUNÍQUESE    Y  CÚMPLASE   

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL          HERMAN        GALÁN  CASTELLANOS   

CARLOS   A.   GÁLVEZ  ARGOTE               JORGE           ANÍBAL          GÓMEZ  GALLEGO         

EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO    ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN             JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS   

TERESA    RUIZ  NUÑEZ   

Secretaria   

    

1  C-1064  del  3  de diciembre de 2002, ponente Alfredo  Beltrán Sierra   

2  Auto  del  28  de  septiembre de 2001, ponente doctor  Jorge E. Córdoba Poveda   

3  Auto  del  28  de  agosto  de  1995,  ponente  doctor  Fernando Arboleda Ripoll   

4  Colisión  N°  15.539,  abril 23 de 1999. M. P.  Dr. Jorge Anibal Gómez Gallego.     

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