20686(12-05-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 20686  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado Acta No. 040  

Bogotá,  D.C.,  doce (12) de mayo de dos mil  cuatro (2004).   

VISTOS:  

Debería  la  Sala  pronunciarse  sobre  la  admisibilidad  de  la  demanda  de casación presentada a nombre del sentenciado  WILSON  JAVIER  AGUIRRE  QUINTANA, de no ser porque advierte que en este proceso  se  presenta  una  causal objetiva de improseguibilidad de la acción penal como  lo es, la prescripción.   

HECHOS Y ANTECEDENTES:  

El  13  de  octubre  de  1995 en la ciudad de  Ibagué,   el  Capitán  de  la  Policía  WILSON  JAVIER  AGUIRRE  QUINTANA  se  movilizaba  en  el  vehículo  de  su  propiedad  en  compañía de Martha Edith  Osorio.  A  la  altura  de  la calle 40, entre calles 5º y 6º, Ricardo Giraldo  Valencia,  quien  había  convivido con la mujer se dirigió a esta; y al tiempo  que  le  reclamaba  por  su  comportamiento  le propinó una palmada en la cara,  situación  ante la cual el miembro de la fuerza pública reaccionó haciéndole  un  disparo  con  el  cual  le  causó  graves  heridas  en  una  pierna, que le  ameritaron  una  incapacidad  definitiva  de 90 días y como secuela, deformidad  física   que   afecta   la   estética  corporal,  de  carácter  permanente  y  perturbación  funcional  del  miembro  inferior  derecho  y  del  órgano de la  locomoción de carácter permanente.   

De  tales  hechos  conoció  inicialmente  la  justicia  Penal  Militar,  en donde, una vez vinculado AGUIRRE QUINTANA mediante  indagatoria,   el   Auditor  Principal  de  Guerra  designado  como  funcionario  instructor  del  asunto,  se  abstuvo  de  imponerle medida de aseguramiento por  considerar    que   el   sindicado   actuó   en   legítima   defensa   de   un  tercero.   

Posteriormente,   un   Juzgado  de  Primera  Instancia  de  la Inspección General de la Policía decretó la nulidad de todo  lo  actuado,  por  incompetencia  del instructor. Dispuso, por tanto, enviar las  diligencias  al Juzgado 74 de Instrucción Penal Militar, despacho, que mediante  auto  del  22  de  febrero  de  1996  envió  el proceso, por competencia, a las  Fiscalías   Locales,   correspondiéndole   a  la  No.  26.  Allí,  se  abrió  formalmente   la  investigación,  se  vinculó  al  imputado  AGUIRRE  QUINTANA  mediante  indagatoria  y  se  le  definió la situación jurídica con medida de  aseguramiento  consistente  en detención preventiva, con excarcelación, por el  delito   de  lesiones  personales  dolosas,  conforme  a  lo  dispuesto  en  los  artículos 331, 333, 334 y 337 del Código Penal, entonces vigente.   

Perfeccionado  el ciclo instructivo, el 26 de  marzo  de  1997  se decretó su cierre, y el siguiente 23 de mayo del mismo año  se  calificó  el  mérito  probatorio del sumario con resolución acusatoria en  contra  de  WILSON  JAVIER  AGUIRRE  QUINTANA, como autor del delito de lesiones  personales  dolosas  (arts.  331,  333,  334  y 337 del Código Penal) (f. 355);  decisión  que  se  notificó  personalmente, por comisionado, a la defensa y al  procesado;  y a los demás sujetos procesales mediante anotación en estado, que  se fijó el 21 de julio ese mismo año (f. 447 vto.).   

Ejecutoriado  tal proveído, se llevó a cabo  la  etapa  del  juicio en el juzgado Primero Penal Municipal de Ibagué. En auto  del  20  de  octubre  de  1997 se resolvió negativamente lo relacionado con una  colisión  de  competencias  planteada  por la defensa y la solicitud de pruebas  elevada  por  el  mismo  sujeto procesal. Apelada tal decisión por la apoderada  del  sindicado, el 16 de diciembre de ese mismo año, recibió confirmación por  el Juzgado Sexto Penal del Circuito, también de Ibagué.   

Surtida, así, la audiencia pública, el 6 de  agosto  de  2001  se  dictó  sentencia  de  primer  grado,  mediante la cual se  condenó  a  WILSON  JAVIER AGUIRRE QUINTANA a las penas principales de 30 meses  de  prisión  y  multa de $ 6.000, a la accesoria de interdicción de derechos y  funciones  públicas  por  el  mismo  lapso  de  la  sanción  restrictiva de la  libertad  y  al  pago  de  los  perjuicios ocasionados, como autor del delito de  lesiones  personales  dolosas,  teniendo  en  cuenta para la dosificación de la  pena  el  inciso segundo del artículo 334 del Decreto 100 de 1980, por tener la  sanción  más  grave en relación con los resultados producidos con la conducta  investigada.  Al  sindicado  se  le  otorgó  el  subrogado  de  la  condena  de  ejecución condicional.   

El anterior fallo fue recurrido en apelación  por  la defensa del sindicado; y el 25 de octubre de 2002 recibió confirmación  del  Juzgado  Sexto  Penal  del Circuito y contra tal decisión, el mismo sujeto  procesal, a su turno, interpuso recurso de casación discrecional.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.  De  conformidad  con  lo  dispuesto en el  artículo  82.4,  la  acción penal se extingue, entre otras circunstancias, por  prescripción.  Este  instituto,  a su turno, aparece regulado en los artículos  83  y 86 de la Ley 599 de 2000, según los cuales, durante la instrucción opera  por  un  “tiempo  igual  al  máximo  de  la  pena  fijada en la ley, si fuere  privativa  de  la  libertad”,  sin  que en ningún caso pueda ser inferior a 5  años.  Ejecutoriada  la  resolución  acusatoria  dicho  lapso  se interrumpe y  comienza  a contarse de nuevo “por un tiempo igual a la mitad del señalado en  el artículo 83”, y tampoco debe ser inferior a  5 años.   

2. En el presente caso, se tiene que mediante  resolución  del  23  de  mayo  de  1997, a WILSON JAVIER AGUIRRE QUINTANA se le  acusó  de  un  delito  de  lesiones  personales  dolosas, de conformidad con lo  dispuesto  en  los  artículos  333,  331,  334  y  337 del Decreto 100 de 1980,  teniendo    en    cuenta    que    su    acción    delictiva   produjo   varios  resultados.   

3.  El  artículo  117  de la Ley 599 de 2000  sobre  unidad  punitiva,  dispone  para estos eventos, al igual que lo hacía el  artículo  337  del Código Penal derogado, que sólo procede aplicar “la pena  correspondiente  al  de  mayor  gravedad”.  Por  ello,  y  como  quiera que en  criterio  de  los  juzgadores  de  instancia  la  disposición  que prevé mayor  sanción  es la contenida en el inciso segundo del artículo 334 del Decreto 100  de  1980,  que  fija  para  las  lesiones personales dolosas que produjeren como  secuela  perturbación  funcional  permanente  de  órgano  o  miembro  pena  de  prisión  que oscila entre 2 y 8 años y multa de $ 5.000 a $20.000, es evidente  que  dicha  preceptiva  es  la  que  resulta  más  favorable  para  efectos  de  prescripción,  si  se  tiene  en  cuenta  que  en el artículo 114 de la actual  normatividad  sustantiva  esa  misma  conducta  se reprime con prisión de 3 a 8  años   y   multa   de   26   a   36   salarios   mínimos   legales   mensuales  vigentes.   

4.  Ahora  bien,  y siendo que se trata de un  asunto,  en el que la ejecutoria de la resolución acusatoria operó desde el 24  de   julio   de   1997,   como  quiera  que  de  tal  proveído  se  notificaron  personalmente,  a  través  de  comisionado,  a  la  defensa el 18 de junio y al  sindicado  el  14  de  julio, haciéndose mediante estado del 21 de julio de ese  mismo  año  a  los demás sujetos procesales, no cabe duda que la acción penal  prescribió desde el 25 de julio de 2.002.   

5. Lo anterior, por cuanto, al estar fijado en  8  años  de  prisión  el  máximo de pena señalada en la ley, interrumpido el  término  prescriptivo  de  la acción penal con la ejecutoria de la acusación,  dicho  lapso  comenzó  a  contarse de nuevo por 5 años más, dado que la mitad  del  máximo  punitivo  (4  años)  es  inferior  al  guarismo  mencionado. Esto  significa,  que  cuando  en este proceso se dictó el fallo de segundo grado, la  acción penal se encontraba prescrita hacía varios meses.   

6.  En  estas  condiciones,  no le queda a la  Corte  alternativa  diferente  a  la de declarar prescrita la acción penal y en  consecuencia   cesar   todo  procedimiento  a  favor  de  WILSON  JAVIER  AGUIRE  QUINTANA.   

Igual   declaración  deberá  hacerse  con  respecto  a  la acción civil, ya que al haberse ejercitado conjuntamente con el  proceso  penal,  esta  acción  prescribe  “en  relación  con  los penalmente  responsables,  en  tiempo  igual al de la prescripción de la respectiva acción  penal” (art. 98 Ley 599 de 2000).   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1. Declarar prescrita la acción penal por el  delito  de  lesiones  personales  dolosas  por el que fue acusado y condenado en  este  proceso  el  sindicado  WILSON JAVIER AGUIRRE QUINTANA; y en consecuencia,  cesar todo procedimiento al respecto.   

2.  Declarar  prescrita  la  acción  civil  ejercitada  en  este  asunto con respecto a los daños causados con el delito de  lesiones  personales  objeto  de  este  proceso,  en relación con WILSON JAVIER  AGUIRRE QUINTANA.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al despacho de origen.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

Comisión de servicio  

JORGE        ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                              ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                             

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO                             ÁLVARO                              ORLANDO                              PÉREZ  PINZÓN                                   

MARINA         PULIDO        DE  BARÓN                                 JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                      

YESID            RAMÍREZ  BASTIDAS                                           MAURO SOLARTE PORTILLA   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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