20678(29-07-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20678  

         CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

                                    Aprobada Acta N° 086.   

Bogotá, D. C., julio veintinueve (29) de dos  mil tres (2003).   

VISTOS  

Decide  la  Sala  el  recurso de reposición  interpuesto  por  la  defensora  del  procesado EDUARDO  SUÁREZ  LIZARAZO,  contra el auto de fecha 27 de mayo  del  año  en curso, por medio del cual se declaró desierto, por extemporáneo,  el recurso de casación.   

ANTECEDENTES  

Al recurrir la providencia antes mencionada,  la  defensora del procesado manifiesta que la Corte Constitucional, en sentencia  N°  252  del  28  de  febrero  de  2001,  declaró  inexequible  la  expresión  “ejecutoriadas”   del  artículo  218  del Código de Procedimiento Penal vigente y los incisos primero  y  segundo  del  artículo  223  del mismo ordenamiento, los cuales habían sido  modificados por los artículos 1° y 6° de la Ley 553 de 2000.   

Plantea  que  la  concesión  y trámite del  recurso  de  casación  aplicados,  en  este  caso,  por el Tribunal Superior de  Bogotá  con  base  en  la  analogía  y  los presupuestos del artículo 373 del  Código  de  Procedimiento  Civil son válidos, ya que existe vacío legislativo  al  declararse inexequible los artículos 218 y 223 del estatuto procesal penal,  con  las  modificaciones  antes  referidas,  de manera que la institución de la  casación  no  se  puede  regular  mediante  jurisprudencia  que  desconozca  la  naturaleza de la institución.   

En consecuencia, sostiene que al presentarse  “un   conflicto   entre   las   cortes”  y  el  derecho fundamental e inalienable de una persona a quien  se  le  tiene  que  proteger  eficazmente  sus  garantías, deben prevalecer las  prerrogativas  de  ésta y las primeras han de adecuarse a las instituciones y a  objetivos  prácticos  los cuales “son alcanzables de  otro modo.”       

Por  lo anterior, solicita que se revoque la  providencia  impugnada  y,  en  su  lugar,  se  admita  la  demanda de casación  presentada.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

El recurso de reposición ha sido instituido  para  que  el funcionario que dictó la providencia impugnada, vuelva sobre ella  y,  si  es  el  caso,  la revoque, reforme, aclare o adicione. Son requisitos en  orden  a  estudiar  la  viabilidad,  a  mas de la oportunidad, que se motive, es  decir  que  el  recurrente  exponga  las  razones  de hecho y de derecho por las  cuales   estima   que   la  decisión  ofrece  error  que  deba  ser  enmendado.   

En  el asunto tratado, las razones expuestas  por  la  recurrente  no  persuaden  a la Sala sobre la procedencia de revocar el  auto impugnado.   

La  Corte  Constitucional  en las sentencias  C-252,  260 y 261 de 2001, declaró inexequibles los artículos de las Leyes 553  y  600  de  2000  que  disponían  el  trámite  del  recurso  extraordinario de  casación.   

Al  ser retirados del ordenamiento jurídico  tales  disposiciones,  deviene  improcedente  afirmar  que  se  produce  el  vacío  jurídico  a  que  alude  la recurrente y que por ello el trámite de la  impugnación  extraordinaria  en  el  proceso  penal  se  debe  suplir por otros  ordenamientos  procesales,  pues  es  criterio  consolidado  de  antaño  en  la  jurisprudencia  constitucional  que  ante  tal  situación   restablecen su  vigencia  aquellas  disposiciones  que  habían  sido  derogadas  por  la  norma  declarada contraria a la Constitución Política.   

Lo   anterior,   porque   los   fallos  de  inconstitucionalidad  de  las leyes producen un efecto catalogado en la doctrina  constitucional  de  legislador  positivo,  en  la  medida que dan entrada a otra  norma  que  viene  a  regular  la  situación jurídica contemplada, antes de la  sentencia  de  inexequibilidad,  en la disposición cuya inconstitucionalidad se  declara,  la que no es otra que la derogada a través de la encontrada contraria  a la Carta Política.   

En  esta materia existe criterio unánime en  la  historia  legislativa y jurisprudencial del país1,   de  manera  que  por  ello  resulta  improcedente admitir el “conflicto entre las  cortes”  a  que  se refiere la recurrente. Siguiendo  esta  línea de pensamiento, la Sala ha venido sosteniendo que para restaurar la  desintegración  del  régimen de la casación en materia penal producida por la  declaratoria  de  inexequibilidad de la Ley 553 de 2000, extendida por virtud de  unidad  temática  a  las  disposiciones  de  la  Ley  600  de 2000, donde se le  reproducían, recobra plena vigencia el Decreto 2700 de 1991.   

Y  que  por tal motivo, al no existir vacío  normativo  no es posible acudir por analogía a otros ordenamientos, ni siquiera  por  integración del Código de Procedimiento Civil, pues  “entonces  habría  que  concluirse  que esa específica materia, que  atañe  a  la  actividad  del  Estado  y  a  la  manera  como el sujeto procesal  ejerce   su  derecho,  quedaría  sin  reglamentación,  máxime  que si se  acudiera   a   la  anología  para  excluir  la  existencia  de  lagunas  en  el  ordenamiento,  o  al  principio  de integración o remisión a que se refiere el  artículo  23  de  la  Ley  600  de 2000, y con ello se aplicase la normatividad  propia  de  otros  regímenes,  como el Procesal Civil, por ejemplo, se estaría  trasplantando  una figura que no resultaría propia del proceso de que se trate,  con  clara  mengua,  además,  del  principio  de  especificidad.  Es que, si se  entienden,   como   así  sucede,  reincorporadas  al  ordenamiento  las  normas  derogadas  por  las  que  fueron encontradas contrarias a la Carta Política del  Estado,  no  se  produce en tal caso laguna o vacío alguno que deba ser suplido  por  la  aplicación de otra norma o por la integración que con respecto a otro  específico  régimen  quepa hacerse, pues indudablemente aquél efecto logra la  regulación  que le es propia al asunto según su naturaleza, porque se trata de  normas  que  de  modo  especial  lo preceptuaban.”2   

Así  las cosas, a partir de la fecha en que  produjeron  sus  efectos  los  fallos  de  inexequibilidad antes mencionados, el  recurso  extraordinario  de  casación, común o discrecional, debe interponerse  dentro  de  los  quince  (15)  días siguientes a la última notificación de la  sentencia de segunda instancia.   

Como  en este caso se estableció en el auto  impugnado,  que  ese  término venció sin que durante el mismo la defensora del  procesado  hubiera  interpuesto  el  recurso  de  casación  lo  procedente  era  declararlo  desierto,  por extemporáneo, porque tal es la consecuencia procesal  prevista  para  cuando el derecho de impugnación no es ejercitado dentro de los  términos que para esto consagra el estatuto procesal penal.   

Ahora, si en gracia de discusión se aceptara  que  en  este caso debía acudirse a las previsiones del estatuto procesal civil  por  analogía  y  ante  el  aparente  vacío  legislativo  que,  como atrás se  precisó  no  existe,  como lo sugiere la impugnante y lo entendió el Tribunal,  el  recurso  extraordinario  también resultaría extemporáneo en la medida que  el  artículo 369 de tal codificación, modificado por el artículo 1º, numeral  184  del  Decreto  2282  del 7 de octubre de 1989, establece que “El  recurso podrá interponerse en el acto de notificación personal  de  la  sentencia, o por escrito presentado ante el tribunal dentro de los cinco  días siguientes al de la notificación de aquélla.”   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Negar  el recurso de reposición interpuesto  por   la   defensora  del  procesado  EDUARDO  SUÁREZ  LIZARAZO,  contra el auto de fecha 27 de mayo del año  en curso.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.    

Cúmplase.  

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

Comisión    de  servicio   

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                            CARLOS   AUGUSTO   GÁLVEZ  ARGOTE        

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                        ÉDGAR                     LOMBANA  TRUJILLO                     

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN                            MARINA              PULIDO             DE  BARÓN                         

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                        MAURO SOLARTE PORTILLA   

       

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Corte  Constitucional    Sent.    C-501,   mayo   15/2001,   M.   P.   Jorge   Córdoba  Treviño.   

2 Auto  Oct. 22/01, rad. 18.631, M. P. Carlos Augusto Gálvez Argote.     

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