19216(03-09-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  19216   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

  Magistrado Ponente:  

     Dr.    JORGE   ANÍBAL   GÓMEZ  GALLEGO   

  Aprobado Acta No. 98  

Bogotá,  D.C,  tres de septiembre de dos mil  tres.   

V   I   S   T   O   S   

Se  pronuncia  la  Corte sobre la acción de  revisión  presentada  por  el apoderado de JHON FREDDY  PEDREROS  MUÑOZ, quien fue condenado por el delito de  homicidio   en   la   persona  de  Luis  Enrique  Caro  Benavides,  según  sentencias  de fechas febrero 11 y  junio  2  de 2000 proferidas, en su orden, por el Juzgado 3º Penal del Circuito  de Bogotá y el Tribunal Superior de la misma ciudad.   

HECHOS  

          La  síntesis  que  de  los  hechos  hace  el  Juzgado  de  primera  instancia,  citados  textualmente  por  el  Tribunal,  es  del  siguiente tenor:   

“El 7 de marzo de 1998, en horas cercanas  a  la  medianoche,  en la calle 117, frente al número 107-02, Barrio Corinto de  esta  capital,  el  señor  Luis  Enrique Caro Benavides, quien convivía en tal  residencia  con  su  cónyuge  y  familia de ésta, recibió en su humanidad dos  heridas  causadas con arma cortopunzante, una de las cuales de extrema gravedad:  ubicada  en  el 5º espacio intercostal izquierdo, que momentos después generó  su  muerte  no  obstante  haber sido llevado a un centro asistencial en busca de  atención médica.   

“Como el autor material de este acontecer  delictuoso,  desde  el  inicio  de  la investigación fue señalado el procesado  JHON  FREDDY  PREDREROS  MUÑOZ,  y  la  génesis  del  mismo  se  atribuye a la  resultante  de  una  gresca  en  la  cual  estuvieron involucrados éste y otros  individuos,  contra  Jhon  Alexander  Arias  Rodríguez,  Clara  Patricia  Arias  Rodríguez,    Esperanza   Rodríguez   Soracipa   y   el   hoy   extinto   Caro  Benavides.   

“La  Totalidad  de  la prueba allegada al  informativo,  apuntó  a  establecer,  que  esa  misma noche también resultaron  lesionados  el  ahora  procesado PEDREROS MUÑOZ, al igual que los señores Jhon  Alexander  Arias  Rodríguez  y  Rene  Cristancho  Moreno,  de  cuyos  hechos  y  circunstancias  investigativas  no  se  ocupa  el  presente  proceso,  pero  que  vislumbraron   dos  episodios  subsecuentes,  con  resultado  trágico  como  se  expondrá a espacio”.   

ANTECEDENTES  

         Por  tales  hechos,  al  ahora  demandante en revisión JHON FREDDY  PEDREROS  MUÑOZ,  se  le  juzgó como autor del delito de homicidio, y mediante  fallo  de  febrero  11  de  2000  se le declaró penalmente responsable de dicha  conducta,  fijándole  como  pena  principal  la  de  25  años de prisión y la  accesoria  de  interdicción  en  el ejercicio de derechos y funciones públicas  por  el  término de 10 años, según sentencia proferida por el Juzgado Tercero  Penal  del  Circuito de Bogotá. Recurri­do  el  fallo  por  el  defensor,  desató  el  recurso el Tribunal  Superior  de  la  misma  ciudad,  confir­mando  la  condena  impuesta,  que  según constancia allegada a la  demanda de revisión se encuentra ejecutoriada.   

LA DEMANDA  

         La  acción  de revisión se promueve al amparo de las causales 3a.  y    4a.    del    artículo    220    del    Código   de   Procedi­miento   Penal,   esto  es,  bajo  la  consideración  de  que  con  posterioridad  a  la  sentencia surgieron hechos y  pruebas  nuevos  no  conocidos  al  tiempo  de  los  debates  que  establecen la  inocencia  del  condenado,  y  se demuestra, mediante decisión en firme, que el  fallo  fue  determinado  por  un  hecho delictivo del juez o de un tercero, cuyo  sustento puede resumirse de la siguiente manera:   

         El  hecho  nuevo,  dice  el demandante,  está  constituido  por la sentencia anticipada proferida el 28 de abril de 2000  contra  Jhon Alexander Arias, que tuvo su génesis en los mismos hechos juzgados  en  el  caso  de su representado, en el que se dispuso romper la unidad procesal  para  que  se  investigara  por  separado  las  lesiones  sufridas  por el ahora  condenado  JHON  FREDDY PEDREROS a manos de Arias, con lo cual se produjeron dos  sentencias  diferentes  y  contradictorias,  en  la  última  de  las  cuales se  “cambian las circunstancias de tiempo, modo y lugar  consideradas  en  la  sentencia  proferida en contra de JHON FREDDY PEDREROS”,  decisión con la que resultó beneficiado Arias, pues  se le reconoció la atenuante de la ira  e intenso dolor.   

         Los  hechos relacionados en la indagatoria de Jhon Alexander Arias,  presentan  nuevas  situaciones no debatidas en el transcurso del proceso de JHON  FREDDY,  porque  aquél  y  su  hermana Clara Patricia señalaron inicialmente a  Alvaro  Martínez  como  la persona que se les enfrentó directamente en su casa  la  noche de los hechos, pero luego, en el otro proceso dicen haberse equivocado  en  ese  señalamiento  ya que en realidad el que se les enfrentó no fue Alvaro  sino  su  hermano  Javier,  equivocación  que  llevó  a  que  se  desviara  la  investigación  porque  se investigó a una persona equivocada, a favor de quien  tuvo que precluirse la instrucción.   

         JHON  FREDDY  no  tenía  motivo alguno para atentar contra la vida  del  hoy  occiso,  el  esposo de Clara Patricia, porque no lo conocía ya que no  residía  en  el  barrio  donde sucedieron los hechos, sólo esporádicamente lo  frecuentaba.   

         También  manifestó Arias en su indagatoria que al ver herido a su  cuñado  Luis  Enrique,  corrió  detrás  de  los agresores alcanzando a uno de  ellos  a  tan  sólo  10  metros  de  distancia,  propinándole tres puñaladas.  “Lo  anterior  indica que las circunstancias en que  fue  herido  JHON  FREDDY  PEDREROS  fueron  subsiguientes  a  la muerte de Luis  Enrique  Caro y por tanto no es dable creer en la inexistencia de testigos en lo  relacionado  con  las  heridas  de  JHON  FREDDY…”   

         Es  inaceptable  el  dicho  de  Arias  en  cuanto a que alcanzó al  homicida  de  su  cuñado  a  tan  sólo 10 metros de distancia, reduciéndolo y  apuñalándolo,  pues  “JHON  FREDDY  es mucho más  alto  y  acuerpado  que Alexander y que si este venía de matar a su familia, no  es  nada  lógico,  ni  racional,  pensar  que se dejaría alcanzar y reducir de  manera tal fácil…”     

         

          Si   las   heridas   causadas   a   JHON   FREDDY   PEDREROS  fueron  inmediatamente  después  de  la  muerte  de  Luis  Enrique  Caro  Benavides, es  evidente  que  todas  las  personas  que  declararon  en el sentido de que Arias  acudió  inmediatamente a auxiliar a su cuñado herido mintieron, entre ellos el  propio  Jhon  Alexander, su hermana, su señora madre, el investigador judicial,  los  señores  Oscar  Rodríguez,  Jimmy Angel Chaparro Castro, Edison Montaño,  Alvaro Martínez y Rene Cristancho.   

          Así  las cosas, la sentencia anticipada contra Jhon Alexander Arias  “genera la creación de nuevos elementos probatorios  que  no  fueron  conocidos por el a quo al fallar el proceso donde fue condenado  JHON  FREDDY PEDREROS”, elementos cuya transcendencia  varían    las    consideraciones    hechas   en   el   fallo   objeto   de   la  demanda.      

          En  otro  capítulo,  para  que obre como prueba nueva dice adjuntar  “copia  de  la  minuta  de población de la Policía  Nacional”  del  8  de  marzo  de 1998, documento que  obtuvo  con  posterioridad a la sentencia demandada, con el que se establece que  el  origen  de  la  gresca no fue, ni pudo ser, el hurto que se anunció por los  testigos,  y  que  en  ningún  momento  Jhon Alexander Arias y su hermana Clara  Patricia  señalaron  ante  las  autoridades  de  policía al herido JHON FREDDY  PEDREROS como el autor de la muerte de su pariente.   

          Si  el contenido de la minuta se hubiese  conocido  con anterioridad, agrega, el Tribunal no habría podido sostener en el  fallo  de  segunda  instancia la categórica afirmación de Jhon Alexander Arias  cuando  indicó  que  JHON  FREDDY  fue  el  autor  de  la muerte de su cuñado,  “pues  el  haberle ocultado (Arias) a los policiales  la  responsabilidad  de  JHON  FREDY PEDREROS, atenta contra la calificación de  ‘categórica’  dada  a  su  afirmación  y colocaba  nuevamente a JHON ALEXANDER como falto de verdad…”   

          La  nueva  prueba  ataca  la  racionalidad  del  fallo, porque no es  posible  aceptar  que  dos  personas  que  vieron  al  autor  de la muerte de su  pariente  hayan  omitido informar el hecho de manera inmediata a las autoridades  policivas,  máxime  cuando  se  sabe  que  inmediatamente  se hizo contacto con  ellas,    se    dejó   constancia   del   hecho   reportado   en   la   aludida  minuta.   

          Ahora,  aunque  acepta  que  la minuta de población “no  prueba  la  inocencia  del  condenado, por lo menos si es prueba  contundente  del  falso  testimonio  en  que  incurrieron  Jhon  Alexander  y su  hermana”.   

          En  un  último  capítulo,  dice  presentar como pruebas nuevas las  siguientes:   

Declaración  extrajuicio  de Mery Africano,  quien  relata que ha conversado con varias personas que le han informado que las  heridas  causadas  a JHON FREDDY PEDREROS lo fueron con anterioridad a la muerte  de  Luis  Enrique  Caro  Benavides, afirmaciones que aparecen respaldadas por el  dicho  de  un  testimonio  anónimo, cuya copia igualmente adjuntó, advirtiendo  que  el  mismo  acudió  ante la Fiscalía omitiendo su identidad por razones de  seguridad.   

          Copia  del informe del C.T.I. de la Fiscalía, donde se da cuenta de  la  peligrosidad  de  los  miembros  de  la  familia  Martínez Duarte, personas  gravemente  involucradas  en los infaustos sucesos y quienes acompañaban a JHON  FREDY PEDREROS cuando éste fue herido.   

          Copia  del  denuncio  penal  formulado por la señora Gloria Cecilia  Muñoz  de  Pedreros,  madre  del  aquí  condenado, contra los testigos Maryory  Rodríguez,  Jhon  Alexander  Arias,  Clara Patricia Arias, Carlos Pulido y Rene  Cristancho, por el delito de falso testimonio.   

          Tales  pruebas,  agrega,  desvirtúan  la  afirmación  del Tribunal  cuando  considera  “un  sofisma  de  la  defensa  el  pretender  desvirtuar  la  responsabilidad de JHON FREDDY PEDREROS, inculpando a  sus   amigos”,  pues  ellas  demuestran  que  estos  últimos  “no son nada recomendables, son temidos por  su  vecindario,  andan  armados y han tenido problemas similares”.        

          Bajo   lo   que   titula   “conclusión  general”  dice  que  JHON  FREDDY PEDREROS MUÑOZ no  pudo  cometer  el  delito  por  el  cual  fue  condenado, por serle físicamente  imposible  pues  para entonces ya había sido herido por sus propios acusadores,  lo  que explica las falsedades y contradicciones en que incurren estos últimos,  quienes se beneficiaron de esa condena.   

          En  un  escrito  adicional,  el  demandante  aporta  copias  de  las  declaraciones  extrajuicio  rendidas  por los padres del hoy occiso Luis Enrique  Caro  Benavides,  quienes  señalan  que  previamente a la muerte de su hijo, se  presentó  un conflicto entre Jhon Alexander Arias y otras personas, en el curso  del cual fue injustamente ultimado Caro Benavides.   

          También  aporta copias de las indagatorias vertidas por Diana Maria  Barajas  y  Maryory  Rodríguez, denunciadas por falso testimonio, en las cuales  dan  cuenta  de  que nunca fueron testigos de nada y que lo que declararon en el  proceso contra PEDREROS lo hicieron a petición de su defensor.   

          Igualmente,  copia  de  la  declaración  de Rene Cristancho Moreno,  quien ratifica lo afirmado en el punto anterior.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         De  manera  reiterada  ha  venido sosteniendo esta Sala de la Corte  que  por  constituir  la  acción de revisión un ataque contra la solidez de la  cosa  juzgada,  no  sólo  debe  someterse  a las taxativas causales que para su  prosperidad  indica  el  artículo  220 del Código de Procedimiento Penal, sino  que  además  requiere  del  aporte  de  medios  de  prueba serios, procedentes,  idóneos  y con suficiente grado de credibilidad y trascendencia para conducir a  la  rectifi­ca­ción  del  error que se le adjudica a  la  providencia  atacada,  superando en ella la injusticia  que el actor le  adjudica.   

         

         En  el  caso presente, a pesar de referirse el actor a las causales  3ª  y  4ª  de  revisión  del  citado  artículo  220,  la  primera alusiva al  surgimiento  de  hechos  nuevos  o pruebas no conocidas al tiempo de los debates  que  establezcan la inocencia del condenado o su inimputabilidad, y, la segunda,  relativa  a  la  existencia de decisión en firme y posterior al fallo penal que  acredite     el     hecho     delicti­vo  y  determinante del juez o de un tercero, al cotejar la demanda  y  el contenido de los fallos de instancia, desde un principio se observa que el  planteamiento  propuesto ahora por el accionante ya había sido objeto de amplia  discusión   en  las  instancias,  lo  que  de  bulto  entra  a  contradecir  su  formulación  al  interior  de  la causal tercera, pues nada tiene de novedad lo  ahora  expuesto, en relación con lo que fue objeto y centro del superado debate  probatorio;  y  en cuanto a la causal 4ª, la demanda no se acompaña de aquella  necesaria  decisión  ejecutoriada  que  acredite  que  el  fallo  demandado fue  determinado por una conducta típica del juez o de un tercero.   

En  efecto,  frente  a la causal tercera, ha  sido  dicho  por  la  Sala  que  corresponde  al  actor  demostrar  no  sólo el  surgimiento  de los hechos nuevos o pruebas de similar naturaleza, que apunten a  acreditar  la  inocencia  del  condenado  o  su  inimputabilidad,  sino, lo más  importante,  que  el  fallador no tuvo oportunidad de pronunciarse sobre ellos y  que  de  haber  sido conocidos o haber ingresado oportumamente al expediente, la  solución  del  asunto  hubiera  sido  sustancialmente  distinta  y opuesta a la  adoptada.   

          En  la demanda examinada, el actor pretende acreditar el supuesto de  hecho   referido   al   surgimiento   de  un   hecho  nuevo,  constituido  por  la  sentencia  anticipada  que  posteriormente  al  fallo demandado profirió el mismo Juzgado Tercero Penal del  Circuito  de  Bogotá  contra Jhon Alexander Arias por el delito de tentativa de  homicidio  en  la persona del aquí condenado, en la cual, dice, se “cambian las circunstancias de tiempo,  modo  y  lugar  consideradas  en la sentencia proferida en contra de JHON FREDDY  PEDREROS”,   argumento  del  todo  falaz  por  las  siguientes razones:   

         En  primer  lugar,  no  es cierto que la sentencia contra Arias sea  posterior  al  fallo  aquí demandado, pues la misma se profirió el 28 de abril  de  2000,  mientras  que  el fallo condenatorio de segunda instancia contra JHON  FREDDY  PEDREROS  MUÑOZ  se dictó el 2 de junio siguiente, advirtiendo la Sala  que  el Tribunal sí conoció el contenido de la sentencia que ahora se pretende  novedosa,  como  con claridad se deduce de la siguiente afirmación contenida en  el fallo demandado:   

“En  relación  con  los  reparos  que la  defensa  hace  a  las  declaraciones  del joven Jhon Alexander Arias, si bien es  cierto  faltó  a la verdad cuando ocultó ser el autor de las lesiones sufridas  por  PEDREROS  (como  también  los  (sic) hizo en este aspecto su hermana Clara  Patricia)  ello  es  perfectamente  explicable  ya  que  estaba  de por medio su  responsabilidad  penal  frente  a  ese hecho punible, pero ello no significa que  cuando  categóricamente  afirmo  que  aquél  fue  el  autor de la muerte de su  cuñado  estaba mintiendo porque, precisamente, este hecho fue el que motivó su  comportamiento,  tanto  así  que se reconoció en su  favor  el  estado  de  ira  según  las  copias  que obran del proceso que se le  adelantó” (fl. 55, se ha  resaltado).   

Pero además, basta una lectura desprevenida  de  la  sentencia anticipada contra Arias, que en copia se allegó a la demanda,  para  comprobar  que  en  modo alguno se cambiaron las circunstancias de tiempo,  modo  y  lugar consideradas en la sentencia contra PEDREROS MUÑOZ, pues incluso  el  relato  de  los  hechos  es exactamente igual al que aquí se ha transcrito,  agregándosele  el episodio en el cual Jhon Alexander Arias Rodríguez salió en  busca   de   los   agresores  de  su  cuñado  Caro  Benavides,  “dando   alcance  al  aquí  ofendido  y  ya  sentenciado  (PEDREROS  MUÑOZ),  propinándole  herida  abdominal con arma cortopunzante”,  suceso  que  en  nada  contradice  la  imputación  de la que se  declaró responsable al aquí demandante.     

         

          Por  lo  demás, no encuentra la Sala qué incidencia puede tener en  la  responsabilidad de PEDREROS la circunstancia aducida por el demandante en el  sentido  de  que  Jhon  Alexander  Arias  y su hermana  Clara  Patricia  señalaran  inicialmente a Alvaro Martínez como la persona que  se  les enfrentó directamente en su casa la noche de los hechos, paro luego, en  el  otro  proceso,  decir  que  se  equivocaron  en  ese señalamiento porque en  realidad  el  que  se  les  enfrentó  no  fue  Alvaro  sino  su hermano Javier.   

         Y  si a la versión procesal rendida por Jhon Alexander Arias en el  nuevo  asunto  seguido  en  su  contra  se  refiere el demandante, cabe tener en  cuenta  que  por  tratarse  de un mecanismo procesal que es medio de defensa del  imputa­do, y en donde sin  apremio  expone  lo  que  a su interés aprovecha, lejos está de constituir esa  versión  una  verdadera  prueba  nueva  o elemento serio y convincente capaz de  conducir        al       desconoci­miento del fallo ejecutoriado.   

         Ahora,  frente  a  la  supuesta  nueva  prueba  conformada  por  la  “copia  de  la  minuta  de población de la Policía  Nacional”,  es  el mismo demandante quien se encarga  de  afirmar  que el documento “no prueba la inocencia  del  condenado”,  pretendiendo  que  por lo menos se  tenga  como  indicio  del  “falso  testimonio en que  incurrieron  Jhon  Alexander  y  su  hermana”, con lo  cual  es  evidente  que  la  pretensión  altera  la  vía  que  le corresponde,  pues  en  tal caso la causal de revisión a invocar y  demostrar  no  era  la  tercera  sino la quinta del artículo 220 del Código de  Procedimiento  Penal,  ante el evento de que “el fallo  objeto  de  pedimento  de  revisión se fundamentó en prueba falsa”,  caso  para  el  cual  la  exigencia de la ley es bien distinta y  coherente  con la severidad que exige para su ataque un fallo ejecutoriado, pues  lo  que  debe aportar­se es  la  “sentencia en firme” que  acredite la falsedad del medio prevalido.   

          Las  declaraciones  extrajuicio de Mary Africano Morales, Luz Marina  Benavides  de  Caro  y  Luis Enrique Caro González no  constituyen  aporte  serio  ni  trascendente,  pues  se limitan a transmitir los  comentarios  que  sobre  los  hechos les hicieron otras personas que ni siquiera  individualizan.  Y  la  versión  rendida  por una persona anónima no puede ser  calificada       como       testimo­nio, según lo pretende el demandante.   

La  declaración de René Cristancho Moreno  con   la   que  se  aspira  a  demostrar  la  inocencia  del  senten­ciado  (supuesto hecho desconocido por  las  instancias)  no  constituye  en realidad prueba nueva, porque el declarante  fue  persona  ampliamente conocida y escuchada dentro del proceso cuya revisión  se  pide,  y  dentro  del cual se sometió su dicho a la crítica probatoria que  correspondía,  tal  como  se  lee  en  la página 10 de la sentencia de primera  instancia:   

“Por más que en  declaración    que    rindieron   Rene   Cristancho  Moreno  (fls. 63 ss) y Nelson Javier Martínez Duarte  (fls.  72  ss  cuad. cit.), hubieran hecho lo propio para confirmar el dicho del  procesado,  al  igual que el mismo, incurrieron en la falacia de pretender hacer  creer  a  la  jurisdicción,  en  sus  relatos, que ignoraban las causas por las  cuales  resultaron  agredidos por algún número de personas, cuyas afirmaciones  en  ese  sentido  las hicieron con el deliberado propósito de ocultar el suceso  anterior,  en donde el inculpado había herido mortalmente al hoy interfecto, el  cual  sin lugar a dudas fue la génesis la gresca (sic) que a la postre, lo puso  en  inminente  peligro  de  perder  por  poco  su  vida,  conforme se deduce con  elemental   lógica   y   suficiente   claridad  del  conjunto  de  las  pruebas  testimoniales”   

Si bien la acción de revisión se justifica  para  hacer prevalecer la verdad real, para que prime la justicia material sobre  la  simplemente  formal,  el  error  judicial alegado en su activación, dada la  taxatividad  de dicho mecanismo, no se elimina por una mera revaloración de las  pruebas  ya  debatidas  y  examinadas  en  las  instancias, pues ello supondría  acabar  con  la  cosa  juzgada,  cuando,  todo  lo  contrario,  el diseño de la  revisión  busca  enaltecer  la  certeza  jurídica  con el reconocimiento de la  equivocación   y   su  matización  con  lo  justo  desde  el  punto  de  vista  sustancial.   

Así las cosas, al encontrarse la demanda sin  elementos  que  respalden  las causales aducidas por el proponente, es necesario  declarar  su  improsperidad,  no  sin antes reconocer personería para actuar al  profesional  del  derecho constituido como mandatario del sentenciado para estos  efectos.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de  Casación Penal,   

R E S U E L V E  

          1.-   Reconocer  al  doctor  Luis  Antonio  Sánchez   Sánchez   como   defensor  del  condenado  JHON  FREDDY PEDREROS MUÑOZ,  en    los    términos   y   para   los   efectos   precisados   en   el   poder  conferido.   

2.-   Rechazar  la  demanda  de  revisión  que en representación del  mencionado  reo  instauró  su  defensor,  por  las  razones  consignadas  en la  anterior motivación.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS           CARLOS    A.    GÁLVEZ  ARGOTE                   

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                 EDGAR         LOMBANA  TRUJILLO               

ÁLVARO      ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN              MARINA PULIDO DE BARÓN   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS            MAURO   SOLARTE  PORTILLA   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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