20620(11-03-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20620  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

         Magistrado  Ponente:   

        Dr.  JORGE  ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO   

                                  Aprobado Acta No. 32   

          Bogotá, D.C., once de marzo de dos mil tres.   

VISTOS  

Decide  la  Corte  el  cambio  de radicación  propuesto  por  el  Juez  Único  Promiscuo  del  Circuito  de Saravena, Arauca,  respecto  de  los  procesos  que  adelanta  en su despacho contra DIEGO MAURICIO  RESTREPO  TINOCO  y  LUIS  ALFONSO  FLORES  TIQUE por los delitos de rebelión y  porte ilegal de armas, respectivamente.   

ANTECEDENTES   

Mediante escrito dirigido a esta Corporación,  el  Juez  Único  Promiscuo del Circuito de Saravena, Arauca, solicita el cambio  de  radicación  de  los  procesos  que se adelantan en su despacho contra DIEGO  MAURICIO  RESTREPO  TINOCO  y  LUIS  ALFONSO  FLORES  TIQUE,  por los delitos de  rebelión  y  porte  ilegal de armas de uso privativo de la fuerza pública y de  defensa  personal,  respectivamente,  petición  que  sustenta en las siguientes  razones:   

Las graves circunstancias de orden público en  el  territorio  del  Juzgado  afectan  la  efectividad  de la administración de  justicia,  poniendo  en peligro la integridad personal de los sujetos procesales  y de los funcionarios judiciales.   

          La  Asesora  de  Asuntos  Penitenciarios del INPEC ha manifestado la  imposibilidad  que  tiene  esa  dependencia  de  cumplir  con el traslado de los  referidos  procesados  para garantizar su presencia en la etapa del juicio, pues  “debido  a  la  situación  de  orden  público  que  atraviesa  esta  localidad  podría llevar a la fuga, rescate o cualquier ataque  de los grupos al margen de la ley”.    

          Los  términos  de  que  trata  el ordinal 5º del artículo 365 del  Código  de Procedimiento Penal para hacer viable la libertad provisional están  próximos  a  vencerse  en  el  caso  de  ambos  procesados,  quienes  se hallan  recluidos  en  el  Centro  de Máxima Seguridad de Cómbita-Boyacá, sin que sea  posible  su  traslado  a  la  localidad  de  Saravena, donde no existe un centro  carcelario que ofrezca las medidas de seguridad requeridas.   

          Aunque  se  trata  de dos causas distintas, la situación de los dos  procesados    es    idéntica    en    relación    con    las    circunstancias  anotadas.   

          Solicita  en  consecuencia  que el cambio de radicación se disponga  para  el Distrito Judicial de Bogotá, o preferiblemente de Tunja, Boyacá, como  se   sugiere   en  el  oficio  No.  7103  APE.3633  de  la  Oficina  de  Asuntos  Penitenciarios del INPEC, cuya copia anexa.   

          En  el  aludido  oficio  se afirma la imposibilidad de remisión del  interno   DIEGO   MAURICIO   RESTREPO   TINOCO  a  la  diligencia  de  audiencia  preparatoria  fijada  para el 21 de febrero de 2003, por cuanto su traslado, por  vía  terrestre,  desde el Complejo Penitenciario y Carcelario de Alta y Mediana  Seguridad  “El Barne”, hasta el municipio de Saravena, Arauca, expondría no  sólo  la  vida  del  interno sino de las 20 unidades de guardia que habrían de  destinarse  para  tal  fin, facilitándose una posible fuga, rescate o ataque de  grupos  al  margen  de  la ley, a lo que se suma la delicada situación de orden  público  por  la que atraviesa esa población.             

          Se  agrega que el eventual traslado por vía aérea, “resultaría  demasiado  costoso  para  el  INPEC  y por ende para el  Estado,  ya  que  se  requiere  de  cinco (5) pasajes de ida y regreso para cada  oportunidad  que  su  despacho lo solicita lo que nos haría ir en contra de las  políticas  establecidas  por el gobierno nacional en cuanto a la austeridad del  gasto público se refiere”   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

De conformidad con lo dispuesto por el numeral  8°  del artículo 75 del Código de Procedimiento Penal, la Corte es competente  para  decidir  sobre  la  petición  elevada  por  el  Juez Único Promiscuo del  Circuito  de  Saravena, Arauca, por cuanto, se pretende el cambio de radicación  de  un  distrito  judicial  a otro, y los procesos involucrados se encuentran en  etapa de juzgamiento.   

Igualmente se advierte que aunque se trata de  dos  causas  distintas,  la  identidad  de  las  razones  aducidas  por  el Juez  solicitante  hacen  viable  la  resolución  conjunta  del  caso,  por economía  procesal.      

Pues  bien,  como  se  ha  señalado en otras  ocasiones  en  que  la  Sala se ha ocupado del tema, el cambio de radicación es  una  excepción  al  principio  del  Juez  Natural desde el punto de vista de la  competencia  por  razón del factor territorial y opera ante la demostración de  que  a  causa  de  factores objetivos se pueden afectar  “el   orden   público,   la   imparcialidad  o  la  independencia   de   la  administración  de  justicia, las garantías  procesales,  la  publicidad  del juzgamiento, la seguridad o integridad personal  de  los  sujetos  procesales  o de los funcionarios judiciales”. (artículo 85  del Código de Procedimiento Penal).   

          Así  las  cosas,  los  motivos  alegados deben convocar a una real  necesidad  y conveniencia de ese excepcional traslado del proceso, sin que pueda  olvidarse  que  la  ley  de procedimiento tiene establecidos variados y eficaces  medios  de  control  sobre  la actuación judicial que en estricto sentido velan  por  su imparcialidad, y que en cuanto a la garantía de la vida y la integridad  del  procesado  detenido,  como  responsabilidad  del  Estado,  existen también  mecanismos  legales  de  orden  administrativo  que  deben ser agotados antes de  pretenderse  la  erradicación de un proceso de un determinado Distrito Judicial  para trasladarlo a otro.   

También ha puntualizado la Sala que cuando se  pretende   el   cambio   de   radicación,   el   análisis  debe  versar  sobre  circunstancias  comprobables  y no hipotéticas, de las que emane la convicción  firme  y  razonada  de la necesidad de autorizar el traslado del proceso. Por lo  mismo,  “los pronósticos o vaticinios originados en  las  expectativas  personales  de  quien  solicita  el  cambio de radicación no  pueden   aceptarse   como   fundamento   válido  para  la  prosperidad  de  tal  pretensión,  máxime  si,  como  en  el  caso  presente,  aquellas conjeturas o  predicciones  no  surgen de pruebas específicas. Con base en reflexiones acerca  de  lo  que podría suceder más adelante no es factible inferir que actualmente  las  condiciones  para  el  juzgamiento  no son propicias” (auto de mayo 17 de  2001, M.P. Edgar Lombana Trujillo).   

En el caso que ocupa la atención de la Sala,  el  Juez  Único  Promiscuo  del  Circuito  de Saravena, aduce como razones para  solicitar  el  cambio  de  radicación la grave situación de orden público que  afecta  el territorio de su jurisdicción y la amenaza que ello conlleva para la  integridad   física   de  sujetos  procesales  y  los  funcionarios  judiciales  intervinientes.   

Sin  embargo  no  aportó  elemento de juicio  tendiente  a  demostrar  que  las  circunstancias  aducidas  como sustento de su  pretensión,  constituyan factores determinantes que pueden incidir realmente en  la  función  de  administrar justicia. Escueta y simplemente expuso su opinión  acerca  del  alto  riesgo  que  implica  llevar  a  cabo  el  juzgamiento de los  procesados  RESTREPO  TINOCO  y  FLORES TIQUE en la sede del Juzgado a su cargo,  habida  consideración  de la presencia de grupos al margen de la ley que operan  en  la  región,  a  partir  de lo cual imagina una serie de situaciones como la  posible     “fuga,     rescate     o    cualquier  ataque”,  y  sin  poner de presente la existencia de  una   amenaza   concreta  contra  los  sujetos  procesales  o  los  funcionarios  judiciales,  ni tampoco se mencionan las razones por las cuales la independencia  o  imparcialidad  de  la  administración  de  justicia  esté  afectada,  ni la  publicidad del juicio comprometida.   

Las circunstancias de perturbación del orden  público  a  que  se  refiere  el  Juez solicitante que, como lo ha señalado la  Sala,   “en  las  condiciones  actuales  del  país  resultan  comunes  con  mayor  o menor intensidad a casi todos los departamentos  que   lo   componen”,   no   pueden   generar   las  consecuencias  que  se  pretenden,  pues  ello  implicaría  en la práctica una  parálisis  de  la administración de justicia por imposibilidad de ejercicio de  las  funciones  que la constitución le atribuye. Sobre el particular ya la Sala  ha  tenido  oportunidad  de  consignar su apreciación interpretativa, cuando en  providencia  de  la  cual  fue  ponente  quien  ahora cumple similar cometido al  resolver   una   colisión   de   connotaciones  similares  a  la  presente,  se  dijo:   

“Para   una  interpretación  razonable de los motivos de orden público a los que se refiere  el  artículo 83 del Código de Procedimiento Penal, la Corte entiende que ha de  establecerse  una  razón  vinculante  entre el proceso que ahora se adelanta en  Florencia  y  algunas  manifestaciones  específicas de perturbación, zozobra e  inseguridad  producidas  por  los hechos a los cuales se concreta aquél. Si las  dificultades  de  la  actividad  judicial  se  vinculan  genéricamente  con  el  deteriorado  orden  público reinante en la región, bastaría determinar que el  departamento  de  Caquetá  fue  declarado zona especial de orden público, y de  una  vez  se  paralizaría  la  administración  de  justicia  en  dicha entidad  territorial,  porque todos los procesos tendrían que cambiar de radicación por  el   generalizado   entorpecimiento  de  la  convivencia  en  paz,  absurdo  tan  intolerable  como saber que, si bien la justicia no es la responsable del manejo  del   orden   público,   su  ausencia,  y  ahora  su  huída,  inocultablemente  contribuyen  a  acentuar  el  deterioro  de  las  condiciones necesarias para el  ejercicio  de  los  derechos y libertad públicas”1   

         Dentro  de  ese  contexto,  la  sola  afirmación de afectación del  orden  público, aunque es públicamente conocida, no puede servir de fundamento  para  que  la  Corte  ordene  un cambio de radicación, pues es necesario que el  peticionario  presente  los  elementos  probatorios que demuestren la incidencia  concreta  de  esa  situación irregular en el trámite procesal, lo que aquí no  aconteció.   

Ahora bien, la argumentación según la cual  la  oficina  de  Asuntos Penitenciarios del INPEC envió un oficio donde informa  sobre  las dificultades logísticas que tienen para trasladar al procesado DIEGO  MAURICIO  RESTREPO  TINOCO, quien se halla recluido en el Complejo Penitenciario  y  Carcelario  de Alta y Mediana Seguridad “El Barne”, porque de hacerse por  vía  terrestre  se expondría su vida y la de las unidades de guardia, mientras  que  por  vía  aérea “resultaría demasiado costoso  para  el  INPEC…lo  que nos haría ir en contra de las políticas establecidas  por  el  gobierno  nacional  en  cuanto  a  la  austeridad del gasto público se  refiere”,  no  es  una  situación atendible para la  vialidad del cambio de radicación que se pretende.   

          El  supuesto  riesgo  que  puede  correr el procesado DIEGO MAURICIO  RESTREPO  TINOCO,  en  el  evento de ser trasladado desde la Penitenciaria “El  Barne”  hasta  el  municipio  de  Saravena, Arauca, para la celebración de la  audiencia  de  preparación,  también  parte  de  supuestos  no respaldados con  pruebas  que  permitan  corroborar  la  trascendencia,  magnitud,  inminencia  y  actualidad del supuesto peligro.   

Tratándose  del  procesado  privado  de  la  libertad,  corresponde  al  Instituto  Nacional Penitenciario y Carcelario INPEC  proveer  cuanto  fuere necesario para garantizar su seguridad, cualquiera sea la  cárcel  en  que se encuentre detenido, como lo dispone el Código Penitenciario  y  Carcelario. Sobre la excusa respaldada en la carencia de recursos económicos  para  sufragar los costos de traslado de un recluso, ya la Sala tuvo oportunidad  de pronunciarse en un caso similar,  en el que se dijo:   

“…la  administración  de justicia como  valor  esencial  del  sistema  democrático  que  toda la sociedad colombiana ha  convenido  en  darse a través de su Constitución Política, no puede excusarse  en  su  prestación como servicio público por razones meramente económicas. La  aplicación  de  las  leyes  que  corresponde  a la Rama Judicial es, ni más ni  menos,  que el ejercicio de la soberanía del Estado dentro de las fronteras que  componen  su  territorio,  de  modo  que  no administrar justicia en determinado  lugar  por  razones de austeridad del gasto público es reducir la necesidad del  ejercicio  de  una  función en la que está comprometida la existencia misma de  la  República,  a variables estrictamente de costo económico, en detrimento de  la  de  costo  social  que  es  la  que mide la administración de justicia como  actividad  fundamental  para  el cumplimiento de los fines esenciales del Estado  de   asegurar   la   convivencia   pacífica   y   la   vigencia   de  un  orden  justo”.2   

  Así  las  cosas,  no se  accederá al cambio de radicación solicitado.   

         

         En  mérito  a  lo  expuesto,  la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de  Casación Penal,   

  RESUELVE   

          NEGAR  el cambio de radicación solicitado  por  el  Juez  Único  Promiscuo  del  Circuito  de  Saravena, Arauca, sobre los  procesos  que cursan en su despacho contra DIEGO MAURICIO RESTREPO TINOCO y LUIS  ALFONSO  FLORES TIQUE, por las  razones anotadas en el cuerpo de este proveído.   

            

          Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

          Notifíquese,  devuélvase a su lugar de origen y cúmplase   

         

         

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL                   HERMAN             GALÁN  CASTELLANOS         

CARLOS   A.   GÁLVEZ   ARGOTE                                                 JORGE         ANÍBAL        GÓMEZ  GALLEGO       

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO          ÁLVARO ORLANDO PÉREZ  PINZÓN   

                     

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

1  Auto    de   octubre   23   de   1997.   Rad.   No.  13.697   

2  Cambio  de  radicación N° 20088 del 19 de noviembre  de      2002,      M.P.      Dr.     Yesid     Ramírez     Bastidas.     

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