20600(22-04-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20600  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado: Acta No. 45  

          Bogotá,  D.  C.,   veintidós  (22)  de abril del dos mil tres  (2003).   

VISTOS  

          La  Sala se pronuncia sobre la colisión  de  competencias  que  se  suscita entre los Juzgados Segundo Penal del Circuito  Especializado  y  38  Penal  del Circuito de Bogotá, dentro del proceso seguido  contra   Carlos  Uriel  Puerta  Idárraga.   

ANTECEDENTES  

          1.  Aproximadamente  a las 8 de la noche del 7 de agosto de 2002, en  las  oficinas  de  la  Policía  de  Usme  (Bogotá),  se  recibió  una llamada  telefónica  que  dio  cuenta que en la carrera 1ª, número 104-25 Sur-Este del  barrio   Usiminia,   se  almacenaba  armamento  de  largo  alcance  (fusiles)  y  automático  (pistolas), relacionado con las milicias urbanas de las denominadas  FARC.  Miembros  de  la  institución  se  hicieron  presentes  en  el  lugar  y  Patricia  Torres  Novoa  les  permitió  el acceso. En una habitación, detrás de un televisor, se halló una  pistola  calibre  7,65  milímetros,  con  un  proveedor  con  capacidad para 12  cartuchos;  debajo  del  colchón  de  la  cama  se encontró un silenciador con  adaptación  para el cañón del arma. La señora informó que el elemento se lo  dio     a     guardar     Carlos    Uriel    Puerta  Idárraga,  quien residía en el inmueble de enfrente,  donde fue ubicado y aceptó el hecho.   

          2.  El  13  de  agosto del año pasado, se decretó la detención de  Luz  Patricia  Torres  Novoa,  por  conservar  un  arma  de fuego de uso privativo de las fuerzas armadas, y de  Carlos     Uriel    Puerta    Idárraga, por adquirir ese elemento.   

          3.  Por solicitud del sindicado y su defensor, el 18 de noviembre de  2002   se   suscribió   diligencia  para  sentencia  anticipada.  La  Fiscalía  Especializada     acusó     al     señor    Puerta  Idárraga   de   “haber   adquirido   y   pretender  comercializar  los  elementos  de uso privativo antes enunciados, ejecutando los  verbos  rectores  de adquirir y traficar mencionados en la norma referida”. El  indagado aceptó “los cargos y la responsabilidad”.   

          4.  El  proceso  correspondió al Juzgado Segundo Penal del Circuito  Especializado,  despacho  que  el  27 de enero de 2003 lo remitió al reparto de  los  penales  del  circuito,  proponiendo conflicto negativo de competencia, por  cuanto  la  conducta  se  limitó al porte  del  arma,  y  la  Sala  de Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia   ha   considerado   que   la   misma   es   de  conocimiento  de  esos  despachos.   

          5.  Mediante  auto  del  20  de febrero, el Juzgado 38 de la última  categoría  rechazó la competencia, porque el sindicado admitió que poseía el  arma  con  el  fin  de  venderla  y  los  cargos  aceptados fueron por obtener y  pretender   comercializar  el  elemento,  concretando  los  verbos  adquirir       y       traficar.   

          El  expediente  se  remitió  a  la  Corte  para  que  se  dirima el  incidente.   

CONSIDERACIONES  

1.  De  conformidad  con  el  artículo  18  transitorio  del Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000), corresponde a  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la Corte Suprema de Justicia resolver “los  conflictos  de competencia que se presenten en asuntos de la jurisdicción penal  entre  los  Jueces  Penales  del  Circuito  Especializados  y  un  Juez Penal de  Circuito”.   

2.  Los  funcionarios  no  discuten  que  el  elemento  incautado  sea  de los que el legislador considera de uso privativo de  las  fuerzas  armadas.  Y en verdad que el arma tiene esa connotación, como que  el  literal  (j)  del  artículo  8° del Decreto 2.535 de 1993 describe como de  “guerra  o  de  uso privativo de la fuerza pública”, aquellas “que lleven  dispositivos           de          tipo          militar…o          accesorios  como…silenciadores”.   

3.  El artículo 366 del Código Penal, bajo  el  título  de  “Fabricación,  tráfico y porte de armas y municiones de uso  privativo  de  las  fuerzas  armadas”,  sanciona  a  quien  “sin  permiso de  autoridad  competente  importe,  trafique, fabrique, repare, almacene, conserve,  adquiera, suministre o porte” esa clase de objetos.   

4.  Respecto  de la competencia para conocer  las  conductas  alternativas descritas en los artículos 365 y 366 de la Ley 599  de  2000,  la Sala, mediante auto del 28 de septiembre de 2001 (radicado 18.711,  M.  P. Jorge Enrique Córdoba Poveda), que los funcionarios enfrentados citan de  manera parcial, dejó establecido:   

“Una  atenta  lectura  de  la  manera como  fueron  titulados los artículos 365 y 366, en los que, según transcripción ya  hecha,  se  incluye  no  solo la fabricación y el tráfico, sino el “porte”  y    del  numeral  5°  del  artículo  5°  transitorio  (del  Código  de  Procedimiento  Penal), tantas veces mencionado,  en el que no se incluye el  porte,  con  relación  a  ninguna  de  las  dos  normas citadas, ni la fabricación y tráfico de armas de  defensa  personal,  de  que  trata el artículo 365, lleva a concluir que de los  comportamientos  a  que  se  refiere  esta  última  disposición,  no  son  del  conocimiento       del       juez       especializado       el      porte  de  armas  de  fuego  de  defensa  personal,  el  porte de municiones (para armas de fuego de defensa personal), ni  el  de  explosivos,  ni  la  fabricación  ni  el  tráfico de armas de fuego de  defensa  personal;  y  que  de  las  conductas  señaladas en el 366, no son del  conocimiento       del       juez       especializado,      el      porte  de  armas de fuego y de municiones  de uso privativo de las Fuerzas Armadas”.   

“En   consecuencia,   de  las  conductas  contempladas  en  el transcrito artículo 365, son de competencia del juez penal  del  circuito  especializado, la fabricación y tráfico de municiones (de armas  de   defensa   personal)   y   de   explosivos,   entendida   en  la  expresión  “tráfico”,   la   importación,   el   transporte,  el  almacenamiento,  la  distribución,  la  venta,  el suministro y la reparación. Y son de competencia  del  juez  de   circuito,  el  porte  de  municiones (para armas de defensa  personal),  de  explosivos y de armas de fuego de defensa personal, así como la  fabricación  y  el  tráfico  de  esta  última clase de armas, entendida en la  expresión  “tráfico”,  la  importación, el transporte, el almacenamiento,  la distribución, la venta, el suministro y la reparación”.   

“De  las  conductas  a  que  se refiere el  artículo  366,  ibídem,  son  de  competencia  del  juez  penal  del  circuito  especializado,  la fabricación y el tráfico de armas de fuego de uso privativo  de  las  Fuerzas  Militares  y  de municiones para las mismas, entendiendo en la  expresión  “tráfico”,  la importación, la reparación, el almacenamiento,  la conservación, la adquisición y el suministro”.   

“Y  son  de  competencia  del  juez  del  circuito,  el  porte  de  armas  de  uso  privativo  de las Fuerzas Armadas y de  municiones para las mismas”.   

“En   síntesis:   son  de  conocimiento  del  juez penal del circuito:”   

“1.- El porte de armas de fuego de defensa  personal”.   

“2.-  El  porte  de municiones de armas de  fuego de defensa personal”.   

“3.- El porte de explosivos”.  

“4.-  La  fabricación  y tráfico de  armas de fuego de defensa personal”.   

“5.-  El  porte  de  armas de fuego de uso  privativo de las Fuerzas Armadas”.   

“6.-  El porte de municiones para armas de  fuego de uso privativo de las Fuerzas Armadas”.   

“Son  de  conocimiento  del juez penal del  circuito especializado”   

“1.-   La  fabricación y tráfico de  armas de fuego de uso privativo de las Fuerzas Armadas”.   

“2.-   La  fabricación  y  tráfico  de  municiones   para   armas   de   fuego   de   uso   privativo   de  las  Fuerzas  Armadas”.   

“3.-   La  fabricación  y  tráfico  de  municiones para armas de fuego de defensa personal”.   

“4.-   La  fabricación  y  tráfico  de  explosivos”.   

Esa  era  la  situación  en  vigencia  del  artículo  5°  transitorio  del Código procesal penal. La norma fue suspendida  mediante  el  Decreto de Conmoción Interior 2.001 de 2002. Pero respecto de los  delitos  de que se trata, la situación quedó idéntica, con la salvedad de que  al  funcionario  especializado  se  le adjudica el conocimiento de las conductas  previstas  en  el  artículo  365  del  Código  Penal,  excepto el porte  o conservación de armas de fuego y  municiones  (de  defensa  personal)  que,  así,  se  asignan a los del circuito  (artículo 1°-23).   

5.   La   diligencia   de  formulación  y  aceptación  de cargos para sentencia anticipada, con la aceptación expresa del  sindicado,  equivale  a la resolución de acusación. Por consiguiente, ese acto  delimita  los  cargos  por  los  cuales  se  debe proferir el fallo, sin que los  mismos  puedan  ser  desconocidos  por el juzgador, salvo que sea evidente “la  violación  de  garantías  fundamentales”,  según  dispone  el  artículo 40  procesal.   

En  el  evento  en consideración, el fiscal  delegado     acusó     al     sindicado     Puerta  Idárraga   de   “haber   adquirido   y   pretender  comercializar  los  elementos  de uso privativo antes enunciados, ejecutando los  verbos  rectores de adquirir y traficar mencionados en la norma referida”. Sin  que  sea  manifiesta  la  vulneración a aquellos derechos superiores, estos son  los  lineamientos a tener en cuenta para emitir la sentencia anticipada. Además  de  que  –como  afirma el  juez  del  circuito-  el  cargo encuentra soporte en la confesión del procesado  que  admitió  que  tomó la pistola “con el fin de venderla, (para conseguir)  algunos pesitos”.   

En  consecuencia, si el sindicado actualizó  los    verbos    adquirir  y  traficar. Y si, según la  jurisprudencia   citada,   tratándose  de  elementos  bélicos,  la  expresión  “tráfico”,  comporta la importación, la reparación, el almacenamiento, la  conservación  –ésta, de  conformidad  con  el  Decreto  2.001  pasa  al  funcionario  del  circuito-,  la  adquisición  y  el suministro, no queda duda de que el conocimiento de la causa  radica en el juzgado especializado.   

          La  competencia  se  asignará al Juzgado Segundo Penal del Circuito  Especializado. Se informará lo decidido al 38 del Circuito.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

         1.  Asignar  la  competencia  para  conocer del juzgamiento seguido  contra   Carlos  Uriel  Puerta  Idárraga,   al   Juez   Segundo   Penal   del   Circuito  Especializado  de  Bogotá.   

         2.  Comunicar  esta  decisión  al Juez 38 Penal del Circuito de la  misma ciudad.   

          Cúmplase.   

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL    HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

CARLOS   A.   GÁLVEZ   ARGOTE                                                JORGE    ANÍBAL  GÓMEZ GALLEGO   

ÉDGAR    LOMBANA  TRUJILLO           ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN              JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS    

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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