20590(28-04-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20590  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

                                    Aprobada Acta N° 35.   

Bogotá,  D. C., abril veintiocho (28) de dos  mil cuatro (2004).   

VISTOS  

Procede   la  Sala  a  resolver  sobre  la  admisibilidad  formal  de la demanda de casación presentada por el defensor del  procesado    EYNNER  AGUDELO  ARANGO,  quien  fuera  condenado  por  el  delito  de  homicidio  tentado.   

  HECHOS  

Fueron  tratados en el fallo impugnado de la  siguiente forma:   

“La noche del veinte (20) de marzo de mil  novecientos  noventa  y  nueve  (1999),  en  el establecimiento de propiedad del  señor  Pedro  Otálora  ubicado  en  la  calle  30  sur con carrera 3ª de esta  capital,  se  encontraba  el  joven  Jimmy  Motta Contreras departiendo con unos  amigos,  alrededor de la una de la mañana (1:00 a.m.) llegó al establecimiento  la  policía  exigiendo  el cierre del mismo, razón por la cual Motta Contreras  le  solicitó  a  Eynner Agudelo Arango que se retirara, lo cual fue motivo para  que  se  iniciara una pequeña discusión. Posteriormente, como consecuencia del  hecho  ya  mencionado y fuera del establecimiento se originó un nuevo altercado  entre  Motta  Contreras  y  Angulo Arango, resultando herido el primero de ellos  con  arma  de  fuego,  herida  ésta  que  le  dejó  secuelas  de paraplejía e  infección  en  tejidos  blancos  (sic), finalmente el joven José Jimmy fallece  con  un  cuadro  de  sepsis el doce (12) de mayo del año dos mil uno (2001).”   

ACTUACIÓN   PROCESAL   

          Vinculado    EYNNER    AGUDELO    ARANGO  a  este proceso a través de indagatoria, la Fiscalía  35  Seccional  de  Bogotá  con  fecha  6 de febrero de 2001 le dictó medida de  aseguramiento  de  detención  preventiva  como  presunto  autor  del  delito de  homicidio en la modalidad de tentativa.   

Cerrada  la  investigación,  el  2 de abril  siguiente  la  misma  Fiscalía  profirió  resolución  de acusación contra el  procesado  por  la  conducta  punible  por la cual había resuelto la situación  jurídica.   

Correspondió  al  Juzgado  39  Penal  del  Circuito  de  Bogotá adelantar el juicio, y celebrada la audiencia pública, el  18  de  febrero  de  2002  condenó  al acusado a la pena de noventa y seis (96)  meses  de  prisión  e  interdicción  de  derechos y funciones públicas por un  lapso  igual  al  de  la  sanción  privativa  de la libertad, al hallarlo autor  penalmente  responsable del delito de homicidio tentado cometido en José  Jimmy  Motta Contreras. Declaró que  no  había lugar a imponer condena al pago de indemnización de perjuicios y que  el  enjuiciado  no  se  hace  merecedor  a  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución de la pena.   

Contra la sentencia anterior el defensor del  procesado      AGUDELO     ARANGO     interpuso  el  recurso  de  apelación  el  cual  resolvió  el 4 de  septiembre  de  2002  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  confirmando  el fallo  recurrido,  pronunciamiento  de  segunda  instancia  contra el cual sustentó el  recurso extraordinario de casación.   

  LA  DEMANDA   

Al amparo de la causal primera, artículo 207  del  estatuto  procesal  penal,  el  libelista formula un cargo único contra el  fallo proferido por el Tribunal.   

Acusa que el ad quem incurrió en violación  indirecta  de  la  norma  sustancial por error de hecho en la apreciación de la  prueba.   

En  la  fundamentación  de  la impugnación  transcribe  apartes  de  las  declaraciones rendidas por algunas personas dentro  del   proceso   y   enseguida   se   refiere   al   testimonio  de  Carlos  Arturo Villamil, de quien afirma no  se  encontraba  en  el  momento  de  los  hechos,  pero relató que el procesado  EYNNER  AGUDELO  ARANGO  le  manifestó   que   había   sido  el  autor  de  los  disparos,  “pero  esa  supuesta confesión” carece de  los  requisitos  que  para entonces exigía el artículo 296 del Decreto 2700 de  1991.   

En  lo  que  tiene  que ver con la prueba de  indicios,  luego  de  algunos  comentarios doctrinarios, se limita a transcribir  breves   apartes   del   fallo   de   primera   instancia,   para  sostener  que  “allí  se  hace  alusión  al hecho indicador, pero  guarda  silencio  sobre  cual  es  el hecho indicado, la regla de la experiencia  media, y el tipo de inferencia utilizada.”   

Con  base en lo antes expuesto afirma que en  el  proceso  no  hay  ningún medio probatorio que comprometa la responsabilidad  penal  de  su prohijado como autor de los disparos que lesionaron a José  Jimmy Motta Contreras, razón por la  cual    contrario   a   lo   decidido   en   las   instancias   se   le   debió  absolver.   

Por  lo  anterior,  solicita  que se case la  sentencia impugnada.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          Esta  Sala  ha  sido  insistente  y  reiterativa  en señalar que el  recurso  extraordinario  de casación, en tanto que no constituye sede adicional  para  continuar  el  debate  probatorio  que  sobre los hechos investigados y la  responsabilidad  del  procesado se cumplió en las instancias, que concluyó con  el  proferimiento  del  fallo  de  segundo  grado, exige para la admisión de la  demanda  que  el  sujeto  procesal  que en ejercicio del derecho de impugnación  acude  a  este  mecanismo observe las exigencias formales que la ley ha previsto  para  ello,  en  tanto  que  de  lo que se trata es de demostrar a través de un  juicio  técnico  jurídico que la declaración de justicia allí contenida, que  llega  a  esta  sede  amparada de la dual presunción de acierto y legalidad, se  sustentó  en  errores  de  hecho  o  de  derecho  ostensibles y relevantes o se  profirió  en  un juicio viciado de nulidad, ocurrencias una y otra que reclaman  para sí el necesario correctivo.   

Por  tanto, cuando en el libelo impugnatorio  se  desatienden  los  requisitos señalados en la normatividad llamada a regular  el  caso  concreto  (artículo  212  de  la Ley 600 de 2000), y fundamentalmente  cuando  se  soslaya  aquélla exigencia relacionada con la adecuada formulación  de  los  cargos  y  se  omite  señalar con la claridad y precisión debidas sus  fundamentos,  la  consecuencia  procesal  inmediata  no  puede  ser  otra que su  inadmisión según así lo establece la referida norma.   

A  partir  del anterior marco conceptual, lo  primero  que  se  advierte  es  que en la demanda que concita la atención de la  Sala  se  acierta  en la identificación de los sujetos procesales, la sentencia  objeto  de  impugnación,  la  síntesis  de  los hechos materia del juicio y el  resumen  parcial  de  la  actuación del proceso, pero igual no acontece con los  restantes  requisitos  ya  que  si  bien  se  señala  como causal la primera de  casación,   cuerpo   segundo,  no  se  procede  para  su  desarrollo  bajo  los  presupuestos  de  precisión  y  claridad requeridos para la demostración de la  censura.   

Es así como el libelista en el cargo único  formulado  sostiene  que  el  Tribunal  incurrió  en  violación indirecta, sin  precisar  la norma o normas  sustanciales supuestamente transgredidas, como  tampoco  menciona  si lo fueron por falta de aplicación o aplicación indebida.   

De igual modo que al escoger, como en efecto  lo  hizo,  la  vía  indirecta, debió señalar en cuál de los errores de hecho  incurrió  el  Tribunal,  esto es, los originados en falso juicio de existencia,  falso  juicio  de  identidad  o  falso  faciocinio;  o  también  demostrando la  comisión  de errores de derecho por falso juicio de legalidad o de convicción;  igualmente  se  debe  indicar  cómo se produjo el yerro, su trascendencia en el  fallo  impugnado  y  las  normas  que  resultaron  vulneradas,  siendo necesario  desvirtuar  todas  las  pruebas  que  soportaron  el  fallo,  toda  vez  que  de  mantenerse  alguna  con  capacidad de respaldar la decisión, el ataque se torna  vacuo.   

El demandante no sólo omite precisar en qué  clase  de  error  de  los  antes  indicados  incurrió  el fallador, sino que al  mencionar    el    testimonio    de   Carlos   Arturo  Villamil,  quien afirmó que el procesado EYNNER  AGUDELO  ARANGO  le  comentó  que  había   sido   el   autor   de  los  disparos  que  lesionaron  a  José   Jimmy   Motta  Contreras,  ninguna  mención  hace  a  por  qué  tal  declaración se debe tener en cuenta como una  confesión y si así procedió el Tribunal.   

En punto de la prueba indiciaria, soslayó la  técnica  para  atacar  esta  clase  de  elementos de juicio. Al efecto, se debe  recordar  que frente a la prueba de indicios es deber del recurrente precisar si  el  yerro  se  cometió respecto del hecho indicador, la inferencia lógica o de  la  forma en que se relaciona con los restantes medios de prueba. Si se opta por  el  primer  estadio  de  la  prueba  indiciaria,  le  corresponde  señalar,  en  relación  con  las pruebas con las que se tuvo por demostrado, si se está ante  un  error  de  hecho  o  de  derecho  y  la modalidad (de existencia, identidad,  raciocionio,  legalidad  o  convicción).  Ahora,  si  lo  que  se  ataca  es la  inferencia  lógica,  el  casacionista,  previa  aceptación de la forma como se  comprobó  el  hecho  indicador,  debe  demostrar  que  se incurrió en un falso  raciocionio  porque  se  atentó contra las leyes de la ciencia, la lógica o la  experiencia.   

En  el reparo que se relaciona con la prueba  indiciaria,  el impugnante se contenta con transcribir breve fragmento del fallo  de  primera  instancia,  sin  precisar  el  yerro  en  que ha podido incurrir el  Tribunal.  Y,  por  último,  se  muestra  inconforme  con los razonamientos que  llevaron  a  los  jueces  de  instancia  a  inferir  certeza sobre la autoría y  responsabilidad  de  su prohijado en el delito investigado, con el propósito de  que  la  Corte  escoja  su  criterio por encima del expuesto por el ad  quem, tarea de improcedente acogida en  esta  sede,  en  atención a que los fallos de instancia llegan precedidos de la  doble presunción de legalidad y acierto.   

Así  las  cosas,  en  tanto que la Corte no  puede  suplir  las  deficiencias ni corregir las imprecisiones de la demanda, se  impone  su inadmisión, de conformidad con lo dispuesto por los artículos 212 y  213  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  lo  cual  conlleva la consecuencia  procesal  de  declarar desierta la impugnación, mediante decisión que adquiere  ejecutoria  en  la  fecha  en  que  es  suscrita  y  no  admite  recurso alguno.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir la demanda de casación presentada  en   defensa  del  procesado  EYNNER  AGUDELO  ARANGO,  por   las   razones   señaladas   en   la   anterior  motivación.   

Contra   esta   providencia   no   procede  recurso  alguno.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS   

JORGE              ANÍBAL             GÓMEZ  GALLEGO              ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                  

ÉDGAR                       LOMBANA  TRUJILLO                       ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN        

MARINA               PULIDO               DE  BARÓN                        JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID         RAMÍREZ        BASTIDAS                    MAURO                     SOLARTE  PORTILLA         

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

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