20523(23-09-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20253  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                     Magistrado Ponente:   

                    Dr.  YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS   

                                     Aprobado Acta #  106   

Bogotá D.C., septiembre veintitrés (23) de  dos mil tres (2003).   

VISTOS:  

Resuelve la Sala si admite o no la demanda de  casación    presentada    por   el   defensor   del   procesado   FABER   SERNA  AGUDELO.   

ANTECEDENTES:  

1.  Hacia las 7  de  la  noche  del  25  de  agosto  de  1999  Luis  Alfonso  Aristizábal Parra,  acompañado  de  su  conductor  Wilman  Arcadio  Lara  Cruz,  transitaban por la  Avenida  Caracas de Bogotá. A la altura de la calle 38 un supuesto motociclista  de  la  policía  les pidió detenerse, se acercó y al tiempo que le llamaba la  atención  a  Aristizábal  por  no  llevar el cinturón de seguridad puesto, lo  amenazó  con  un  arma  de fuego.  Otro sujeto (FABER SERNA AGUDELO)   hizo  lo  propio  en  la  puerta  izquierda  con  Lara  y  tomó  el  mando  del  vehículo.   

Las  víctimas fueron llevadas al asiento de  atrás  de  la  camioneta y como a las dos cuadras hicieron bajar a Lara Cruz, a  quien  le  ordenaron  subir  a  un  taxi viejo y luego de algunas vueltas por la  ciudad le permitieron irse en la calle 45 sur.   

El   Gaula   de  la  Policía  rescató  a  Aristizábal   Parra  –por  cuya  liberación sus captores le habían exigido a sus familiares 6 millones de  dólares—   el  28 de  enero  de 2000 en la carrera 93 #62-15 de Bosa, en el marco de una diligencia de  allanamiento  debidamente  dispuesta  y en la cual se logró la captura de EDWAR  ALEXÁNDER  VELA  BELTRÁN  y  WILLIAM  ZABALA  QUIROGA,  quienes  vigilaban  al  secuestrado.   

2.   Por   los  anteriores  hechos  y  por  los  secuestros  de que fueron objeto José Hernando  Rodríguez  Lozano  y  Miguel  Angel  Sánchez  Martínez,  fueron vinculados al  proceso,  además  de  las personas capturadas en el operativo de rescate, JOSÉ  DARÍO  LÓPEZ  PULIDO,  JOSÉ  GILBERTO  MONROY SOSA, JOSÉ FERNANDO BETANCOURT  MONROY, NESTOR ALFREDO BETANCOURT MONROY y FABER SERNA AGUDELO.   

Distintos  razones  procesales  condujeron a  sucesivas  rupturas  de  la  unidad  procesal  y finalmente, el 26 de octubre de  2001,   el  Juzgado  6º  Penal  del  Circuito  Especializado  dictó  sentencia  solamente  respecto  del  sindicado  SERNA  AGUDELO, a quien la Fiscalía acusó  como  coautor  de  los  delitos  de  secuestro  extorsivo agravado de que fueron  víctimas  Luis Alfonso Aristizábal Parra y Miguel Angel Sánchez. Lo absolvió  por  éste  último  y lo condenó por el primero a 300 meses de prisión, multa  de  2.777  salarios  mínimos  legales  mensuales,  interdicción  de derechos y  funciones  públicas  por  el  término de 10 años y al pago en concreto de los  perjuicios causados con la infracción. Y,   

3.  El  defensor  apeló  la  condena y a través del fallo impugnado en casación, expedido el 21  de   mayo  de  2002,  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  la  confirmó  en  su  integridad.   

LA DEMANDA:  

Con sustento en la segunda parte de la causal  1ª  de casación dice el defensor en el único cargo planteado, que el Tribunal  violó  indirectamente la ley sustancial al incurrir en error de hecho por falso  juicio  de  identidad.   Denuncia,  en  concreto,  la  tergiversación  del  alcance  probatorio  “de  los  testimonios” rendidos por JOSÉ DARÍO LÓPEZ  PULIDO  y  William  (sic)  Arcadio  Lara  Cruz,  que  condujo  “a conclusiones  equívocas  como  la de que FABER SERNA AGUDELO era conocedor de las actividades  ilícitas  en  las  cuales  andaba involucrado él, dentro de ellas el secuestro  del  señor  Luis Alfonso Aristizábal Parra, y que no obstante tal conocimiento  se  prestó  consciente y voluntariamente para servir de conductor en desarrollo  de  dicha  actividad  ilícita,  cuando la realidad en cuanto a la actuación de  FABER SERNA es por completo diferente”.   

Agrega  que  no existe en el proceso un solo  testimonio  afirmativo  de  que  SERNA  estuviera  al  tanto  de las actividades  ilícitas  de  las personas que conformaban la agrupación delictiva. Lara Cruz,  quien  detalló  las  circunstancias  que  rodearon  el secuestro de su patrón,  describió  a  las  personas  que  lo  llevaron  a  cabo  y  allí “no aparece  señalamiento  alguno  directo”  respecto de su defendido.  LÓPEZ PULIDO  señaló,  a  su  turno,  que a FABER SERNA le pagaron $50.000.oo por manejar la  camioneta   y   que  desconocía  lo  que  le  dijeron  los  integrantes  de  la  organización    delictiva    e   igual   “qué   negocios”   tendría   con  ellos.   

No es cierto para el censor, entonces, que el  último  haya  aseverado  que SERNA AGUDELO “fuese conocedor del secuestro del  señor  Luis  Alfonso  Aristizábal  Parra  y  que  no obstante tal conocimiento  hubiese  servido  de  conductor”,  “como  equivocadamente  lo  interpreta  y  concluye  el  juzgador”.  Este  testigo,  entonces,  ignoraba  si el procesado  “era conocedor o no de lo que estaba sucediendo”.   

Para  el  defensor,  en  suma,  FABER  SERNA  AGUDELO  fue  el  conductor  de la camioneta en la que se produjo el secuestro y  está  en  duda  que  lo  haya  hecho  con dolo de secuestro. Así las cosas, el  Tribunal  tergiversó  el  contenido  de  la  prueba testimonial al concluir que  participó  en  el delito a partir de la afirmación de LÓPEZ PULIDO relativa a  que fue el conductor del vehículo.   

“…el   hecho  de  haber  conducido  el  automotor  en  mención  –es  la    conclusión   del   casacionista—no  implica, necesariamente, su participación en el hecho delictivo  investigado,  pues  el  simple  hecho  de  conducir  solamente  es  una  acción  material,  mecánica,  cuya  calificación  (buena,  mala,  delictiva, etc.), la  determina  el pleno y consciente conocimiento de su destinación específica, la  cual  obviamente  debe ser objeto de demostración, toda vez que está proscrita  la  responsabilidad  meramente  objetiva en tratándose de delitos cuya forma de  culpabilidad es la dolosa, como ocurre en el presente caso”.   

En  resumen,  las instancias arribaron a una  conclusión  contraria a la ofrecida por la realidad procesal, dado que no está  acreditada  la participación consciente y voluntaria del procesado en el delito  de secuestro por el cual fue condenado.   

Pide  el demandante, en consecuencia, que se  case el fallo y se absuelva a su representado.   

   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.  La  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  se  produce  por  errores en la apreciación  probatoria, que pueden ser de hecho o de derecho.    

Los primeros tienen lugar cuando el juzgador  supone  u  omite  pruebas  (falso  juicio  de  existencia), cuando distorsiona o  altera  su  contenido  material (falso juicio de identidad), o cuando realiza la  apreciación  probatoria  con  desbordamiento  de  la  sana  crítica  (error de  raciocinio).    

Los errores de derecho, por su parte, tienen  lugar  cuando  el  Juez  aprecia  pruebas  inválidas  o cuando tiene como tales  pruebas  válidas  (falso  juicio  de  legalidad) o cuando le asigna al medio de  convicción  un  valor  distinto  al  que  le  fija  la  ley  (falso  juicio  de  convicción).   

El  planteamiento  de  cualquiera  de  esas  equivocaciones  en casación le impone al recurrente la carga de precisarla y la  de  demostrarle a la Corte su trascendencia, es decir que si el yerro no hubiera  tenido  lugar  otra  habría sido la orientación de la sentencia, exigencia que  obviamente    le   implica   la   confrontación   y   desvirtuación   de   sus  términos.   Son éstos los requisitos formales de claridad y precisión en  la  presentación  de  la  censura previstos en el numeral 3º del artículo 212  del  Código  de  Procedimiento Penal, evidentemente incumplidos por el defensor  en el presente caso, como brevemente se explica enseguida.   

2.  Es cierto  que  con  fundamento  en  la  segunda  parte  de  la  causal 1ª de casación le  atribuyó  al  juzgador  de  segunda instancia haber incurrido en error de hecho  por  falso  juicio de identidad, pero al desarrollar el reproche no le demostró  a  la  Sala  la  ocurrencia  de  ninguno.   El  que  plantea  como  tal  es  simplemente  su  desacuerdo  con  la  apreciación  probatoria  realizada por el  Tribunal,  que en la medida que no está vinculado a la eventual vulneración de  la sana crítica resulta marginal al recurso extraordinario.   

Señalar,   en  efecto,  que  el  Tribunal  tergiversó  el  sentido  de  la  prueba  testimonial al colegir que FABER SERNA  AGUDELO  fue  coautor  del  secuestro  por  encontrarse  probado que actuó como  conductor  de la camioneta en la cual se llevaron a la víctima, porque a juicio  del  censor  no  es inequívoco que actuara a sabiendas de que lo que hacía era  delictivo,  traduce sencillamente oponerse a las conclusiones del fallo, lo cual  de  ninguna  manera  es  demostrativo  de  un  error  de  juicio  probatorio del  juzgador,  sino  un  intento impropio por continuar con el debate probatorio que  se agotó en las instancias.   

Así   las   cosas,   ante  la  manifiesta  incorrección    en    la   presentación   del   cargo,   se   inadmitirá   la  demanda.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

INADMITIR la demanda  de   casación   presentada   a   nombre  del  procesado  FABER  SERNA  AGUDELO.   

Contra  la  presente  decisión  no  procede  ningún recurso.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS          CARLOS  AUGUSTO GÁLVEZ ARGOTE          

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                     ÉDGAR LOMBANA  TRUJILLO                       

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN                    MARINA      PULIDO      DE     BARÓN                         

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                       MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

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