20433(22-04-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20433  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  APROBADO   ACTA   No.  45   

          Bogotá,  D.  C.,  veintidós (22) de abril del dos mil tres (2003).   

                               VISTOS   

El  22  de  enero  de 2003, el abogado Alirio  Uribe  Muñoz,  quien afirma estar reconocido como parte civil dentro del juicio  que   se   le   adelanta   a   Jesús  Emiro  Pereira  Rivera  en  el  Juzgado  Único  Penal  del  Circuito  Especializado  de Descongestión de Arauca, presentó una solicitud de cambio de  radicación  del  proceso.   Esta  petición  ha  sido  coadyuvada  por  la  Defensoría  del  Pueblo,  con sustento en la Ley 24 de 1992, como quiera que le  compete  velar por la promoción, el ejercicio y la divulgación de los derechos  humanos   

La  Sala  de  Casación Penal de la Corte, de  acuerdo  con  lo  establecido  en el numeral 8° del artículo 75 del Código de  Procedimiento  Penal,  es  competente para pronunciarse sobre la petición, toda  vez que se pide mudar el proceso de un Distrito a otro.   

ANTECEDENTES   

El  28  de  septiembre  de 2001, en la finca  Bellavista,  jurisdicción  de  Tame  (Arauca),  fue  asesinado, por un grupo de  hombres  armados,  el  parlamentario  Octavio Sarmiento Bohórquez. Del hecho se  sindicó  a  Jesús  Emiro  Pereira  Rivera,  quien se encuentra detenido en las  instalaciones de la cárcel “La Picota”.   

El  17 julio de 2002, la fiscalía profirió  en  su  contra  resolución  acusatoria  por  los delitos de homicidio múltiple  agravado,  homicidio con fines terroristas, extorsión agravada y concierto para  delinquir.  Durante  el  trámite  del  proceso,  el enjuiciado, a través de un  mensaje  enviado  vía  celular,  según  el  solicitante,  a  través de Carlos  Castaño,  amenazó  de muerte a la fiscal instructora, a los investigadores del  C.  T.  I.  y  a  las  personas  que  rindieron  testimonio  dentro  de la etapa  investigativa.   

Ejecutoriada la resolución acusatoria, el  proceso  fue  enviado,  por  competencia,  al  Juzgado Único Penal del Circuito  Especializado  de  Descongestión  de  Arauca. Basado en los antecedentes que se  han  presentado  a  lo  largo  de  la  investigación,  el solicitante considera  precarias  las  condiciones  de  seguridad  en  que se hallan los testigos y los  sujetos  procesales,  incluido  él,  como  apoderado  de  la  parte  civil. Esa  situación,  a  su  modo  de  ver,  no garantiza un juicio imparcial. Por eso ha  solicitado  a  la  Corte  que autorice el cambio de radicación del proceso a un  juzgado de Bogotá o, en su defecto, a uno de Cúcuta.    

La Defensoría del Pueblo, a su turno, parte  del  “público conocimiento” que se tiene de las circunstancias padecidas en  el  Departamento de Arauca, región “que afronta una grave situación de orden  público,  debido  a  la  presencia de grupos armados al margen de la ley, entre  ellos,  grupos  de  autodefensas”.  Y  añade  que  ello  “afecta  de manera  ostensible  ,  la comparecencia de los sujetos procesales a la etapa del juicio,  debido  a  que  su  traslado  al  Despacho ubicado en el Departamento de Arauca,  aumenta  el  riesgo de que tales amenazas se hagan efectivas, máxime si tenemos  en  cuenta, la presunta vinculación del sindicado con el grupo armado al margen  de  la  ley  mencionado.  Así  mismo,  es  comprensible  que el orden público,  obstaculice   el   normal   desarrollo  de  la  etapa  del  juicio,  por  obvias  razones”.   

CONSIDERACIONES   

El  reconocimiento del cambio de radicación  de  un  proceso  (artículo  85  del  Código  de  Procedimiento  Penal ), está  supeditado  a  la  demostración  de  la  situación  de  riesgo descrita por el  solicitante  y  del  nexo  causal entre ella y las finalidades del instituto. El  hecho  perturbador,  además,  no ha de ser genérico. Las circunstancias que se  oponen  al  desenvolvimiento  normal  de  la administración de justicia, han de  estar  conectadas  indefectiblemente,  y  de modo específico, al caso objeto de  juzgamiento.   

El  memorialista, de un lado, no acredita su  calidad  de  sujeto  procesal  y,  de  otro,  no prueba, aunque sí conjetura al  respecto,   que   las   amenazas   recibidas  por  los  testigos  y  los  demás  intervinientes  en el proceso tengan origen en el hecho punible que se le imputa  a  Jesús  Emiro  Pereira  Rivera,  o  que su juzgamiento esté incidiendo en el  normal  desarrollo  de las actividades públicas y privadas de la jurisdicción,  o  que  esté  afectando  la imparcialidad o la administración de justicia, las  garantías   procesales,   la  publicidad  del  juzgamiento  o  la  seguridad  o  integridad  personal de los sujetos procesales o de los funcionarios judiciales.   

En  reiteradas  oportunidades,  la  Sala  ha  fijado  las  exigencias que hacen viable el cambio de radicación de un proceso.  Ha  establecido  que  este  instituto,  por su naturaleza residual y extrema, no  puede  ceder  ante  cualquier  situación  de  riesgo.  Es  preciso, para que se  cumplan  los  requisitos  de  procedibilidad contemplados en el artículo 85 del  Código   de  Procedimiento  Penal,  que  exista  prueba  palpable  del  peligro  inminente   denunciado   y  que,  una  vez  establecido,  se  advierta  su   incidencia  concreta  en  la instrucción o en el juzgamiento de una determinada  conducta,  o  que,  a  la  inversa,  ese procesamiento, por alguna circunstancia  especial,  esté  actuando  como  factor  de  perturbación  de  la tranquilidad  ciudadana.   

En  un  caso similar,  la Sala se   pronunció en los siguientes términos:   

“Por  tal razón, la petición debe estar  fundada  en  una  de  estas  causales  (las  del  artículo  85  del  Código de  Procedimiento  Penal), y expresar las razones por las cuales se considera que se  produce  su  estructuración.  Además,  debe  estar  acompañada de las pruebas  tendientes  a  su  demostración  y de cuyo contexto se desprenda que en el caso  particular,  la  rectitud y la eficacia de la administración de justicia se han  visto  gravemente  afectadas, de tal manera que no podrían realizarse sus fines  de no producirse el cambio de radicación que se solicita”.   

“Siendo    tales    los   fines   que  intrínsecamente  se  pretenden  con  la  figura  del  cambio de radicación, el  análisis  de  los motivos que se aduzcan no podrá sustentarse en apreciaciones  o   valoraciones   meramente   subjetivas   o   en  juicios  hipotéticos  o  en  probabilidades,  sino  que  debe  corresponder a circunstancias comprobables, de  las  que  emane la convicción cierta y razonada de la necesidad de autorizar el  cambio  de  radicación,  ya  que ésta se constituye en una medida extrema, una  vez  agotadas  todas  las  posibilidades  para conjurar la amenaza que se cierne  sobre   la  transparencia  de  la  administración  de  justicia  y  no  existan  mecanismos  legales  que  permitan  neutralizar  o  aminorar  los efectos de las  circunstancias   aducidas  como  desestabilizadoras”  (Auto  del  22  de  enero del 2002, M. P. Herman Galán Castellanos, radicación  N°.  19.089).                

En  mérito de lo expuesto, la Sala Penal de  la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

NO  AUTORIZAR  el  cambio  de  radicación del proceso adelantado a Jesús  Emiro  Pereira  Rivera  en el Juzgado Único Penal del  Circuito Especializado de Descongestión de Arauca.   

                     

Notifíquese   y   cúmplase.   

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL              HERMAN  GALÁN    CASTELLANOS                      

CARLOS   A.   GÁLVEZ  ARGOTE                            JORGE    ANÍBAL   GÓMEZ  GALLEGO   

                                                         

ÉDGAR   LOMBANA   TRUJILLO                                          ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                  JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

         

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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