20049(20-05-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 20049  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 56  

          Bogotá, D. C., veinte de mayo de dos mil tres.   

VISTOS  

          Examina  la Corte, en sede de apelación, la decisión proferida por  el  Tribunal Superior de Cali en el curso de la audiencia preparatoria celebrada  el  1º  de  octubre de 2002, mediante la cual negó la nulidad de la actuación  surtida   a   partir   de   la   resolución   que  decretó  el  cierre  de  la  investigación,   impetrada  por  el  defensor del procesado ALFONSO ELIVER  TABARES MARÍN, Juez Penal Municipal de Yumbo.   

         

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

          1.  El  21 de marzo de 1999, en el municipio de Yumbo, fue capturado  Edward  Manuel  Puertas, tras  ser  sorprendido  llevando  consigo  una  escopeta  calibre  12  de fabricación  artesanal.  El  martes  23,  después  de  festivo,  fue puesto a órdenes de la  Fiscalía  114  Seccional con sede en el municipio de Yumbo, donde se le indagó  el 24 siguiente.   

          Como  quiera  que para el día miércoles 7 de abril no se le había  notificado  la  resolución  de  su  situación  jurídica,  el capturado envío  manuscrito  dirigido  al  Juez  Penal  Municipal de Yumbo, impetrando la acción  pública  de habeas corpus, la  que  le  fue  devuelta  por  el  funcionario sin ningún argumento escrito, pero  después  se  supo  que  el  Juez  ALFONSO  ELIVER TABARES MARÍN estimó que la  solicitud  no  cumplía  los  requisitos  legales  y  su  presentación  no  era  adecuada.   

          Por  las  anteriores  razones,  el peticionario acudió al Personero  Municipal,  quien  inició  una serie de averiguaciones encaminadas a aclarar si  se  había  o  no  resuelto  dicha  situación  jurídica, pero como llegó a la  conclusión  negativa,  optó  por  incoar  el  8 de abril de 1999 la acción de  habeas   corpus   a   favor   del  capturado  Puertas,  a  la que entonces decidió dar trámite el mismo Juez  de  Yumbo,  siendo  resuelta  el  9  siguiente  en forma negativa, pues para ese  momento  ya  se  había decidido sobre la situación jurídica disponiéndose la  libertad provisional del indagado.   

            2.  Por  tales  hechos y otros que involucran a la entonces Fiscal  114  Seccional  con  sede  en el municipio de Yumbo y que no interesan para esta  decisión,  la  Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior de Santiago de Cali  abrió  investigación  penal,  entre  otros,  contra  el  doctor ALFONSO ELIVER  TABARES MARIN, en su calidad de Juez Penal Municipal de Yumbo.   

          Fenecida  la  etapa instructiva, mediante resolución de julio 12 de  2002,  se  calificó el mérito del sumario acusándose al doctor TABARES MARÍN  como  autor  del  delito  de  desconocimiento  de  habeas  corpus,  tipificado y  sancionado  en  el  artículo  275  del  Código  Penal  de  1980.  En  la misma  resolución    se   dispuso   la   compulsación   de   copias   “para  que  se  investigue  al doctor ALFONSO ELIECER TABARES MARÍN,  por   el   presunto   delito   de   ABUSO   DE   AUTORIDAD   POR   OMISIÓN   DE  DENUNCIA”           

          3.  El  conocimiento del juicio lo avocó la Sala Penal del Tribunal  Superior  de  Santiago de Cali, ante quien se surtió el traslado previsto en el  artículo  400  del  Código  de Procedimiento Penal, dentro de cuyo término el  defensor  del  procesado  TABARES  MARÍN  solicitó la nulidad de la actuación  surtida  a  partir  del  auto  que  decretó  el  cierre  de  la investigación,  aduciendo las siguientes razones:   

          La  orden  de  compulsación  de  copias  para  que  por separado se  investigara  al  doctor TABARES por el presunto delito de abuso de autoridad por  omisión  de  denuncia,  contenida  en  la  parte  resolutiva  de la providencia  calificatoria,  fue  objeto de impugnación en el escrito que para tales efectos  presentó  el  acusado  dentro  del  término  legal, en el cual expuso en forma  clara   las   razones  fácticas  y  jurídicas  de  su  disentimiento  con  tal  determinación.   

          No  obstante,  agrega,  en  las resoluciones mediante las cuales los  Fiscales  Delegados  ante  el  Tribunal  Superior y la Corte Suprema de Justicia  resolvieron   los   recursos   de   reposición  y  subsidiario  de  apelación,  respectivamente,  no  se hizo pronunciamiento alguno respecto de esta oposición  clara  y  precisa,  de  tal  manera  que  no  se  respondieron  sus alegaciones,  configurándose  así  la  causal  de  nulidad  que  alega, por vulneración del  derecho  a  la  defensa,  cuando  precisamente a raíz de tales copias el doctor  TABARES MARÍN ha sido citado a rendir indagatoria.   

          Pero,  además,  no  se  tuvo  en  cuenta  que  cuando  el procesado  resolvió  el  habeas  corpus  solicitado  por la Personería, dispuso compulsar  copias  para que se investigara la eventual responsabilidad disciplinaria en que  pudo incurrir la Fiscal Mónica Amparo Gaitan Muñoz.   

          Además,  el fiscal que recibió la indagatoria de TABARES dentro de  este  proceso  no  le  indagó  sobre  dicha  omisión,  razón  por  la cual al  calificarse  el  mérito  del  sumario,  si  se  tenía el convencimiento de que  había  incurrido  en  ella,  debió  llamársele  a ampliar su indagatoria para  interrogarle   sobre  ese  presunto  ilícito  y  decidirlo  así  en  la  misma  resolución,  pero  no  por  separado, porque ello a más de violentar el debido  proceso,  coloca al implicado en una situación más gravosa y desventajosa, que  desconoce  el  principio  de  favorabilidad, y conlleva a una posible violación  del non bis in idem.   

          Así  las  cosas,  concluye, se incurrió en dos causales de nulidad  distintas,  la  primera,  generada  por  la omisión de resolver la impugnación  frente  a  esa determinación, y la segunda, por la ejecución de la misma orden  de  copias, por ser tal decisión contraria a los intereses del procesado porque  lo  enfrenta  a  otro  proceso  por  separado,  cuando  se  trata  de los mismos  hechos.   

          Insiste  en  que  al  calificar  el  mérito  del sumario, el fiscal  debió  anular  la  resolución  de  cierre  de  la  investigación y proceder a  ampliar  la  indagatoria  del  procesado,  interrogándole sobre el nuevo delito  avizorado,  y  luego  sí  proceder  a  decidir  lo pertinente, incluyendo dicha  conducta.   

          Finalmente,   considera   que  los  dos  hechos  génesis  de  ambas  investigaciones   son   contradictorios,   pues   en   uno   se   le  imputa  el  desconocimiento  de  la  petición de habeas corpus, y en el otro la omisión de  compulsar  copias  contra  la  Fiscal al resolver la misma petición, situación  que resulta excluyente.   

         

FUNDAMENTOS     DE     LA    DECISIÓN  IMPUGNADA   

          En  el  acto  de  la  audiencia  preparatoria,  celebrada  el 1º de  octubre  de  2002, el Tribunal rechazó la petición de nulidad impetrada por el  defensor  del  procesado doctor ALFONSO ELIVER TABARES MARÍN, al considerar que  la  compulsa  de  copias  ordenada  por la Fiscalía al calificar el mérito del  sumario  obedeció  al  ejercicio del poder de disposición que le brinda la ley  en  el  artículo  27  del Código de Procedimiento Penal. Además, sólo en ese  momento  la  Fiscalía  se  percató  de  la posible existencia de otra conducta  punible,  razón  por  la  cual  estaba  obligada  a obrar como lo hizo, esto es  poniendo   el   hecho  en  conocimiento  de  la  autoridad  competente  para  la  investigación respectiva.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

          El  defensor  de TABARES MARÍN insiste en que se declare la nulidad  de  la  actuación  surtida  a  partir  del  auto  que  decretó el cierre de la  investigación,  por  haberse  incurrido  en las causales de los numerales 2º y  3º   del  artículo  308  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  por las  siguientes razones:   

          Se  rompió  sin  argumentos  válidos  la unidad procesal que manda  observar    el    artículo    89    idem,  afectándose  con  ello  las  garantías  constitucionales  de un  debido  proceso  y  el  derecho  de  defensa de su representado, porque se le ha  colocado  en  la  ilegal  situación  de  “ser  juzgado dos veces por el mismo  hecho”.   

          Se  violó  el  derecho de defensa, porque los Fiscales que actuaron  tanto  en  la  primera  como en la segunda instancia no contestaron los alegatos  presentados  por  el  procesado  oponiéndose  a  la  orden  de compulsación de  copias,  ni  se  manifestaron  al respecto en sus consideraciones. Y también se  conculcó  el  debido  proceso,  porque la decisión en sí misma es una frontal  afrenta  al  derecho  “a no ser juzgado dos veces por  el  mismo  hecho”, consagrado en el penúltimo inciso  del artículo 29 de la Carta Política.   

             Además,   agrega,  los  hechos  génesis  de  este  proceso  son  excluyentes  con  los que motivaron la orden de compulsación de copias, como lo  expuso en su petición inicial.   

          También  desconoció  la  Fiscalía   el concepto de conexidad  sustancial  que  trae  el artículo 90 del estatuto procesal; ignoró razones de  conveniencia  como  la  economía  procesal,  y  factores  determinantes  de esa  conexidad  como  la unidad de sujeto activo, la comunidad probatoria y la unidad  de  denuncia,  razón  por  la  cual  considera  que  se  impone la necesidad de  investigación  y  juicio  unificados, pues su ruptura transgrede las garantías  de su defendido.   

          Sobre  el  cargo  por  el  presunto delito de abuso de autoridad por  omisión  de  denuncia,  tuvo el Fiscal Delegado ante el Tribunal oportunidad de  interrogar  y  no  lo  hizo, omisión que pudo haber subsanado con un mínimo de  sacrificio procesal, anulando el cierre.   

             

          Finaliza  señalando  que  se consideren los argumentos expuestos en  su primigenia petición.   

ALEGATOS  DE  LOS NO RECURRENTES           

          El  Fiscal  de  la  causa  se  opone  a la pretensión invalidatoria  propuesta   por   el  defensor,  pues  el  hecho  por  el  cual  se  ordenó  la  compulsación  de  copias  es  completamente  distinto  al  que  fue  objeto  de  acusación  en  este  proceso,  pues  una  cosa  es  que el Juez acusado no haya  tramitado  de  manera  oportuna  la  petición  de  habeas corpus, y otra que al  resolverlo,  posteriormente, no hubiese compulsado las copias para investigar la  eventual  detención  ilegal  en que había podido incurrir la Fiscal Gaitán al  prolongar  la  resolución  de  la  situación  jurídica del peticionario de la  acción pública.   

          Así  se  aceptara  la tesis del recurrente en cuanto a la conexidad  de  las  dos  conductas,  el  hecho de que no se hayan investigado bajo la misma  cuerda  no  genera  nulidad  de  la  actuación  aquí surtida, pues la eventual  irregularidad  se  subsanó  con  el  mecanismo  que la ley contempla para estos  eventos,  como  lo fue la compulsación de copias por un hecho que no fue objeto  de   indagación   ni  de  la  calificación  del  sumario.  Además,  no  puede  considerarse  como  un acto arbitrario que el funcionario público compulse unas  copias   cuando   considere   razonadamente   que   se   ha  infringido  la  ley  penal.   

         

          Por  su  parte,  el  representante  del  Ministerio Público hace lo  propio,  solicitando que se imparta confirmación a la decisión impugnada, pues  ningún  otro  camino  le quedaba al Fiscal instructor cuando ordenó las copias  para  investigar  separadamente  el  presunto  delito  de abuso de autoridad por  omisión  de  denuncia,  hecho  que  sólo  vino  a  detectarse al momento de la  calificación.  Aunque  considera  que  con  dicha  orden  no  se  violentó  el  principio  del non bis in idem, de todas maneras ese punto debe ser discutido al  interior de la nueva investigación.   

          Por  lo  demás,  la  ruptura  de  la  unidad  procesal se encuentra  autorizada  en  el artículo 92 del Código de Procedimiento Penal para aquellos  eventos  en  que  la  resolución de acusación no comprenda todas las conductas  ilícitas.  De  otro  lado,  si  en gracia de discusión el doctor TABARES fuere  condenado  por  ambos  delitos,  el  problema se solucionaría por la vía de la  acumulación   de   penas   consagrado  en  el  artículo  470  del  Código  de  Procedimiento Penal.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          No  desconoce  la  Sala  que  si  bien  la posibilidad de investigar  conjuntamente  los  delitos  conexos,  como se autoriza en el inciso segundo del  artículo  89  del  Código  de Procedimiento Penal, tiene por finalidad ahorrar  esfuerzos  a la administración de justicia, evitar decisiones contradictorias y  conceder  ventajas  procesales  al acusado, quien por dicha vía, a partir de su  vinculación,  podrá  concentrar  su gestión y estrategia defensiva en un solo  trámite  hasta  obtener  que  el proceso termine en una única sentencia, tales  beneficios  no  pueden  llevar  a desconocer la previsión contenida en la parte  final  del referido canon, de acuerdo con el cual “la  ruptura  de  la  unidad  procesal  no  genera  nulidad siempre que no afecte las  garantías  constitucionales”,  ruptura para la cual  el   artículo   92  ejusdem  prevé  seis  hipótesis, siendo una de ellas y para los efectos que interesan a  la  presente  determinación, la que se encuentra establecida en su ordinal 2º,  valga  decir,  cuando  la resolución de acusación “no  comprenda   todas   las   conductas   punibles   o   a   todos   los  autores  o  partícipes.”   

             

De  allí que si lo que pretende el defensor  recurrente  es  la  nulidad  del trámite surtido a partir de la resolución del  cierre  de  la  investigación  por  desconocimiento  del principio de la unidad  procesal,  que  se  consolidó  con  la  orden  de  compulsar copias para que se  investigara  por separado la posible conducta de abuso de autoridad por omisión  de  denuncia en que pudo incurrir el doctor TABARES MARÍN al omitir comunicar a  las  autoridades  penales  sobre la detención ilegal de que se hizo víctima al  señor  Edward Manuel Puertas,  estaba  en la obligación de demostrar que con dicho proceder se conculcaron las  garantías  fundamentales  de  su  representado, al punto de tornar la decisión  ilegal,  acreditación  que  brilla  por  su  ausencia,  porque  los  argumentos  expuestos  en  la  petición,  y  ahora  en  la  impugnación,  no  pasan de ser  genéricas  premisas  carentes  de  razón,  por  lo  que  su aspiración estaba  llamada al fracaso.   

          En  efecto, carece de toda razón el argumento según el cual con la  orden  cuestionada,  el  doctor TABARES MARÍN se verá obligado a responder dos  veces  por  el  mismo  hecho,  pues  como  lo  expuso  el  Fiscal de la causa al  contestar  la impugnación en el curso de la audiencia preparatoria, se trata de  dos   acontecimientos  históricos  perfectamente  diferenciables:  el  primero,  ocurrido  el  7 de abril de 1999, se circunscribe a la devolución que el señor  Juez  acusado hizo de la solicitud de habeas corpus al peticionario Edgar Manuel  Puerta,  por  las  razones  arriba  anotadas,  conducta  a la que se concreta la  acusación  objeto  de  esta  causa;  mientras  que  el  segundo, por el cual se  ordenó  la  compulsa  de  copias,  tiene  que  ver  con la supuesta omisión de  comunicar  la  detención  ilegal  de que fue víctima el capturado Edgar Manuel  Puerta,  hecho  que  se evidenció cuando resolvió la nueva petición de habeas  corpus  presentada  por la Personería Municipal a nombre del mismo afectado, el  9  de  abril  siguiente, de donde los dos actos son perfectamente diferenciables  en sus circunstancias modales y temporales.   

           De  otro  lado,  frente  a  la  alegada  violación  del  derecho  de defensa del procesado TABARES MARÍN por no haberse  contestado  sus  alegatos  de  impugnación  contra  la  orden  de expedir tales  copias,  debe  señalar  la Sala que la decisión de poner en conocimiento de la  autoridad  competente  un  hecho  considerado,  en principio, como punible y que  deba  ser  investigado  de  oficio  (artículo  27  del Código de Procedimiento  Penal),  no admite recurso alguno, así la orden judicial esté contenida en una  decisión   interlocutoria   susceptible   de  los  recursos  de  reposición  y  subsidiario   de   apelación,   puesto   que   el   sentido   y  carácter  del  pronunciamiento,  en  cuanto  con  él  el  funcionario  se  limita  a acatar el  imperativo   de   dar   noticia   del   hecho,   indica  que  será  siempre  de  sustanciación.   

          Así  lo  ha reiterado la Sala en múltiples oportunidades en que ha  tocado  al  tema, así por ejemplo en el auto de agosto 17 de 2000, con ponencia  del  Magistrado  Carlos  E.  Mejía  Escobar,  donde  expresamente  se señaló:   

“La expedición  de  copias  con destino a una autoridad jurisdiccional (penal o disciplinaria) o  administrativa  (Organismos  de  Control,  DIAN,  Superintendencias) no tiene la  virtualidad  jurídica de imponer ninguna forma de solución a quien las recibe.  No  es  una  decisión  jurisdiccional  de  las  que  sea  necesario fundamentar  razonadamente,  por  lo  que  no  constituye  un  punto  nuevo  en una decisión  judicial,  no  es  susceptible  de  ninguna  impugnación  y  no  es ni siquiera  necesario comunicársela a quien se vea involucrado”.   

          Por  las  razones  anotadas, la Corte confirmará la negación de la  nulidad propuesta.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          Confirmar  la  decisión  de  fecha  y  contenido  indicados  en  la  motivación.   

          Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

          Cópiese,     cúmplase     y    devuélvase    al    tribunal    de  origen.   

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL            HERMAN  GALÁN  CASTELLANOS                   

CARLOS        A.       GÁLVEZ  ARGOTE                  JORGE                               ANÍBAL                               GÓMEZ  GALLEGO             

EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO              ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

Comisión de servicio  

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANÉS   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

           

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