20431(11-03-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20431  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

DR. YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado  Acta No. 032  

Bogotá D.C., marzo once (11) de dos mil tres  (2003).   

V I S T O S:  

Resuelve la Sala lo que en derecho corresponda  respecto  del recurso extraordinario de Casación interpuesto por el defensor de  LYDA  SORAYA  ROJAS  ORTIZ,  de  acuerdo con lo establecido en el inciso 3° del  artículo  205  del  Código  de  Procedimiento  Penal, contra el fallo del 6 de  septiembre  de 2002 de la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  Cúcuta  (Norte  de  Santander),  por  medio del cual declaró la nulidad de  parte  de  lo  actuado, decretó la cesación de procedimiento por prescripción  de  la  acción  respecto  de un delito y confirmó la sentencia del Juzgado 1°  Penal  del  Circuito de Ocaña (Norte de Santander) que la condenó a la pena de  6   meses   de   prisión   por   el   delito   de   estafa   en   cuantía   de  $827.000.oo.   

HECHOS  y  ANTECEDENTES:  

1. El 3 de junio de  1996  el Director Regional de Norte de Santander del Instituto Nacional de Vías  del  Ministerio  de  Transporte formuló denuncia en contra de LYDA SORAYA ROJAS  ORTIZ  por  delitos  contra el patrimonio económico y falsedad de documentos en  que  habría  incurrido  durante su participación en la adquisición por oferta  pública de venta de bienes muebles de esa Institución.   

2.  Decretada  la  apertura  de  investigación  por  la  Fiscalía  1ª de Patrimonio Económico y  Delitos  contra  la  Administración  Pública  de  Ocaña,  la  denunciada  fue  vinculada  el 28 de agosto de 1996  mediante indagatoria, resolviéndose su  situación  jurídica  el  16 de octubre de 1996 con la imposición de 2 medidas  de  aseguramiento,  la  de detención preventiva sin beneficio de excarcelación  por  los  delitos  de  falsedad ideológica agravada y ocultamiento de documento  público  y,  la de caución de $500.000.oo como presunta responsable del delito  de   estafa   agravada   por  la  cuantía,  estimada  ésta  en  $5.250.000.oo.   

Recaudada  la  prueba suficiente, el mérito  del  sumario  se  calificó  el  10  de  febrero  de 1997, pero al resolverse el  recurso  de apelación interpuesto por el defensor de la acusada, se dispuso por  una  Fiscal  de  la  Unidad  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior del Distrito  Judicial  de  Cúcuta la anulación de todo lo actuado por no haberse notificado  a  la  imputada  de  la  iniciación  de  la  investigación previa, no obstante  conocerse todos sus datos.   

Corregida  la  actuación,  se  volvió  a  calificar  el 23 de septiembre de 1998, dictándose resolución de acusación en  contra  de  LYDA  SORAYA  ROJAS ORTIZ por los delitos de “falsedad ideológica  agravada  por  ocultamiento  de  documentos públicos” y estafa, que se estimo  agravada  por  la  cuantía  que  se fijó en $5.250.000.oo.  Recurrida esa  resolución  fue  confirmada  íntegramente mediante providencia del 22 de enero  de  1999  de  la  Unidad  de  Fiscalía  Delegada  ante el Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Cúcuta, aunque aclarando que la imputación era por los  delitos  de  falsedad  ideológica  agravada  (inciso  2° del artículo 222 del  Código  Penal)  en  concurso  heterogéneo  con el de ocultamiento de documento  público y estafa.   

3.  El Juzgado 1°  Penal  del  Circuito de Ocaña adelantó el trámite de la fase del juicio hasta  la  emisión  del  fallo  de  primera  instancia el 23 de mayo de 2002 en el que  condenó  a  LYDA SORAYA ROJAS ORTIZ a la pena de 2 años de prisión y multa de  $100.000.oo  al  encontrarla  responsable  de  haber  actuado como cómplice del  delito  de falsedad ideológica en documento público y autora de estafa, aunque  respecto  de  ésta retiró la agravante al declarar que su cuantía fue solo de  $827.000.oo.    

Contra  esa providencia interpuso recurso de  apelación  el  defensor de la  procesada, que al conocer la Sala Penal del  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Cúcuta, definió mediante fallo del  6    de    septiembre    de    2002   en   el   que   adoptó   las   siguientes  decisiones:   

– Decretó la nulidad respecto del delito de  falsedad  ideológica en documento público, desde la resolución de acusación,  porque  debió  calificarse  como  falsedad de particular en documento privado y  uso.   

– Declaró la prescripción de la acción por  ese delito y en consecuencia cesó procedimiento por él.   

– Confirmó el fallo del Juzgado respecto del  delito  de  estafa,  dejando  la pena de 6 meses de prisión que el a quo había  dosificado como incremento por ese delito en el concurso. Y,   

–  Advirtió  que  contra  la  providencia  procedía  recurso  de  casación  y  reposición  en  cuanto  a la cesación de  procedimiento por prescripción de la acción penal.   

4.   Contra  la  decisión  de  segunda  instancia, el defensor de la condenada LYDA SORAYA ROJAS  ORTIZ  interpuso  el  recurso  extraordinario  de  casación,  en los siguientes  términos:   

“En cuanto confirmó, debiendo revocar para  absolver,  la  condena  por  el delito de estafa deducida por el Juzgado Primero  Penal  del  Circuito de Ocaña, la sentencia del Tribunal se impugna por vía de  casación  excepcional  ante  la  Sala  Penal  de  la Honorable Corte Suprema de  Justicia  ,  conforme  al artículo 205, Inciso 3° del Código de Procedimiento  Penal (…)”.   

          No  obstante  esa  presentación  del  recurso, el texto del escrito  señala  que es necesario que la Sala desarrolle jurisprudencialmente el alcance  normativo   del  artículo  289  del  Código  Penal  (221  del  derogado)  para  determinar  la  precisión  y  alcance  del  uso  natural  de  un documento como  consumativo  de  la  infracción,  pues  estima  equivocado  que en este caso la  exhibición  del documento privado falso se haya tenido como elemento del delito  de estafa por el que finalmente se condenó.   

5. Posteriormente se  presentó  la  demanda  de casación en la que se formularon tres cargos, dos al  amparo   de   la   causal   tercera,   y,   uno   subsidiario,   de   violación  directa.   

LA CORTE CONSIDERA:  

1. La Corte carece  de  competencia para asumir en sede de casación el conocimiento de la sentencia  proferida  por  el  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cúcuta por medio  de  la  cual  condenó a LYDA SORAYA ROJAS ORTIZ a las penas principales de seis  (6)  meses  de prisión y cien mil pesos ($100.000.oo) de multa como responsable  de  la  conducta  punible  de  estafa en cuantía de ochocientos veintisiete mil  pesos ($827.000.oo).   

2.  La  conducta  endilgada  ocurrió  en  el  mes de marzo de 1996, época en la cual regían las  leyes  23  de 1991 (en su parte pertinente) y la 228 de 1995, contemplándose en  aquella  como contravención especial la estafa “cuya cuantía no exceda de 10  salarios   mínimos   mensuales”   (artículo   1°,   Inciso   2°,   numeral  14).   

3.  El  salario  mínimo  mensual  vigente  para  1996  era  de  ciento cuarenta y dos mil ciento  veinticinco  pesos  mensuales  ($142.125.oo),  que  resulta  de  multiplicar por  treinta  (30)  la  suma  de  cuatro  mil  setecientos  treinta y siete pesos con  cincuenta  centavos  ($4.737.50), que fue el salario mínimo diario que fijó el  gobierno   nacional   por  medio  del  decreto  2310  del  26  de  diciembre  de  19951 para ese año.   

4.  Surge  de  lo  anterior  que la estafa por la cual fue condenada LYDA SORAYA ROJAS ORTIZ tenía  carácter  de  contravención especial, pues lo eran todas las cometidas en 1996  cuya  cuantía  no  fuera  superior  a  un  millón  cuatrocientos veintiún mil  doscientos    cincuenta   pesos   ($1’421.250.oo)   y   en  la  que  ella  incurrió  fue  de  ochocientos  veintisiete mil pesos ($827.000.oo).   

5.  En  ese  orden  de  ideas,  no  es aplicable el artículo 205 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  pues  la  casación  está  instituida  para  “delitos”,  no  para  “contravenciones”,  como de tiempo atrás lo viene  reiterando  la  Sala,  ni  se  excusa la inaplicación normativa referida por el  hecho  de  haberse  mantenido  la  unidad  procesal durante la actuación en las  instancias,  como  consecuencia de la exclusión de la normatividad nacional del  artículo  32 de la ley 228 de 1991 por sentencia de inexequibilidad2, pues la regla  de   conexidad   de   la   casación   está   igualmente   referida   a  “los  delitos”.   

6.  De otra parte, al declararse la prescripción de la acción penal  respecto  de  “los  delitos”  perseguidos  y  quedar  vigente  la  sentencia  únicamente  por  la  conducta  contravencional, tampoco hay lugar a predicar la  existencia  del fenómeno de la conexidad que solo puede existir en presencia de  plurales  conductas  punibles  o plurales autores, nada de lo cual ocurre aquí,  pues  decretada  la cesación de procedimiento el proceso quedó singularizado a  una contravención, y a un procesado.   

A mérito de lo expuesto, La Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

NO  ADMITIR  la  demanda  de Casación   que   por  la  vía  excepcional presentó el defensor de la procesada LYDA  SORAYA  ROJAS  ORTIZ.  Adviértase  que contra esta decisión no procede recurso  alguno. Devuélvase el expediente al Tribunal de origen.   

CÚMPLASE             

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                                 HERMAN   GALÁN  CASTELLANOS                          

CARLOS   A.   GÁLVEZ   ARGOTE                                                            JORGE                                  A.                                 GÓMEZ  GALLEGO                                  

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                             ÁLVARO      O.     PÉREZ     PINZÓN                                    

MARINA PULIDO DE BARÓN  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1.                       Diario Oficial No. 42.165 de 28 de diciembre de  1995.   

2.-                     CORTE CONSTITUCIONAL. Sent. C-357 de 1999.     

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