20006(27-05-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  20006   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                              DR.   JORGE   ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO   

                            Aprobado Acta Nº: 58   

          Bogotá D.C., veintisiete de mayo de dos mil tres.   

VISTOS  

          Califica  la  Sala  la demanda que al interponer el recurso de   casación     discrecional    presentó    la    defensora    de    EVERTH  ANTONIO HINESTROZA PALACIOS, contra  el  fallo  de  segundo  grado  dictado  el  30  de  mayo de 2002 por el Tribunal  Superior  de  Cali,  por cuyo medio confirmó la condena de 16 meses de prisión  impuesta  por  el  Juzgado  9º  Penal  del  Circuito  de dicha ciudad al citado  procesado     y     a    Luis    Fernando    Patiño  Rentería,  al hallarlos responsables de las conductas  punibles  de  hurto  calificado  agravado  y  porte  ilegal de armas de fuego de  defensa personal, en concurso.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

A   eso   de   las   10:40  de  la  noche,  aproximadamente,  del  26  de  octubre  de 2001, agentes adscritos a la Policía  Metropolitana  de  Cali dieron captura a EVERTH ANTONIO  HINESTROZA  PALACIOS  y a Luis  Fernando  Patiño  Rentería, momentos después de que  en  un  sector  de  la  carrera  40B con la calle 55 del barrio El Vallado de la  citada  localidad, violentamente despojaran de su motocicleta al ciudadano José  Wilson  Riascos  Calero.   En el acto de la aprehensión, les fue incautada  un  arma  de  fuego,  tipo  revólver,  calibre  38  especial, marca Smith &  Wesson.   

Decretada  la apertura de la correspondiente  investigación,   los   sindicados   en   mención  fueron  vinculados  mediante  indagatoria,  y  resuelta su situación jurídica, el 5 de diciembre de 2001 les  fueron  formulados cargos con fines de sentencia anticipada por parte del Fiscal  5º  Seccional de la Unidad de Delitos contra la Seguridad Pública y Otros, por  las  conductas  punibles  de hurto calificado y agravado y porte ilegal de armas  de fuego para la defensa personal.   

Al Juzgado 9º Penal del Circuito de Cali le  correspondió  proferir  la respectiva sentencia, y por fallo del 19 de marzo de  2001  dictó la condena a la que se hizo alusión en el acápite inicial de este  proveído,      concediéndole      a      Patiño  Rentería  la suspensión condicional de la ejecución  de  la  pena,  en  tanto  se  la  negó  a  HINESTROZA  PALACIOS,  determinación que apelada por la defensora  del  últimamente  mencionado  en  lo  atinente  a la negativa en otorgársele a  éste  el  subrogado  en  cuestión,  fue confirmada por el Tribunal Superior de  Cali   por   medio   del   pronunciamiento   que   hoy  es  objeto  del  recurso  extraordinario.   

LA  DEMANDA   

          Al   amparo   de  la  causal  primera,  cuerpo  primero,  un  único cargo formula la casacionista  al  estimar  que la sentencia recurrida viola en forma directa los Arts. 38 y 63  del  C.  Penal,  así  como  el  Art.  13  de la Constitución Política, normas  sustanciales          que         “establecen  en  materia  penal  ciertos  derechos  que  tiene  el  sindicado siempre y cuando cumpla los requisitos allí  establecidos.”   

          Luego  de transcribir el tenor literal de los preceptos en mención,  aduce  la libelista que se incurrió en la violación argüida porque de acuerdo  con  el  contenido que a los mismos les atribuyó el juzgador en el fallo, en su  aplicación   no   reparó   que  HINESTROZA  PALACIOS  cumplía  con  los  requisitos allí estipulados en la  medida  en  que  carece  de  antecedentes  penales,  mantiene  buenas relaciones  sociales,  familiares  y  laborales -actualmente trabaja en un almacén, el cual  cita-,    no    siendo    por    consiguiente    persona   peligrosa   para   la  sociedad.   

          Si  tanto  su  defendido  como  el  compañero de causa Patiño  Rentería  fueron  procesados por  los  mismos  delitos,  el  tratamiento  para  ambos  debió  ser igual, aduce la  demandante,  en  cuanto que a este último se le concedió el subrogado del Art.  63,  mientras  que al primero se le negó simplemente por ostentar la calidad de  sindicado  en  otro  proceso.   En  un  tal  evento,  esa  igualdad  sería  proporcional  si  a  su  asistido se le condenara a purgar la pena permaneciendo  interno en su propio domicilio.   

Resulta  evidente  entonces, que el Tribunal  lesionó  garantías  fundamentales al procesado, alega finalmente la libelista,  razón   por   la  cual  solicita  a  la  Corte  casar  la  sentencia  recurrida  reformándola  en  el  sentido de conceder a HINESTROZA  PALACIOS   los  derechos  consagrados  en  las  normas  reputadas como objeto de menoscabo.   

  CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          De  acuerdo  con lo previsto en el inciso 3º del Art. 205 del C. de  P.  Penal,  la  casación  discrecional procede contra las sentencias de segunda  instancia  proferidas  por  los  Tribunales Superiores de Distrito Judicial y el  Tribunal  Penal  Militar, en los procesos que se hubieren adelantado por delitos  que  tengan  señalada  pena  privativa de la libertad cuyo máximo no exceda de  ocho  (8) años; y también, contra sentencias de segundo grado dictadas por los  Juzgados   Penales   del   Circuito,  independientemente  del  quantum  punitivo  establecido   en   la   ley   para   el  delito  por  el  que  se  profirió  el  fallo.   

          Empero,  cuando  a  voces  del  inciso  2º del referido precepto el  legislador  dispuso  que  “La casación se extiende a  los  delitos  conexos,  aunque  la  pena  prevista para éstos sea inferior a la  señalada  en  el  inciso  anterior”, lo que resulta  procedente  en  sede  de  impugnación  extraordinaria  contra las sentencias de  segundo  grado  proferidas  por los Tribunales Superiores de Distrito Judicial y  el  Tribunal  Penal Militar por delitos que tuvieren señalada una pena menor de  ocho (8) años, es la casación común.   

En  efecto,  dicha previsión legislativa no  significa  cosa  distinta  a  que  la  casación  ordinaria  se haga extensiva a  aquellos  delitos  conexos  en  relación  con los cuales ella no procedería en  principio  dada  la  penalidad  señalada  para los mismos en la correspondiente  disposición  violada, siempre y cuando el procesado haya sido condenado por una  conducta  punible  que  sí  la  admite,  como  ya en varias ocasiones ha tenido  oportunidad   la  Sala  de  precisarlo,  entre  otros  pronunciamientos,  en  el  realizado  el  3  de  mayo  de  2001,  Rdo.  17.508, M.P. Carlos Augusto Gálvez  Argote.   

Este es el caso que aquí ocupa la atención  de  la  Corte,  pues la condena contra el justiciable se profirió por conductas  punibles  conexas,  una  de  las cuales apareja una penalidad máxima que supera  los  8  años  de prisión -hurto calificado con circunstancias de agravación-,  en  tanto  que  la  otra -porte ilegal de armas de fuego de defensa personal- no  rebasa  dicha  cifra  al  tener  señalado como tope punitivo 6 años.  Sin  embargo,  la demandante al atacar el fallo recurrido dijo hacerlo por la vía de  la  casación  excepcional,  olvidando  que  conforme  a  la  regla que viene de  precisarse  es  la  casación común el medio de impugnación extraordinario que  rige  el presente evento.   

Al  margen de la equivocación reseñada, es  lo  cierto que tanto en uno como en otro evento el escrito que para aquel efecto  presentó  la  actora  no satisface en lo más mínimo los presupuestos que para  toda  demanda  en forma establece la ley, razón por la cual su pretensión, por  anticipado, está llamada al fracaso.   

En tratándose de la casación discrecional,  amén  de  tenerse  que cumplir con los requisitos señalados en el Art. 212 del  C.  de  P. Penal, se torna indispensable indicarle a la Corte la necesidad de su  intervención  para  que  se  pronuncie  en un caso en el cual ordinariamente no  procede  la  casación, ya sea para el desarrollo de la jurisprudencia, ora para  la garantía de los derechos constitucionales fundamentales.    

En  el asunto a examen, apenas si sugiere la  libelista  la  violación de la garantía fundamental a la igualdad en cuanto no  se  le  dio  a su defendido un tratamiento similar al dispensado a su compañero  de  causa,  al concedérsele a éste la suspensión condicional de la ejecución  de  la  pena  en  tanto  se  le  negó  a aquél, e igualmente porque a pesar de  cumplir  con  los  presupuestos que hacen posible purgar la sanción impuesta en  su propio domicilio, este beneficio tampoco se le otorgó.   

Sin  embargo, omite precisar las razones que  tuvo  el fallador para tomar tal medida, pues ni siquiera trae como referente lo  que  al efecto dijo el Tribunal para poder establecer mediante una mera labor de  contraste  el  trato desigual al que supuestamente se sometió a su pupilo, como  no  sea su escueta afirmación de que dicha negativa obedeció a la sindicación  que  le  aparece  a  HINESTORZA  PALACIOS en   otro  proceso.   Un  tal  planteamiento  en  punto  de  la  demostración  del  quebranto  argüido  deviene  inclusive en un contrasentido,  habida  consideración  de  que  los supuestos fácticos en los cuales admite se  sustenta el fallo censurado son bien diversos.    

          Ahora,  en  tratándose  de  la casación ordinaria resulta evidente  igualmente  que  la  censora  se  equivocó  al  elegir  como  vía de ataque la  violación  directa,  como quiera que su inconformidad con el fallo recurrido la  hace  derivar de la manera como el Tribunal evaluó la prueba que dice relación  con  los  antecedentes  penales, familiares, sociales y laborales del procesado,  caso  en  el  cual la violación indirecta era el camino indicado para sustentar  la impugnación.   

Ciertamente,   pacífica   ha   sido   la  jurisprudencia  de  la Sala en el sentido de tener por establecido que cuando el  casacionista  opta  por  la  violación  directa  de  la  ley  sustancial,  debe  prescindir  del  debate  probatorio  y aceptar los hechos y su estimación legal  como  los plasmó el juzgador en la sentencia. Por consiguiente, la controversia  debe  ceñirse  estrictamente  al  campo  jurídico,  bien  porque  el  yerro se  cometió  por  la  falta de aplicación de una disposición, ora porque el error  devino  en  la  selección  del  precepto,  o  porque  se  le  otorgó  un falso  sentido.   

          Así  las  cosas,  porque el rigor técnico está ausente del libelo  que  apenas  se  ofrece  como  memorial  contentivo  de juicios contrapuestos al  criterio  del  juzgador,  constituyéndose  por  lo  tanto en un mero escrito de  libre  factura, deviene inepto para los fines de la casación, razón suficiente  para   inadmitirlo   y   declarar   la   consiguiente   deserción  del  recurso  interpuesto.     

          En   mérito  a  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sala  de  Casación  Penal,   

RESUELVE  

             INADMITIR la demanda de  casación   presentada   a   nombre   de  EVERTH     ANTONIO     HINESTROZA    PALACIOS    por         su         defensor.        En  consecuencia,  se  DECLARA  DESIERTO   el   recurso,   por   lo   anotado   en   la   motivación   de  este  proveído.     

  Contra  este  auto  no  procede  recurso  alguno  en  virtud a lo dispuesto en los Arts. 213 y 187, inc.  2º de la Ley 600 de 2000.   

Cópiese,  comuníquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

Cúmplase.  

            

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                 HERMAN      GALÁN  CASTELLANOS   

CARLOS   A.   GÁLVEZ  ARGOTE                            JORGE    ANÍBAL   GÓMEZ  GALLEGO   

ÉDGAR    LOMBANA  TRUJILLO                      ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

Comisión de servicio  

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                         JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS    

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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