20112(17-09-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21112  

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr.   MAURO   SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado        acta        No.  104           

Bogotá,   D.   C.,    diecisiete  de  septiembre del año dos mil tres.   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de   la   demanda  de  revisión  presentada  por  el  sentenciado  HENRY     CASTAÑEDA    SUÁREZ.    

          La demanda.   

Actuando  en  nombre propio, y sin mencionar  siquiera  el  motivo  o  motivos  de  revisión  que  apoyan  su pretensión, el  sentenciado  cuestiona  el  mérito  de  la  prueba  recaudada  en  el  trámite  ordinario  de  la actuación, respecto de la cual sostiene que no brinda certeza  sobre  la  responsabilidad penal en el hecho por el que fue condenado. Denuncia,  asimismo,  el  desconocimiento  de  la presunción de inocencia y violaciones al  debido  proceso.  También  alega  que  los  juzgadores no respetaron el derecho  constitucional  a  la  igualdad,  y desconocieron el principio de imparcialidad.   

                         SE  CONSIDERA:   

La  jurisprudencia  reiteradamente ha dejado  sentado  que la acción de revisión es el derecho de acudir ante los tribunales  predeterminados  por  la  ley  -radicado en cabeza de los sujetos procesales que  tengan  interés  jurídico  y  hayan  sido  legalmente  reconocidos  dentro del  trámite  procesal-,  que  surge  de  la  concurrencia de alguna de las causales  previstas  en  el  artículo  220 del Código de procedimiento penal con miras a  destronar,   del  carácter  de  definitividad  e  inmutabilidad,  la  decisión  ejecutoriada  que  puso  fin  a  la  actuación,  sea que se trate de sentencia,  cesación  de  procedimiento o preclusión de la instrucción. Para su ejercicio  se  requiere el adelantamiento de un procedimiento especial y posterior al fallo  definitivo.   

De  conformidad  con  el  artículo  221 del  estatuto  procesal,  el  sentenciado  se  encuentra  facultado  para promover la  acción  de  revisión  contra  un  fallo  adverso  a  sus  intereses.  Esto  no  significa,  sin  embargo,  que  si  carece  de  la  calidad  de abogado titulado  legalmente  autorizado  para  ejercer  la  profesión,  se halle legitimado para  presentar  la  demanda, pues de conformidad con el artículo 127 ejusdem “para  los  fines  de  su  defensa  el sindicado deberá contar con la asistencia de un  abogado escogido por él o de oficio”.    

Obedece  esta limitante, a que la acción de  revisión  corresponde  a una actividad posterior a la culminación del proceso,  que  comprende  la  elaboración del libelo según precisos requisitos formales,  la  invocación  de concretas causales legales, el correcto señalamiento de los  fundamentos  jurídicos  y fácticos, la relación de las pruebas que se aportan  para   demostrar   los   hechos   básicos  de  la  petición,  y  una  adecuada  sustentación   compatible   con   la   naturaleza   de   la   causal   que   se  invoca.   

Todo  ello  es,  evidentemente,  materia  de  especiales  conocimientos jurídicos, como igual se exige en casación (art. 209  del  Código  de  procedimiento  penal),  El  hecho  de  no  haberse contemplado  expresamente  para  la  revisión  el  requisito  de  que  la  demanda  deba ser  presentada  mediante  apoderado,  como  sí lo estaba en el Decreto 2700 de 1991  (art.  233),  no  puede  entenderse que dicha exigencia hubiere desaparecido del  ordenamiento.  A estos efectos, el inciso último del artículo 127 del estatuto  procesal  establece que “En todo caso si el sindicado fuere abogado titulado y  estuviere  autorizado  legalmente  para  ejercer la profesión, podrá de manera  expresa  aceptar y ejercer su propia defensa sin necesidad de apoderado”. Esto  significa,  entonces,  contrario  sensu,  que  en  caso  de  no contar con dicha  calidad,    siempre    deberá    estar    asistido    por    quien    sí    la  tenga.        

Por manera que si en el sentenciado concurre  la  calidad  de  profesional  del  derecho, bien puede actuar como demandante en  revisión  bajo  la condición de que se identifique como tal. Dicha legitimidad  no   resulta  acreditada  en  el  evento  contrario,  dado  que  por  su  propia  naturaleza,  la  presentación  de  la  demanda  está  reservada  a  un abogado  titulado  como acto de postulación, precisamente por el carácter eminentemente  técnico  y rogado que el instrumento ostenta (cfr. auto revisión de dic. 6/01.  Rad. 18520).   

En el caso de autos, observa la Corte que el  sentenciado  HENRY CASTAÑEDA SUÁREZ remite a la Corte un escrito que carece de  su  firma,  y  sin  acreditar  tampoco  la  condición de abogado titulado. Así  resulta   evidente la ausencia de legitimidad para presentar la demanda, lo  que   constituye   motivo   suficiente   para   disponer   la   inadmisión  del  libelo.   

Al  margen  de ello, ha de destacar la Sala,  finalmente,  que  a  consecuencia de esta carencia de legitimidad, resalta en la  demanda  la  falta  de técnica en la postulación de la propuesta. Precisamente  por   estar   alejada  en  grado  sumo  de  los  presupuestos  de  admisibilidad  establecidos  en  el  artículo  222 del estatuto procesal, contiene únicamente  cuestionamientos   generales   a   la  validez  del  juicio  y  críticas  a  la  apreciación  probatoria realizada por los juzgadores, sin relación ninguna con  las causales de revisión normativamente previstas.   

Se  observa  en  ella,  por  el  contrario,  alegaciones  carentes  de fundamento fáctico y jurídico, sobre hechos, pruebas  y  argumentos ya considerados y definidos procesalmente, por tanto, incapaces de  remover    el    carácter    definitivo    e   inmutable   de    la   cosa  juzgada.   

Así  acontece,  por vía de ejemplo, con la  siguiente afirmación contenida en el libelo:   

“Dice  el  ad- quo (sic) no existe prueba  directa,  es  verdad,  sobre  su  responsabilidad en este asunto. Pero la prueba  indiciaria  es del suficiente calibre para señalarlo como responsable. Es allí  donde  se  vuelve  a  caer en el supuesto de presunción de inocencia, ya que al  afirmar  de  que  sólo  se  trata  de  un indicio, esto no se debería de haber  constituido  en  prueba  legal,  pues  lo  dice  claramente el art. 232 del C.P.  (sic).    ART.    232    del   CPP   ‘Necesidad  de  la  prueba.  Toda providencia debe fundarce (sic) en  prueba  que  condusca  (sic)  a  la  certeza  de  la  conducta  punible  y de la  responsabilidad     del    procesado’.  Pues  bien, sólo existió un indicio para los juzgadores, y fue  por  el hecho de haber encontrado droga en mi casa, pero no existe prueba alguna  que  determine  mi participación en la consecución de ésta, ni el cuándo, ni  a       quién       se      la      pude      haber      comprado”      (fls.  3).           

Por  las razones que preceden, la demanda de  revisión será inadmitida (art. 223 de la ley 600 de 2000).   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E:   

INADMITIR   la  demanda   de   revisión   presentada   por   el  sentenciado  HENRY  CASTAÑEDA  SUÁREZ.   

Notifíquese   y   cúmplase.   

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS     CARLOS A. GÁLVEZ ARGOTE   

JORGE        A.        GÓMEZ  GALLEGO            EDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

ALVARO        O.        PÉREZ  PINZÓN                MARINA PULIDO DE BARÓN   

JORGE        L.        QUINTERO  MILANÉS                MAURO         SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

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