20115(03-09-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  20115   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                              DR.   JORGE   ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO   

                            Aprobado Acta Nº: 98   

          Bogotá D.C., tres de septiembre de dos mil tres.   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Corte  en  relación  con el aspecto formal de la  demanda  de casación formulada por el defensor de LUIS  MAURICIO   CÁRDENAS   GALEANO,  contra  la  sentencia  expedida  el  17  de  junio  de  2002  por  el  Tribunal  Superior de Medellín,  confirmatoria  de la condena a 32 años de prisión que el Juzgado 7º Penal del  Circuito  de dicha ciudad le impuso al procesado como responsable de dos delitos  de  homicidio  y  porte ilegal de arma de fuego de defensa personal en fallo del  10 de abril del mismo año.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

          Entre  las  9:30 y 10:00 de la noche del 22 de junio de 2001, fueron  acometidos  con  arma  de  fuego  los consanguíneos Eider Alexis y David Alonso  Vásquez  Avendaño  en  un sector de la calle 103B con la carrera 50 del barrio  Villa  del  Socorro  de  la  ciudad  de Medellín, quienes a consecuencia de las  lesiones   recibidas   dejaron   de   existir   en   el   mismo  teatro  de  los  acontecimientos,  lugar  donde  se  produjo  el  levantamiento  de  sus despojos  mortales.  De  la  muerte  violenta  de las víctimas se sindicó a los hermanos  LUIS   MAURICIO   CÁRDENAS   GALEANO   y  Dyron  David  de  los  mismos  apellidos,  este  último menor de  edad.   

          Agotados  los  presupuestos  procesales  inherentes  a  la  etapa de  instrucción,  la  Fiscalía 90 Delegada ante los Jueces Penales del Circuito de  la  Unidad  Segunda  Seccional  de  Vida  con  asiento  en  Medellín,  mediante  resolución  del  6  de noviembre de 2001 acusó a LUIS  MAURICIO  CÁRDENAS  GALEANO  como  presunto autor responsable de los dos homicidios  en  cuestión  y porte ilegal de arma de fuego de defensa personal, en concurso.   

          Habiéndole  correspondido  conocer  del juicio al Juzgado 7º Penal  del  Circuito  de Medellín y cumplido el trámite del mismo, conforme al pliego  de  cargos  profirió  la  condena  a  la que ya se hizo alusión en el acápite  inicial  de  este  pronunciamiento,  el  cual  fue  confirmado  por  el Tribunal  Superior  de  esa  ciudad  al revisarlo por apelación, como allí igualmente se  anotó,   mediante   la   providencia  que  hoy  es  objeto  del  extraordinario  recurso.         

                      

  LA  DEMANDA   

          Violación  directa  de  la  ley sustancial por aplicación indebida  del   Art.  104  del  C.  Penal  y  exclusión  evidente  del  103  ibidem,  es  el único cargo que el censor  formula contra la sentencia impugnada en sede extraordinaria.   

          Advierte  el  casacionista  en  desarrollo  del cargo que si bien la  Sala  tiene  dicho  que  en  el  planteamiento  de  una tal censura no se pueden  confrontar  los  hechos  ni tampoco los medios probatorios, lo cual no significa  que  deba  omitirse  la  mención  de  las  pruebas  con  las cuales se pretende  sustentar  el  ataque,  es  lo cierto que la sentencia impugnada viola de manera  directa  una norma de derecho sustancial, el Art. 104 del C. Penal, en virtud de  una  interpretación errónea del texto legal con base en el cual se condenó al  justiciable,  yerro  que  lo  llevó  a  inaplicar  el  Art.  103  de  la citada  codificación.   

“En los eventos en  que  el  sentenciador  acude a razonamiento errado de la norma sustancial que no  debe   aplicar,   y  finalmente  acaba  aplicándola,  será  evidente que el concepto de la violación será  el  de  la aplicación indebida subsecuente al error interpretativo en que se ha  caído   -agrega  el  casacionista con cita de lo  que  acerca  del tema ha expuesto un reconocido tratadista nacional-.  Y recíprocamente cabe decir del modo contrario de la violación,  a  la  falta  de  aplicación de la norma sustancial se puede llegar por vía de  una   exégesis   equivocada  de  la  ley.  De  manera  que  existe una posibilidad de violación de la ley en  que  la  aplicación indebida, o la falta de aplicación, conjugan en sí mismas  el  error  de  interpretación en que incurre el sentenciador precisamente en el  proceso   de   aplicación   o   inaplicación   de   la  ley  (…)”   

Es cierto que el agente tuvo la intención de  matar,  pero  jamás  ese comportamiento cabe enmarcarse dentro de alguna de las  causales  descritas  en el Art. 104, afirma el libelista luego de relacionar los  motivos  de agravación allí relacionados, razón por la cual la muerte causada  no  fue  más  que  la violencia propia del homicidio tipificado en el Art. 103,  como  así  lo  demuestra  la  prueba  recaudada.  Si  la conducta del procesado  hubiese  sido  agravada,  otro  hubiese  sido  el modus  operandi  con el fin de darle seguridad a esa conducta  delictiva.  Es  que la acción desplegada en la consumación del atentado, sólo  iba  dirigida  a  segar  la  vida  de  la  víctima  sin que aparezca demostrada  circunstancia alguna de agravación, reitera el demandante.   

Resulta evidente pues el yerro denunciado, en  cuanto  la imputación no guarda correspondencia con el tipo legal existente; de  ahí   que   no  se  trata  de  un  homicidio  agravado  sino  de  un  homicidio  simple.    Se  incurrió  en  errónea  aplicación  de  la  ley  -explica-  “porque  el  fallador  ha  confundido  el  homicidio  simple  por la muerte causada, con las causales de agravación que no existieron  ni  se  probaron”, situación que entraña lesividad  para  el procesado en la medida en que se le juzgó por una conducta punible que  no corresponde a los hechos probados en el expediente.   

Casar  la  sentencia impugnada y en su lugar  proferir  la  que  proceda,  es  la  petición  que  el  demandante le hace a la  Sala.   

  CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Una  vez más reitera la Sala que la demanda  por  cuyo  medio  se  sustenta  el recurso extraordinario de casación, no es un  escrito  de  libre factura, pues su contenido está determinado por el objeto de  dicho medio de impugnación y sus fines.   

En efecto, el objeto de la casación es el de  realizar  un  juicio  de  legalidad  sobre  la sentencia de segunda instancia, y  conforme  a lo normado en el Art. 206 del C. de P. Penal debe tener por fines la  efectividad  del  derecho  material  y las garantías debidas a las personas que  intervienen  en  el  proceso  penal,  la reparación de los agravios inferidos a  éstas  con  la  sentencia  acusada,  y  la  unificación  de  la jurisprudencia  nacional.   

Del  mismo  modo,  dentro  de la oportunidad  legal  los  sujetos  procesales  legitimados  para  el  efecto -Art. 209- pueden  interponer  el  recurso  y  presentar  la  correspondiente  demanda,  cuya  sola  presentación  no  habilita  por  sí  misma a la Corte para asumir el examen de  legalidad  pretendido,  pues  se  precisa  del  cumplimiento  de  los requisitos  establecidos   en   el   Art.  212  ibidem,  debido  a  que, en principio, esta Corporación sólo se ocupa de  las causales alegadas por el demandante.   

Ahora  bien, la formulación clara y precisa  del  motivo,  del  cargo,  de  sus  fundamentos  y  de las normas que se estiman  infringidas,  es  lo  que da paso al estudio comparativo entre las razones de la  demanda  y  los fundamentos y presupuestos de la sentencia recurrida, lo cual se  satisface  a  través  de  un  discurso razonado y coherente que le permita a la  Corte  fijar  su  atención  en  los  puntos  materia de controversia, porque en  virtud   del   principio   de   limitación   que   gobierna  la  extraordinaria  impugnación,  a  la  Corporación  le  está  vedado  complementar,  corregir o  aclarar las deficiencias argumentativas del demandante.   

Esos  presupuestos  se hallan ausentes en el  libelo  de  cuyo  examen formal se ocupa la Sala, porque si bien el casacionista  logra  invocar  el  motivo  de  casación,  no  atina  a explicar, y mucho menos  demostrar,  cómo  se  produjo  el  error de juicio que le atribuye al juzgador,  generado   por   la  indebida  aplicación  de  un  precepto  y  la  subsecuente  inaplicación  del  que  supuestamente  regula  el  caso,  yerro  que condujo al  sentenciador  a  la violación directa de la ley sustancial según los términos  de la demanda.   

Y mal podía el demandante acreditar el vicio  argüido,  si  omitió  indicar  cuál  fue  el  sustento  fáctico-jurídico  y  probatorio  de  la  sentencia  atacada.   La Corporación puede acometer el  estudio  de legalidad que de ella se demanda, sólo si el correspondiente libelo  permite  que se cotejen las premisas sentadas en el fallo, con los reproches que  en  el  libelo  se  aducen  contra  la  decisión,  bien por contener errores de  juicio,  ora  de  actividad, que comportan el quebranto de la ley sustancial, el  desconocimiento  de las bases fundamentales de la instrucción o el juzgamiento,  o  la  violación de las garantías esenciales debidas a los sujetos procesales,  a efecto de propugnar por el restablecimiento del orden jurídico.   

Por manera que, si el objeto de la casación  es  la  sentencia  de  segundo  grado, en el asunto sub  examine  se echa de menos la cita y confutación de sus  insostenibles  razonamientos,  como  primer  paso  en  la  lógica  del  recurso  extraordinario,  puesto  que  dicho  apenas lo primero, el escrito quedaría sin  razones suficientes para estimarlo.   

Ciertamente,  a  modo de genérico enunciado  postula  el  recurrente  que  para  la  tipificación  del homicidio agravado se  precisa  en  el comportamiento del agente de la presencia de una de las causales  descritas  en  el  Art.  104, exigencia que el fallador confundió con la muerte  causada,  pues  si  bien  en  la  conducta  desplegada por  el procesado se  descubre  su  propósito de matar, es lo cierto que jamás lo hizo dentro de las  circunstancias  relacionadas en el citado precepto.  De la siguiente manera  sustenta su aserto:   

“No  aparece  causal  que  pueda  encuadrar  dicha  conducta  dentro  de las 10 circunstancias  descritas  en el artículo 104 del código penal, demostrándose con esto que la  muerte  causada,  no  fue más que la violencia propia del (homicidio) artículo  103 -sic-.   

“Las  manifestaciones  de la Sentencia proferida por el Honorable Tribunal Superior de  Medellín,  en  que  Luis  Mauricio  dio muerte a Eider Alexis, y que su hermano  Dayron  David  propició  la  muerte a David Alonso, casos que ocurrieron en los  mismos   hechos,  pero  que  se  convierten  en  aislados  para  su  juzgamiento  configurándose  en  la conducta punible de homicidio simple, por no presentarse  circunstancias   de   agravación,   porque   la   prueba   existente   así  lo  demuestra.   

“Si la conducta  del  procesado  hubiese  sido agravada, otro hubiera sido el modus operandi, con  el  fin  de  darle  seguridad  a  esa  conducta  delictiva.  En consecuencia las  aparentes  acciones  atentatorias  contra  la  vida iban dirigidas in extremis a  quitar  la  vida  a su víctima, sin que aparezca demostrada la circunstancia de  agravación.”   

     

Empero, si se desconoce inclusive, porque el  demandante  omite  decirlo,  cuál  fue  la  circunstancia  de  agravación  que  respecto  del  homicidio  endilgado  al  procesado  se le dedujo, y cuál fue el  examen  que  en  relación  con  la  mentada  imputación  el Tribunal realizó,  imposible  resulta  contrastar los contenidos valorativos de la sentencia con lo  expresado  por  el  casacionista  en  su  libelo, a efecto de verificar el vicio  argüido.   

En  suma,  no acredita el libelista que a la  situación  fáctica,  tal como la entendió el fallador, le resulte extraño el  precepto  que  se le aplicó, en cuanto que conforme a las circunstancias en que  se  produjeron  los  homicidios producto del accionar violento del encartado, no  cabía  catalogárseles de agravados. Con una tal actitud desquicia por completo  el  cargo,  puesto  que  debía probar que el suceso plasmado en la sentencia no  coincide  con  los  supuestos  condicionantes de la norma que reputa violada, lo  cual    derivó    en    su    aplicación    indebida,    que   es   el   yerro  alegado.       

          Planteamientos  de  ese  jaez  se  erigen  en  atentados  contra  el  principio  de  razón  suficiente,  como  ya  se  anotó, por lo que en últimas  ningún  yerro acredita el actor respecto de las premisas conclusivas en las que  se  sustenta  la  sentencia  recurrida,  defecto que impone la inadmisión de la  demanda.   

          En   mérito  a  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sala  de  Casación  Penal,   

RESUELVE  

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre  de LUIS  MAURICIO   CÁRDENAS  GALEANO  por  su  defensor.  En  consecuencia,  se  declara  desierto  el  recurso,  conforme  a las motivaciones  plasmadas  en el cuerpo de este proveído.     

Contra  este auto no procede recurso alguno,  en  virtud  a  lo  dispuesto  en  los Arts. 213 y 187, inc. 2º de la Ley 600 de  2000.   

                

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

            

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS              CARLOS A. GÁLVEZ ARGOTE   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO           ÉDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ  PINZÓN           MARINA  PULIDO DE  BARÓN   

                   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS               MAURO SOLARTE PORTILLA    

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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