19524(27-05-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 19524  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                                            Magistrado  Ponente:   

                                        Dr.  YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS   

                                                                          Aprobado Acta  #  58   

Bogotá  D.C.,  mayo veintisiete (27) de dos  mil tres (2003).   

VISTOS:  

Resuelve la Sala si admite o no la demanda de  casación    presentada    por    el   defensor   del   procesado   JAIME   CANO  FRANCO.   

ANTECEDENTES:  

1.   Aproximadamente  a  las 4 de la tarde del 9 de octubre de 1995, en el Barrio San  Jorge  de  Bogotá,  el  agente de la Policía Nacional JAIME CANO FRANCO, quien  había  tomado  licor, disparó en varias oportunidades en contra del joven John  Willington  Gutiérrez Parra, de 16 años de edad, quien no falleció a pesar de  los  varios  impactos que recibió en el tórax, el abdomen y la espalda, aunque  le  quedaron  secuelas  tales  como  perturbación  funcional  del órgano de la  digestión,   perturbación   funcional   permanente   de  los  órganos  de  la  excreción,  pérdida  funcional  de los miembros inferiores y del órgano de la  locomoción.   

2.  CANO FRANCO fue  vinculado  mediante indagatoria al proceso, se le resolvió situación jurídica  el  9 de septiembre de 1999 y el 11 de enero de 2000 fue acusado por el cargo de  tentativa  de  homicidio  agravado  (art. 324-4/7 del C.P. de 1980), en concurso  con   porte   ilegal   de   arma   de   fuego  de  defensa  personal1.    

3.  Tramitado  el  juicio,  el  13  de julio de 2000 el Juzgado 34 Penal del Circuito de Bogotá lo  condenó  por  los  cargos  de  la  acusación a 20 años y 4 meses de prisión,  interdicción  de  derechos  y funciones públicas por el término de 10 años y  al  pago  de  4.000  gramos  oro  por concepto de los perjuicios causados con la  infracción.    La  defensa  apeló y el Tribunal Superior de la misma  ciudad  confirmó  esa  decisión  a  través  del fallo recurrido en casación.   

LA DEMANDA:  

1.  En  el  único  cargo  que  el defensor presenta en contra del fallo dice que el Tribunal violó  directamente  los  artículos  445  y  247 del Código de Procedimiento Penal de  1991.    

El  procesado  suscribió con el padre de la  víctima  “un acuerdo conciliatorio” y de allí se dedujo su responsabilidad  penal.   Es decir, “se llegó a la certeza … con un hecho posterior que  no  hace  parte  de  la  conducta  imputada  como  lo  fue la suscripción de la  mencionada conciliación”.   

Adicionalmente  nadie  vio a su representado  disparando  contra  la  víctima, a quien no conocía, y en tales circunstancias  se   le   condenó   “sin   analizar  la  conducta  que  se  le  atribuyó”,  suponiéndose entonces la responsabilidad.   

2. Transcribe, acto  seguido,  un  aparte  del  fallo  impugnado  en  el  que se hace referencia a la  personalidad  del  procesado,  lo califica de positivista y contrario al derecho  penal  de acto que rige en el país, de acuerdo con el cual el único fundamento  de la responsabilidad penal es la conducta del agente.   

Anota el casacionista, en conclusión, que no  existía  certeza  para  condenar  a  su  defendido  y  solicita  que se case la  sentencia recurrida y se dicte absolución.   

   

LA CORTE CONSIDERA:  

1.  Es evidente  que  la censura no cumple con los requisitos legales de claridad y precisión en  su formulación, como pasa brevemente a demostrarse.   

2.  La  violación  directa  de  la ley sustancial, que es la causal de casación invocada, sólo le  permite   al  recurrente  discutir  los  aspectos  jurídicos  de  la  sentencia  recurrida,  para  demostrar  que  son  equivocados  y que, como consecuencia, se  dejó   de   aplicar  una  norma  sustancial,  o  se  aplicó  indebidamente  la  seleccionada o se le hizo objeto de interpretación errónea.   

Una censura así, por lo tanto, le impone al  demandante  aceptar  la  apreciación  probatoria  realizada  en  el fallo y los  hechos  que  allí se declararon demostrados, que es la carga que el defensor se  sustrajo  a  cumplir. Cuestionó, en efecto, no el juicio jurídico del juzgador  como  correspondía al enunciado realizado, sino el probatorio, argumentando que  en  su  criterio  existía duda sobre la responsabilidad penal del acusado JAIME  CANO  FRANCO  y  que  bajo  tal circunstancia debía haberse dado aplicación al  artículo 445 del Código de Procedimiento Penal de 1991.    

La  única  posibilidad  de  transgresión  directa  de  esa  disposición  es  cuando  en  la  sentencia  el Juez afirma la  existencia  de  duda  probatoria  y,  no obstante, decide condenar, que no es el  evento  aquí  planteado.  En éste lo que sostiene el recurrente es que no  existía  certeza para hacerlo, con lo cual se opone a la conclusión del examen  probatorio  que  condujo  a  dictar sentencia condenatoria, sin sustentarse para  ello  en  la atribución de un error de hecho o de derecho en la apreciación de  los medios de convicción.   

En  tales  circunstancias,  no  procede  la  admisión  de  la  demanda,  porque  la  censura  no  es una propuesta jurídica  susceptible de ser examinada en casación.    

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

INADMITIR la demanda  de casación presentada a nombre del procesado JAIME CANO FRANCO.   

Contra  la  presente  decisión  no  procede  ningún recurso.   

CÚMPLASE.  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

FERNANDO      E.      ARBOLEDA  RIPOLL                HERMAN  GALÁN CASTELLANOS            

CARLOS       AUGUSTO      GÁLVEZ  ARGOTE            JORGE     ANÍBAL    GÓMEZ  GALLEGO                      

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                      ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

Comisión    de  servicio   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                        JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  .  Folios 78, 94, 180 y 245.     

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