20101(22-06-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20101  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  ponente   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado  acta  número  051   

Bogotá.  D.C., veintidos de junio de dos mil  cinco   

          Sería  esta  la oportunidad para que la Sala se ocupara de resolver  el   recurso   de   casación   interpuesto  por  el  defensor  de  Germán  de Jesús Alarcón Rosas contra la  sentencia  proferida  el  13  de junio de 2002 por el Tribunal Superior de Santa  Rosa  de Viterbo, si no se observara una causal objetiva de improseguibilidad de  la acción penal.   

ANTECEDENTES  

          La   sentencia   proferida   por  el  tribunal  superior  tuvo  como  fundamento  los hechos ocurridos en el año de 1990 en la ciudad de Sogamoso, en  los    cuales    Germán    de    Jesús    Alarcón  Rosas  y Lucinda Ricaurte de Castro, lograron vincular  a  un  buen  número  de  usuarios  con  el  fin  de  ingresar  a un programa de  vivienda.   

          De  50  usuarios recolectaron una cuota de afiliación de $ 2.000.00  pesos,  un aporte mensual de $ 400.00 para mantenimiento, y una contribución de  $ 300.000.00 para la compra de lote.   

          Con  parte  de  esos  dineros  adquirieron  un  lote  y del saldo se  apropiaron,  aprovechando  justamente la condición de directivos de una entidad  que no los reconocía como tales.   

ACTUACION PROCESAL  

          El  Juzgado quince de instrucción criminal con sede en Sogamoso, se  abstuvo  de  abrir  investigación penal por los hechos denunciados (8    de    octubre   de   1991),   pero  posteriormente  y obedeciendo lo resuelto por el Tribunal Superior de Santa Rosa  de  Viterbo  abrió  investigación penal (10 de marzo  de 1992).   

          Luego  de  escuchar  en  diligencia  de  indagatoria  a Germán  de Jesús Alarcón Rosas y Lucinda  Ricaurte  de Castro (25 de agosto y 3 de septiembre de  1992),   la   Fiscalía   Veintisiete  Seccional  les  resolvió  la  situación  jurídica  imponiéndoles  medida de aseguramiento de  caución   prendaria   por   la  supuesta  comisión  del  delito  de  abuso  de  confianza.   

         

Con  posterioridad,  la  fiscalía  ordenó  vincular  mediante  diligencia  de  indagatoria  a  Alvaro  Rodríguez  Moreno y  Ernesto   Aguilar   Soto   (19   de   noviembre   de  1993),  a  quienes  se abstuvo de imponerles medida de  aseguramiento  (29  de noviembre de 1993).   

         

Casi   al   momento   de   clausurarse   la  investigación,  la  fiscalía consideró que por tratarse de un delito de abuso  de  confianza  le  correspondía  continuar  la  investigación  a  los Juzgados  penales   municipales   (19   de   mayo   de  1995),  pero  luego  tuvo  que  reasumirla  al  reparar que se  trataba   de   un  delito  de  estafa  (enero  31  de  1996).   

          El  11  de  julio de 1996 la fiscalía calificó la investigación y  acusó  a  Germán de Jesús Alarcón Rosas  y  Lucinda  Ricaurte de Castro por la posible comisión del delito  de  estafa,  en  concurso  sucesivo  y homogéneo, al tiempo que la precluyó en  favor de Alvaro Rodríguez Moreno y Ernesto Aguilar Soto.   

          La  Fiscalía  delegada  ante  el  tribunal  confirmó  la decisión  mediante providencia del 3 de abril de 1997.   

          El  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de  Sogamoso  asumió el  conocimiento  del  proceso  y  condenó  a los procesados a la pena principal de  cincuenta  meses  de  prisión  y  a la accesoria de interdicción de derechos y  funciones  públicas por el mismo lapso (14 de febrero  de   2002).                      

          Al  desatar  el  recurso  de  apelación,  El  Tribunal modificó la  decisión  y  redujo  las  penas principal y accesorias para los copartícipes a  veinte  meses,  en el entendido de que se trataba de un delito único y no de un  concurso  homogéneo  y  sucesivo  de  estafas  (13 de  junio de 2002).   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Declarada  ajustada  la demanda se ordenó el  traslado al Ministerio Público para que emitiera su concepto   

         

Si se tiene en cuenta que la acusación que se  formuló    por    parte   de   la   fiscalía   en   contra   de   Gerardo  Jesús  Alarcon  Rosas  y Lucinda  Ricaurte  de  Castro  (la  cual  fue  aceptada  por el  juez),  tuvo  como eje la posible comisión del delito  de  estafa  en  concurso,  entonces  a partir de la interpretación de esa pieza  procesal  se tiene que concluir que se tomo cada engaño a los diversos usuarios  como  un  delito total (la entrega de $ 2.000.00 pesos  de  cuota  de  afiliación,  $  400.00  pesos  mensuales  de administración y $  300.000.00  para la compra del lote) y esa y no otra la  razón  de ser de la imputación de un concurso sucesivo y homogéneo de delitos  contra la propiedad.   

Siendo  persistente  en su hermeneútica y  punto  de partida, al graduar la pena el juez de primera instancia partió de la  pena  aplicable al delito más grave, y la incrementó hasta en otro tanto, para  ser  consecuente  con  la  disgregación  de actos a la que se acudió como base  para plantear el concurso sucesivo y homogéneo de estafas.   

Aún  de  aceptarse  esa  interpretación,  teniendo  en  cuenta  que  la  pena máxima para el delito de estafa es ahora de  ocho  años  de  prisión,  la  acción  penal  para  cada uno de ellos estaría  prescrita,  pues  según  los  términos  de la parte final del artículo 84 del  código  penal  actual,  “cuando  fueren  varias  las conductas investigadas y  juzgadas   en   un   mismo   proceso,  el  término  de  prescripción  correrá  independientemente para cada una de ellas.”   

          Ahora,  si se considera que la decisión de segunda instancia redujo  la  pena  impuesta  a veinte  meses de prisión, al aceptar que no se trata  de  reprimir  un  concurso  sucesivo  y  homogéneo de hechos punibles, sino una  acción  dolosa  singular  que  contiene una pluralidad de actos ejecutivos, con  múltiples   perjudicados   y   que   se  manifiesta  como  un  solo  delito  de  estafa1  ,  como  en  efecto  corresponde  a una comprensión ontológica y  normativa  de  la  conducta en relación con el tipo, de igual manera la acción  penal se encuentra prescrita.   

         

En efecto, en el peor de los eventos, la pena  máxima  sería  de  ocho  años  –  teniendo en cuenta que el artículo 248 del  código  penal  de 2000 redujo la sanción establecida en el artículo 356 de la  anterior  codificación  -,  razón  por lo cual para el caso que ahora ocupa la  atención  de  la  Sala,  en el que no es dable para establecer los términos de  prescripción  contemplar agravantes que no se dedujeron en el pliego de cargos,  la  acción  penal  se  encuentra prescrita, pues desde  que  quedó  en  firme  la  resolución  de  acusación  (abril   27   de   1997),  hasta  la  fecha  en  que  se  dictó  la sentencia de  segunda  instancia  (13  de  junio  de  2002),  habían  transcurrido  mas de cinco  años,  que  es  para  el  caso  el  término  mínimo  y  a  su  vez máximo de  prescripción  de  la acción penal (artículos 84 y 86  del Código penal).   

          Por  lo  tanto,  se  decretará la prescripción de la acción penal  adelantada  en  contra  de  Germán de Jesús Alarcón  Rosas  y Lucinda Ricaurte de Castro, y en consecuencia  se  decretará  la  cesación  de  procedimiento  por  los  hechos  ocurrido  en  1990.   

DECISION  

En  mérito  de  lo  expuesto,  La  Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1.-  Declarar prescrita la acción penal por  el  delito de estafa adelantada en contra de Germán de  Jesús  Alarcón  Rosas y Lucinda Ricaurte de Castro y  por  lo  tanto decretar en su favor la cesación de procedimiento por los hechos  ocurridos en el año 1990.   

2.-  Devolver  la  actuación al Tribunal de  origen.   

3.- Procede contra esta decisión el recurso  de reposición.   

Cópiese y Notifíquese  

MARINA   PULIDO   DE  BARON   

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ              HERMAN GALAN CASTELLANOS   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                 EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ALVARO        O.        PÉREZ  PINZON                                        JORGE L. QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                      MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1 Cfr.  Sentencias  casación  de  3 de diciembre de 1996. Radicación 8874. M.P. Carlos  Augusto  Galvez  Argote y  del 29 de junio de 1999. Radicación 12591. M.P.  Mario Mantilla Nougues.     

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