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Proceso No 19899
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA
SALA DE CASACION PENAL
Magistrado Ponente:
Dr. MAURO SOLARTE PORTILLA
Aprobado acta No. 104
Bogotá, D. C., diecisiete de septiembre del año dos mil tres.
Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad de la demanda de revisión presentada por el sentenciado RUBIEL ALBERTO GAVIRIA MUÑOZ.
La demanda.
Actuando en nombre propio, y apoyado en las causales tercera, cuarta y quinta de revisión, el sentenciado cuestiona el mérito de la prueba recaudada en el trámite ordinario de la actuación. Denuncia, asimismo, el desconocimiento de la presunción de inocencia y violaciones al debido proceso. También alega que los juzgadores no tuvieron en cuenta la prueba favorable a sus intereses y dejaron de aplicar el principio de in dubio pro reo.
SE CONSIDERA:
La acción de revisión es el derecho de acudir ante los tribunales predeterminados por la ley -radicado en cabeza de los sujetos procesales que tengan interés jurídico y hayan sido legalmente reconocidos dentro del trámite procesal-, que surge de la concurrencia de alguna de las causales previstas en el artículo 220 del Código de procedimiento penal con miras a destronar, del carácter de definitividad e inmutabilidad, la decisión ejecutoriada que puso fin a la actuación, sea que se trate de sentencia, cesación de procedimiento o preclusión de la instrucción. Para su ejercicio se requiere el adelantamiento de un procedimiento especial y posterior al fallo definitivo.
De conformidad con el artículo 221 del estatuto procesal, el sentenciado se encuentra facultado para promover la acción de revisión contra un fallo adverso a sus intereses. Esto no significa, sin embargo, que si carece de la calidad de abogado titulado legalmente autorizado para ejercer la profesión, se halle legitimado para presentar la demanda, pues de conformidad con el artículo 127 ejusdem “para los fines de su defensa el sindicado deberá contar con la asistencia de un abogado escogido por él o de oficio”.
Obedece esta limitante, a que la acción de revisión corresponde a una actividad posterior a la culminación del proceso, que comprende la elaboración del libelo según precisos requisitos formales, la invocación de concretas causales legales, el correcto señalamiento de los fundamentos jurídicos y fácticos, la relación de las pruebas que se aportan para demostrar los hechos básicos de la petición, y una adecuada sustentación compatible con la naturaleza de la causal que se invoca.
Todo ello es, evidentemente, materia de especiales conocimientos jurídicos, como igual se exige en casación (art. 209 del Código de procedimiento penal), El hecho de no haberse contemplado expresamente para la revisión el requisito de que la demanda deba ser presentada mediante apoderado, como sí lo estaba en el Decreto 2700 de 1991 (art. 233), no puede entenderse que dicha exigencia hubiere desaparecido del ordenamiento. A estos efectos, el inciso último del artículo 127 del estatuto procesal establece que “En todo caso si el sindicado fuere abogado titulado y estuviere autorizado legalmente para ejercer la profesión, podrá de manera expresa aceptar y ejercer su propia defensa sin necesidad de apoderado”. Esto significa, entonces, contrario sensu, que en caso de no contar con dicha calidad, siempre deberá estar asistido por quien sí la tenga.
Por manera que si en el sentenciado concurre la calidad de profesional del derecho, bien puede actuar como demandante en revisión bajo la condición de que se identifique como tal. Dicha legitimidad no resulta acreditada en el evento contrario, dado que por su propia naturaleza, la presentación de la demanda está reservada a un abogado titulado como acto de postulación, precisamente por el carácter eminentemente técnico y rogado que el instrumento ostenta (cfr. auto revisión de dic. 6/01. Rad. 18520).
En el caso de autos, observa la Corte que el sentenciado RUBIEL ALBERTO GAVIRIA MUÑOZ suscribe el libelo pero sin acreditar la condición de abogado titulado, resultando así evidente la ausencia de legitimidad para presentar la demanda, lo que constituye motivo suficiente para disponer la inadmisión del libelo.
Al margen de ello, ha de destacar la Sala, finalmente, que a consecuencia de esta carencia de legitimidad, resalta en la demanda la falta de técnica en la postulación de la propuesta. Precisamente por estar alejada en grado sumo de los presupuestos de admisibilidad establecidos en el artículo 222 del estatuto procesal, contiene únicamente cuestionamientos generales a la validez del juicio y críticas a la apreciación probatoria realizada por los juzgadores, sin relación ninguna con las causales de revisión aducidas.
Se observa en ella, por el contrario, alegaciones carentes de fundamento fáctico y jurídico, sobre hechos, pruebas y argumentos ya considerados y definidos procesalmente, por tanto, incapaces de remover el carácter definitivo e inmutable de la cosa juzgada.
Así acontece, por vía de ejemplo, con la siguiente afirmación contenida en el libelo:
“Las causales invocadas y los fundamentos de hecho y de derecho en que se apoya mi solicitud, se encuentran descritas en las causales 3, 4 y 5 del art. 220 de la ley 600. Los hechos nuevos son el desconocimiento de mis pruebas testificantes en conjunto que de allí se puede colegir mi inocencia fehacientemente de llano. Para que prospere mi petición. Así como las pruebas no conocidas en el tiempo de los debates siendo ellos los testimonios de Eliécer y Jair, personajes éstos nombrados por el señor José Odair Tello, que de acuerdo con el art. 20 de la ley en comento debieron ser llamadas para verificar el grado de culpabilidad en estos toda vez que de allí se colige también mi inocencia. En aras de preservar el interés jurídico como la administración de justicia puesto que demuestro la tipicidad del juez y del falso testimonio del señor Tello, cuando en parte alguna no existe juramento en las atestaciones del nombrado señor, el cual se contradice generando duda la cual debió ser resuelta a mi favor por el juzgador, según el numeral 4 del art. 220, y el falso testimonio se desprende en las injuradas del señor García cuando da las diferentes versiones” (fls. 7 y 8).
Por las razones que preceden, la demanda de revisión será inadmitida (art. 223 de la ley 600 de 2000).
En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,
R E S U E L V E:
INADMITIR la demanda de revisión presentada por el sentenciado RUBIEL ALBERETO GAVIRIA MUÑOZ.
Notifíquese y cúmplase.
YESID RAMÍREZ BASTIDAS
HERMAN GALÁN CASTELLANOS CARLOS A. GÁLVEZ ARGOTE
JORGE A. GÓMEZ GALLEGO EDGAR LOMBANA TRUJILLO
ALVARO O. PÉREZ PINZÓN MARINA PULIDO DE BARÓN
JORGE L. QUINTERO MILANÉS MAURO SOLARTE PORTILLA
TERESA RUIZ NÚÑEZ
Secretaria