19849(11-03-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  19849   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 32  

Bogotá,  D.C,  once  de  marzo  de  dos  mil  tres.   

V    I   S   T   O  S   

Procede  la Sala a examinar las formalidades  básicas  de  la  demanda  de casación presentada por el defensor del procesado  CARLOS  ARTURO  RIOS PUIN en  relación  con  el  fallo  de  segundo  grado  de  fecha  abril  11 de 2000, por  cuyo   medio   el  Tribunal Superior de Pereira confirmó la condena a  veintiséis   años   de   prisión   impuesta   en  primera  instancia  por  su  responsabilidad  penal  en  el  delito  de  homicidio.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

         Hacia  las  tres  y  media  de  la  tarde del 19 de mayo de 2000, el  señor  Danilo Mesa Salazar se dirigía a la finca de su propiedad ubicada en la  vereda  “El  Alto  Español”,  área rural de Santa Rosa de Cabal, cuando un  obstáculo  en el camino le obligó a detener la marcha de su vehículo, momento  en  el  cual  fue abordado por tres sujetos cuyos rostros estaban cubiertos, uno  de  los  cuales  le  disparó en el cráneo con una escopeta que portaba, lo que  determinó su muerte instantáneamente.   

          Meses  después,  Jorge  Humberto Loaiza  Palacio  se  presentó  ante el C.T.I. de la Fiscalía confesando haber sido uno  de  los  homicidas  y  agregó que sus compañeros de delito fueron Jaime Edison  Aristizabal  Castaño  y  CARLOS ARTURO RÍOS PUIN, contra quien se libró orden  de captura que se materializó el 20 de enero de 2001.   

          Se   recibió   indagatoria   al  imputado  RÍOS  PUIN  y  mediante  resolución  de  enero  23  se  resolvió  su  situación  jurídica. Cerrada la  investigación,  el  16  de  mayo de 2001 se le acusó formalmente como presunto  coautor  de  los delitos de homicidio, porte ilegal de armas de fuego de defensa  personal  y  hurto calificado. Impugnada la decisión, el 16 de junio de 2001 la  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  la  confirmó  sólo  en  cuanto  a  la  acusación  por  los  dos  primeros  delitos,  mientras  que en relación con el  último precluyó la instrucción.   

          Realizada  la  audiencia  pública,  el  Juez  Penal del Circuito de  Santa  Rosa  de  Cabal,  según  sentencia  del 23 de enero de 2002, condenó al  procesado  CARLOS  ARTURO  RÍOS  PUIN  a  la pena principal de veintiséis (26)  años  de  prisión,  como  coautor  del  delito  de homicidio, al tiempo que lo  absolvió  de  los  cargos  por  porte  ilegal  de  armas  de  fuego  de defensa  personal.   

          Impugnado  el fallo por el defensor del procesado RÍOS, el Tribunal  Superior  de  Pereira resolvió lo pertinente en la sentencia del 11 de abril de  2002,  por  medio  de  la cual confirmó íntegramente la condena impuesta en la  providencia revisada.   

LA    DEMANDA    DE  CASACIÓN   

          Un  solo  cargo  contra  la sentencia impugnada presenta el defensor  del    procesado    CARLOS    ARTURO    RÍOS    PUIN,    en    los   siguientes  términos:   

La  sentencia es violatoria de las normas de  derecho  sustancial  por  error  de  hecho  ocurrido  al  valorarse la prueba de  identificación del procesado RÍOS PUIN.   

El  testimonio rendido por Loaiza Palacio no  ha  sido sometido al tamiz de la sana crítica, pues no existe uniformidad entre  su relato y la prueba recaudada.   

Según el informe del investigador del C.T.I  Jorge  Eliecer  Galvis Nieto, Loaiza Palacio le habló inicialmente de un Carlos  y  un tal “Gallero”, pero  posteriormente  en  su  indagatoria  se  refiere  a un sujeto de “pelo   crespo,   rapada   por   los  lados  y  quien  se  deja  una  colita”,    enfatizando    que    no   le   conoce  apodos.   

La  descripción morfológica que se hizo de  CARLOS  ARTURO  RÍOS  PUIN  en  el  curso  de  su  indagatoria, no coincide con  aquélla.   

Al  reconocimiento en fila de personas no se  le  puede dar credibilidad porque fue efectuado en la cárcel municipal de Santa  Rosa   de   Cabal,  cuyas  localidades  facilitan  la  comunicación  entre  los  detenidos.  Además  previamente  a  la  diligencia,  Loaiza Palacio quiso hacer  aparecer  a RÍOS PUIN “como amonado, con pelo en la  nuca,  pero siempre rapado a ambos lados”, lo cual no  es cierto.   

Cita los artículos 6º y 7º del Código de  Procedimiento  Penal  y  se  pregunta si en este caso se condenó a un inocente.   

Finaliza solicitando que se case la sentencia  y en su lugar se dicte el fallo que corresponda.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Una  vez más se encuentra la Corte frente a  un  escrito  que con la pretensión de constituir una demanda de casación sólo  sirve  de  muestra de lo que no puede ser una demanda de casación, por la total  ausencia  de  claridad  y  de  precisión tanto en la presentación de la causal  como en su fundamentación.   

Es así como el impugnante, si bien despunta  el  libelo con la afirmación de que el Tribunal incurrió en un error de hecho,  en  manera alguna concreta un ataque, pues nada hace por identificar la clase de  yerro  que  al desgaire denuncia, por lo que se ignora si a juicio del censor el  sentenciador   incurrió   en  falsos  juicios  de  existencia  por  omisión  o  suposición  de  la  prueba  o  en  falso  juicio  de  identidad de la misma por  desfiguración   de   su   sentido   objetivo  o  en  un  falso  raciocinio  por  desconocimiento del método de valoración reconocido en la ley.   

En  estas  condiciones,  la  Sala  no  puede  precisar  las  pretensiones  del  recurrente porque  las  genéricas e  inmotivadas  apreciaciones  formuladas en contra de la sentencia no auspician un  juicio  de  contraste  válido  entre lo que ésta dijo y lo que de ella censura  aquél.   

Las  imperdonables fallas de técnica de que  adolece  el  escrito  de  sustentación  lo  hacen  inidóneo  para  excitar  un  pronunciamiento  de  fondo  de  la  Corte, pues desconoce en forma clamorosa las  exigencias  mínimas  que  el  artículo  212 del Código de Procedimiento Penal  presupone  en una demanda de casación, razón por la cual se hace imperativo su  anticipado   rechazo   y   la   consecuente   declaratoria   de  deserción  del  recurso.   

         En  mérito  de  lo  expuesto, LA CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E:   

         INADMITIR  la  demanda   de   casación   presentada   a   nombre   del   procesado  CARLOS  ARTURO  RÍOS PUIN, y en consecuencia DECLARAR DESIERTO el  recurso,  por  lo  anotado  en  la  motivación  de  este  proveído.     

Contra  este auto no procede recurso alguno,  en  virtud de lo dispuesto en los artículos 226 y 197 del Decreto 2700 de 1991,  aplicable al caso.   

          Cópiese,  comuníquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal de  origen.   

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL              HERMAN  GALÁN CASTELLANOS         

CARLOS   A.   GÁLVEZ  ARGOTE                                             JORGE  ANIBAL   GÓMEZ   GALLEGO                  

EDGAR           LOMBANA  TRUJILLO            ÁLVARO     ORLANDO     PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN   

Teresa Ruíz Núñez  

Secretaria  

         

         

         

                     

             

         

           

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