19828(01-06-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 19828  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                 Magistrado  Ponente:   

                                              YESID RAMÍREZ  BASTIDAS   

                                               Aprobado Acta  No. 043   

Bogotá  D.C.,  junio  primero (1) de dos mil  cinco (2005).   

VISTOS:  

          Decide  la  Corte  sobre  la  admisibilidad  formal de la demanda de  revisión  presentada  por  el apoderado especial del sentenciado HELDER MORALES  LONDOÑO,  frente  al  proceso que se le adelantó en su contra por el delito de  homicidio  agravado  y  porte  ilegal  de  armas de fuego de defensa personal en  concurso material homogéneo y heterogéneo.   

ANTECEDENTES:  

          1.  Los  hechos  que  dieron origen al proceso que se siguió contra  MORALES  LONDOÑO,  fueron  sintetizados  en  la  sentencia de primera instancia  proferida   por   el   Juzgado   Penal   del   Circuito   de   Caloto   (Cauca),  así:   

“Siendo aproximadamente las siete y media de  la  noche  del 7 de julio de 1996, frente al bar “El Caney” de la población  de  Corinto  (Cauca), fue muerto con arma de fuego el señor Rodrigo Campo Menza  y  mas  tarde,  concretamente  a  las  12 de la noche, en iguales circunstancias  fueron  acribillados Carlos Enrique González y Venilda Vitonas Yaqui, cuando se  encontraban   atendiendo   en   el  establecimiento  de  cantina  conocido  como  “Dubonet”,  ubicado en la calle 3ª. con carrera 13 de la citada localidad.-  De   estos  hechos  se  sindica  a  los  sujetos  HELDER  MORALES  LONDOÑO  (a.  “Liebre”  o  “Conejo”) y Hernán Medina Menza (a. “Martillo” o “El  Flaco”)”.   

          2.  Por  los  anteriores  episodios,  el  18 de noviembre de 1997 el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Caloto  condenó  al  acusado  HELDER MORALES  LONDOÑO  como  autor penalmente responsable del delito de homicidio agravado en  concurso  material  homogéneo  y  porte  ilegal  de  armas  de fuego de defensa  personal  a  la  pena  de  58  años  de  prisión,  interdicción de derechos y  funciones  públicas  por  un  período  de  diez  (10)  años  y  al pago de la  correspondiente indemnización de perjuicios.   

          3.  Con  fecha febrero 27 de 1998, el Tribunal Superior de Popayán,  al  resolver el recurso de apelación interpuesto por el defensor del procesado,  confirmó  el  fallo  de  primera  instancia  el  cual             alcanzó el carácter de  cosa  juzgada  en  esa  sede en la medida que contra el mismo no se interpuso el  recurso extraordinario de casación.   

LA DEMANDA:  

1.  Con  fundamento  en la causal tercera del  artículo    220    del    Código    de    Procedimiento   Penal   –Ley  600  de  2000-,  se  solicita  la  revisión  del  proceso  porque  con  posterioridad  a la sentencia condenatoria  aparecen   nuevas   pruebas,   no   conocidas  al  tiempo  de  los  debates  que  establecerían     la     inocencia     del     sentenciado    HELDER    MORALES  LONDOÑO.   

          2.  En  relación  con  las pruebas nuevas, el demandante afirma que  estarían  constituidas  por las declaraciones rendidas en la Notaría Única de  Santander  de  Quilichao  (Cauca)  por  Marisol Guerrero Biscué, Mariluz Rivera  Valencia,  Tobías  Belalcázar Vargas y José Libardo Grajales Escudero quienes  afirman  que  HELDER  MORALES  LONDOÑO no participó en el homicidio de Rodrigo  Campo  Menza   y que la atribución de responsabilidad penal surge de “la  mente  torcida  de  los  agentes  de policía” que lo capturaron y la presión  ilegal de estos a los testigos.   

          3.  HELDER  MORALES LONDOÑO negó toda participación en la muertes  violentas  ocurridas en Corinto, afirmando al tiempo que no se le decomisó arma  alguna  pues  ni  sabe  manejarla.  Además  en  el momento en que ocurrían los  hechos  él  se  encontraba  en  un bar con los amigos Fabián N. y Emiro N., de  donde se retiró “alicorado” hacia su residencia.   

          4.  Los  entes  investigadores  no  averiguaron cómo se realizó la  captura  de  MORALES LONDOÑO, a qué horas, en qué lugar, si estaba armado, si  hubo  o  no  enfrentamiento entre éste y los miembros de la policía con daños  de  un  vehículo  oficial y lesión a uno de los agentes del orden. En fin: que  fue precaria la instrucción en ese sentido.   

          5.  Es  débil  la prueba testimonial como la de Édgar Rojas que se  retractó   de   su   declaración,   sin  embargo  los  falladores  le  ofrecen  credibilidad  y con base en ella edifican la sentencia condenatoria. La versión  de  José  Wilson  Albán  quien proporciona los apodos de los agresores pero se  abstiene  de  dar sus nombres; o bien, los testimonios de Camilo Torres Pineda y  Javier  Humberto  Alfaro  Otero  cuyos testimonios se basan en simples rumores o  comentarios  que  no  tienen  la  aptitud  de  garantizar certeza respecto de la  responsabilidad penal contra su defendido.   

          6.  Por  lo anterior, solicita de la Sala ordenar la admisión de la  demanda  y, como consecuencia de ello, disponer la revisión del proceso fallado  contra su poderdante HELDER MORALES LONDOÑO.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.  La acción de revisión fue concebida por  el  legislador como un mecanismo a través del cual se busca la invalidación de  una  decisión  que ha adquirido firmeza y de la cual resulta razonable predicar  que  entraña  un  contenido  de  injusticia  material porque la verdad procesal  declarada  resulta  ser bien diversa a la verdad histórica del acontecer objeto  de  juzgamiento,  demostración  que  sólo es posible jurídicamente dentro del  marco    que   delimitan   las   causales   taxativamente   señaladas   en   la  ley.   

          2.  La  causal  de  revisión  aquí  propuesta  es  la  tercera del  artículo 220 de la Ley 600 de 2000, es decir,   

“Cuando   después   de   la   sentencia  condenatoria  aparezcan  hechos  nuevos o surjan pruebas, no conocidas al tiempo  de   los   debates,   que   establezcan   la   inocencia  del  condenado,  o  su  inimputabilidad”.   

          Por  hecho  nuevo  ha  entendido  la  Sala, y así lo ha plasmado en  numerosos  pronunciamientos,  todo acaecimiento fáctico vinculado a la conducta  punible  materia del proceso, del cual no se tuvo conocimiento en ninguna de las  etapas    de    la    actuación    judicial   y   por   tanto   no   pudo   ser  controvertido.   

          En  lo  que  tiene  que  ver  con  el  concepto  de prueba nueva, la  jurisprudencia de la Sala ha expresado:   

          “El  concepto  de  prueba  nueva,  en  cambio, hace relación a un  medio   probatorio   no  incorporado  al  proceso  sino  cuyo  surgimiento  tuvo  ocurrencia  después  de  él,  que  da cuenta de un hecho desconocido, o de una  variante  sustancial  de  un  hecho  conocido en las instancias procesales, cuyo  aporte  conduce  a  concluir,  en  un  grado  de  certeza,  que se condenó a un  inocente o como imputable a quien no lo era.   

          La  idea  de prueba nueva, entonces, no se limita a la circunstancia  de  que  el  medio  probatorio  no  figure aportado al proceso cuya revisión se  pretende  o  sea  posterior  a la sentencia. Se exige, además, que la evidencia  que  se  presenta  como  novedosa,  de  haber sido conocida en su momento por el  juzgador  lo  habría  llevado con seguridad a la absolución del procesado. Eso  es precisamente lo que le otorga carácter de novedoso.   

          Así  las  cosas,  la  prueba  nueva  a  que se refiere la causal de  revisión  invocada,  debe  ser  de  tal  forma  contundente  que haga surgir de  inmediato  la  idea  de  que  se  condenó a un inocente o a un inimputable como  imputable”1.   

          3.  La  demostración  anterior,  por  naturaleza  y el objeto de la  acción,  entraña   la  obligación  de expresar la causal que sustente la  postulación,  indicar con toda claridad y precisión los fundamentos de hecho y  de  derecho  en  que  se  sustenta la solicitud y aportar la prueba del motivo o  motivos   indicados,   de  las  cuales  surja  con  un  grado  significativo  de  persuasión  la  viabilidad  de  dar inicio al trámite porque, según la causal  aducida,  se  perfila la verdad de la injusticia del fallo demandado, exigencias  estas   que  de  no  acreditarse  concurrentemente,  conllevan  al  rechazo  del  libelo.   

          4.  El  demandante  otorga  el  carácter  de  pruebas  nuevas a las  declaraciones  sumarias rendidas en la Notaría Única de Santander de Quilichao  (Cauca)  por  Tobías  Belalcázar  Vargas,  José  Libardo  Grajales  Escudero,  Marisol   Guerrero  Biscué  y  Mariluz  Rivera  Valencia,  sin  identificar  el  contenido  de  sus  versiones,  las  cuales  interpreta  a favor del sentenciado  HELDER  MORALES  LONOÑO,  simplemente  para concluir que su defendido no fue el  autor  de  las  conductas  homicidas  ni  del  porte ilegal de armas de fuego de  defensa   personal   que   fueron   investigadas,   y   que   la   captura   fue  ilegal.   

          Tampoco  especifica  la  trascendencia de esas nuevas circunstancias  frente  al  acopio  probatorio compilado en el proceso, ni siquiera insinúa los  motivos  por  los  cuales  lo  aducido por los declarantes tendría la virtud de  derruir  la  estimación  probatoria  que hicieron los jueces de instancia, para  arribar  a  la  convicción de certeza sobre la autoría y responsabilidad penal  de  MORALES  LONDOÑO frente a las conductas punibles que le fueron imputadas, y  mucho  menos   propone alguna reflexión que induzca a la Sala a pensar que  el sentenciado podría ser inocente.   

          5.  Las  declaraciones  allegadas  por  el  actor  razonablemente no  alcanzan  la  entidad  jurídica de prueba nueva, como tampoco entiende la Corte  por  qué  razón tales personas no concurrieron en las instancias si era que en  realidad  se había vinculado al proceso a un inocente y se tenía la certeza de  que otro era el autor de los delitos atribuidos a su defendido.   

          Frente  a  este último aspecto los citados declarantes se cuidan de  no  mencionar el nombre de ese presunto tercero, excepto Mariluz Rivera Valencia  quien  dice  que  vio  a los perseguidores y los identifica, al uno como Hernán  Medina  alias  “El Flaco” y al otro como Esaúl Chávez Moreno apodado “El  Conejo”,  seudónimo  éste  que  coincide  con  el  del  sentenciado  MORALES  LONDOÑO,  dato  que  no  alcanza  a destruir todos los medios de prueba que los  falladores  tuvieron  en  cuenta  para dictar la sentencia de condena por hallar  responsable  penalmente  de  los  homicidios  en  concurso material con el porte  ilegal de armas de fuego de defensa personal al aquí procesado.   

          6.   La   pretendida   inocencia   de  MORALES  LONDOÑO  basado  en  testimonios  coaccionados  y  en  la  coartada  de hallarse en lugar distinto al  sitio  donde  ocurrieron  los  hechos  acompañado  de  Fabián  N. y Emiro N. a  quienes,  según  el libelista, no les citaron a rendir declaración por incuria  de  los  funcionarios  judiciales,  dicho  sea  de  paso,  éste no advirtió la  práctica  de  los dos testimonios en la audiencia pública donde se estableció  la  identidad  de  los  dos  jóvenes  que responden a Ricardo Fabián Otálvaro  Osorio  y Argemiro Gómez Gómez, todo ello fue tema ampliamente conocido en las  instancias  y  sobre ese tópico ya versó la controversia, luego tal aspecto en  manera  alguna  podría  servir  como  fundamento  para  tornar  la  condena  en  absolución.   

          El    fallo    de    primera   instancia   frente   a   ese   punto,  expresó:   

         

“La   responsabilidad   penal   de   los  justiciables  HELDER MORALES LONDOÑO (a. “Liebre” o “Conejo”) y Hernán  Medina  Menza  (a.  “El flaco” o “Martillo”), por los punibles “Contra  la  vida  y  la integridad personal” y “del porte ilegal de armas”, de que  fueron  víctimas  Carlos Enrique González Dagua, Rodrigo Campo Menza y Venilda  Vitonas  Yaqui,  en horas de la noche del 7 de julio de 1996, en el casco urbano  de  la  población  de  Corinto  (Cauca),  se  determinó fehacientemente con la  aprehensión  en  estado  de  flagrancia,  por  parte de miembros de la Policía  Nacional  de  la  municipalidad  tantas  veces  citada,  gracias  a  la efectiva  colaboración  y solidaridad de la ciudadanía que aportaron de los acusados sus  rasgos  fisiológicos,  individualización,  alias,  ruta escogida para su huida  del  lugar  de  los  acontecimientos,  los  que,  una  vez localizados opusieron  resistencia  golpeando  a  un  policial y causando daños a la patrulla, como es  obvio reaccionan personas al margen de la ley.   

“…Las versiones juramentadas de Argemiro  Gómez  Gómez  <Emiro> y Ricardo Fabián Otálvaro Osorio <Fabian>,  no  lograron  minimizar  la  acusación  que  pesa  en  contra de HELDER MORALES  LONDOÑO  (a.  “Liebre” o “Conejo”), debido a la vaguedad, imprecisión,  notorio  interés  en  favorecerlo  en  su  coartada, hasta el punto de llegar a  notorias  contradicciones  en  las  horas  de  llegada  y  salida del bar “Los  Amigos”,  cuando  la  realidad  procesal, derivada del andamiaje probatorio ha  establecido  que  los  justiciables  Medina  Menza  y  Morales  Londoño, fueron  aprehendidos  por los policiales, conjuntamente, cuando huían del teatro de los  acontecimientos   instantes   después   de   haber   cometido   los  homicidios  investigados”.   

          En  la  sentencia  de  segunda  instancia frente a esta temática el  Tribunal dijo:   

“Los  indagados  HELDER MORALES LONDOÑO y  Hernán  Medina  Menza,  no  dan  una  respuesta  contundente  para destruir las  pruebas  de  cargo.  Se  limitan a decir: “no señora, no se nada”, “yo no  sé  nada  de  eso”,  “no  se  de  que  se me acusa” (fs.16), “Eso no es  mío”,  “nunca he cargado una arma”, (fs. 9), “no se nada al respecto de  eso”  (fs.10),  sin manifestar una argumentación circunstanciada que siquiera  llegar  a  conmover  la  conciencia  del  juez,  como  para obligarlo a hacer un  esfuerzo  analítico,  porque  estos  justiciables  no  expusieron  la  razón y  fundamento de sus dichos.   

“La  estrategia defensiva expresada en sus  indagatorias  por  HELDER  MORALES  LONDOÑO  y Hernán Medina Menza, ha quedado  destruida  ante  la  poderosa  expresión de la prueba de balística aunada a la  primera  atestación que rinde Édgar Rojas, corroborada por el informe policivo  de  quienes  recogieron datos en la escena del crimen, y por los dichos de José  Wilson Albán y Heliodoro Albán.   

“A manera de síntesis y sin desmedro de la  verdad,  afirma  la Sala que los autores del triple homicidio aquí investigado,  fueron  HELDER  MORALES  LONDOÑO  y  Hernán  Medina  Menza, a quienes se le ha  impuesto  una pena arreglada a derecho, dado que el homicidio cometido en contra  de  Rodrigo  Campo,  fue  lógicamente  calificado  como agravado, y teniendo en  cuenta  que  fueron  tres  las personas que perdieron la vida. Por otro lado, no  olvidemos  que  se  dictó  resolución  de acusación también por el delito de  Porte  Ilegal  de Armas, presentándose así una conexidad ideológica”.    

          Como  se  observa,  en  el  desarrollo del proceso se debatieron con  amplitud  los  mismos aspectos a los que se refiere el demandante, de manera que  resulta  completamente  inane  frente  a  la  solidez  de  la  cosa  juzgada que  acompaña  la  sentencia  proferida  contra  HELDER MORALES LONDOÑO la coartada  pretendida  por  el  sentenciado,  tema  dilucidado  en  las instancias, además  cuando  el  fundamento  del fallo radica en el mérito derivado de otra serie de  pruebas.   

          7.  El  demandante  cuestiona la credibilidad que se les dio al  testimonio  de  Édgar Rojas por la retractación que hiciera posteriormente y a  los  declarantes  que  testificaron  con base en simples rumores, aspectos estos  que  tendrían  que  ver  con el recurso extraordinario de casación que en este  caso  se  ha  podido interponer contra el fallo de segundo grado a través de la  denuncia  de  errores  de  hecho  en la apreciación o valoración de la prueba,  pero ajenos a la naturaleza y finalidad de la acción de revisión.   

          8.  Como  quiera  que  la  demanda  presentada  por el apoderado del  sentenciado  HELDER MORALES LONDOÑO incumple los requisitos establecidos por la  ley,  se impone inadmitirla, de acuerdo con lo dispuesto en los artículos 222 y  223 de la Ley 600 de 2000.   

          A  mérito  de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE:  

          1º.-  Tener  al  doctor  Alejandro  Figueroa  Ojeda  como apoderado  especial  del  sentenciado  HELDER MORALES LONDOÑO, en los términos y para los  efectos del poder conferido.   

          2º.-  Inadmitir la demanda de revisión presentada por el apoderado  del condenado HELDER MORALES LONDOÑO. Y,   

          3º.-  Decir  que  contra  esta  providencia  procede  el recurso de  reposición.   

          Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                 HERMAN      GALÁN  CASTELLANOS   

        Comisión de servicio   

ALFREDO    GÓMEZ   QUINTERO                                ÉDGAR      LOMBANA  TRUJILLO   

        Comisión de servicio   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS             ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

YESID    RAMÍREZ   BASTIDAS                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

                                                                  Secretaria     

1 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, autos  27  de  marzo  de  2000 y 23 de julio de 1991, rads. 15.822 y 16.479, M. P., Dr.  Carlos E. Mejía Escobar, entre otros.     

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