22658(26-01-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso 22658  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado acta número 02  

Bogotá D.C., veintiséis (26) de enero de dos  mil cinco (2005)   

          Decide  la  Sala  el  recurso  de  reposición  interpuesto  por  el  apoderado   de   Danny  Hernández  Correa  en  contra del auto por medio del cual se inadmitió la demanda de  revisión  que propusiera contra la sentencia proferida por el Tribunal superior  de  Cundinamarca  que  lo  condenó  a la pena principal de 27 años de prisión  como autor de los delitos de homicidio agravado y hurto.   

ANTECEDENTES   

          1.  El  Juzgado primero penal del circuito  de    Soacha,   mediante   providencia   del  24  de abril de 2002, condenó a Danny  Hernández  Correa  a la pena principal de 27 años de  prisión,  al  declararlo responsable de la comisión, en concurso,  de los  delitos de homicidio agravado y hurto.   

          2.  El  16  de  julio de 2002, el Tribunal  Superior  de  Cundinamarca  que conoció del recurso de apelación, confirmó la  decisión de primera instancia, la cual se encuentra en firme.   

          3.  A  través  de apoderado, el condenado  Hernández Correa demandó la  revisión  de  la  sentencia  de  segunda  instancia con fundamento en la causal  tercera  del  artículo 220 del código de procedimiento penal, la cual la Corte  inadmitió mediante providencia del tres de noviembre de 2004.   

          4.  En  su  oportunidad,  el apoderado del  demandante  interpuso  el  recurso  de  reposición  contra  la  providencia que  inadmitió   la   demanda   y   el   cual   ahora  a  la  Corte  le  corresponde  resolver.    

FUNDAMENTOS    DEL  RECURSO   

          A  juicio  del  impugnante,  la  demanda de revisión es procedente,  teniendo  en  cuenta  que  su poderdante no ejecutó los comportamientos por los  cuales  fue  condenado.  Insiste  en que pruebas nuevas, no conocidas durante el  curso  de las instancias, permiten establecer la inocencia de su defendido o por  lo   menos   pueden   constituir   “indicios   graves   de   la   inocencia  o  irresponsabilidad del mismo”.   

          Aduce  que la responsabilidad de su defendido se construyó con base  en    los    testimonios    de    Bertha    Patricia  Zamudio  y  María  Eugenia  Mercado,  quienes  a  la  postre  son  las  “únicas  testigos  de  los hechos”, pero cuyas versiones son contrarias a las que ahora  se conocen.   

          Además  –dice-,  es   importante   tener  en  cuenta  que  el  principio  de  inmediación  y  de  contradicción  de  la  prueba  se garantizaría cabalmente en el trámite de la  acción  de  revisión, pues si bien esta sede no está instituida para llevar a  cabo   un  nuevo  debate  probatorio,  lo  cierto  es  que  en  él  se  podría  contrainterrogar  a  las  testigos acerca de la afirmación del sindicado, quien  manifestó  que  para esa hora se encontraba en la ciudad de Cúcuta, como en su  momento    lo    corroboró   Pablo   Antonio   León  Pacheco.   

          Este  último  hecho,  que  a  juicio  del  recurrente  desliga a su  cliente  de las malsanas imputaciones que se le hicieron, puede probarse con los  testimonios   de  Yamile  Pérez  Guerrero     y     Mario     Javier     Andrés  Salcedo.   

          Además,  persiste  en  su  argumento  de  que el convicto no tenía  necesidad    alguna    de    atentar   contra   los   bienes   de   Héctor  Rojas  Rojas,  de modo tal que al  demostrarse  que  para  esa  época  su  defendido  le solicitó un préstamo de  dinero  al doctor Jesús Díaz Velásquez –  quien  se  lo  facilitó  como  abono  al dinero que a su favor le  reclamaría  al  Estado dentro de las diligencias que habría de adelantar -, se  probaría  que  el  motivo  para  delinquir  que  se  dice tuvo su defendido, no  tendría razón alguna de ser.   

          Para   afianzar  su  discurso  sobre  este  último  punto,  cita  a  Manzini¸  Carrara, Ellero  y  Reyes  Echandia,  entre los autores mas conspicuos,  para  analizar  la  estructura del indicio y concluir a partir de ese examen que  el  hombre  no  se  determina  a realizar acción alguna sin motivo, como tal su  patrocinado no lo tuvo.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          La  Sala  no revocará su propio decisión y desestimará el recurso  interpuesto,   pues   al   igual   que   ayer   ahora  el  demandante  no  tiene  razón.   

En efecto, en la providencia que se recurre se  expresó lo siguiente:   

“la  acción de revisión, consagrada en el  artículo  220  del  código  de procedimiento penal, permite que las decisiones  judiciales  ejecutoriadas  puedan  ser  examinadas  nuevamente,  como  ahora  se  propone,  cuando  aparecen o se conocen hechos o pruebas nuevas, no conocidas al  tiempo  de  los debates. Sin embargo, no es cualquier hecho, ni cualquier prueba  la  que  lo  permite, sino solo aquellos o aquellas que tienen la capacidad y la  suficiencia  necesaria  para  derruir  la  intangibilidad  de  la decisión y su  fuerza vinculante.”   

“…los hechos o pruebas nuevas deben tener  tal  solidez  que  perturben  el  imperio de la cosa juzgada, pues la acción de  revisión   no  puede  constituirse  en  una  simple  continuación  del  juicio  realizado  en  las  instancias  o  en  una oportunidad adicional para revivir el  debate  probatorio,  como  ocurriría  de  aceptarse que cualquier prueba o toda  situación  fáctica,  relacionada  con  el  delito,  tuviese  la virtualidad de  servir como fundamento de la acción.”   

                      “En  ese  orden  y con miras a establecer la pertinencia de la acción, es necesario, como  lo  ha  dicho  la  Sala,  “verificar  si  entre las pruebas no conocidas sobre  determinado  hecho  que  a  través  de  ella  se  aducen y aportan –así  ostenten  calidad  de sumarias- y  los  hechos  básicos  de la petición existe la necesaria relación causal, por  virtud  de  la  cual resulta razonable la tramitación de la acción o, dicho en  otros   términos,   es  preciso   que  aquéllas   ab  initio  surjan  eficaces,  contundentes  y  trascendentes  a  la  demostración de la injusticia  alegada,  pues  no otro puede ser el entendimiento de las exigencias formales de  viabilidad  contenidas en los numerales 3° y 4° del artículo 234 del estatuto  procesal             penal.”            1   

          En  atención precisamente a la dogmática de la causal de revisión  que  adujo el demandante, la Sala precisó en la decisión que se recurre que en  la  sentencia  se había estudiado con atención la importancia el testimonio de  Bertha   Patricia   Zamudio   Estrada   –   destacando  que  ella  conocía  a  Danny  Hernández Correa, por  las  relaciones  de  amor  que  éste tenía con Angela  María  Agudelo  -,  quien distinguió al condenado el  día  en que  ejecutó el delito de homicidio, como quiera que aquel entró  a  su  lugar de trabajo y luego salió de él para dirigirse al cercano sitio en  donde  habría  de  ultimar  a  Rojas Rojas.   

A   declaración   tan   significativa   y  contundente,   que   aparece  corroborada  con  el  testimonio  de  María   Eugenia  Mercado,  pretendió  el  demandante  oponerle,  como  expresión  de una prueba nueva, la declaración de  Pablo  Almanza, quien según  su  decir  estaría  en  capacidad  de atestiguar que su defendido para esa hora  estuvo en Cúcuta.   

          No  obstante,  es de ver que tanto en la providencia de primera como  de  segunda  instancia  se  trató ese tema, el cual en su momento se pretendió  establecer  con  la declaración de Pablo Antonio León  Pacheco,  de  manera  que  ese  no  puede ser un hecho  nuevo,  como  el  que  el  artículo  numeral 3 del artículo 220 del código de  procedimiento  penal  exige  para  abrirle  espacio  a  la acción de revisión.   

          Menos  pueden  tratarse como pruebas nuevas las declaraciones de dos  personas   que   estarían   en   capacidad   de   atestiguar  que  Hernández  Correa  no  fue el autor de la  conducta  y  que  no se encontraba en Bogotá, sino en otra ciudad, pues como lo  ha expresado la Corte,   

          “…la  prueba  nueva,  en  cambio,  hace  relación  a  un  medio  probatorio  no  incorporado  al  proceso  sino  cuyo surgimiento tuvo ocurrencia  después   de   él,   que  da  cuenta  de  un  hecho  desconocido,  o  de  una  variante  sustancial  de  un  hecho  conocido  en  las  instancias  procesales, cuyo aporte conduce a concluir,  en  un  grado de certeza, que se condenó a un inocente o como imputable a quien  no lo era.”   

“La  idea de prueba nueva, entonces, no se  limita  a  la  circunstancia  de  que  el medio probatorio no figure aportado al  proceso  cuya revisión se pretende o sea posterior a la sentencia. Se  exige,  además, que la evidencia que se presenta como novedosa,  de  haber  sido  conocida  en  su momento por el juzgador lo habría llevado con  seguridad  a  la  absolución  del  procesado.  Eso es  precisamente  lo  que  le  otorga  carácter de novedoso.” (subrayado fuera de  texto)     2   

          Si,  como  se expresó, el hecho y la prueba nueva, hacen referencia  a  lo  no  conocido,  a  lo  “que  se ve o se oye por primera vez”, y que es  “distinto  o  diferente  a  lo  que  antes se tenía aprendido” 3,  entonces  no  puede  ser  nuevo  aquello que fue discutido en las instancias y que llevo a los  juzgadores  a  descartar  la coartada (encontrarse en otra ciudad), precisamente  con  apoyo  en  las importantes declaraciones de quienes observaron al procesado  ejecutar  el  hecho  ante su propio asombro por el conocimiento que las testigos  tenían de él.   

          De  otra  parte,  no  se  trata en esta sede de exponer definiciones  acabadas  y puntuales sobre determinados temas y controvertir desde ese punto de  vista  las apreciación que de las pruebas hicieron los juzgadores de instancia,  sino  de  persuadir  a  la  Corte  de  que  las pruebas nuevas tienen la solidez  necesaria  para  remover  las  decisiones  judiciales,  que  por  principio  son  imperturbables.  Nada  de eso se logra, como se dijo en su oportunidad, tratando  de  demostrar que el procesado había solicitado dinero días antes y que por lo  tanto  no  tenía  necesidad  de  alguna  de  atentar contra la propiedad de las  personas,  pues  todo ello hablaría mas de sus inminentes necesidades que de su  boyante situación económica.   

         

En  fin,  como  lo  expresó  la Corte en la  decisión  que se recurre, “el demandante no logró construir el mínimo grado  de  persuasión  sobre la necesidad de tramitar la acción, con independencia de  cual  sería  el  resultado final en caso de admitirse”. En consecuencia, como  el  demandante  simplemente  persiste en sus argumentos – que son los mismos que  se  analizó  en  su  oportunidad  -, la Sala mantendrá la decisión impugnada.   

         

Por lo expuesto, LA  CORTE    SUPREMA    DE    JUSTICIA,    SALA    DE   CASACION   PENAL,   

RESUELVE  

          No  revocar  la providencia de fecha y origen impugnada. Contra esta  decisión no procede ningún recurso.   

COMUNIQUESE y CUMPLASE  

MARINA PULIDO DE BARON  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ           HERMAN    GALAN   CASTELLANOS   

ALFREDO            GOMEZ  QUINTERO                EDGAR         LOMBANA  TRUJILLO        

                                                                   Excusa  justificada             

ALVARO         O         PEREZ  PINZON               JORGE  QUINTERO MILANES   

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS                  MAURO SOLARTE PORTILLA   

       Excusa  justificada   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1 Auto  del    23    de    julio   de   2001,   radicación  16785,  M.P.  Jorge  Anibal Gómez Gallego.   

2  Autos  27  marzo/00  y 23 de Julio/91 , rads. 15822 y  16479,  M. P. Carlos E. Mejía Escobar. En igual sentido, Auto del 19 de mayo de  2004,  radicado  21805,  M.P. Marina Pulido de Barón.   

3  Diccionario  de la lengua española, Real Academia española, acepciones 2 y y 3  de la palabra nuevo.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *