19802(11-03-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  19802   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 32  

Bogotá,  D.C, once de marzo de dos mil tres.   

V    I   S   T   O  S   

Procede  la Sala a examinar las formalidades  básicas  de  la  demanda  de casación presentada por el defensor del procesado  FREDY    ALBERTO    ALVAREZ    OQUENDO  en  relación con el fallo de segundo grado de fecha febrero 26 de  2002,  por cuyo  medio  el Tribunal Superior de Medellín confirmó la  sentencia  proferida  por el Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de  la  misma  ciudad,  condenando  al procesado en cita a la pena principal de doce  (12)  años  de prisión y multa de doscientos (200) salarios mínimos mensuales  como  coautor  del  delito  de transportar, sin permiso de autoridad competente,  sustancia estupefaciente.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

A las cuatro de la tarde del 23 de noviembre  de  1999,  en  el  trayecto  de  la  vía  que conduce de Yarumal a la ciudad de  Medellín,  exactamente  entre el municipio de Bello y Copacabana,  agentes  de  la  Policía  Nacional  interceptaron  el vehículo conducido por Aníbal de  Jesús   Serna  Gómez,  marca  Toyota  de  placas  PSF  766,  a  cuyo  registro  procedieron,  notando  que el tanque de la gasolina era más grande de lo normal  para  esta  clase  de  vehículos, razón por la cual tanto carro como conductor  fueron  llevados  a  la  estación  de  carabineros  en donde perros adiestrados  rastrearon  el  olor  a  cocaína  en  el mencionado tanque, en cuyo interior se  encontró una caleta con 7.428 gramos de la referida sustancia.   

En  el curso de su indagatoria, Serna Gómez  señaló  a  FREDY  ALBERTO  ALVAREZ  OQUENDO  como  la  persona  que  le había  contactado  para llevara el vehículo de Yarumal a Bello y allí se lo entregara  a  Juan  N.,  un  mecánico  de  frenos. Tal información generó que se librara  orden  de  captura  contra  el  señalado,  a nombre de quien figuraba el seguro  obligatorio  del  vehículo  decomisado, siendo efectivamente capturado el 23 de  mayo  de  2000  en  el  aeropuerto  internacional El Dorado de Bogotá cuando se  disponía a salir del país con destino a Aruba.   

Una  vez  el  imputado FREDY ALBERTO ALVAREZ  OQUENDO  fue  vinculado  a  la  investigación,  se  le  definió  su situación  jurídica   con   detención   preventiva   sin   excarcelación.   Cerrada   la  investigación,  el  6  de  diciembre de 2000 se acusó formalmente al procesado  por  infracción  al  artículo  33  de  la  ley  30  de 1986, modificado por el  artículo  17  de la ley 365 de 1997, en la modalidad de transporte de droga que  produce dependencia.   

          Realizada  la audiencia pública, el Juez Primero Penal del Circuito  Especializado  de Medellín, en sentencia del 11 de septiembre de 2001, condenó  al  procesado ALVAREZ OQUENDO a la pena principal de doce (12) años de prisión  y  multa  de  doscientos (200) salarios mínimos mensuales como autor del delito  de   “transportar,   sin   permiso   de  autoridad  competente,  cocaína  base,  sustancia  productora  de  dependencia psíquica y  física”, decisión que impugnada por el defensor se  confirmó  en su integridad en el fallo que es ahora objeto del presente recurso  de casación.   

LA    DEMANDA    DE  CASACIÓN   

          Bajo  un único cargo al amparo de la causal primera, el defensor de  FREDY  ALBERTO  ALVAREZ  OQUENDO  acusa la sentencia de ser violatoria de la ley  sustancial,  “proveniente  de  error  de hecho y de  derecho   por   aplicación   indebida   (falso  juicio  de  selección)  y  por  interpretación errónea”.   

Como   consecuencia   de   la   errónea  interpretación,  agrega, se dejó de aplicar otra norma de carácter sustantiva  y favorable al procesado.   

          El  error  se  patentiza  en  la circunstancia de que el Tribunal al  confirmar  la  decisión  del  Juzgado,  estimó  que la disposición sustantiva  infringida  por  el procesado era el inciso 1º del artículo 33 de la ley 30 de  1986,  modificado  por el artículo 17 de la ley 365 de 1997, cuando en realidad  el    procesado    FREDY    ALBERTO    ALVAREZ    OQUENDO   no   “transportó”  sustancia estupefaciente,  sino  que  destinó  ilícitamente  bien  mueble  (vehículo) para que en él se  transportara  una  de  las  drogas  a  las  que se refiere el artículo 32 de la  citada  ley  30  de  1986, caso en el cual no se vulneró el artículo 33 ídem,  sino  la  disposición del artículo 34, también modificado por el artículo 18  de la ley 365 de 1987.   

          En  el  primer  evento,  acogido por el Tribunal, la sanción oscila  entre  6  y 20 años de prisión, y en la hipótesis alegada la penalidad sería  de  4  a  12 años, que por tanto razón del principio de favorabilidad debe ser  acogida.   

          Aunque  en  los  dos  artículos  citados se incluye el verbo rector  “transportar”,  cuando  esa  actividad se ejecuta mediante la destinación de un bien mueble o el empleo  del  mismo,  como  ocurrió en este caso, en el que sólo se sabe que el rodante  incautado  al  conductor  Serna  Gómez  fue  destinado, en razón del resultado  conocido,       “al      mero      ‘transporte’        del        alucinógeno  reprimido”,  la  conducta  debe  encuadrarse  en  el  referido  artículo  34,  porque además en el momento del decomiso el procesado  ALVAREZ  no  transportaba  la sustancia, pues se encontraba en un lugar distante  al sitio donde fue detenido el rodante.    

          De  otro  lado,  sostiene,  el  acto  de  camuflar  la  droga  en el  adminículo  anexo  al  tanque  de la gasolina, con la anuencia del propietario,  implicó  un trabajo anterior, razón por la cual la conducta de ALVAREZ OQUENDO  se  adecua  a  la  del  cómplice, en los términos del artículo 24 del Código  Penal   anterior.   En   este   caso,   la  penalidad  por  el  hecho  de  haber  “contribuido  a  la  destinación de vehículo para  transporte    de   droga   que   ofrece   dependencia   psíquica”, debe reducirse a la mitad.   

          Culmina   solicitando   que   la   Corte   disponga   lo  pertinente  “a   la   finalidad  propuesta  con  este  remedio  procesal”,   y   que   si  observa  “algún     eventual     desconocimiento     de    las    garantías  fundamentales”  se  proceda a la casación del fallo  demandado.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

         En  materia  de casación no basta la apariencia de las afirmaciones  autosuficientes,   así   se   advierta   coherencia   y   razón   in  abstracto  en el desenvolvimiento del  discurso,  pues  si  los  fallos de instancia arriban a esta sede ungidos por la  doble  presunción de acierto y de legalidad, es necesario demostrar los errores  que  se  les  atribuyen.  Aceptar  demandas  sin  ese  ejercicio  del  silogismo  completo,   ayunas   de   premisas   razonables,    basadas  sólo  en  las  conclusiones  que se le antojan al recurrente, sería concebir la casación como  un  cúmulo  de  peticiones  de  principio,  precisamente  porque  en  esa forma  irregular   de   accionar,   el   demandante   da   por  demostrado  lo  que  la  excepcionalidad del recurso le exige demostrar.    

          Y  tal defecto es el que precisamente observa la Sala en el caso que  ocupa  su  atención, pues si lo pretendido era el desconocimiento del fallo por  una  presunta  violación  directa  del  precepto  en  el  cual  se encuadró la  conducta  imputada  al  procesado  FREDY  ALBERTO ALVAREZ OQUENDO, un mínimo de  razonabilidad  en  el  ataque  le exigía al censor, conforme con el numeral 3°  del  artículo 212 del Código de Procedimiento Penal, que indicara la sinrazón  de las opciones del fallador.   

         Así,  para  la  correcta  enunciación  del  cargo el demandante ha  debido  citar  con  suficiencia el juicio de adecuación legal de los hechos que  se  hizo  en la sentencia, a continuación hacerle los razonables reparos que en  su   sentir  lo  desvirtúan  y  finalmente  proponer  la  fórmula  que  estima  procedente,  en  lugar  de  la  escogida  por  el juzgador, pues sólo bajo este  estricto  análisis  puede  la  Corte  ocuparse  dialécticamente de dos juicios  contrarios  sobre el mismo tema, que también es la única manera de desarrollar  el    carácter    rogado,    extraordinario   y   limitado   del   recurso   de  casación.   

          El  demandante  se  limita  a señalar que de acuerdo con los hechos  que  dice  probados,  la  conducta  del procesado debió adecuarse al tipo penal  descrito  en el artículo 34 de la ley 30 de 1996, y no en el 33 como se hizo en  el  fallo impugnado, pero no señala cuáles fueron los fundamentos aducidos por  el  fallador para arribar a esta determinación, dejando a la Corte sin saber de  qué manera se concretó el yerro alegado.    

          Igual  acontece  con  la alegación según la cual la participación  del  procesado ALVAREZ OQUENDO en el delito lo fue a título de complicidad y no  de  autoría,  pues  se  trata  de  una opinión muy personal del recurrente, de  espaldas  al  contenido  del fallo y ello convierte su escrito en un alegato que  está   muy   lejos   de   adecuarse   a   los   parámetros   propios  de  esta  instancia.       

         

Así  las  cosas,  porque  el rigor técnico  está  ausente del libelo, deviene inepto para los fines de la casación, razón  suficiente  para  inadmitirlo  y declarar la consiguiente deserción del recurso  interpuesto.   

         En  mérito  de  lo  expuesto, LA CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         

         R E S U E L V E:   

         INADMITIR  la  demanda   de   casación   presentada   a   nombre   del   procesado      FREDY      ALBERTO     ALVAREZ  OQUENDO, y en consecuencia  DECLARAR  DESIERTO  el  recurso,  por  lo  anotado  en  la  motivación  de este  proveído.     

Contra   este   auto  no  procede  recurso  alguno.   

          Cópiese,  comuníquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal de  origen.   

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL              HERMAN  GALÁN CASTELLANOS         

CARLOS   A.   GÁLVEZ  ARGOTE                                              JORGE     ANIBAL    GÓMEZ  GALLEGO           

EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO            ÁLVARO     ORLANDO     PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN   

Teresa Ruíz Núñez  

Secretaria  

    

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