19673(10-11-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 19673  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

Dr. JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado acta No. 87   

Bogotá D.C.,  diez (10) de noviembre de  dos mil cinco (2005)   

Decide la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda  de  revisión  presentada,  en  su  nombre, por el abogado MARCIANO  VENTÉ SINISTERRA  contra la  sentencia  proferida  por  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior del Distrito  Judicial  de  Pasto,  el 13 de julio de 2001, por medio de la cual lo condenó a  la  pena  principal  de  40  meses de prisión, multa por valor equivalente a 51  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  e  interdicción de derechos y  funciones  públicas por un lapso igual al de la privación de la libertad, como  autor responsable del delito de prevaricato por acción.   

HECHOS  

La cuestión fáctica de la cual se ocupa la  demanda,  la  resumió la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial  de Pasto, de la siguiente manera:   

“El  8  de  julio  de  1999, Nelly López  Rodríguez  compareció  ante  el  Juzgado  Promiscuo Municipal de Orito del que  entonces  era  titular  el  abogado  Marciano Venté Sinisterra, e instauró una  demanda  verbal  para  obtener  la fijación de una cuota alimentaria a favor de  sus  tres  hijos  menores  habidos  en  unión  marital  de  hecho con Zacarías  Giovanni  Valencia  Quiñónez,  acción admitida en la misma fecha ordenándose  la   notificación   personal  del  demandado,  quien  respondió  oportunamente  aceptando  la  obligación  con  respecto al hijo menor, mientras que se negó a  suministrar    alimentos    a    las    niñas    mayores    por   no   ser   su  progenitor.   

Luego  de  varios intentos para celebrar la  conciliación,  esta  diligencia  se cumplió el 2 de noviembre siguiente cuando  las  partes  insistieron  en  sus posiciones sin llegar a  ningún acuerdo,  oportunidad  en  la cual, el juez impuso al demandado el compromiso de presentar  ‘pruebas  de  su  estado  civil   y  ciudadanía  por  cuanto  no   había  exhibido  la  cédula  de  ciudadanía,  dejando  constancia  sobre  la siguiente admonición: ‘Se  le advierte que si el día 30 del  presente  mes  de  noviembre  a  las  4:00  de  la  tarde  no  ha presentado los  documentos  de  identidad  correspondientes, se procede a oficiar a los órganos  de   seguridad  para  la  procura  de  su  correspondiente  reseña.’   

El  demandado  no  compareció  en la fecha  indicada  mientras  que  el  juez  libró varios oficios a la Registraduría del  Estado  Civil  de  Puerto  Asís  y  Tumaco  solicitando los documentos sobre la  identidad   del   mismo,   recibiendo   respuesta  positiva  del  último  lugar  citado.   

El  7  de  febrero  del año 2000, luego de  recibir  declaraciones  pedidas  por  la  demandante,  el  juez  dictó  un auto  interlocutorio   cuya  motivación  contiene  una  relación  de  la  actuación  procesal,  la  referencia  a la intervención del demandado como indocumentado y  las  dudas  existentes  acerca  de  su  nacionalidad,  concluyendo  que por esta  circunstancia  se había dilatado el normal adelantamiento del proceso, premisas  que  adujo  como  fundamento  para  disponer  la  captura  de Zacarías Giovanni  Valencia     Quiñónez    para    someterlo    a    indagatoria    ‘por  la  comisión  de  los punibles:  falsedad    documental    y    fraude    procesal    y    desobediencia   a   la  autoridad.’   

El 25 del mismo mes, el juez dictó un auto  interlocutorio  definiendo  la situación jurídica del indagado, providencia en  la  que  declaró  demostrados  los  delitos  de falsedad en documentos y fraude  procesal  y  dispuso  remitir  copias  del  expediente  para  que  la  Fiscalía  Seccional  los  investigue,  por  competencia,  mientras  que  con  respecto  al  ‘delito de desobediencia  a   la   autoridad’  e  ‘incumplimiento  alimentario’  se abstuvo  de  imponer  medida  de  aseguramiento  al  estimar que se había justificado la  conducta omisiva del demandado.   

Ordenó  la  libertad  del  indagado  pero  dejándolo  a  disposición de la Fiscalía Seccional de Orito, remitiendo en la  misma  fecha  copias  del  expediente  y  el  respectivo  oficio,  autoridad que  enseguida   otorgó  la  libertad  incondicional  por  cuanto  era  evidente  la  ilegalidad  de  la medida y el 9 de abril dispuso la compulsa de copias con base  en las cuales se inició la investigación penal.   

El  17  de enero de este año, la Fiscalía  Cuarta  Delegada  ante  esta  Corporación,  profirió resolución de acusación  calificando   provisionalmente   los   hechos   reseñados  como  un  delito  de  prevaricato  por  acción  tipificado  en  el  Art.  149  del C. P., imputado en  calidad  de  autor a Marciano Venté Sinisterra, de 48 años de edad, natural de  Tinbiquí  (Cauca), hijo de Marciano y Petronila, identificado con la cédula de  ciudadanía       número       6’153.852  de  Buenaventura, abogado con Tarjeta Profesional expedida  el 20 de diciembre de 1989 y actualmente residente en Palmira.”   

ACTUACIÓN PROCESAL  

La Fiscalía General de la Nación, a través  de  la Unidad de Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior de Pasto, mediante  resolución  del  28 de mayo de 2000, ordenó la apertura de la investigación y  dispuso  la  práctica  de  algunas diligencias, entre ellas, la indagatoria del  funcionario  implicado,  luego  de  lo cual le resolvió la situación jurídica  con  medida  de  aseguramiento  de detención preventiva como presunto autor del  delito  de  prevaricato  por  acción,  la  que  al ser impugnada fue confirmada  mediante  resolución  del  5  de septiembre de 2000 por la Unidad de Fiscalías  Delegada ante la Corte Suprema de Justicia.   

Cumplida  la  etapa  de juzgamiento, la Sala  Penal  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pasto, mediante sentencia  del  13  de  julio de 2001 condenó al procesado VENTÉ  SINISTERRA      a      las     penas     referidas  precedentemente.   

LA DEMANDA  

MARCIANO   VENTÉ  SINISTERRA,  actuando  en  su  condición  de abogado, acude a la causal 6° de  revisión  consagrada  en  el  artículo 220 del Código de Procedimiento Penal,  cuyo   tenor  es  el  siguiente:  “Cuando  mediante  pronunciamiento  judicial,  la  Corte  haya  cambiado favorablemente el criterio  jurídico  que  sirvió  para sustentar la sentencia condenatoria”   

Advierte, inicialmente, que, en su caso, son  concatenables  las  causales  de revisión desde la segunda hasta la sexta, pero  que  se  acoge  a la causal 6°, para lo cual hace referencia al pronunciamiento  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia  de  agosto  28  de  1985, con ponencia del  Magistrado   Luis   E.   Aldana   Rozo  en  la  que  se  afirma  “que   la   legalidad   del   proceso   es  una  de  las  garantías  constitucionales  cuyo amparo comprende todas las facetas de los derechos de los  ciudadanos  frente  a la investigación, el juzgamiento y la pena y cita algunos  ejemplos  referentes  al  debido  proceso  como  la  falta  de motivación de la  resolución  de  acusación,  circunstancias  negadas en mi caso; la providencia  que  califica  las  sumarias  es de gran trascendencia en el proceso penal, como  ella  contiene  los  cargos  de los cuales debe defenderse el procesado. De ahí  que  la  Corte  en  forma  reiterativa  haya  sostenido  que  deben  someterse a  exigencias  legales  y  precisas  condiciones en su elaboración, bajo el riesgo  que  su ausencia de motivación genere perplejidad del acusado que no sabría de  que defenderse, ni de que se le acusa.”   

Refiere  que  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Pasto, lo condenó, negándole el derecho a  la   condena   de   ejecución   condicional   “sin  argumentar  siquiera  la  existencia  del  querellante  legítimo  o  no  en  la  prueba.”   

Como  fundamentos  de  derecho, sostiene que  funda  la  acción  en  lo  preceptuado  en el numeral 1° del artículo 357 del  Código  de Procedimiento Penal, que ordena: “Cuando  el  delito  tenga  prevista pena de prisión cuyo mínimo sea o exceda de cuatro  (4)    años,    es   procedente   la   medida   de   aseguramiento.”  Luego  de transcribir apartes de un pronunciamiento de la Corte  relacionado  con la acción de revisión, solicita: 1) Que se decrete la nulidad  de  la  sentencia proferida por la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Pasto;  2)  Que  la  Corte ordene su libertad inmediata; 3) que la  Corte  ordene  que le sean retribuidos sus derechos y funciones públicas que le  fueron  reprimidos con la injusta sentencia y los libere de toda responsabilidad  en  este  caso;  4)  Que  la  Corte  ordene  su  reincorporación a sus derechos  laborales  y  la  condena al pago de las indemnizaciones que de ello se deriven;  y,  5)  los  demás  pronunciamientos  que  la  Corporación,  en su sabiduría,  considere hacer.   

2. Los documentos presentados con la demanda  y   con   base   en   las   cuales   se   pretende   la   revisión,   son   los  siguientes:   

2.1.  La demanda presentada en su nombre por  MARCIANO  VENTÉ  SINISTERRA  (f. 1 cuaderno de la Corte).   

2.2. Fotocopia de la resolución de apertura  de  instrucción  del  25 de mayo de 2000, proferida por la Unidad de Fiscalías  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Pasto (fl. 11).   

2.3.- Fotocopia de la indagatoria rendida por  el    accionante    VENTÉ    SINISTERRA  el  19  de  junio  de 2000, ante la Fiscalía 4ª Delegada ante el  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pasto.   

2.4.-  Resolución  del  5  de septiembre de  2000,  mediante  la  cual la Unidad de Fiscalías Delegada ante la Corte Suprema  de  Justicia,  confirmó la medida de aseguramiento impuesta en contra del autor  y,   sustituyó  la  medida  de  detención  preventiva  por  la  de  detención  domiciliaria.   

2.5.- Fotocopia de la sentencia proferida por  la  Sala  de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de  Pasto,  el  13  de  julio  de  2001,  mediante  la  cual  lo condena a las penas  señaladas anteriormente.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1.-  Siendo  la  acción  de  revisión  un  instrumento  extraordinario,  a través del cual se busca minar la firmeza de la  cosa  juzgada  que ampara el fallo atacado, para dejar sin efectos una decisión  injusta  y hacer prevalecer la verdad material, es condición ineludible para su  admisión  que  el  libelo se ajuste a las precisas exigencias del artículo 222  del  Código  de Procedimiento Penal, indicando, en particular, la causal que se  invoca  y  los  fundamentos  de hecho y de derecho en que se apoya la solicitud,  debiendo  aportar,  además, las pruebas demostrativas de los hechos básicos de  la  petición,  al punto que los fundamentos y pruebas que se presenten en ella,  patenticen  la  inocencia  del  condenado  o  su inimputabilidad o, al menos, la  hagan seriamente deducible.   

No  se trata, entonces, de exhibir cualquier  clase  de  medio  probatorio  sin  repercusión alguna. Por esta razón, para la  admisibilidad  de  la  demanda con la que se intenta la acción de revisión, se  exige  que  tenga novedad y trascendencia. De no cumplirse estas condiciones, ha  de  entenderse  que lo pretendido es prolongar un debate vano de hechos, pruebas  y    argumentos    ya    considerados   y   definidos   procesalmente   en   las  instancias.   

2.-  En el caso sometido a consideración de  la  Sala,  el  demandante  determina  el enfoque central de su pretensión en la  causal  6ª  de  revisión,  por considerar que la sentencia del 28 de agosto de  1985,  proferida  por esta Sala de la Corte Suprema de Justicia con ponencia del  Magistrado  Luis  E.  Aldana Rozo, le resultaba favorable a sus intereses razón  por  la  cual  la  Corte  debe  desestimar  la condena y absolverlo de todos los  cargos  imputados,  reintegrarlo  a sus funciones laborales y ordenar el pago de  la   indemnización  de  los  perjuicios  irrogados,  como  consecuencia  de  la  aplicación de esa jurisprudencia.   

Empero,  para la viabilidad de la acción de  revisión  en  el  marco  de  la  causal 6ª, esto es, referida a la aplicación  retroactiva  de la jurisprudencia favorable, es imprescindible, en primer lugar,  que  se  trate  de  un  pronunciamiento  judicial  en  el  que  se haya cambiado  favorablemente  el  criterio  que  sirvió  para  sustentar  la  condena y, como  segundo  aspecto,  que  el pronunciamiento provenga de la jurisprudencia emanada  de  la  Corte Suprema de Justicia debido a que es la máxima autoridad judicial,  atendiendo  la  función  que cumple de unificar la jurisprudencia nacional como  tribunal  de  casación  de  conformidad  con  los  artículos 235-1 de la Carta  Política y 206 del Código de Procedimiento Penal.   

Al  respecto  esta  Sala  de  la  Corte,  ha  señalado:   

“cuando   el   precepto   remite  a  un  pronunciamiento  judicial que haya cambiado favorablemente el criterio jurídico  que  sirvió  para  sustentar la sentencia condenatoria, solo se puede referir a  los  que  emite  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  pues  es  a ella a la que le  concierne  dentro  de  la jurisdicción ordinaria esa labor unificadora a la que  se      ha      aludido      en      precedencia1”   

De  lo expuesto anteriormente, resulta claro  el  desatino  del  libelista  respecto  de  la  comprensión del numeral 6° del  artículo  220 del Código de Procedimiento Penal, pues pretende que por efectos  de  la sentencia del 28 de agosto de 1985, mediante el cual la Sala de Casación  Penal,  precisó  los  alcances  de  la  legalidad  del  proceso como una de las  garantías  constitucionales que se extiende a todas las facetas del proceso, se  desconozca  la sentencia condenatoria impuesta en su contra, olvidándose que el  pronunciamiento  de  la Corte invocado era conocido durante el curso del proceso  y,  además,  tanto  la  instrucción como el juzgamiento se surtió conforme al  rito  previsto  en  la  ley  y  la  imputación por el delito de prevaricato por  acción, no ha perdido su estructuración.   

Como quiera que la acción de revisión está  orientada  a  socavar  el  fallo,  sin  que  quepan posibilidades distintas a la  alternativa  de  condena  o  la absolución, la demanda habrá de confeccionarse  con  la  más  rigurosa  técnica,  en  la que además de indicar las razones de  hecho  y  de derecho, el demandante debe aportar copia del pronunciamiento de la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, mediante el cual haya  variado   en   forma   favorable   el   criterio  jurídico;  sin  embargo,  los  planteamientos  efectuados  en  la  informal demanda presentada por MARCIANO  VENTÉ  SINISTERRA no se aproxima  a  lo  que constituye la elaboración del libelo y menos a la naturaleza y fines  de la acción de revisión.   

De  este modo, surge diáfano la inidoneidad  del  libelo,  resultando, por contera, clara la impropiedad con que se invoca la  causal  6ª  de  revisión del artículo 220 del Código de Procedimiento Penal,  pues  su  afianzamiento parte del cambio jurisprudencial favorable al procesado,  lo  que  implica  decir,  que  el  pronunciamiento  de  la Corte no era conocido  durante  la  época  en  que se dio el trámite en las instancias, razón por la  cual  la  Sala  tendrá  que  inadmitir  el  antedicho  escrito,  por contrariar  manifiestamente  el  ejercicio  de esta especialísima acción contra los fallos  que   gozan  de  inmutabilidad  e  intangibilidad  con  que  los  unge  la  cosa  juzgada.   

Contra  la  presente  decisión  procede  el  recurso de reposición.   

Atendidas  las  razones  expuestas, la Corte  Suprema   de  Justicia,  Sala de Casación Penal, administrando Justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE   

1.-  INADMITIR  la  demanda  de  revisión  formulada,  en  su  nombre, por el sentenciado MARCIANO  VENTÉ SINISTERRA.   

2.- Remítase copia de este fallo al juez de  primera de instancia, para lo de su cargo.   

CÓPIESE,      NOTIFÍQUESE      Y  CÚMPLASE   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                             ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

EDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                              ÁLVARO                              ORLANDO                              PÉREZ  PINZÓN                      

Comisión de servicio  

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                       YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                                JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

        Impedido   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

1 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA    M.  P. Dr. TORRES FRESNEDA, Juan Manuel. Auto  diciembre 2 de 1996     

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