19407(22-06-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 19407  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

Aprobado  acta  No.  051      

Bogotá D.C., veintidós (22) de junio de dos  mil cinco (2005)   

Se  pronuncia  la  Corte  en  torno  a  la  admisibilidad  de  la  demanda  con que se sustenta el recurso extraordinario de  casación  interpuesto  contra  la  sentencia  dictada  por  la  Sala  Penal del  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Bucaramanga, el 22 de noviembre de  2001,  mediante  la cual confirmó la condena impuesta por el Juzgado 10° Penal  del   Circuito  de  esa  ciudad  al  procesado  GEORGI  CASTILLO  LIZCANO  a veintisiete (27) meses cuatro (4)  días  de  prisión  y  a  la accesoria de interdicción de derechos y funciones  públicas  por  un  tiempo  igual  al  de  la pena principal, por el concurso de  delitos  de  hurto  calificado  y  agravado  y porte ilegal de armas de fuego de  defensa personal.   

HECHOS  

En  la sentencia impugnada la Sala Penal del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Bucaramanga, se hizo la siguiente  síntesis:   

“Da cuenta el haz probatorio que el 24 de  enero  de  1999,  el  señor  César Julio Ricardo Díaz, emprendió viaje desde  esta  ciudad hacia localidad de San Alberto del vecino municipio de El Cesar, en  la  motocicleta  marca  Yamaha  DT  125,  modelo  1998  color azul de placas PVF  –37  de  su  propiedad y  cuando  hacía su desplazamiento por el sitio conocido como “La Virgen” a un  kilómetro   del   perímetro   urbano   del   Municipio  de  Rionegro  de  esta  jurisdicción,  hacía  las  4  de la tarde, fue interceptado por dos individuos  que  se  movilizaban en una moto de alto cilindraje de color rojo y bajo amenaza  con  arma  de  fuego  tipo  revólver,  lo  hicieron  descender  de  su medio de  transporte  y  lo  ocupó  el que viajaba de parrillero. Antes de abandonarlo le  arrebataron  una  cadena  de  oro y un esfero y raudos se alejaron del lugar, no  sin antes amenazarlo si contaba lo sucedido…”   

La Fiscalía General de la Nación a través  del   Fiscal  Tercero  Delegado  ante  los  Juzgados  Penales  del  Circuito  de  Bucaramanga,  mediante  resolución  del  19  de  febrero  de  2001,  acusó  al  procesado  por  el  concurso  de  delitos de hurto calificado y agravado y porte  ilegal de amas de fuego de defensa personal.   

LA  DEMANDA   

Cargo único, violación indirecta de la ley  sustancial por error de hecho.   

Afirma el recurrente que censura la sentencia  de  segunda  instancia con fundamento en la causal primera del artículo 207 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  “consistente en  error  de  hecho  atribuible  al fallador de instancia, que no apreció, en unos  eventos,  y  tergiversó  en  otros,  los  medios  de convicción obrantes en el  proceso”.   

   

Señala que el error en la apreciación y en  el  falso  juicio  de  identidad  de  la  prueba  allegada  a la investigación,  frustró  la  aplicación del artículo 29 de la carta Política sobre el debido  proceso  y  el  artículo 40-4 del Código Penal, por cuyo procedimiento viciado  se  concluyó  con  la  imposición  de  la  sentencia  condenatoria y, además,  “Otro giro jurídico habría tenido la decisión si  se  hubiese  adentrado  en  la foliatura de la  realidad procesal de la que  fluyen   indicios   suficientes   para  soportar  la  presunción  de  inocencia  predicable para el acusado en este episodio judicial.”   

Sostiene  que  el  hilo  conductor  de  la  investigación  que  concluyó  con  la  sentencia  condenatoria  surgió con el  “indicio de la captura en flagrancia”  de  GEORGI  CASTILLO LIZCANO  quien  fue  sorprendido  con  el  objeto  material del hurto en un  dispositivo   policial   ubicado  en  la  carretera  central  que  comunica  los  municipios  de  Rionegro y Bucaramanga; sin embargo, precisa que de nada sirvió  la  descripción morfológica del acusador, especialmente, la referida a la edad  que  fue  rechazada  por  el  procesado  con  la  presentación del documento de  identidad  en la diligencia de suscribió en la estación de policía del barrio  Kennedy.  Agrega  que  en  el  campo  de  la  experimentación  cabe comparar la  fisonomía  que  tenía el capturado en el año de 1999, cuando tenía 29 años,  con  la  que  llegará  a  demostrar  a  sus  37,  38, 39 o 40 años, que fue la  descrita por la víctima en la denuncia.   

Señala  que  el  Tribunal  hace anotaciones  desatinadas  a  la luz de la sana crítica porque se le puso a decir a la prueba  un  hecho que no corresponde a la realidad procesal y a la persuasión racional.  Precisa  que  el  ofendido ratificó su dicho sobre la edad y el bigote de quien  asegura  lo  despojó  de  su  vehículo.  La tergiversación del Tribunal sobre  estas  pruebas allegadas regular, legal y oportunamente a la actuación debieron  modificar   sustancialmente   la  apreciación  probatoria  y  evitar  el  yerro  demandado,    para    que    el   proceso   hubiera   culminado   en   sentencia  condenatoria.   

Advierte  que  paralela  a  la  captura  en  flagrancia  emergió otra prueba de cargo que no valoró el juzgador a la luz de  la  sana crítica: la vestimenta que llevada puesta la persona capturada, frente  a  las variadas descripciones hechas por el ofendido CÉSAR JULIO RICARDO DÍAZ,  por  el  agente  ÁNGEL  ALAYÓN  y  por  los particulares DAVID ORLANDO NAVARRO  PÉREZ  e  ISABEL  FERREIRA DE CARRILLO; empero, la práctica textil enseña que  la  confección  entre  la pantaloneta y la bermuda es muy cercana, pero es bien  distante al diseño del pantalón, sobre este aspecto.   

Sobre  el  señalamiento o reconocimiento en  fila   de   personas,   si  bien  la  providencia  impugnada  se  fundamenta  en  jurisprudencia  de  la  Corte  sobre  la  captura en flagrancia, sostiene que el  informe  de policía es mentiroso, que el ofendido supone, imagina y sospecha de  CASTILLO  LIZCANO simplemente  porque  la  Policía  lo capturó en posesión de la moto y, el policía ARAYÓN  desbarata  el  informe  de  su  superior jerárquico, detallando como se hizo el  señalamiento  por parte de RICARDO DÍAZ; sin embargo, el juzgador realizó una  tergiversación  grosera,  pues  a simple vista destaca el contenido material de  la  prueba  que  enfrentó  un  falso  juicio de identidad, porque, a juicio del  censor,  procedía  el  reconocimiento  en  fila  de  personas que consagraba el  Decreto  2700  de  1991,  en  razón de la incriminación que hacía una persona  determinada,    incidiendo    la    violación   indirecta   en   la   decisión  condenatoria.   

En   relación  con  el  testimonio  y  la  indagatoria,  sostiene  que  le  asiste  razón  a  los doctrinantes del derecho  cuando  aseguran  que  no  es  prudente  concederle  valor  de  plena  prueba al  testimonio  que  ofrece  el  ofendido con el delito. A juicio del recurrente, el  denunciante  CÉSAR  JULIO  RICARDO  DÍAZ  ha  dejado  a  la  largo de su corta  intervención  procesal importantes falencias que desdibujan la fuerza del cargo  directo    contra    CASTILLO    LIZCANO  los  cuales  puntualiza  en varios aspectos, de los cuales refiere  que la duda es notoria.   

Resalta  la  imprecisión  o desconocimiento  sobre  asuntos puntuales del exclusivo y privilegiado resorte del acusador entre  otros  aspectos,  que la moto utilizada por los asaltantes no era de color rojo,  sino  negra,  así  mismo,  que  los  asaltantes llevaban revólver “y   luego  por  la  magia  de  las  palabras  lo  transforma  en  pistola”,   lo   que  origina  que  los  argumentos  defensivos del acusado resulten conducentes y pertinentes.   

Además,  afirma  que  de  la  versión  del  acusado  no se puede colegir que fuera el autor o partícipe del hurto agravado,  porque   creyó   de   manera   errada   e  invencible  que  estaba  simplemente  colaborándole  a  un  recién conocido con la movilización de la moto, dada su  experiencia  en  la  conducción  de estos vehículos y de paso se ahorraba unos  pesos   del   transporte  de  taxi.  Esta  eximente  aparece  acreditada  cuando  CASTILLO  LIZCANO se detiene  ante  la  patrulla  policiaca  y  de  la forma responsiva del acusado. Sostiene,  también,  que  el  acusado  nunca  tuvo  facultades propias de dominio sobre el  objeto material en que recae el ilícito.   

Igualmente  acusa al juzgador de incurrir en  tergiversación  del  contenido  material  de  la  prueba,  cuando erróneamente  aprecia   la   petición  de  sentencia  anticipada  presentada  por   CASTILLO   LIZCANO   en  la  etapa  de  juzgamiento,  pues  en  el libelo aparece el consentimiento viciado que refrenda  el  nuevo  defensor técnico “pero que no es avalado  por   la   persuasión   irracional  del  fallador  de  instancia”,  pues  la  petición  de  sentencia  anticipada  estaba  llamada a  fracasar;  sin  embargo,  en  la  sentencia de segunda instancia se descartó la  existencia  de  la  nulidad  propuesta  por  el  impugnante con fundamento en la  violación  de  las  garantías  fundamentales,  con  el  argumento  de que ello  equivaldría a la retractación.   

De otra parte y, atinente al debido proceso,  señala  que  el  material  probatorio demuestra la existencia de una violación  del  artículo  29  de  la Carta Política. Insiste, además, que los argumentos  expuestos  a  lo  largo  de  la  demanda  demuestra  que  la  conducta atribuida  a   CASTILLO   LIZCANO  es  contraria  a  la  voluntad del legislador porque se violó la ley sustancial por  errores  de  hecho  por  falso  juicio  de  existencia  y  de  identidad  en  la  aplicación  del  principio  constitucional  al  debido  proceso, desconociendo,  también, una causal de inculpabilidad.   

Por lo anterior, solicita a la Corte casar la  sentencia    impugnada   y,   en   su   lugar,   proferir   una   de   carácter  absolutoria.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1.-  La  demanda  que sustente el recurso de  casación  necesariamente  debe  caracterizarse  por  presentar de manera clara,  precisa  y  de  objetiva  comprensión  los errores en que pudieron incurrir los  juzgadores  de instancia, exigencia que parte de la naturaleza de las normas que  gobiernan el recurso extraordinario.   

2.-   Como  lo  ha  venido  señalando  la  jurisprudencia   de  la  Corte,  cuando  se  hacen  reparos  a  la  apreciación  probatoria  llevada  a  cabo  por  los  juzgadores  de  instancia,  como  es  el  planteamiento  en  el  único  cargo  que  ocupa  la  atención  de  la Sala, es  imprescindible  que  el actor del recurso particularice todas las pruebas que se  aducen  erradamente  estudiadas, señalando el error cometido en su apreciación  y  demostrando  la incidencia del yerro en la decisión acusada; de no ser así,  el  libelo  resulta  deficiente frente a los atributos de claridad y concreción  en  su  fundamentación  que  debe  ostentar  la  demanda  y,  obviamente, dicha  omisión  contraviene  la  metodología  inherente  al  recurso  extraordinario,  haciendo apropiado su rechazo.   

En efecto, al postular el cargo por error de  hecho  por  falso  juicio  de  identidad  en  la  valoración  de  los medios de  convicción  allegados  a la investigación, el actor no determinó con claridad  el  alcance de la impugnación, atendiendo que tal modalidad de error nace en su  contemplación,  por  tergiversación o distorsión de su expresión literal, al  hacerle   decir   por   agregación  o  cercenamiento  lo  que  en  realidad  no  dice.   

Por lo tanto, para su cabal demostración es  indispensable   que  el  actor  señale  en  la  demanda,  qué  dice  el  medio  probatorio,  que  concreción  hicieron  de  su  texto  los  juzgadores, en qué  consistió  el  desacierto  y de qué manera éste repercutió desfavorablemente  en  la  declaración  de  responsabilidad,  pues se trata de demostrar que de no  haberse  cometido  el  error  denunciado  habría  dado lugar a que la decisión  impugnada fuera de contenido diverso.   

No suple la técnica exigida, entonces, como  lo  asume  la demandante efectuar transcripciones parciales de las declaraciones  y  de  los  distintos  medios  probatorios  existentes en el proceso, para luego  realizar  sobre ellos apreciaciones personales sobre el mérito persuasivo, para  anteponerlas  al criterio valorativo de los juzgadores de instancia, sugiriendo,  desde   la   visión   de   la   defensa   la  forma  de  valorar  el  medio  de  convicción.   

De otra parte, se advierte un nuevo desajuste  técnico  en  la elaboración de la demanda, consistente en alegar sobre el hilo  conductor  de  la  causal primera por violación indirecta de la ley sustancial,  afrentas  al  derecho  de  defensa  y,  simultáneamente,  relacionarlos  con la  estructura  del  proceso principalmente en torno al trámite del instituto de la  sentencia anticipada.   

De  este  modo,  se  inadmitirá  la demanda  presentada  a  nombre  del  procesado  GEORGIO CASTILLO  LIZCANO  en la cual su autor desdeñó por completo la  técnica  casacional,  olvidando que es el único método válido que le permite  a   la   Corte   conocer   los   yerros  de  la  sentencia  objeto  del  recurso  extraordinario.   

Esta   decisión   no   admite   recurso  alguno.   

Atendidas  las  razones  expuestas, la Corte  Suprema de Justicia en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1.-  INADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta  a  nombre  del  procesado  GEORGI CASTILLO  LIZCANO      por      las     razones     anotadas  precedentemente.   

2.- DECLARAR desierto el recurso de casación  interpuesto  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia proferida por la Sala  Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bucaramanga.   

3.-  Devolver  la  actuación al Tribunal de  origen.   

CÓPIESE, COMUNÍQUESE y  CÚMPLASE   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                              HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                               EDGAR LOMBANA  TRUJILLO                                        

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN                     JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                             MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

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