19385(23-09-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 19385  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

          Magistrado Ponente:   

         DR.  EDGAR  LOMBANA  TRUJILLO   

         Aprobado Acta No. 106   

Bogotá   D.   C.,  veintitrés  (23)  de  septiembre de dos mil tres (2003).   

VISTOS  

Se pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  formal  de  la demanda de revisión presentada por el abogado ANANÍAS HINCAPIÉ  ZULUAGA,  actuando  en  su propio nombre, contra el fallo del 18 de diciembre de  2001,  proferido  por  el  Tribunal  Superior  de  Tunja, a través del cual fue  condenado  a  la pena principal de diez (10) meses de prisión, por el delito de  celebración  de  contrato sin requisitos legales; y absuelto por el ilícito de  peculado por apropiación.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

1. Los acontecimientos que dieron lugar a la  investigación  penal  fueron  referidos  de  la siguiente manera por el Juzgado  Cuarto  Penal  del  Circuito  de  Tunja,  al  expedir  la  sentencia  de primera  instancia  contra el abogado ANANÍAS HINCAPIÉ ZULUAGA, por conductas cometidas  mientras  ocupaba  el  cargo  de  Director  de  la  Penitenciaría  Nacional  de  Tunja:   

“Estos   se   resumen  en  la  denuncia  presentada   por   ANUAR   SALOMÓN  CASTRO  en  contra  de  ANANÍAS  HINCAPIÉ  por:   

1.  Haber  contratado  con  Carvajal S.A. y  Tecni-motores   Boyacá,   la   adquisición   de  unos  elementos  sin  dar  el  cumplimiento  a  las  normas  de  contratación  estatal,  establecidas  para el  caso.   

2.  Haberse  apropiado  de unos dineros del  Estado,   con  anuencia  de  algunos  proveedores  que  surtían  el  Centro  de  Reclusión que él dirigía.   

3. Haber contratado de manera irregular los  servicios de un zootecnista.   

4. Permitir la Salida del centro carcelario  a  diferentes reclusos entre los que se hallaba EDGAR JULIO MENDOZA ROJAS, quien  se fugó.   

5.  Ingerir  bebidas  embriagantes  con los  internos.”   

2.  Adelantadas  a  cabalidad  las fases de  instrucción  y  de  la  causa,  mediante  sentencia  del 9 de marzo de 2001, el  Juzgado  Cuarto  Penal  del  Circuito  de  Tunja  condenó  a ANANÍAS HINCAPIÉ  ZULUAGA   por   los   delitos  de  peculado  por  apropiación  y  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos legales, a la pena principal de cuarenta y dos (42)  meses  de  prisión,  a  interdicción  en  el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  igual  lapso,  al  pago  de  multa  por  valor de $ 1.848.520, a  resarcir  al  Estado  los  perjuicios causados con la infracción; y le negó el  subrogado de la condena de ejecución condicional.   

3. Al desatar la apelación interpuesta por  el  procesado,  el  Tribunal  Superior de Tunja, en fallo del 18 de diciembre de  2001,  confirmó  la  sentencia  de  primera  instancia,  con  la  modificación  consistente  en  absolver  a  HINCAPIÉ  ZULUAGA  de los cargos por peculado por  apropiación;  y, en consecuencia, redujo la pena principal a diez (10) meses de  prisión   y   le   concedió   el   subrogado   de  la  condena  de  ejecución  condicional.   

4. Se declaró ejecutoriada la sentencia de  segunda instancia, la cual no fue impugnada en casación.   

5.  Posteriormente,  el  abogado  ANANÍAS  HINCAPIÉ  ZULUAGA  actuando  en su propio nombre, interpuso la presente acción  de revisión.   

LA  DEMANDA   

ANANÍAS  HINCAPIÉ  ZULUAGA  solicita  la  revisión  del  fallo,  con  fundamento  en el numeral 5° del artículo 220 del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  600  de 2000), por cuanto la acción de  revisión   es  viable  cuando  “se  demuestre,  en  sentencia  en  firme,  que el fallo objeto de revisión se fundamentó en prueba  falsa”.   

1. Inicia asegurando que el proceso penal en  su  contra obedeció a una retaliación emprendida por jueces y fiscales, debido  a  que  él  cumplió  con  la  obligación  de  no recibir en la penitenciaría  internos  que  sólo  fueran  sindicados y no condenados, situación que generó  malestar  en el sector judicial. En seguida, protesta porque no se valoraron las  pruebas  aportadas  por la defensa, y destina buena parte del discurso a refutar  las  pruebas  de  cargo,  concluyendo  que el Ad-quem incurrió en pluralidad de  errores  de  hecho  y  de  derecho,  entre  ellos, falsos juicios de identidad y  falsos juicios de legalidad.   

2. Como fundamento de la causal de revisión  seleccionada  menciona  tres  asertos  contenidos en el fallo, que él considera  falsos:   

2.1   Primera  falsedad.  Los fiscales y jueces que intervinieron en  el  asunto  asumieron que el Director de la Penitenciaría Nacional de Tunja era  ordenador  del  gasto, sin que ello fuera verdad, pues sólo era ejecutor de las  partidas globales que le giraba el INPEC.   

De otra parte, quien determinaba el destino  de  esas  partidas  era la Junta de Compras, no el Director del establecimiento,  aspecto   donde   se   incurrió  en  errores  de  hecho  por  falso  juicio  de  identidad.   

2.2   Segunda  falsedad.  Los  funcionarios  judiciales  aseveraron,  siendo  ello  lejano  a  la  realidad,  que  el Director de la Penitenciaría no  tenía  capacidad  legal  para  celebrar el contrato con Carvajal S.A., y que el  único  objeto de ese contrato fue fraccionado, cuando en verdad cada uno de los  contratos  celebrados con esa empresa tenía un objeto y una finalidad diferente  y autónoma.   

2.3   Tercera  falsedad.  Se  refiere  al contrato de prestación de  servicios  con  el  zootecnista Islém Guillermo Herrera, puesto que en el fallo  se  tomó  como  en  un todo irregular, siendo que se pactó por necesidad, para  adelantar  programas  del  sector  agrícola  y  pecuario, indispensables en las  ocupaciones   de  los  internos,  y  no  para  favorecer  a  alguna  persona  en  concreto.   

3.  Culmina  afirmando  que  en el fallo se  vulneraron  todas  las  normas  relativas a la producción y apreciación de las  pruebas,  entre  ellas las que ordenan valorar los medios de convicción en sana  crítica;  y  solicita  que  se  revise  la  sentencia  objeto  de  la  acción,  sustituyéndola por una de naturaleza absolutoria.   

Adjunta copia de las principales decisiones  interlocutorias     dictadas     en     las    etapas    de    instrucción    y  juzgamiento.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1. La demanda de revisión que no se adecue  con  los  parámetros  que  establecen  los  artículos 220 y 222 del Código de  Procedimiento  Penal  (Ley  600  de  2000)  no  podrá  ser  admitida,  pues  es  inaceptable  que so pretexto de la excepcional acción, se intente regresar a la  controversia  probatoria,  ya finiquitada en las instancias, al punto de generar  la  expedición  de  decisiones  que al haber hecho tránsito a cosa juzgada son  inamovibles y permanecen tuteladas con certeza de intangibilidad.   

Tal  es  el  caso del libelo cuyos aspectos  formales  se  analiza,  pues  el abogado ANANÍAS HINCAPIÉ ZULUAGA confeccionó  una  demanda  que  pareciera  destinada  al recurso extraordinario de casación,  pues  se empeñó en demostrar la existencia de errores de hecho y de derecho en  la  estimación  probatoria  y  avanzó hasta presentar sus propias conclusiones  respecto  de  su  inocencia,  con  la  pretensión de que su criterio prevalezca  sobre el del Tribunal Superior.   

2.  En punto de la causal invocada, esto es  el  numeral  5°  del  artículo  220  ibídem,  para  que  el  libelo pueda ser  admitido,   el  postulante  debe  presentar  un  discurso  jurídico  coherente,  acompañando  ineludiblemente copia auténtica y con constancia de ejecutoria de  la  sentencia  donde se hubiese declarado que era falsa la prueba que sirvió de  base  para  la  condena,  de  manera  que  se  genere  un grado significativo de  persuasión  en  el  sentido  que  si  se  prescinde  de  esa  prueba  declarada  jurídicamente falsa, la condena no subsistiría.   

3. En el caso que se examina, el demandante  confundió  el concepto de “prueba falsa”,   con   la   noción  de  “prueba  falsamente   interpretada”,  defecto  advertido  de  antiguo  por  la  jurisprudencia  de  la  Corte,  y  que  da  al  traste  con la  pretensión de que sea admitida la demanda de revisión.   

Al  respecto,  la  Sala,  en auto del 10 de  octubre de 1996 (M.P. Dr. Juan Manuel Torres Fresneda), indicó:   

“Una  prueba  es  falsa…  “cuando  no  corresponde  a  la realidad del hecho que con ella se pretende demostrar, cuando  la  verdad se muta, limita, supone, calla, oculta o suprime; si lo que ocurre es  que  de su examen no surge ostensible la certeza de lo que en verdad sucedió en  el  mundo  de  la naturaleza, no ya de falsedad puede hablarse sino, tal vez, de  falta  de consistencia y, por ende, de credibilidad” (Auto del 6 de febrero de  1980;  M.P.  Dr.  Alfonso  Reyes Echandía; y auto del 23 de septiembre de 1992,  M.P. Dr. Dídimo Páez Velandia).”   

Y  más  adelante,  sobre  el  mismo  tema  señaló:   

“No  es  lo mismo prueba falsa que prueba  falsamente  interpretada,  porque  mientras  la  primera  lleva  en sí misma la  negación,  total  o parcial de la verdad, la segunda es la verdad mal entendida  por  el exegeta” (Auto del 15 de diciembre de 1995, M.P. Dr. Fernando Arboleda  Ripoll).   

Ello  explica  por  qué  el  demandante se  esfuerza  por verificar que el Tribunal Superior incurrió en errores de hecho y  de  derecho  en  la apreciación probatoria, incursionando así en el lenguaje y  en  la  dialéctica propios del cuerpo segundo de la causal primera de casación  penal,  prevista  para  los eventos donde el fallo es violatorio de una norma de  derecho  sustancial,  originada en error de hecho o de derecho en la estimación  de determinada prueba.   

4.  Esa defectuosa postulación enseña que  la  pretensión  subyacente  consiste  en que la Sala de Casación Penal realice  una  nueva  estimación  del  conjunto  probatorio, cometido incompatible con la  causal  de  revisión  seleccionada,  y  que  a  estas  alturas resulta del todo  impertinente.   

Es  que,  precluida  la  oportunidad  para  interponer  el recurso extraordinario de casación, vía apropiada para plantear  la  existencia  de  posibles  errores  de  echo  o  de derecho en la estimación  probatoria,   el   fallo   condenatorio  alcanzó  firmeza,  y  no  es  factible  “impugnarlo” a través  de  la  acción  de  revisión  como  se  hace  en  este evento, toda vez que la  revisión  no  es  un medio alternativo ni subsidiario de la casación, sino que  cada  uno  de  esos  mecanismos  jurídicos  tiene su propia naturaleza, objeto,  causales, metodología y oportunidad para su ejercicio.   

5.  Las impropiedades en la estructuración  de  la  demanda  conducen  inexorablemente  a  su  rechazo, sentido en el que se  decidirá,  debiendo  previamente  reconocer  personería  al  abogado  ANANÍAS  HINCAPIÉ ZULUAGA, quien actúa en su propio nombre.   

6.  De  conformidad con los artículos 171,  176,  186,189  y 223 del Código de Procedimiento Penal, contra el presente auto  procede el recurso de reposición.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1.  Reconocer  personería  al abogado ANANÍAS HINCAPIÉ ZULUAGA, para que actúe en su propio  nombre en la acción de revisión por él interpuesta.   

2.  Inadmitir la  demanda de revisión promovida por el mencionado profesional.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase   

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

HERMAN   GALÁN  CASTELLANOS                              CARLOS    A.    GÁLVEZ  ARGOTE   

JORGE   A.   GÓMEZ  GALLEGO                                          EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ÁLVARO  O.  PÉREZ  PINZÓN                                          MARINA PULIDO DE BARÓN   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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