19235(05-12-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  19235   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No.153.  

          Bogotá D.C., diciembre cinco de dos mil dos.   

VISTOS  

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda de casación presentada por el apoderado de JOSÉ   OVIDIO  NIÑO  PINEDA,  quien  fue  condenado  por el Juzgado Primero Penal del Circuito de El Espinal a cincuenta y  dos  (52)  meses  de  prisión,  en  calidad de autor penalmente responsable del  delito  de  homicidio  en  concurso  material  y  homogéneo  de  que resultaron  víctimas  José  Roberto  Lozano,  José David Ladino  Bojacá y Haidy Herrera Córdoba.   

La  sentencia  fue  impugnada  y el Tribunal  Superior de Ibagué la confirmó el 10 de mayo del 2001.   

HECHOS  

Aproximadamente  a  las 5 y 15 minutos de la  tarde  del  24 de mayo de 1998, en la vía que de El Espinal conduce a Girardot,  se  produjo  una  colisión  entre  una  camioneta  Land  Cruiser  conducida por  JOSÉ  OVIDIO  NIÑO PINEDA y  un  taxi  Chevrolet  Swift  manejado  por José Roberto  Lozano,  que  dejó como resultado la muerte de este y  sus  acompañantes  José David Ladino Bojacá y Haidy  Herrera Córdoba.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

          El  26  de  mayo  de  1998 la Fiscalía Treinta de El Espinal abrió  abrir  la  instrucción,  en  cuyo  marco  oyó  en  indagatoria  a JOSÉ  OVIDIO  NIÑO PINEDA, y le resolvió  su  situación  jurídica  el 1º de junio siguiente con medida de aseguramiento  de  detención  preventiva,  que  fue  sustituida  por  detención domiciliaria.  Cerrada  la  investigación,  el  sumario  fue calificado el 17 de septiembre de  1998  con resolución acusatoria en contra del vinculado como presunto autor del  concurso  homogéneo  de  delitos  de homicidio culposo, que al no ser impugnada  cobró ejecutoria el 1º de octubre siguiente.   

El  juicio  fue  adelantado  por  el Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  El  Espinal,  que el 27 de septiembre de 1999  condenó  a NIÑO PINEDA a las  penas  principales  de  cincuenta y dos (52) meses de prisión, multa de dos mil  ciento  sesenta  y  seis  pesos  ($2.166),  y  suspensión en el ejercicio de la  conducción  de  vehículos por veintiséis (26) meses, y a las penas accesorias  de  interdicción  de  derechos y funciones públicas por periodo igual al de la  pena  privativa  de  libertad.  Igualmente dispuso el pago de la correspondiente  indemnización  de  perjuicios,  como autor responsable penalmente del delito de  homicidio     culposo     en    concurso    material    y    homogéneo    donde  fallecieron  José  Roberto Lozano, José David Ladino  Bojacá y Haidy Herrera Córdoba.   

          Impugnado  el  fallo,  fue  confirmado  por el Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Ibagué  el 10 de mayo del 2001, mismo contra el cual el  defensor presentó al efecto la correspondiente demanda.   

LA DEMANDA  

          Luego  de  indicar  la  sentencia censurada, hacer un recuento de la  actuación  procesal  e  identificar  a los sujetos procesales, el actor plantea  dos  cargos  contra  el  fallo  de  segundo  grado, que sustenta de la siguiente  manera:   

Cargo  primero.  Lo  formula al amparo de la  causal   primera   de   casación   porque,   según   sus   propios   términos  “Existe  Fallo  de  error  en la apreciación de los  testimonios  rendidos por los señores EDGAR HERNÁNDEZ y GLORIA RINCÓN MURCIA,  al  darles plena credibilidad y confiabilidad en sus declaraciones para concluir  responsabilidad  en  cabeza  de  NIÑO  PINEDA”. Los  testigos   estaban  embriagados,  agrega,  y  entre  sus  declaraciones  existen  contradicciones.   

Es inverosímil lo expuesto por las personas  mencionadas  al  cotejar  sus declaraciones con las demás pruebas. El resultado  se  produjo  por  la  falta  de  previsión  y cuidado del conductor de servicio  público al conducir a exceso de velocidad.   

Con base en lo anotado, solicita de la Corte  casar la sentencia impugnada y absolver a su defendido.   

          Cargo  segundo.  Lo  formula  al  amparo  de  la  causal primera y a  través  del  mismo acusa “la sentencia proferida por  el  Honorable  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Ibagué, Sala de  Decisión  Penal,  por  ser  violatoria de normas de derecho sustancial en forma  directa  y  por  la  falta de aplicación de los preceptos legales: Art. 21 y 40  del C.P.; ART. 109, 135, 136, 148 Y 156 del C.N.T.”.   

Luego  de  transcribir  las  disposiciones  relacionadas,  expresa  que  no  se aplicaron las normas sobre causalidad. Si el  conductor  del  taxi conducía a exceso de velocidad violó reglas de tránsito,  y él fue quien produjo el resultado aquí investigado.   

Con fundamento en lo expuesto solicita casar  el  fallo  proferido por el Tribunal, revocar la sentencia de primera instancia,  y absolver de todos los cargos al procesado.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

En  atención a que la demanda no reúne los  requisitos  formales  exigidos  por  el  artículo 212 del Estatuto Procesal, su  inadmisión  se impone de plano porque es esta la consecuencia procesal prevista  para  situaciones  similares  por  el  artículo 213 ejusdem. Para proveer en el  sentido indicado se tienen en cuenta las razones siguientes:   

          Con  relación  al  primer  cargo,  se  advierte que el censor omite  señalar  el  sentido  de  la causal invocada, es decir, precisar si se trata de  violación  de  la  ley  sustancial  por  vía  directa  o  indirecta, indicar y  demostrar  en  el primer supuesto la exclusión evidente de normas sustanciales,  su  aplicación  indebida  o  su  interpretación  errónea.  Y,  en  el segundo  pertinente  resultaba  que  identificara  la presencia de errores de hecho en la  actividad  de los juzgadores, bien por falso juicio de existencia, ora por falso  juicio  de  identidad  o  ya  por  falso  raciocinio,  o  de errores de derecho,  determinados   por  un  falso  juicio  de  convicción  o  un  falso  juicio  de  legalidad.   

          El  defensor  olvida que este trámite es extraordinario, y que, por  tanto,  no  son  de  recibo  las  argumentaciones  libres  y espontáneas de los  demandantes,  en tanto que es preciso que la formulación se someta a las reglas  taxativamente  señaladas  por  el  legislador,  en  punto  de denunciar errores  trascendentes  de  los  funcionarios  judiciales  que  pudieron  haber  afectado  garantías  de  los  sujetos  procesales,  vulnerando  directa  o indirectamente  normas  sustanciales, o desconociendo las bases fundamentales de la instrucción  o el juzgamiento.   

          Propender  porque  se  otorgue  credibilidad a unos testigos y se le  niegue  a  otros  sin  demostrar  que  hubo  errores  de  los  falladores  en su  apreciación,  no  es  cosa  diversa  a intentar sobreponer el criterio personal  sobre  el  de  aquellos,  con  desconocimiento  de la presunción de legalidad y  acierto  que  ampara  el  fallo  censurado, asunto completamente improcedente en  sede de casación.   

Si   lo   pretendido   era   demostrar  la  inverosimilitud  de  las  declaraciones  censuradas,  correspondía  al  abogado  acudir  a  la  violación  indirecta  de  la  ley sustancial por error de hecho,  determinado  por  falso  raciocinio, esto es, demostrar que en la valoración de  aquellos  testimonios  se quebrantaron las reglas de la ciencia, la lógica y la  experiencia,  o  bien, la presencia de un falso juicio de identidad, constituido  por la tergiversación de lo afirmado por los testigos.   

Respecto  del segundo cargo se encuentra que  si  bien  el  demandante  identificó  el sentido de la violación y la clase de  error,  así como las normas presuntamente violadas, no encaminó su exposición  a  demostrar cómo fueron quebrantados tales preceptos, dónde se produjeron los  equívocos  denunciados,  cuál  fue  la  trascendencia  de  ellos, sino que, de  espaldas  a  la  actuación,  expuso  una  vez  más  de  manera  informal y sin  sujeción  a técnica alguna, su particular evaluación del suceso acaecido, que  como  ya  se  advirtió, rompe el rigor de este trámite e impone la obligación  de inadmitir la censura.   

La  nuda invocación por parte del actor del  fenómeno  de la causalidad, no encontró en la demanda un desarrollo dirigido a  acreditar  la  existencia  de  los  errores  de hecho anunciados, pues salvo sus  suposiciones   y  conjeturas,  la  demostración  de  los  cargos  no  acreditó  equívocos  en  las  decisiones  de  los falladores, como que decidió por sí y  ante  sí,  qué  elementos  probatorios  tenían  o no aptitud para soportar el  fallo,  y  cuál  debió  ser  su  aporte  a  la  decisión  atacada, sin que se  preocupara    por    argumentar    con    elementos   diversos   a   su   propia  intelección.   

De  acuerdo con el principio de restricción  que  rige  la competencia de la Corte y ante las graves falencias de la demanda,  es  evidente  que esta carece de mérito para estudiarla de fondo, y por ello no  queda  camino  diverso  a  seguir  que  su  inadmisión,  de  conformidad con lo  establecido en el artículo 213 del Código de Procedimiento Penal.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación  Penal,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República y por  autoridad de la ley,   

RESUELVE   

INADMITIR  la  demanda  presentada  por  el  defensor    del    señor    JOSÉ    OVIDIO   NIÑO  PINEDA  por  no  reunir  los  requisitos  formales, de  acuerdo  con  las  previsiones  del  artículo  213 del Código de Procedimiento  Penal.   

Contra  este auto no procede recurso alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE E.  CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                            CARLOS   AUGUSTO   GÁLVEZ  ARGOTE   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO                                   ÉDGAR               LOMBANA  TRUJILLO                 

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                 YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

       

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

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