17539(13-06-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    República de Colombia  

         

Corte Suprema de Justicia  

Proceso No 17539  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No.62  

Bogotá,  D. C., trece (13) de junio de dos  mil dos (2002).   

VISTOS  

          Decide  la  Sala  si  es procedente admitir la demanda de casación  presentada  por  el defensor del señor DIXON HUMBERTO  SOLANO RAMOS.   

HECHOS Y ACTUACIÓN  PROCESAL  

          En  la  noche  del 28 de septiembre de 1996, DANUIL SERNA MALDONADO  ingería  licor  con  algunos  compañeros  de  trabajo  en  el  establecimiento  público  que  DIXON HUMBERTO SOLANO RAMOS   tenía   en   la  ciudad  de  Bucaramanga.  Reprendió  éste  a  aquél   porque  pretendió  atender una llamada telefónica y, en medio de  la      discusión      que      entonces      se      formó,      SOLANO  le  hizo  un disparo a SERNA que  impactó   en    el  pecho,  causándole  la  muerte  dos  días  después.   

          Iniciada  la  investigación,  como  no  fuera  posible capturar al  señor  SOLANO  RAMOS se le  declaró  persona  ausente.  El  22 de octubre de 1997 se decretó su detención  preventiva  y  el  18 de febrero de 1998 se profirió resolución acusatoria por  los  delitos  de  homicidio  y porte ilegal de arma de fuego de defensa personal  (fl. 93).   

          Le  correspondió  adelantar  el  juicio al Juez Séptimo Penal del  Circuito  de  Bucaramanga  quien,  el  11  de  octubre de 1999, dictó sentencia  condenatoria  imponiéndole  al  procesado  la  pena  de  25  años y 4 meses de  prisión  e  interdicción  de derechos y funciones públicas por el término de  10  años  como  autor  de  los  ilícitos por los que fue acusado (fl. 71 C.2),  decisión  que  fue  confirmada  en  su  integridad  por el Tribunal Superior de  Bucaramanga el 22 de febrero de 2000 (fl. 3 C.T.).   

LA DEMANDA  

          Con  fundamento  en  la  causal  primera  de  casación,  pero  sin  especificar  en  cuál de sus modalidades, el defensor acusa la sentencia de ser  violatoria  de  los  artículos  1,  220,  246,  247,  272  y 273 del Código de  Procedimiento  Penal  de  1991,  29  de  la  Constitución  Política y 5º. del  Código  Penal  de  1980, por error en la apreciación de la prueba pericial que  condujo  a los juzgadores a calificar la conducta punible como homicidio, cuando  en realidad correspondía al delito de lesiones personales.   

          Manifiesta  que  en  la  audiencia pública se interrogó al perito  médico  que realizó la necropsia, cuyo testimonio transcribe fragmentariamente  en  cuanto  se refiere a la naturaleza de la herida, al manejo que requería por  cuidados  intensivos  y  a  la afirmación según la cual el paciente se hubiese  podido  salvar  de  habérsele  brindado  el tratamiento adecuado. Agrega que de  acuerdo  con  la  teoría  de  la  imputación  objetiva al riesgo creado por el  procesado  se  unió  otro  que  fue  el  que  produjo  el resultado típico, no  atribuible  a aquél, de manera que se produjo el rompimiento de la relación de  riesgo entre la conducta y el responsable.   

          Sostiene    que    el    proceso   demuestra   cómo   SOLANO   RAMOS   le  disparó  a  SERNA  MALDONADO  sin  intención  de matar; que éste es conducido al hospital y se le  interviene  quirúrgicamente  con  éxito  de  la  herida en el corazón, que al  decir  de  otro médico no es necesariamente mortal; que sin embargo el cirujano  no  se dio cuenta que la bala laceró el pulmón, produciéndose una pérdida de  sangre  que  probablemente  le  ocasionó  la  muerte,  además  de la falta del  cuidado  que  se recomendó, de manera que la acción jurídicamente desaprobada  del  disparo  no  fue  la misma que produjo la muerte, de lo que concluye que el  punible  debe  quedar en la órbita de las lesiones personales. Solicita que, en  consecuencia,  se  case  el  fallo  y  en  su lugar se deje sin valor la condena  proferida.   

CONSIDERACIONES  

          El  artículo  8º. de la Ley 553 de 2000, vigente para la fecha de  presentación  de  la  demanda  y  que  corresponde al 212 del actual Código de  Procedimiento  Penal,  exigía que en ella se enunciara la causal y se formulara  el  cargo indicando en forma clara y precisa sus fundamentos y las normas que se  estimaran  infringidas. Tal requisito supone, obviamente, la adecuada selección  de  uno  o  varios  de los motivos de reproche que la ley procesal ha consagrado  para  atacar  en  esta  sede  una  sentencia que, como se sabe, goza de la doble  presunción  de  acierto  y  legalidad,  escogencia  que no puede limitarse a la  indicación  genérica de la causal sino que es necesario que exprese además la  modalidad  del  error,  demuestre  cómo el fallador incurrió en él y acredite  que  es  de  tal  trascendencia  que,  de  no haberse cometido, el sentido de la  providencia hubiese sido otro distinto.   

          Esas  exigencias,  que hacen parte del presupuesto de la demanda en  forma  y  que  por  lo  mismo  deben  ser  examinadas para pronunciarse sobre su  admisión,  no  fueron cumplidas por el censor, quien dijo apoyarse en la causal  primera  de  casación  por error en la valoración de  un  dictamen  pericial, pero se abstuvo de señalar la  modalidad  del  yerro y tampoco suministró dato alguno que permitiera ubicarlo.  Por  estas  falencias, la Sala carece de elementos para saber si al Ad  quem se le censura que distorsionó o  tergiversó  la  prueba  (falso  juicio  de  identidad),  la ignoró o la supuso  (falso  juicio  de existencia) o la valoró sin atender los elementos de la sana  crítica  (error de raciocinio), especies todas de la violación indirecta de la  ley  sustancial  por  error  de  hecho,  o  si  incurrió en un error de derecho  derivado  de  un  falso juicio de legalidad o de un falso juicio de convicción.   

Tal incertidumbre, sin duda, hace imposible  el  estudio  de  la  demanda, tanto más cuanto que el libelista no hizo ninguna  referencia  adicional  a  la  sentencia  de segunda instancia. Por el contrario,  concentró  todos  sus  esfuerzos  en  interpretar  la  experticia y exponer sus  propias  conclusiones  y  suposiciones,  por  ejemplo,  frente  a  la intención  homicida,  en  lugar  de mostrar de qué manera el juzgador abordó el examen de  la  prueba  u  omitió  valorarla y en qué consistió el error que le reprocha.   

          Es  forzoso  concluir,  entonces,  que  la  demanda  no  reúne los  requisitos  formales  previstos en el estatuto procesal penal, razón suficiente  para  que  la Sala disponga su inadmisión, declare desierto el recurso y ordene  la devolución del expediente al Tribunal de origen.   

          En  mérito  de lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

         INADMITIR  la  demanda  de  casación   presentada   por  el  defensor  de  DIXON  HUMBERTO   SOLANO   RAMOS.  Por  lo  tanto,  se  declara  desierto  el recurso de  casación  interpuesto y se ordena devolver el expediente al Tribunal de origen.   

          Contra esta providencia no procede recurso alguno.   

Cúmplase  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE E.  CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS            CARLOS A.  GÁL­VEZ  ARGOTE   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO              ÉDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

CARLOS   E.   MEJÍA   ESCOBAR                                NILSON      PINILLA  PINILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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