19201(21-05-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 19201  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado Acta No. 54  

          Bogotá,   D.C.,   veintiuno   (21)   de   mayo   de   dos  mil  dos  (2002).   

          Considera  la  Sala la solicitud de nulidad elevada por el apoderado  de  los procesados en cuya defensa se presentó demanda de casación excepcional  contra  el  fallo  de  fecha  septiembre  21  de 2001, proferido por el Tribunal  Superior de Manizales.   

ANTECEDENTES  

          1.   En  providencia  del  18  de octubre de 2000, la Fiscalía  Seccional   de   Manizales   elevó  acusación  en  contra  de  los  sindicados  HERNANDO LEÓN CAÑAS HOYOS, DUVERLEY LONDOÑO VARGAS,  JOSÉ  FERNANDO GALVIS SALAZAR, JANNETH ARCILA MONTES y  JUAN  DIEGO  VALLEJO  OCAMPO,  como  coautores  del delito de ejercicio ilícito de actividad monopolística de  arbitrio  rentístico, previsto en el artículo 241A del Código Penal anterior,  adicionado  por la Ley 57 de 1993, decisión en la que al primero de los citados  se  le  derivó  además la circunstancia específica de agravación contemplada  en el citado precepto.   

          2.   El  Juzgado Séptimo Penal del  Circuito  de  Manizales  celebró  la  audiencia  pública  y en fallo del 21 de  febrero  del  2001  absolvió  a  los  procesados  del  cargo  formulado  en  la  resolución acusatoria.   

          El Tribunal Superior de esa misma ciudad  se  pronunció  sobre  la  apelación  presentada  por la Fiscalía Seccional en  sentencia  de  fecha  septiembre  25 del mismo año, mediante la cual revocó el  pronunciamiento  del a quo.  En su lugar, condenó al indagado CAÑAS  HOYOS en calidad de autor, y a los  restantes  vinculados  como  cómplices  del  delito  de  ejercicio  ilícito de  actividad  monopolística  de  arbitrio rentístico, decisión contra la cual se  interpuso la casación excepcional.   

          En  auto  del  29  de  octubre  último se concedió la impugnación  presentada y el Tribunal ordenó surtir los traslados de rigor.   

          3.   En  memorial  presentado  el  18  de diciembre de 2001, el  mandatario  judicial de los procesados pidió la declaratoria de nulidad de todo  lo  actuado  a  partir  del  fallo  de  segundo  grado.  Argumentó que los  escritos  defensivos  allegados  al  Tribunal  durante  el  trámite  de segunda  instancia  se  incorporaron  al expediente luego de tal decisión, por lo tanto,  que  con  menoscabo  del  derecho  de  contradicción  quedaron  sustraídos  de  cualquier respuesta en dicho pronunciamiento.   

          También  solicitó  informar  la  anomalía puesta de presente a la  autoridad  respectiva  para  la  investigación  penal  a  que hubiere lugar, el  otorgamiento    de   la   libertad   provisional   al   sindicado   CAÑAS  HOYOS y, finalmente, la suspensión  del   trámite   de   la   casación  “mientras   se   decide  sobre  los  hechos  denunciados”.   

          En  auto del 15 de enero de 2002, el magistrado sustanciador ordenó  la  expedición  de copias con destino a la Fiscalía para los fines pertinentes  y  se  abstuvo de considerar la petición de nulidad reseñada, pues afirmó que  el  Tribunal  había  perdido  competencia  para pronunciarse en torno a ella al  haber  sido  proferido  el  fallo  de  segundo  grado.    Contra  esta  providencia  el  apoderado  interpuso  los recursos de reposición y apelación,  este  último  con  carácter  subsidiario,  a  los  que  tampoco  les dio curso  argumentando su manifiesta improcedencia.   

          4.   El  defensor  de  los  sindicados  presentó la demanda de  casación excepcional remitida a la Corte para su calificación.   

          4.1    Mediante   escrito  separado,  el  referido  profesional  insiste   en   la   irregularidad   estructurada  con  ocasión  de  la  tardía  incorporación  al  expediente  de  los  memoriales  a  través  de los cuales y  durante  el trámite de segunda instancia reivindicó la aplicación retroactiva  favorable  de  los  códigos  sustantivo y procesal penal vigentes, relegados en  consecuencia  de cualquier respuesta por parte del Tribunal.  Tal anomalía  se  acrecienta,  afirma,  pues  el  magistrado sustanciador admitió el oportuno  conocimiento  de  dichos  memoriales pero que marginó de toda consideración en  el  fallo  dictado,  según adujo, por virtud de su extemporánea presentación,  circunstancia  de  la  cual infiere un ocultamiento rayano en la comisión de un  delito contra la administración pública   

          4.2   Indica  que la importancia de los memoriales a los cuales  no  se les brindó respuesta radica en su contenido, porque argüía en ellos la  inaplicabilidad  del  artículo 241A del Código Penal para los hechos cometidos  antes  de la Ley 643 de 2001, como acontece respecto del comportamiento imputado  a  sus  asistidos,  pues con antelación a la expedición de aquella constituía  un  imposible  legal  la  integración  de la conducta delictiva reprimida en la  citada  norma,  máxime ante las regulaciones contenidas en el artículo 6º del  actual  estatuto punitivo, a través de las cuales se desarrolla el principio de  legalidad.   

          Con  los  anteriores  argumentos el defensor solicita a la Corte que  “disponga  la nulidad de  todo  lo  actuado  a partir del 09 de agosto del 2001 fecha de presentación del  primero  de  los  memoriales, ordenando a la Sala Penal del Tribunal Superior de  Manizales,  que  tome  la  determinación que en derecho corresponda”,  desde  luego,  con análisis de las  alegaciones  contenidas  en  sus  escritos.   Alternativamente plantea  que   si   esta   Corporación   lo   “tiene  a  bien,  y  considera  que  se  ha presentado una flagrante  violación  de  derechos  fundamentales  de los procesados o de alguno de ellos,  dar     el     trámite    de    tutela    a    esta    formulación”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          1.   Resulta  incontrastable  que  la  declaratoria  de nulidad  pretendida  por  el  defensor de los sindicados en esta fase de las diligencias,  cuando  la  actuación  arribó para la calificación de la demanda de casación  excepcional  presentada  contra  el fallo de segunda instancia dictado en contra  de  aquellos  por  el Tribunal Superior de Manizales, desborda con evidencia las  limitadas  atribuciones  de la Corte, que en el presente asunto y de conformidad  con  el  artículo  213  de la Ley 600 de 2000, aparecen  restringidas a la  admisión  o  no  del  libelo,  en  el  primer caso, con la consecuente orden de  surtir  el  correspondiente  traslado  al  Ministerio  Público, para que en los  términos   del   citado   precepto   “obligatoriamente             emita             concepto”.   

          Lo  anterior,  en el entendido que la competencia de la Sala durante  la  casación  se  restringe  a  las  cuestiones  inherentes  a  la impugnación  extraordinaria,   sin   que  en  manera  alguna  pueda  ampliarse  a  cuestiones  incidentales  o  a la resolución de peticiones ajenas a la misma, como acontece  precisamente  con  evidencia respecto de la solicitud del mandatario judicial de  los  procesados,  mediante  la  cual  no  controvierte la legalidad del trámite  impartido  al  recurso  excepcional  presentado,  sino que aduce la comisión de  presuntas  irregularidades con precedencia incluso al proferimiento del fallo de  segundo grado.   

          No  sobra  agregar,  por  otra  parte,  ante  el  carácter rogado y  limitado  de la casación, que de admitirse el libelo la competencia de la Corte  al  tenor  del  artículo  216 del estatuto procesal penal se circunscribe a las  causales  de  casación  expresamente  alegadas por el impugnante, sin perjuicio  desde  luego  de  la  facultad para declarar nulidades de oficio o para casar la  sentencia  cuando  surja  ostensible  que  la misma atenta contra las garantías  fundamentales,  atribución  que  en  todo  caso  y  de acuerdo con el reiterado  criterio  de  la  Sala,  presupone  una  demanda  en  forma  y  sólo  puede ser  ejercitada en el correspondiente fallo.   

          En  este  orden de ideas, entonces, frente a la solicitud de nulidad  de   la   defensa   no   queda  alternativa  distinta  a  la  de  abstenerse  de  pronunciarse.   

          2.   Adicionalmente,  constituye un verdadero despropósito del  apoderado  pretender, en forma alternativa además, que a la petición comentada  se      le      imparta     el     “trámite    de    tutela”  en el evento de estimarse vulnerados los derechos fundamentales de  los  procesados,  pues  si  bien  dicha acción está regida por el principio de  informalidad,  esta  característica en manera alguna comporta la posibilidad de  que  las  autoridades  públicas  accedan  a  su  impulsión oficiosa, a lo cual  aspira  en  últimas  el defensor, quien somete incluso a la discrecionalidad de  la  Corte  la  precisión sobre  la existencia o no de una situación de la  cual  se  derive  el  menoscabo  de  tales derechos, pasando por alto que si los  estima  vulnerados,  con  las  exigencias propias en punto de la representación  judicial  y  las  demás  previstas en la reglamentación legal respectiva, bien  puede   solicitar   en   forma   directa  su  protección  de  los  funcionarios  competentes.   

          3.   Resta  añadir  que  esta  providencia  se sustrae de todo  recurso,  pues  la  reposición se encuentra prevista por regla general  en  el   artículo   189   del   estatuto   procesal  penal  para  las  providencias  interlocutorias    “de  primera  o  única  instancia  y  contra las que declaran la prescripción de la  acción     o     de     la     pena     en     segunda    instancia”,  que  no es el caso de la acogida en  ese    asunto    durante    el    trámite    de    la   casación   excepcional  presentada.           

          En  mérito  de  lo  expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE  

          ABSTENERSE   de   pronunciarse  sobre  la  solicitud de nulidad presentada por el defensor de los procesados.   

          Cópiese, comuníquese y cúmplase.   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                       JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN   GALÁN  CASTELLANOS                                          CARLOS A. GALVEZ ARGOTE   

JORGE   A.   GÓMEZ  GALLEGO                               ÉDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

CARLOS   E.   MEJÍA   ESCOBAR                              NILSON  E.  PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *