18177(09-04-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 18177  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

                                        Nilson Pinilla Pinilla   

                                        Aprobada Acta N° 039   

Bogotá D. C., abril nueve (9) de dos mil dos  (2002).   

ASUNTO  

Procede  la  Corte a emitir concepto sobre la  solicitud    de    extradición    del    ciudadano    colombiano   PEDRO  DIAZ RANGEL, elevada por el Gobierno  de la República de Panamá, a través de su Embajada en Colombia.   

ANTECEDENTES  

1. Al señor PEDRO DIAZ RANGEL, se le requiere  en   el  proceso  “S.C.N°  56” que adelanta el Juzgado  Segundo  de  Circuito  de  lo Penal del Tercer Circuito Judicial de Panamá, con  sede  en  La  Chorrera, que con fecha 1° de junio de 2000 lo condenó a la pena  de    12    años    de   prisión,   “como   autor   del  delito  de  TRÁFICO  INTERNACIONAL  DE  DROGAS,  consumado”  (f.  73  cd.  2).   

2. Para formalizar el trámite de extradición  se   aportaron   los   siguientes  documentos,  por  vía  diplomática  con  la  autenticación correspondiente:   

2.1.  Las  notas  verbales  EP/COL/No.122/01,  EP/COL/No.127/01,  EP/COL/No.165/01  y  EP/COL/No.313/01  de fechas 31 de enero,  1°,  2  y 27  de febrero de 2001, respectivamente, a través de las cuales  la   Embajada  de  la  República  de  Panamá  hace  conocer  la  petición  de  extradición (fs. 1, 4, 57 y 87 cd. 1).   

En la nota verbal N° EP/COL/No.313/01 del 27  de  febrero  de  2001,  la Embajada de la República de Panamá le manifestó al  Ministerio       de       Relaciones       Exteriores      que      “…, en ocasión de hacer referencia al  Oficio  N°  344 de 08 de febrero de 2001, por medio del cual el Juzgado Segundo  de  Circuito  de  lo  Penal del Tercer Circuito Judicial de Panamá, remite a la  Cancillería  panameña  la  solicitud  de extradición del ciudadano colombiano  PEDRO  DIAZ  RANGEL,  con  pasaporte  AF-009651,  quien  fuera  condenado por la  comisión  del  delito  de  Tráfico  Internacional  de Drogas, a fin de que sea  formalizada la extradición”.   

Agregó:         “Sobre   el  particular,  esta  Misión  Diplomática  hace  conocimiento  de  la Cancillería colombiana que la referida  solicitud   de  extradición  del  señor  DIAZ  RANGEL,  se  fundamenta  en  lo  establecido  en el TRATADO DE EXTRADICIÓN SUSCRITO ENTRE PANAMÁ Y COLOMBIA, el  24  de  diciembre de 1927, que fue aprobado en Panamá mediante ley 57 de 1928 y  ratificado     el     24     de    noviembre    del    mismo    año” (f. 87 ib.).   

2.2.  Copia  de  la sentencia de fecha 1° de  junio  de  2001  proferida  por  el  Juzgado Segundo de Circuito de lo Penal del  Tercer   Circuito   Judicial  de  Panamá,  La  Chorrera,  contra  el  ciudadano  colombiano PEDRO DÍAZ RANGEL, entre otros (fs. 72 a  82 ib.).   

2.3. Copia del oficio N° 344 del 8 de febrero  de  2001,  por medio del cual el Juez Segundo de Circuito de lo Penal del Tercer  Circuito  Judicial  de Panamá, se dirigió al Ministro de Relaciones Exteriores  de  ese  país, a efectos de formular la solicitud de extradición de PEDRO DIAZ  RANGEL,   de   quien   se   sabe  corresponde  a  una  persona  de  “nacionalidad        colombiana,  con  pasaporte  AF-009651  y  teléfono identificado en  Colombia  con  el  Número  005732636766, toda vez que  mantiene   proceso   en   este   Despacho   por   el   delito   de  TRAFICO          INTERNACIONAL         DE         DROGAS”.   

En relación con los hechos que dieron origen  al proceso, manifestó:   

“PRIMERO: El día 1  de  septiembre  de  1998,  el  Departamento Anti-Drogas de la Policía Nacional,  recibe  información  de  entero  crédito  en  donde  se  le  informa que en el  Distrito  de  Chame,  sector  Sajalices,  residía  un ciudadano de nacionalidad  Canadiense  que se dedicaba a la exportación e importación de vehículos desde  los  Estados  Unidos  y  según  estamentos  de  seguridad  internacional,  este  ciudadano  utilizaba esta actividad para traficar droga en doble fondo y lugares  ocultos  de  los  vehículos, además el ciudadano era requerido por autoridades  norteamericanas.   

SEGUNDO:  El  día  1  de septiembre de 1998,  unidades  de  la  sección  de  Robo  y  Hurto de vehículos de la Dirección de  Información  e  Investigación Policía (D.I.I.P.), se trasladan al Distrito de  Chame,  sector  de  Sajalices, toda vez que se mantenía denuncia CH-DIA-026-97,  interpuesta  en  la  Fiscalía  Quinta  de Circuito y al llegar a dicho lugar se  encontraba  un  sujeto  que  al  solicitarle  su  identificación  resultó  ser  BENIAMIN  SCHMIDT, mismo que  accedió voluntariamente a acompañar a los agentes.   

…  

CUARTO: El día 2 de septiembre se procede a  realizar  Diligencia  de  Inspección  Ocular  en  la Cresta Bejuco, Distrito de  Chame,  casa  s/n, una vez en el lugar se procede a inspeccionar los alrededores  del  inmueble  encontrando  a  30  ó  40  metros en una roca de la casa, en una  pendiente  una  bolsa  plástica  negra,  dentro  de  la  cual  había una bolsa  plástica  blanca  con  el  logo  del  ‘REY’,  contentiva  de  cuatro  latas  color  gris y una de igual características, pero  más  grande, estas contenían un líquido desconocido por lo que se procedió a  abrir  una  para  realizarle  la  prueba  de  campo, resultando positiva para el  reactivo  de  droga;  en la bolsa además se encontró una botella de vidrio con  el     logo     ‘REAL  SANGRÍA’,   la   cual  contenía  un  líquido  chocolate. Además se encontró detrás de la cerca que  limita  la propiedad a unos ocho metros aproximadamente, detrás de una roca, se  encontró   una   mochila   la   cual  contiene  en  su  interior  dos  paquetes  rectangulares  forrado en papel periódico y plástico transparente y que fueron  descritas  líneas anteriores. También se encuentran botellas de vidrios con un  líquido chocolate, además de artículos varios.     

QUINTO:  BENIAMIN  SCHMIDT,  acepta  haber  preparado  droga  sólida  en  líquida,   para   el   señor   PEDRO   DIAZ  RANGEL  y  que  éste  le  pagaba  B/.1.000,  dólares y JORGE  ANTONIO  SÁNCHEZ,  quien  manifestó  en  su indagatoria que conoció al señor  SCHMIDT, por medio del señor  PEDRO  DIAZ  RANGEL, quienes  vivían   juntos   en   el   Country   Park   y   que   el  señor  SCHMIDT, le ofreció si quería ganar más  dinero  ayudándole a transformar la droga en líquido, que le pagarían la suma  de  B/.250.00  dólares  por  cada  botella preparada, cuando estaban listas las  botellas  SCHMIDT, le daba una  dirección  de  las  cuales siempre eran de hoteles, en donde se las entregaba a  personas de diferentes nacionalidades.   

Tenemos  que  el  hecho punible se encuentra  debidamente  acreditado  a  fojas  238 y 239, con el Dictamen Pericial realizado  por  la  Sección  de  Sustancias  Controladas  de la Policía Técnica Judicial  Departamento   de   Criminalística,   quienes  certificaron  que  las  muestras  analizadas  resultaron POSITIVA para la determinación de COCAINA en la cantidad  de  5,191.10  gramos, aunado a la diligencia de allanamiento  al Informe de  Novedad  e  Inspecciones  Oculares,  el  Tribunal al momento de hacer exhaustivo  análisis  de  las  piezas  que conforman el cuaderno penal, considera que queda  satisfecha la objetividad del hecho punible.   

SEXTO: JORGE ANTONIO  SÁNCHEZ  HERRERA,  hace  graves señalamientos contra  BENIAMIN  SCHMIDT,  como  el  sujeto   que   le   presentó   a  PEDRO  DIAZ  RANGEL  y   quien   le   pagaba   B/.250.00  Balboas  por  la  transformación  de  droga sólida a líquida. BENIAMIN  SCHMIDT,  acepta  los  cargos  de transformar droga de  sólida  a  líquida  y  que  trabajaba para PEDRO DIAZ  RANGEL, quien le pagaba B/. 1,000 Balboas por botella,  se    cuenta   además   con   las   declaraciones   juradas   de   YAMILETH   BARRIOS,   quien  señala  que  SCHMIDT,  realizaba trabajos  con  JORGE  SÁNCHEZ,  en  la  residencia  y  después  empezaron a llegar otras  personas  con  acento  extranjero. Surgen además las declaraciones del Teniente  ALEJANDRO  VARGAS,  el  Teniente  MANUEL  LLORENTE  y ALEJANDRO MENDOZA, quienes  participaron  en  el  allanamiento  realizado  en  la residencia de BENIAMIN  SCHMIDT,  ratificándose  en  su  informe  (ver  fs.64-66  y  184-196),  también  ratifica su informe el Sargento  CÉSAR   GONZÁLEZ,  quien  participó  en  la  revisión  del  área  en  donde  encontraron  la  mochila  con  dos paquetes forrados en periódico contentivo de  sustancias   ilícitas   (fs.246-249).   PEDRO   DIAZ  RANGEL, se encuentra claramente vinculado con el hecho  investigado,  con  el  señalamiento  tanto  de  JORGE  ANTONIO  SÁNCHEZ como el señalamiento de BENIAMIN SCHMIDT.   

SÉPTIMO:    El    señor   PEDRO   DIAZ   RANGEL,   de  nacionalidad  colombiana  fue  procesado  por  este  Tribunal  por  el  delito de TRÁFICO  INTERNACIONAL  DE DROGAS  en  compañía  de  los  señores  BENIAMIN SCHMIDT y JORGE  ANTONIO  SÁNCHEZ   y  condenado  a  la  pena  de  DOCE    (12)    AÑOS    DE    PRISIÓN,   mediante  sentencia  de uno (1) de junio de dos mil (2000),  por  el  JUZGADO  SEGUNDO  DE CIRCUITO DE LO PENAL DEL  TERCER   CIRCUITO   JUDICIAL  DE  PANAMÁ.” (fs. 84 y 85 cd. 1).   

2.4. Copia de disposiciones constitucionales y  penales de la República de Panamá (fs. 60 a 70 ib.).   

    

1. En Colombia se realizó el siguiente trámite:     

3.1.  La  Oficina Jurídica del Ministerio de  Relaciones  Exteriores  remitió  a la Fiscalía General de la Nación las notas  verbales  EP/COL/No.122 y EP/COL/No.127 de fecha 31 de enero y 1° de febrero de  2001,  procedentes  de  la  Embajada  de  la República de Panamá, mediante las  cuales   solicita  la  detención  preventiva  con  fines  de  extradición  del  ciudadano  colombiano  PEDRO  DIAZ  RANGEL.  El  Fiscal  General  de  la Nación  mediante  resolución  de  fecha  1°  de  febrero del mismo, acogió lo pedido,  manifestando    que   la   persona   solicitada   se   identifica   “con  pasaporte  colombiano  AF009651  y  cédula     de     ciudadanía     colombiana    número    71689009” (f. 7 cd. 1).   

3.2.   El   1°  de  febrero  de  2001,  el  Departamento  Administrativo  de  Seguridad, DAS, aprehendió en Bogotá, D. C.,  al  ciudadano  colombiano  PEDRO DIAZ RANGEL, quien se identifica con la cédula  de  ciudadanía  N°  79.689.009 de Medellín, nacido el 30 de noviembre de 1967  en   esa   misma   ciudad,   y   que   “Su   identidad   fue   comprobada   mediante   cotejo   técnico   –  dactiloscópico  de  las  huellas  tomadas después de su captura, con las de la  tarjeta  preparatoria de la cédula de ciudadanía N° 79.689.009 que reposan en  la  Registraduría  Nacional del Estado Civil, comprobándose que se trata de la  misma  persona.” (fs. 22 y  23 ib.).   

El  requerido  se  encuentra  privado  de  la  libertad en la Penitenciaría Nacional Picota de esta ciudad.   

3.3.  La  Oficina Jurídica del Ministerio de  Relaciones  Exteriores,  mediante  oficio OJ.E. 00106 del 27 de febrero de 2001,  conceptuó  que “el Convenio  aplicable  para  el  presente  caso es el Tratado de Extradición suscrito entre  Panamá   y   Colombia   el   24   de   noviembre   del  mismo  año”,  y  que  se  debe  tener  en  cuenta  “la  Convención  de  las  Naciones  Unidas  contra  el  Tráfico  lícito  de Estupefacientes y Sustancias  Sicotrópicas  firmado  en Viena el 20 de diciembre de 1988, que en su artículo  6°,    y    en    especial    el    numeral    2°,    dispone:    ‘Cuando  uno de los delitos a los que se  aplica  el presente artículo se considerará incluido entre los delitos que den  lugar  a  extradición en todo tratado de extradición vigente entre las Partes.  Las  Partes se comprometen a incluir tales delitos como casos de extradición en  todo    tratado   de   extradición   que   concierten   entre   sí’.” (f. 89 cd. 1).   

3.4.  Iniciado  el  trámite  previsto  en el  artículo  566  del  Código de Procedimiento Penal anterior, una vez la persona  solicitada  en  extradición  designó  defensora  de confianza, el 3 de mayo de  2001  se  corrió  traslado por el término de 10 días, a PEDRO DIAZ RANGEL y a  su  defensora, para que solicitaran las pruebas que consideren necesarias dentro  del presente asunto.   

En  providencia  de  fecha  25  de septiembre  siguiente,  la  Sala  negó la práctica de las pruebas pedidas por la defensora  del  ciudadano  colombiano  PEDRO  DIAZ RANGEL, y para los fines previstos en el  inciso  último  del  artículo 518 de la ley 600 de 2000, dispuso que el asunto  permaneciera en la Secretaría por el término de cinco (5) días.   

3.5. La actuación permaneció en Secretaría,  a  disposición  de  las  partes,  para  efectos  de  elaborar  y  presentar sus  argumentaciones.   

3.5.1. En la oportunidad prevista por la ley,  la  Procuradora  Primera  Delegada  para  la  Casación Penal presentó alegato,  pidiendo  que  esta  corporación  emita concepto desfavorable a la petición de  extradición  del  ciudadano  colombiano  PEDRO DIAZ RANGEL, identificado con la  cédula  de  ciudadanía N° 71.689.009 expedida en Medellín, de acuerdo con lo  previsto  en  el  inciso  1°  del  artículo  5°  del  Tratado de Extradición  suscrito entre los gobiernos de Panamá y Colombia.   

Luego  de referirse a aspectos que tienen que  ver  con  que  la  petición  se  hizo  por  vía diplomática, se aportó copia  auténtica  de  la  sentencia  que  con  fecha 1° de junio de 2000 profirió el  Juzgado  Segundo  de  Circuito  de  lo  Penal  del  Tercer  Circuito Judicial de  Panamá,  La  Chorrera,  por  medio de la cual, entre otros, fue condenado PEDRO  DIAZ  RANGEL  a  la  pena  de  12  años  de  prisión, como autor del delito de  tráfico  internacional de drogas, al igual que se acopiaron disposiciones de la  Constitución  Política  y  el  Código Penal de Panamá, comenta que el Estado  reclamante  tiene jurisdicción para adelantar la acción penal, como quiera que  en  ese  país se desarrollaron los hechos que están previstos como punibles en  ambas  legislaciones  con las correspondientes penas privativas de la libertad y  no  se ha operado el fenómeno de la prescripción, plantea que el artículo 5°  del  Tratado  en  mención,  en  forma  expresa  prohibe  la extradición de los  nacionales  del Estado requerido, como ocurre en este caso, lo que se constituye  en  motivo  para  sugerir  concepto  desfavorable  a  la extradición reclamada.   

Pone de presente que si bien a partir del Acto  Legislativo   número   1   de  1997,  que  modificó  el  artículo  35  de  la  Constitución  Política,  por  hechos ocurridos a partir del 17 de diciembre de  ese  mismo  año,  la  prohibición  para la extradición de los nacionales, fue  suprimida,  esta  modificación de la Carta y por tanto de las normas de derecho  interno,  no tienen la capacidad de modificar el contenido de los tratados, como  en   este   caso  el  suscrito  entre  los  Gobiernos  de  Panamá  y  Colombia.   

Manifiesta que de conformidad con lo previsto  en  el  inciso 2° del artículo 5° del Tratado de extradición que regula este  asunto,  se debe hacer la manifestación expresa del compromiso allí contenido,  para  adelantar  el  juzgamiento  de  PEDRO  DIAZ  RANGEL,  de  acuerdo  con las  disposiciones   penales   colombianas,   por   el   ilícito   de   tráfico  de  estupefacientes (f. 90 cd. Corte).   

3.5.2. Por fuera de los términos legales, la  defensora  del ciudadano colombiano PEDRO DÍAZ RANGEL presentó dos memoriales.  En  el  primero,  aduce  que  por  motivos  de salud no le fue posible presentar  oportunamente    los    alegatos   y,   en   el   segundo,   pide   “omitir (sic) concepto desfavorable a la  extradición”   de   su  representado,  en la medida que en la copia de la sentencia proferida en Panamá  contra  su  asistido,  los  hechos  y  la responsabilidad del señor DIAZ RANGEL  “no   son   claros,   ni  precisos”;  se le vinculó  sin  haber existido una verdadera identidad de la persona procesada; ésta no se  encontraba  en  Panamá  para la fecha de ejecución de los hechos investigados;  si  bien  se  da  el  principio  de la doble incriminación, no ocurre lo propio  frente  a  los mínimos y máximos de la pena a imponer, y frente a la sentencia  dictada    en    el    extranjero,    “no  hay  una  estricta  correspondencia con los requisitos adjetivos  exigidos  en  el artículo 170 de la ley 600 del 2000, como tampoco la hay desde  el  punto de vista material”  (f. 100 ib.).     

CONCEPTO DE LA CORTE  

1.-  De  acuerdo  con  lo  establecido  en el  artículo  35  de la Constitución Política de Colombia, sustituido por el Acto  Legislativo  N°  1  de  1997,  la  extradición se podrá solicitar, conceder u  ofrecer  de  conformidad  con  los  tratados  públicos y, en su defecto, con la  ley.   

En materia de extradición, tiene definido la  jurisprudencia  de  la  Sala,  juegan  papel  preponderante  las  estipulaciones  establecidas  en  los tratados públicos, que sólo a falta de ellas remite a lo  que  determine  la ley, de manera que en este caso, priman  preferentemente  las  condiciones  y  requisitos  establecidos  en  el  Convenio  a  que alude la  Cancillería,  mientras  que  sólo  por integración y en forma subsidiaria, se  aplicarían  las  disposiciones  del  Código de Procedimiento Penal Colombiano,  como así dispone el artículo 499 de la ley 600 de 2000.   

2.-  En  el  trámite  de  extradición  del  ciudadano  colombiano PEDRO DÍAZ RANGEL, el Ministerio de Relaciones Exteriores  de   Colombia   ha   conceptuado  que  “el  Convenio  aplicable  para  el  presente  caso  es  el Tratado de  Extradición   suscrito   entre  Panamá  y  Colombia  el  24  de  diciembre  de  1927”  (f.  89  cd.  1).   

El  mencionado  Tratado  de  Extradición fue  aprobado  en  el  orden interno, mediante la ley 57 del 9 de octubre de 1928. El  artículo 5° ibídem, prevé:   

“Tampoco  habrá  lugar  a la extradición si el individuo reclamado es nacional nativo del Estado  requerido  o  nacionalizado  en  él,  salvo,  en  este  último  caso,  que  la  naturalización   sea   posterior   al   acto  que  determina  la  solicitud  de  extradición.”   

Y agrega:  

“Empero, cuando la  extradición  de  un  individuo  se  niegue por esta causal, el Estado requerido  queda  obligado  a  juzgarlo de conformidad con sus propias leyes y mediante las  pruebas  que  suministre  el  Estado requirente y las demás que las competentes  autoridades   del  Estado  requerido  estimen  conveniente  allegar.”   

3.-  De  conformidad  con  el precepto que se  acaba  de evocar, entre Colombia y Panamá, no habrá lugar a la extradición de  los   nacionales  por  nacimiento  de  ambos  países,  presupuesto  que  al  no  cumplirse,  en  este  caso,  como  adelante  se verá, hace innecesario entrar a  verificar  la  satisfacción  de  las exigencias internacionales previstas en el  Tratado de 1927.   

Plantea  la  representante  del  Ministerio  Público,  que  la  modificación  introducida  por el Acto Legislativo N° 1 de  1997  al artículo 35 de la Constitución Política, frente a la extradición de  nacionales  colombianos  por nacimiento, por hechos ocurridos a partir del 17 de  diciembre   de   ese   mismo   año,   “en  todo  caso  no  tienen la capacidad de modificar el contenido de  los  tratados  que  como  en  este  caso,  por que el Tratado suscrito entre los  gobiernos  de  Panamá y  Colombia, no puede ser derogado ni modificado por  una  norma  de derecho interno, ni siquiera por la Carta Política, por tratarse  de  un instrumento internacional, frente al cual la Constitución no tiene poder  derogatorio.”  (f.  89 cd.  Corte).   

Frente  a  una supuesta contrariedad entre el  texto  constitucional  y  un  tratado  anterior  a su vigencia, y en concreto en  relación  con  el Convenio firmado entre los Gobiernos de Panamá y Colombia en  1927,  la  Sala  en  el  concepto de fecha 13 de diciembre de 2001, rad. 18.248,  Magistrado Ponente Jorge Aníbal Gómez Gallego, expresó:   

“…  Podría  pensarse  entonces  en  un  tránsito de legislación, según el cual la reforma  constitucional  habría  modificado  el  Tratado  de  1927,  en  el  sentido  de  autorizar  la  extradición  de  nacionales  colombianos  por  nacimiento que el  último  prohibía, mas sobre el particular resultan pertinentes las reflexiones  consignadas  en  la  sentencia  C-087  de  1997,  con  la  aclaración de que el  problema   contemplado   en  fallo  era  inverso  (el  tratado  permitía  y  la  Constitución  prohibía),  pero  en  todo caso se relievaba el choque entre los  dos ordenamientos.  Dijo entonces la Corte Constitucional:   

‘Empero, aun en  estos  casos,  no  se  trata  de  que  la  Corte considere que se puede producir  siquiera  remotamente  una  especie  de derogatoria directa y automática de los  tratados  que  prevén  y  regulan la extradición de los nacionales colombianos  por  nacimiento  por  obra de la Constitución Nacional de 1991, como lo plantea  el  actor,  por  fuera  de  las  consideraciones  mínimas  de  orden  jurídico  relacionadas  con  la  armónica  concurrencia  y  unidad  de  los ordenamientos  jurídicos  de  diverso  orden, como es el caso del tema de las relaciones entre  la  Constitución  y  los tratados públicos, y la ausencia de jerarquía formal  entre ambos ordenamientos jurídicos.   

‘En efecto, ni  la  Carta  Política de 1991 pretende la derogatoria de ningún tratado público  por  su  mandato  o disposición, ni los tratados públicos pueden sustituir los  términos  de  la  Carta  Política,  ni  condicionar  su  vigencia,  eficacia o  aplicación  internas;  en  este  sentido, una cosa es la eficacia interna de la  prohibición   a   las  autoridades  nacionales  de  extraditar  nacionales  por  nacimiento,  por  ejemplo,  que  condiciona la interpretación constitucional de  una  ley  como  en  este  caso,  y  otra  es  la  pretendida  y absurda eficacia  derogatoria   de   los  tratados  públicos  internacionales,  por  una  u  otra  disposición  constitucional  de  orden  interno,  como  resulta del parecer del  actor’.     

…   Obviamente,   ante   una   eventual  contradicción  entre  el  tratado de extradición y la Constitución Política,  no   habría   duda   del   imperio   y   prevalencia   de  ésta  en  el  orden  interno,  conforme  con  el  artículo  4°,  pues,  según  el  texto  del  artículo  93  de  la misma y la  decantada  doctrina  de  la  Corte  Constitucional, solamente los tratados sobre  derechos  humanos  y  derecho  internacional  humanitario  y  los  de  fronteras  prevalecen  en  orden  interno,  mas al mismo nivel de la Carta Fundamental y no  por encima de ella (sentencia C-400 de 1998, entre otras).   

…  Con  todo,  de  acuerdo  con las reglas  hermenéuticas  del  sistema  y  el  efecto  últil, será necesario examinar la  autorización  de  extraditar nacionales colombianos por nacimiento, prevista en  el  inciso  2°  del  artículo 35 modificado, dentro del contexto de la norma y  fundamentalmente   atada  al  inciso  1°,  máxime  que  ambos  cuerpos  están  conectados    lógicamente    por    la    expresión    aditiva    ‘además’  que encabeza el segundo apartado, lo  cual  indica  que la acción de extraditar nacionales colombianos por nacimiento  funcionará  añadida a la ya expresada en el primer párrafo del precepto, cuyo  tenor señala:   

‘La extradición  se  podrá  solicitar,  conceder u ofrecer de acuerdo con los tratados públicos  y,   en   su   defecto   con   la  ley’.   

…  Así pues, fue la misma Carta Política  la  que expresamente, dentro del diseño de las fuentes formales y materiales en  materia  de  extradición (sin discriminar aún los sujetos), las circunscribió  al  tratado internacional y la ley, y además le dio prelación al primero sobre  la  segunda.  De  modo  que,  a  tono con un enfoque interpretativo integral del  texto  del  artículo  35  de la Constitución Política, el Tratado de 1927, en  cuanto  impide  la  extradición  de  nacionales  por  nacimiento de los países  involucrados,  no  riñe sino que compagina con el precepto constitucional, pues  dicho  instrumento internacional tiene preferencia sobre la ley por vocación de  la misma Carta Fundamental.   

… Esta interpretación se compadece con la  que  plasmó  la  Corte Constitucional en la sentencia C-740 de 2000.  Dijo  la Corporación:   

‘La  decisión  sobre  las  fuentes  de  las  cuales pueden extraerse las normas aplicables a la  extradición,  ha  sido  directamente adoptada por el Constituyente.  No es  este  un asunto que dependa de la voluntad del legislador.  El artículo 35  de  la  C.  P.,  define  el  asunto  de  manera  vinculante  y definitiva:   ‘La   extradición  se  podrá  solicitar,  conceder  u  ofrecer  de  acuerdo  con los tratados y, en su  defecto,      con      la      ley’.   Esto  quiere  decir  que  solamente  dos  normas  -tratado  público  o ley- pueden servir de fuentes formales y materiales de disposiciones  para los efectos de solicitar, conceder u ofrecer la extradición.   

‘Igualmente, la  jerarquía  y  el  orden  de  aplicación  de  estas dos fuentes no se ha dejado  librada   a   la   discrecionalidad  del  legislador,  pues  ha  sido  el  mismo  Constituyente  el  que  ha  considerado  necesario  elevar  un  criterio a nivel  constitucional.  La  Constitución expresamente ha concedido al tratado público  aplicación  principal  y  preferencial.   La  ley, de acuerdo con el tenor  literal   del   artículo   35   de   la   C.   P.,   se   aplica   ‘en         defecto’ de los tratados públicos, o sea, de  manera subsidiaria o supletoria.   

‘…’   

‘…   Sin  embargo,  la  situación  varió  sustancialmente con la entrada en vigencia del  Acto  Legislativo  01  de  1997, que reservó esta definición (se refiere a las  fuentes)  a  la  propia  Constitución  Política.  Para todas las personas  -extranjeros   y   nacionales   por  nacimiento  o  adopción-,  rige  la  norma  constitucional   según   la   cual   ‘la  extradición se podrá solicitar, conceder u ofrecer de acuerdo  con   los   tratados   públicos  y,  en  su  defecto,  con  la  ley”’.   

4.-  De acuerdo con los documentos aportados,  tanto  por  las  autoridades  panameñas  como  las  pruebas  acopiadas  en este  trámite,  se tiene que PEDRO DIAZ RANGEL es ciudadano colombiano, hijo de Pedro  Agustín  Diaz  y  Rosa  Isabel  Rangel,  natural de Medellín, Antioquia, donde  nació  el 30 de noviembre de 1967 y se identifica con la cédula de ciudadanía  N° 71.689.009 expedida en Medellín (f. 40 cd. 1).   

Por  tanto, como el artículo 5° del Tratado  de  Extradición  suscrito  el  24  de  diciembre de 1927 entre los Gobiernos de  Panamá  y  Colombia,  aprobado  por  la ley 57 de 1928, establece que no habrá  lugar    a    la    extradición    cuando   el   solicitado   es   “nacional     nativo    del    Estado  requerido”,  calidad  que  ostenta  DIAZ  RANGEL,  la  Sala conceptúa que no es procedente la extradición  solicitada por las autoridades de Panamá.     

En  consideración  a que el inciso 2° de la  disposición  citada preceptúa que en el caso de ser negada la extradición, el  Estado  requerido  queda  obligado,  conforme a sus propias leyes y mediante las  pruebas  que  suministre el Estado requirente, a juzgar a la persona solicitada,  el   Gobierno   Nacional  deberá  incoar  las  acciones  pertinentes  para  dar  cumplimiento a dicho compromiso.   

5.-  Las  razones antes plasmadas son las que  llevan  a la Sala a emitir el concepto en el sentido antes indicado, no así las  tratadas  en  forma  extemporánea  por la defensora de la persona solicitada en  extradición,  que  si  algún  imprevisto  se  le  presentaba  para  aducir los  alegatos  dentro de los términos previstos por la ley, debió antes de concluir  los   mismos   pedir   la  prórroga  con  el  sustento  probatorio  pertinente.   

Por lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia,  Sala de Casación Penal,   

1.-   Conceptúa  desfavorablemente   a  la  solicitud  de  extradición  formulada  por  el  Gobierno de Panamá, en relación con el nacional colombiano  por nacimiento PEDRO DIAZ RANGEL.   

2.-  Comuníquese  esta  determinación  al  requerido  PEDRO  DIAZ  RANGEL,  a  su  defensora,  a la  representante del  Ministerio  Público  y   al  Fiscal  General  de  la Nación para lo de su  cargo.   

3.- Devuélvase la actuación al Ministerio de  Justicia  y del Derecho para los fines que estime pertinentes, pero se aclara al  Gobierno  Nacional  que  en  este caso debe cumplirse con el precepto del inciso  2°  del  artículo  5  de la ley 57 de 1928, por medio de la cual se aprobó el  Tratado   de   Extradición   celebrado   entre   los  Gobiernos  de  Panamá  y  Colombia.    

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO       E.     ARBOLEDA  RIPOLL              JORGE                          E.                          CÓRDOBA  POVEDA                        

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS           CARLOS    AUGUSTO    GÁLVEZ  ARGOTE       

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO           ÉDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

CARLOS       EDUARDO       MEJÍA  ESCOBAR           NILSON    PINILLA   PINILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria                                                                                            

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