19128(05-02-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 19128  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

        Magistrado  Ponente   

     Dr.  JORGE  ANIBAL  GOMEZ  GALLEGO   

                                         Aprobado Acta No. 10   

          Bogotá D. C., cinco de febrero de dos mil dos.   

V I S T O S  

Resuelve  la  Corte  la colisión negativa de  competencias  surgida  entre  el Juzgado 2° Penal del Circuito Especializado de  Medellín  y  el  Juzgado  2º   Penal  del  Circuito  de  Bello,  para  el  conocimiento  de  la  causa  adelantada contra EDGARDO  ECHEVERRIA  PORRAS y JOSE MANUEL ALBARRACIN PINEDA, por  el delito de hurto calificado y agravado.   

ANTECEDENTES  

          1.  El  15  de  marzo  de  2001, unidades adscritas a la Policía de  Carreteras  que patrullaban por inmediaciones de la autopista Medellín Bogotá,  en   el   sitio   conocido  como  la  “Curva     de     Rodas”  en  el  municipio  de  Bello,  inmovilizaron  una  tractomula tipo  carrotanque,  Chevrolet Brigadier, de placas FTH 771, conducida por JOSE    MANUEL   ALBARRACIN   PINEDA   y  conteniendo   9.000   galones  de  combustible  que  conforme  a  documentación  presentada  por  el  conductor  tenía  como  destino  la  planta  de la empresa  Vestimundo con sede en el municipio de Marinilla.   

          El  lugar de destino despertó sospecha en los uniformados porque si  debía  descargar  en ese municipio no se entendía porqué transitaba ya en las  goteras  de  Medellín,  razón  por  la  cual contactaron telefónicamente a la  empresa  Vestimundo,  quienes expresaron desconocer por completo esa remisión y  no tener previsto el recibo de pedidos.   

          Ante  lo  confuso  de  la  situación  las  autoridades  optaron por  contactar  personal  de  Ecopetrol  y  uno de sus técnicos hizo presencia en el  lugar  efectuando  un examen preliminar al combustible señalando que se trataba  de petróleo crudo.   

          2.  Por  los anteriores hechos, un Fiscal Especializado de Medellín  mediante  decisión  fechada  el 23 de octubre de 2001, profirió resolución de  acusación  contra  EDGARDO  ECHEVERRIA PORRAS y JOSE  MANUEL     ALBARRACIN    PINEDA,    “por  el  delito  de HURTO AGRAVADO Y CALIFICADO sobre combustible de  una  entidad  estatal  como  lo  es  Ecopetrol, acorde a los artículos 349, 350  numeral  1º,  351  numerales 7 y 9 y 372 del anterior código penal”,  normatividad  favorable frente a la  penalidad  consagrada  en  los  artículo  239,  240  y 241 numeral 14 del nuevo  Código penal.   

          3.  Ejecutoriada la acusación, el proceso  correspondió  al Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de Medellín,  despacho  que  en providencia de diciembre 11 de 2000 se abstiene de conocer del  proceso con base en los siguientes argumentos:   

          En   la   acusación   se   afirma   que   se   está   “ante   un   hurto   de   combustible  propiedad  de  Ecopetrol,  empresa industrial y comercial del Estado” y se hace alusión al decreto 300 del  15  de  febrero  de  1993  del Ministerio de Minas y Energía, diciendo que para  “saber  si  el  producto  viene  de oleoducto, poliducto o gasoducto, la Empresa Colombiana de Petróleos,  aplica  un reactivo químico a los combustibles entregados a los mayoristas para  luego    ser    depositados    en    los    tanques    de    las    ‘bombas    de   servicio’”.   

          Pero  estas afirmaciones, agrega, no demuestran por sí solas que el  hurto  del crudo haya sido sustraído de un oleoducto, pues, el señor Fiscal al  hacer  el  respectivo  análisis  con  base  en  el  citado decreto, emanado del  Ministerio  de  Minas  y  Energía, concluye que si el combustible no muestra la  marca   suministrada   por   Ecopetrol,   necesariamente  fue  obtenido  de  sus  viaductos.   

          Pero  la  marca  que  Ecopetrol  hace a su producto, no puede ser la  razón   determinante  para  concluir  que  el  producto  fue  extraído  de  un  oleoducto,  por  cuanto tal como lo señaló esta Corporación en la providencia  de  mayo  18  de 1998 en la cual se afirma que no es Ecopetrol la única empresa  que en nuestro país explota petróleo y produce sus derivados.   

          Agrega       que      “así  como  deduce  el  Fiscal que dicho crudo fue sustraído de un  poliducto,  nada  impide  al  despacho,  por  no  existir  prueba  en contrario,  conjeturar   que   haya   sido   sacado   de  un  centro  de  acopio”.   

          Concluye  entonces  que  al  no  estar  plenamente acreditado que el  petróleo  se sustrajo de un oleoducto “o      fuentes      inmediatas     de     abastecimiento”,  la competencia debe ser radicada en  los  juzgados  penales  del  circuito,  a donde envía el expediente   proponiendo   colisión  negativa  de  competencias.   

          4.   El   Juzgado   2º   Penal   del  Circuito  de  Bello  a  quien  correspondiera  el  conocimiento  del caso, mediante providencia de enero 21 del  año  en  curso se abstiene de avocar el conocimiento del mismo, argumentando en  esencia lo siguiente:   

          No  es  la  calidad  del  afectado con el hurto la circunstancia que  fija  la  competencia  en  estos  casos, sino el hecho de que el petróleo o sus  derivados  sean  sustraídos  de  un  oleoducto,  gasoducto, poliducto o fuentes  inmediatas  de abastecimiento, tal como lo establece ahora de manera específica  el  numeral  14  del  artículo  241  en  concordancia  con  el  artículo  5-13  transitorio del nuevo Código Penal.   

          Resulta  claro para el Juzgado entender que todo petróleo crudo que  se  extrae  en el país es de propiedad de Ecopetrol, y que es cosa distinta que  esta  empresa  industrial  y  comercial  del  Estado  celebre  convenios para la  exploración  y  explotación  del  crudo.  Asimismo, que todos los oleoductos y  poliductos son de su propiedad.   

          En  el  presente  caso,  el combustible o hidrocarburo crudo que fue  decomisado  al  procesado  detenido,  había  sido  sustraído de un oleoducto y  jamás  había sido comercializado por Ecopetrol o cualquiera de las compañías  concesionarias,  pues  como  se  ha  repetido  a  lo largo del averiguatorio, no  tenía  el  reactivo químico que se utiliza para conocer si el producto ha sido  o no comercializado.   

          De  allí  que,  tal como lo asevera el señor MARCO ANTONIO ALARCON  CASTRO  en  su  declaración  obrante a folios 41 y 42 del cuaderno original, el  crudo  decomisado  debió  ser  hurtado de uno de los oleoductos que transportan  crudo  entre  la  estación  Vasconia  (Puerto Boyacá) y Coveñas, es decir del  oleoducto  que maneja OCCENSA o del oleoducto Colombia, operado directamente por  Ecopetrol.   

          Concluye  entonces  que  la  competencia  para  el  conocimiento del  asunto  le  corresponde a los jueces penales del circuito especializados, razón  por  la  cual  acepta la colisión propuesta y ordena la remisión del proceso a  esta Corporación.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          Aunque  la  colisión  negativa de competencias se suscitó entre el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado  de Medellín y el Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de  Bello, ambos pertenecientes al mismo Distrito  Judicial,  resulta claro que corresponde a esta colegiatura resolverlo, teniendo  en  cuenta  lo  dispuesto en inciso 2° del artículo 18 transitorio del Código  de Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000).   

          El  numeral  13 del artículo 5º transitorio de la ley 600 de 2000,  radica   en  cabeza  de  los  jueces  penales  del  circuito  especializados  el  conocimiento  del  “hurto  agravado  según  el  artículo  241  numeral  14  del Código Penal”     .   

          La  referida  circunstancia  de  agravación  del hurto se configura  cuando    aquel    recae    sobre    “petróleo  o  sus  derivados  cuando se sustraigan de un oleoducto,  gasoducto,        poliducto        o        fuentes       inmediatas”.   

          Por  tanto  cuando el hurto tenga por objeto material el petróleo o  sus  derivados  y  haya sido sustraído de oleoducto, gasoducto o de sus fuentes  inmediatas  de abastecimiento la competencia para conocer de éste y sus conexos  será  del  juez  especializado.  En  sentido  contrario,  cuando  no  se logren  determinar  esas  circunstancias  operará  entonces  la  cláusula  general  de  competencia  que  corresponde  al  juez  del  circuito o, mirada la cuantía, en  tanto   sea  inferior  a  50  salarios  mínimos,  se  trasladará  entonces  la  competencia al juzgado penal municipal.   

Los juzgados en conflicto no ponen en tela de  juicio  la  calificación por el punible de hurto en los términos especificados  en  la  resolución  de  acusación  y  tampoco  hay  discrepancia por supuesto,  alrededor   del   objeto   material   de   la  conducta  -petróleo  crudo-.  La  contradicción  surge  al momento de analizar los factores de competencia que se  pretenden  para  el  hecho  objeto  del  proceso,  la  cual gira alrededor de la  determinación  de  una  circunstancia  espacial,  pues  mientras el Juzgado del  Circuito  infiere  que  el hurto se cometió en el oleoducto y que jamás había  sido  comercializado  por  Ecopetrol, el Juzgado Especializado argumenta que tal  hecho no se encuentra demostrado.   

Para  resolver  el  punto, considera la Sala  necesario   recordar  que  la  resolución  de  acusación,  proferida  con  las  formalidades  legales,  es  la  pieza  procesal  que  señala el marco jurídico  dentro  del  cual  debe  desenvolverse  el  juicio  y la sentencia, toda vez que  informa  las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que sucedieron los hechos  y  la  calificación  jurídica provisional dada a los mismos, la que, a su vez,  determina  la  competencia  del  juez,  y  tiene  con  relación  a  él  fuerza  vinculante,  no pudiendo desconocerla, a menos que se haya incurrido en error en  la denominación jurídica de la infracción.   

             

Por lo tanto, la discusión incidental que  se   promueva   en   torno  a  la  competencia  del  juez  para  conocer  de  un  determinado    proceso,   debe   estar   referida   a   las  circunstancias  determinadas en la acusación.   

En  el  presente  caso,  el  punto que ahora  genera  discusión  fue  discutido  en el curso del proceso y por supuesto en la  resolución  de acusación de cuya lectura integral se deduce que la competencia  se  determinó por la circunstancia del numeral 14 del artículo 5º transitorio  en cabeza de los jueces especializados.   

Así, en la decisión fechada el 17 de mayo  de  2001  por  medio  de la cual un Fiscal Delegado ante el Tribunal Superior de  Medellín  confirmó  la  resolución  que  negó al revocatoria de la medida de  aseguramiento  impuesta  al  procesado  JOSE  MANUEL  ALBARRACIN PINEDA, se dijo  alrededor de la prueba para establecer la competencia, que:   

“Resulta válido  puntualizar  que  el  hurto  de  petróleo  y  sus  derivados  causa  un inmenso  perjuicio  al  Sistema  Nacional  de  Combustibles,  además  es  claro  que  el  vehículo  en  el  cual se transportaba el crudo decomisado venía procedente de  las  inmediaciones  de  la  localidad de Vasconia del Magdalena Medio, lugar por  donde  están  extendidas las redes del oleoducto CAÑO LIMON-COVEÑAS el que de  manera  reiterada  es  objeto  de  perforaciones fraudulentas con el consecuente  hurto  del  crudo  que  se  conduce  por  ese  medio, lo cual le ocasiona graves  consecuencias  a la economía nacional por la disminución del abastecimiento, a  las  que hay que sumar los peligros de tragedias de incalculables consecuencias,  para  la  vida  humana, al ecosistema y a la riqueza agrícola y agropecuaria de  la nación.   

“En   esa  dirección  tuvo  a  bien  el  legislador atribuir competencia para investigar y  juzgar  estos  delitos  en  jurisdicciones  especiales, como se desprende de las  normas   contenidas   en   la   Ley   418/97   y   de  la  de  hoy  vigente  Ley  504/99”  (fls.  149  y  150).   

En  la resolución acusatoria se empieza por  reafirmar     esa    competencia    cuando    se    dice    que:    “Desde  el momento mismo de definir la  situación  jurídica  aclaramos  nuestra  competencia  frente  a  éste asunto,  referido  a  éste tipo de delitos tanto en el anterior Código como conforme al  nuevo  Código  de  Procedimiento  Penal,  según  el artículo 5º transitorio,  numeral  14”, descartando  más   adelante   los   argumentos  del  Ministerio  Público  alrededor  de  la  inexistencia  de  prueba que determinase que el petróleo había sido sustraído  de un oleoducto, con base en los siguientes razonamientos:   

“En efecto, el  decreto  300  del 15 de febrero de 1993 (f. 43), emanado del Ministerio de Minas  y  Energía,  señala los requisitos que deben tener las facturas para cuando se  va  a transportar combustibles y para efectos de reconocer a estos, o sea, saber  si  el producto viene de oleoducto, poliducto o gasoducto, la Empresa Colombiana  de  Petróleos,  aplica un reactivo químico a los combustibles entregados a los  mayoristas  para  luego  ser  depositados  en  los  tanques  de las “bombas    de   servicio”.  Lo  anterior  indica,  que  si  un  combustible  no  muestra la marca suministrada por Ecopetrol, necesariamente fue  sustraído  de  uno  de  esos tubos distribuidores y sin autorización legal, en  otras     palabras,    es    un    combustible    hurtado.    La    “marca”  entonces,  es  un elemento auxiliar  suministrado   por   una   empresa   Estatal  que  sirve  para  diferenciar  los  combustibles  hurtados de los que han sido vendidos legalmente a los mayoristas,  de      no      existir     la     “marca”,  sería  casi  imposible  determinar cuando un combustible es hurtado o no, en el  caso  de  que  se  encuentre en un carrotanque ya en movimiento. Entonces exigir  que  se  sorprenda  a  los  delincuentes  pegados  al  oleoducto, no deja de ser  desproporcionado  teniendo en cuenta la inmensidad del mismo desde Puerto Berrio  hasta   los   límites   del   departamento   de   Caldas   que  sería  nuestra  competencia…”   

   Finalmente,  se sostiene en la misma  decisión  que de todas maneras el hurto de combustible se sanciona en todas sus  formas,  esto  es  marcado o no marcado, pero lo que otorga la competencia a los  jueces   penales  del  circuito  especializados  es  la  circunstancia  de   “ser  sustraído  de  un  oleoducto,   poliducto   o   gasoducto”,   remitiéndose  a  continuación  a  los  argumentos  que  fueron  expuestos  por la Fiscalía de segunda instancia en la resolución de mayo 17 de  2001  cuyos apartes pertinentes se acaban de citar, para descartar los referidos  planteamientos del representante de la sociedad.   

Independientemente del acierto o no de estos  planteamientos  y  de  la  existencia  o no de la prueba para arribar a aquellas  conclusiones,  lo cierto es que la Fiscalía dio por demostrada la circunstancia  que  otorga  competencia  a  los  jueces  especializados,  esto  es que el hurto  recayó  sobre  “petróleo  o  sus  derivados  cuando  se sustraigan de un oleoducto, gasoducto, poliducto o  fuentes            inmediatas”.   

          Por  ello  no  es  posible,  entonces,  aceptar  como  válidos  los  argumentos  expuestos  por  el  Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado  para  declinar  la  competencia,  y  de  acuerdo  con  los  cuales  “así  como deduce el Fiscal que dicho  crudo  fue  sustraído  de un poliducto, nada impide al despacho, por no existir  prueba   en  contrario,  conjeturar  que  haya  sido  sacado  de  un  centro  de  acopio”,  pues   ello   configura  un  claro  desconocimiento  de  los  marcos  planteados  en  la  acusación,  aspecto  que  no  es  posible  discutir en este  momento.   

          En  este  orden  de  ideas, el conflicto ha de resolverse señalando  que  es  el  Juez  Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado  de Medellín el  competente para asumir el conocimiento del proceso.   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE  

          DIRIMIR  la  presente  colisión negativa de competencia atribuyendo  el  conocimiento  del  presente  asunto  al  Juzgado  Segundo Penal del Circuito  Especializado de Medellín.   

          DISPONER  la  inmediata  remisión  de las diligencias al Juzgado en  quien  se  radica  la  competencia,  dando aviso de lo aquí decidido al Juzgado  Segundo Penal del Circuito de Bello.   

         

Cópiese y cúmplase.  

ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL            JORGE E.  CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS             CARLOS      A.      GALVEZ  ARGOTE                         

JORGE  ANIBAL  GÓMEZ  GALLEGO               EDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

CARLOS  E.  MEJIA ESCOBAR                         NILSON PINILLA PINILLA   

Teresa Ruíz Núñez  

Secretaria  

         

           

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