19116(06-03-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 19116  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado ponente:  

Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado Acta No. 28  

          Bogotá,  D.C., seis (6) de marzo de dos  mil dos (2002).   

          Decide   la   Sala  sobre  la  colisión  negativa  de  competencias  planteada  entre  los  Juzgados 27 Penal del Circuito de Bogotá y 5º Penal del  Circuito  de  Villavicencio,  en  el  proceso  penal seguido contra EDILBERTO  TORRES  MARTÍNEZ  por los  delitos  de  falsedad  material  de  particular  en documento público, falsedad  marcaria y estafa.   

ANTECEDENTES  

          1.  En la noche del 8 de febrero de  1999,  en  el  paraje  conocido  como Pipiral sobre la vía que de Villavicencio  conduce  a  este  Distrito  Capital, las autoridades policiales inmovilizaron el  Mazda  323,  modelo  1996,  de  placa  BIG-717,  conducido por Esneider Londoño  Giraldo,  pues  exhibió una licencia de tránsito falsificada expedida a nombre  de  su  esposa  Beatriz  Salas  Caballero,  automotor  adquirido meses atrás de  EDILBERTO  TORRES  MARTÍNEZ,  quien  adujo al comprador haber gestionado ante las autoridades de tránsito con  sede en Bogotá la expedición de dicho documento.   

          En  el  estudio  técnico  al  cual  fue  sometido  el  vehículo se  constató  la regrabación del número de identificación del motor, la ausencia  de  la  plaqueta  correspondiente  al  chasis,  el  cambio del color original de  fábrica  y,  finalmente,  la  falsificación  integral de la placa de tránsito  externa.   

          2.    La   Fiscalía   Seccional   de  Villavicencio  adelantó  diligencias  previas  y  con fundamento en los resultados de la misma dispuso la  apertura  del  instructivo en resolución del 16 de septiembre de 1999, mediante  la  cual  ordenó  vincular  en indagatoria a EDILBERTO  TORRES  MARTÍNEZ.   El  imputado  fue  emplazado  mediante  edicto  y declarado persona ausente, a quien la Fiscalía afectó el 5  de  abril  de  2000 con detención preventiva por el delito de falsedad material  de  particular  en documento público, en concurso con los ilícitos de falsedad  marcaria y estafa.   

          Cerrada   la   investigación   y   agotado  el  término  para  las  alegaciones  correspondientes,  el  instructor  elevó  acusación en contra del  sindicado  como  autor  de  las  conductas  punibles  imputadas  en la medida de  aseguramiento  (fs.  118  a  122,  cd.  1).   

          3.   En  firme la acusación, el Juzgado 5º Penal del Circuito  de  Villavicencio  asumió el conocimiento del proceso, surtió el traslado para  preparar  la  audiencia  pública  y negó la nulidad pretendida por la defensa,  entre  otras  actuaciones.   Después,  en  providencia  del 19 de julio de  2001,  en  la comprensión de estar establecido en el expediente que la falsedad  material  de  particular  en  documento  público  se  consumó  en  el Distrito  Capital,  con  fundamento  en el artículo 89 del Código de Procedimiento Penal  entonces  vigente (Decreto 2700 de 1991) ordenó el envío de las diligencias al  reparto   de   los   Jueces   Penales   del  Circuito  de  Bogotá  (f. 175, cd.1).   

          Entre  tanto,  en  autos  se  informó que el sindicado TORRES  MARTÍNEZ descontaba pena impuesta  por  razón  de  otro  proceso, y el Tribunal Superior de Villavicencio declaró  infundada  la recusación propuesta por aquél contra la titular del Juzgado 5º  Penal del Circuito de Villavicencio.   

          4.  El Juzgado 27 Penal del Circuito  de  Bogotá  avocó  el control de la causa y en providencia del 5 de septiembre  último  señaló  fecha  para  la audiencia pública; sin embargo, en decisión  del  día  20  de  los  mismos mes y año, sobre idéntica situación procesal y  atendiendo  la  solicitud  del Ministerio Público se declaró incompetente para  proseguir las diligencias.   

          Señaló  en sustento de tal decisión, que ninguno de los elementos  de  juicio  incorporados  al  proceso  revela  que  la  comisión de la falsedad  material  de particular en documento público haya sido cometida en la ciudad de  Bogotá;   más  aún,  que  una  realidad  del  todo  contraria  surge  de  las  declaraciones  de José Esneider Londoño Giraldo y Ricardo Buitrago Gass.   En  consecuencia,  aceptó  la  colisión  propuesta  y  ordenó  el  envío del  expediente a la Corte para la definición del conflicto.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          1. De  conformidad  con lo dispuesto en el numeral 4º del artículo 75  del  actual  Código  de Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000), le corresponde a  esta  Sala  dirimir  la  colisión  negativa  de  competencias  planteada  en el  presente  proceso  entre  los  Juzgados  27  Penal del Circuito de Bogotá y 5º  Penal  del  Circuito  de  Villavicencio,  pues  tales  autoridades  pertenecen a  distintos Distritos Judiciales.   

          2.   En  la  resolución  del  conflicto  téngase presente, de  antemano,  que  si  bien  el  Juzgado  27  Penal del Circuito de Bogotá asumió  inicialmente  el  conocimiento  de  las  diligencias  para  rechazar después la  competencia  para la continuidad de las mismas sin realizar más actuaciones que  la  fijación  de  fecha  y  hora  para la audiencia pública, lo verdaderamente  trascendente  para  discernir  si el conflicto se trabó en debida forma, es que  ambos  funcionarios  aluden  a  una idéntica y concreta situación probatoria y  procesal.   

           Se  destaca  por  otra  parte,  que  el  expediente  da  cuenta  de  conductas  punibles  conexas que fueron investigadas  conjuntamente  y por razón de las cuales, en su momento, la Fiscalía Seccional  de   Villavicencio   formuló   acusación   formal   en  contra  del  sindicado  TORRES  MARTÍNEZ como autor  de  los  delitos  de  falsedad  material  de  particular  en documento público,  falsedad  marcaria  y  estafa,  cuyo  juzgamiento unificado también se impone a  menos  que  con  posterioridad  surja configurado alguno de los supuestos que al  tenor   del   artículo   92   ibídem   generan   la   ruptura   de  la  unidad  procesal.   

          Así  las  cosas, en supuestos como el examinado, esto es, donde los  delitos   conexos   en   el  evento  de  ser  juzgados  de  manera  segregada  o  independiente  estarían  sometidos  al  conocimiento  de  diferentes  despachos  judiciales,  el  artículo  91  ejusdem  establece dos factores que concretan el  funcionario  en  quien  debe  quedar  radicada  la  tramitación conjunta de los  mismos.   

En  primer  término,  cuando  se  trata  de  infracciones  penales  adscritas  a  disímiles  niveles  de  jerarquía, de las  conductas  punibles  conexas  deberá  conocer  entonces  el  funcionario que se  encuentre   en  el  mayor  de  ellos  “de  acuerdo  con  la  competencia  por  razón del fuero legal o la  naturaleza  del  asunto”,  sin  pasar  por alto para dicho fin, de acuerdo con lo previsto en artículo 7º  transitorio  de  la  codificación  instrumental penal, que en las hipótesis de  conexidad  entre  hechos  punibles  de  competencia  del  juez penal de circuito  especializado  y  cualquier  otro  funcionario judicial, el juzgamiento debe ser  adelantado por aquél.   

          Pero  si  las conductas punibles conexas  corresponden  a funcionarios de idéntica jerarquía, como precisamente acontece  en  el  presente  asunto  donde  se  encuentran involucrados en el conflicto dos  jueces  penales  del circuito, la competencia se encuentra regulada entonces por  el  factor territorial “en  forma  excluyente  y  preferente  en  el  siguiente  orden:   donde se haya  cometido  el  delito  más  grave;  donde  se haya realizado el mayor número de  delitos;  donde  se  haya  producido  la  primera  aprehensión  o donde se haya  proferido        primero        apertura       de       instrucción”; alternativas que como lo precisó la  Sala   en   reciente   providencia,   “deben  agotarse  en  el orden establecido por el legislador y sólo  cuando  la  primera  de ellas no ofrezca respuesta positiva, debe acudirse a las  otras”.   

          Resta  indicar  en  este  punto, que el legislador no señaló en el  precepto  parcialmente  transcrito el criterio para determinar el ilícito   de  mayor  gravedad y, por lo tanto, el que debe atenderse con miras a discernir  la  competencia  para conocer de las infracciones conexas cuando su conocimiento  se  determina por el lugar donde fue cometida aquella de la cual pueda afirmarse  dicha  calificación;  sin  embargo, integradas la referida norma y el artículo  31  de  la  Ley 599 de 2000, que regula la dosificación punitiva en los eventos  de  concurso,  al  cual debe acudirse en el entendido que la pena refleja, entre  otros  aspectos,  la preeminencia social del bien jurídico tutelado, el grado y  forma  de  lesión  o  puesta en peligro del mismo, así como las circunstancias  específicas  del  hecho, en otros términos, es indicativa de la gravedad de la  conducta  punible, resulta forzoso colegir que para los fines indicados lo será  específicamente   o  en  concreto  el  delito  que  entre  los  varios  conexos  ameritaría   una   pena   mayor,   desde   luego,   ponderada   cualitativa   y  cuantitativamente.   

          En  este  orden  de  ideas,  en  el  caso  de autos los funcionarios  judiciales  involucrados  en  la colisión negativa de competencias coinciden en  atribuirle  dicho  carácter  a  la falsedad material de particular en documento  público  frente a la falsedad marcaria y la estafa objeto del juicio conjunto o  en  unidad  procesal,  discernimiento que se ofrece incuestionable atendidos los  límites  mínimo y máximos a los cuales se sujeta la discrecionalidad judicial  en  la  fijación de la pena para tal ilícito, bien en la norma preexistente al  comportamiento  investigado  (artículo 220 del Decreto 100 de 1980) o en la que  rige  en  la  actualidad  a  partir  de  la  vigencia  del actual estatuto penal  (artículo  287,  inciso  1º  de  la  Ley  599  de  2000),  como  también  los  fundamentos  que  concurren a individualizarla; y así las cosas, puesto que tal  ilícito  determina  el  funcionario competente para conocer de las infracciones  conexas,  en aras de dirimir el conflicto debe dilucidarse seguidamente en donde  fue cometido.   

          3.   Ahora  bien,  de  acuerdo  con el reiterado criterio de la  Sala,  el  delito  de  falsedad  material en documento público se consuma en el  sitio   donde   se   realiza  la  falsificación  del  documento  con  idoneidad  probatoria,  que  contrario  a lo afirmado por el Juzgado 5º Penal del Circuito  de  Villavicencio  no  ofrece  la  certidumbre  de  haber  sido  elaborado en el  Distrito Capital como lo pregona al propiciar la colisión.   

          En  efecto,  la  circunstancia  de  haberse  creado  un  documento a  través  del  cual  se  hizo  constar  el traspaso de la propiedad del vehículo  inmovilizado  en  el supuesto lugar de matrícula, esto es, ante las autoridades  de   tránsito  de  Bogotá,  por  sí  sola  no  surge  indicativa  de  que  la  elaboración  del  mismo  se  hubiese  llevado  a cabo indefectiblemente en esta  ciudad,   máxime   cuando   consta   en  autos   que    el   sindicado   para  la  fecha  de  los  hechos   residía en    

Villavicencio  y  realizaba  sus  actividades  comerciales   en   los   Departamentos   del   Meta   y   Caquetá  (fs. 22 a 25, 31 y 52, cd. 1).   

          Por  otra  parte,  como  destaca con acierto el Juzgado 27 Penal del  Circuito  de  Bogotá,  si  bien  el ofendido José Esneider Londoño Giraldo en  versión  apoyada  en  la  declaración  de  su  esposa Beatriz Salas Caraballo,  atestiguó  que el acusado TORRES MARTÍNEZ  luego  de  efectuada la negociación recogió el automotor, según  adujo,  “porque tenía que  hacerle  unas  vueltas  de  unos  impuestos,  tomarle unas improntas porque esos  carros  eran nacionalizados del Ecuador”   (fs.   25,   46,  cd.  1),  vehículo  con  el  cual  permaneció durante ocho días, ningún  elemento  de  juicio obra en el sentido de haberse desplazado en tal oportunidad  a  Bogotá,  menos  aún, que en esta última y durante dicho tiempo falsificara  el aludido documento.   

          Por  lo  anterior,  esto  es,  al  resultar  incierto  el  lugar  de  comisión  de  la  falsedad  en  documento  público, la competencia respecto de  dicho  delito se determina a prevención al tenor del artículo 83 de la Ley 600  de   2000,   de   conformidad   con   el   cual   es   competente   “el   funcionario   judicial  por  la  naturaleza  del  asunto,  del territorio en el cual se haya formulado primero la  denuncia  o  donde  primero  se hubiere avocado la investigación…”,  que lo fue en el presente asunto el  Fiscal  Seccional  con  sede  en Villavicencio, de manera que su juzgamiento cae  dentro  del  ámbito  funcional  del  Juez  5º  Penal del Circuito de esa misma  ciudad,  a quien le corresponde entonces asumir el conocimiento de las conductas  punibles   conexas   de   acuerdo   con   lo   previsto   en   el  artículo  91  ibídem.   

          Así  las  cosas, el conflicto negativo de competencias se definirá  asignando  el  conocimiento  del  presente  proceso  al  mencionado  Juzgado  de  Villavicencio,  al  que  se  remitirá  el  expediente  en  forma directa por la  Secretaría de la Sala.   

          Contra esta providencia no procede ningún recurso.   

          En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE  

             1.     DIRIMIR    la  colisión  de competencias negativa planteada entre los Juzgados  5º  Penal  del Circuito de Villavicencio y 27 Penal del Circuito de Bogotá, en  el  sentido  de  adscribir el conocimiento del presente asunto al primero de los  despachos mencionados.    

           2.   Por  la  Secretaría    de   la   Sala   ENVIAR   el  proceso  al  Juzgado  5º  Penal del Circuito de Villavicencio y  comunicar  esta  decisión  al Juzgado 27 Penal del Circuito de Bogotá anexando  fotocopia de esta providencia.   

         Cópiese y cúmplase,   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO    E.   ARBOLEDA   RIPOLL                              JORGE    E.   CÓRDOBA   POVEDA              

HERMAN   GALÁN  CASTELLANOS                                          CARLOS A. GÁLVEZ ARGOTE   

JORGE   A.   GÓMEZ   GALLEGO                           ÉDGAR   LOMBANA  TRUJILLO           

CARLOS   E.   MEJÍA   ESCOBAR                           NILSON   PINILLA  PINILLA             

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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