19086(19-02-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    República de Colombia  

         

Corte Suprema de Justicia  

Proceso No 19086  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No. 20  

         Bogotá,   D.C.,   diecinueve  (19)  de  febrero  de  dos  mil  dos  (2002).   

VISTOS  

         Resuelve  la  Sala  el  conflicto  negativo  de competencia surgido  entre  los Juzgados de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Manizales y  Penal del Circuito de Calarcá.   

ANTECEDENTES  

         Mediante  sentencia  del  10 de julio de 1998, el Juzgado Penal del  Circuito  de  Calarcá,  Quindío,  condenó  a  JAIRO  ALBERTO  VELÁSQUEZ  PATIÑO  a la pena de 17 años de  prisión  por  los  delitos  de  homicidio  y  hurto,  sanción  que el Tribunal  Superior  de  Armenia  rebajó  a  14  años  y  2 meses en providencia del 5 de  noviembre del mismo año.   

         Como     el     señor     VELÁSQUEZ  PATIÑO  se  encuentra  actualmente  recluido  en  la  cárcel  del  circuito  judicial de Pácora, Caldas, el Juzgado de Ejecución de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad de Manizales, al que su homólogo de Pereira le  había  enviado  la  actuación para que vigilara la ejecución de la sentencia,  remitió  el expediente al Juzgado Penal del Circuito de Calarcá por considerar  que  el artículo 81 del Código de Procedimiento Penal, al atribuir competencia  a   los   jueces   de   ejecución   “en  el respectivo distrito”,  no  podía modificar la Ley Estatutaria de la Administración de  Justicia  (LEAJ),  con base en la cual el Consejo Superior de la Judicatura, por  Acuerdo   472  del  6  de  abril  de  1999,  creó  y  organizó  los  circuitos  penitenciarios  y  carcelarios en los distritos judiciales del país. Así, debe  entenderse  que el parágrafo transitorio del artículo 79 del estatuto procesal  alude   a   los   referidos   circuitos   cuando   establece   que  “en   aquellos  distritos  judiciales  donde  no  se hayan creado las plazas de jueces de ejecución de penas y medidas  de  seguridad,  cumplirán  estas  funciones,  mientras  tanto,  los  jueces  de  instancia  respectivos”.  Por  esta  razón,  teniendo en cuenta que la cárcel de Pácora no pertenece al  circuito  de  Manizales,  envió  el  asunto  al  Juzgado  Penal del Circuito de  Calarcá,  que  había  dictado  la  sentencia de primera instancia. En el mismo  auto  que  tal  decisión  adoptó,  fechado  22  de  noviembre de 2001, propuso  colisión  negativa  de competencia en el evento de que sus argumentos no fuesen  compartidos por el destinatario.   

         Al  aceptar  el  conflicto  en  auto del 5 de diciembre, el Juzgado  Penal  del  Circuito  de Calarcá afirmó que aunque ciertamente la LEAJ otorgó  las  expresadas  facultades  a la Sala Administrativa del Consejo Superior de la  Judicatura,  el  propósito  fue  llenar  el  vacío legal que se produjo con la  creación  de  los  jueces  de  ejecución  de  penas y medidas de seguridad, de  manera  que  el  nuevo Código de Procedimiento Penal -que derogó al anterior y  sus  normas  complementarias,  así  como  las disposiciones que lo contraríen-  dejó   sin  efecto  los  acuerdos  expedidos  por  aquella  Sala  al  asignarle  competencia  a  los  jueces  de  ejecución  en  el  distrito judicial en que se  encuentren  ubicados.  En  consecuencia,  esta especie de juzgados conoce de las  sentencias  ejecutoriadas  proferidas  por  los  jueces penales de su distrito y  también  de  los  asuntos  relacionados  con condenados privados de libertad en  cárceles  del distrito. Esta es la razón por la cual el parágrafo transitorio  atribuye  competencias  provisionales  hasta tanto se cree esa clase de juzgados  en todos los distritos judiciales.   

         

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

         1.  En  reiteradas  oportunidades  la Sala se ha ocupado de dirimir  conflictos  de  competencia  semejantes  al  que  ahora  se  examina, en las que  invariablemente  ha sostenido el criterio que también expresó en el auto del 7  de  diciembre  de  2001, radicado 18.975, con ponencia del doctor Carlos Augusto  Gálvez Argote, según el cual   

“…deviene  incuestionable  que  el  Acuerdo  548  de  1999…no  ha  perdido su vigencia al  adquirirla  el  nuevo  Código de Procedimiento Penal, pues el alcance que tiene  el  artículo  81  de  éste, en relación con la competencia territorial de los  jueces   de   ejecución,   dadas   las   condiciones  de  su  funcionamiento  e  implementación  así  como  la  naturaleza de sus funciones, no puede ser el de  que  su área comprenda todo el ámbito del distrito, ni puede entenderse que el  nuevo  ordenamiento  pretendió  ampliar  su jurisdicción territorial, o que su  propósito  fue  el de crear jueces de distrito. Por el contrario, la expresión  ‘jueces      de  distrito’   tiene   un  alcance  mucho  más  restringido  en  la  medida  en  que  el juez del circuito  penitenciario  y  carcelario  sólo  tiene atribuciones en los municipios que lo  comprendan  pero  en tanto pertenezcan al distrito judicial al cual se encuentre  adscrito,  por  manera  que  si  el  mapa judicial le señalare municipios de un  distrito  diferente,  ya  no tendría competencia en éstos, sino exclusivamente  en  los  de  aquél  al  cual  pertenezca.  En  otros términos, los juzgados de  ejecución  continúan  ejerciendo  su  competencia  solamente  en  el  circuito  penitenciario  y  carcelario que el Consejo Superior hubiere conformado, pero no  puede  ir  más  allá  del  distrito  judicial  al  que pertenezcan”.   

“En este orden,  vigentes…los  factores  que  determinan  la  competencia  de  los  juzgados de  ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad,  es de su resorte ejecutar las  sentencias  que dicten los jueces penales en tanto éstos se ubiquen en el área  de  su  circuito  y  además  dentro  del  distrito judicial al cual aquellos se  hallen   funcionalmente   vinculados,  siempre  y  cuando  no  se  encuentre  el  sentenciado  privado de su libertad, así como de los fallos que dicte cualquier  juez   de   la  República,  en  tanto  el  condenado  se  hallare  recluido  en  establecimiento  situado  en  el  territorio  de  su  circuito  penitenciario  y  distrito  judicial  al  que  pertenezca”.   

         2.  Precisamente  el  citado  Acuerdo  548  de  1999  dispuso en el  numeral  13 del artículo 1º. que el distrito judicial de Manizales comprendía  tres  circuitos penitenciarios y carcelarios, uno de los cuales, el de Salamina,  tendría  competencia  sobre  los  municipios de Aguadas, Salamina y Pácora, en  cuya  cárcel,  como  ya  se  dijo, se encuentra recluido el señor VELÁSQUEZ  PATIÑO. Sin embargo, como en  este  circuito  aún  no  existe  juez  de  ejecución  de  penas  y  medidas de  seguridad,  el  conocimiento  de  este  asunto  le  compete al Juzgado Penal del  Circuito  de  Calarcá,  que  dictó la sentencia de primera instancia, conforme  con  lo  previsto  por el parágrafo transitorio del artículo 79 del Código de  Procedimiento penal.   

         Por  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

         1.  Asignar  la  competencia  para  conocer  de la ejecución de la  sentencia  proferida  contra  JAIRO ALBERTO VELÁSQUEZ  PATIÑO    al    Juez   Penal   del   Circuito   de  Calarcá.   

         2.  Comunicar  esta  decisión  al  Juez  de  Ejecución de Penas y  Medidas de Seguridad de Manizales.   

Cúmplase.  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                              JORGE    E.    CÓRDOBA  POVEDA   

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                          CARLOS  A.  GÁL­VEZ ARGOTE   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO                                ÉDGAR      LOMBANA  TRUJILLO   

CARLOS   EDUARDO   MEJÍA   ESCOBAR                                    NILSON  PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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