19028(18-12-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 19028  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                DR.     JORGE     ANIBAL     GOMEZ  GALLEGO   

                            Aprobado Acta Nro: 200   

          Bogotá D.C., dieciocho de diciembre de dos mil uno.   

VISTOS  

          Se  pronuncia la Sala acerca de la colisión negativa de competencia  que  el  Juzgado  de  Ejecución  de  Penas y Medidas de Seguridad de Manizales,  Caldas,  le propone al Juzgado Tercero Penal del Circuito de Pereira, Risaralda,  pero  cuya determinación aceptándola finalmente la tomó el Juzgado Segundo de  Ejecución  de  Penas y Medidas de Seguridad de esta última ciudad.  Ambos  despachos  rehusan  conocer  de  la  ejecución  de  la  pena que la dependencia  judicial  citada  en  segundo lugar le impuso a CLAUDIA  PATRICIA   OCHOA   SÁNCHEZ,  como  responsable  de  atentar  contra  el  patrimonio  económico ajeno.   

ANTECEDENTES   

1. Conforme a la reseña procesal que obra en  la  foliatura,  se  sabe  que contra CLAUDIA PATRICICIA  OCHOA   SÁNCHEZ   y   otro  el  juez 3º penal del Circuito de Pereira, Risaralda,  en  fallo  del  23  de  mayo  del  año  pasado profirió condena de 32 meses de  prisión  por  hallarla  responsable  del  hecho punible de hurto calificado con  circunstancias  de  agravación.  Entre  otras  determinaciones,  le  negó a la  sentenciada  el  subrogado  de  la  condena  de ejecución condicional, sanción  aquella  que  en  la  actualidad  purga  en físico cautiverio en la Cárcel del  Circuito Judicial de Salamina, Caldas.   

2.  De conformidad con lo normado en el Art.  38  de la Ley 599 de 2000, la condenada solicitó al Juez de Ejecución de Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Manizales,  funcionario  que  otrora  vigilaba el  cumplimiento    de    la    sanción    corporal    impuesta    a   CLAUDIA  PATRICIA por haber estado recluida  en  un centro de rehabilitación del lugar, como pena sustitutiva a la privativa  de  la  libertad  que se le impuso, la prisión domiciliaria. El citado operador  judicial  se  declaró incompetente para conocer de tal petición, arguyendo que  la  reclusa  hoy  en día se encuentra tras las rejas de un centro penitenciario  que está por fuera de su jurisdicción.   

En  efecto, conforme a la atribución que la  Ley  Estatutaria  de  la  Administración  de  Justicia le discernió al Consejo  Superior  de la Judicatura -aduce-, dicha Corporación produjo el Acuerdo 472 de  abril  6  de  1999  por  cuyo  medio  se  crearon  y  organizaron  los Circuitos  Penitenciarios  y  Carcelarios  en  los Distritos Judiciales del país. Allí se  estableció  que  Manizales  tendría  uno  de  esos despachos, cuya cabecera se  fijó    en    dicha    ciudad,    pero    únicamente    con    “competencia  sobre  los  municipios  de  Anserma,  Manizales,  Neira  y    Riosucio”,  disposición  que  resulta prevalente frente a las previsiones  de  los  Arts.  79  y  81  del  actual  Estatuto  Procesal Penal, por haber sido  expedida  con  fundamento  en  las  facultades que para tal efecto le asignó la  Constitución   Política   y   la  propia  Ley  270  de  1996,  “de  mayor  entidad,  jerarquía  y poder que la ley 600 de 2000, por  medio  de  la  cual  se  creó  un nuevo Código de Procedimiento Penal, pues es  ordinaria,  y  como  tal,  debe  obedecer  vasallaje  a  la primera.”   

Es que, además, en el acápite pertinente de  la   codificación  actual  se  delimitó  lo  atinente  a  la  jurisdicción  y  competencia,  agrega  el  Juez  de Manizales, lo cual se hizo para los jueces de  Ejecución   de   Penas  y  Medidas  de  Seguridad  en  los  precisos  términos  estipulados  en el artículo 79, cuyo parágrafo transitorio estableció que sus  funciones  en  los  Distritos  Judiciales  donde  no se hubiesen creado aquellas  plazas,  las  cumplirían  mientras tanto “los jueces  de instancia respectivos”.    

Luego, la competencia que el inciso final del  Art.  81 atribuyó a los mentados Jueces de Ejecución de Penas en relación con  el  respectivo  Distrito,  pudo  obedecer  a  “error  legislativo  o  error  de  imprenta”,  concluyó  el  funcionario  judicial de Manizales, quien fincado en un pronunciamiento reciente  de  la Sala sobre tema similar remitió las diligencias al Juzgado 3º Penal del  Circuito  de  Pereira  por  ser  el  juez de instancia, proponiéndole colisión  negativa de competencia de no ser compartidos sus argumentos.   

3.  Atendiendo,  no  al informe secretarial,  sino  a  la  sutil  orden  que  allí  se  impartió,  la Juez Tercera Penal del  Circuito  de Pereira sin detenerse a realizar examen alguno a los argumentos del  funcionario  colisionante  envió la actuación al Juez Segundo de Ejecución de  Penas  y  Medidas  de Seguridad de la misma ciudad, quien de inmediato expuso su  criterio  rehusando  también  conocer  del  asunto  y,  por contera, aceptó el  conflicto propuesto.   

Si  bien  resulta  una impropiedad hablar de  juzgamiento  en  tratándose  de  la función que le compete realizar al Juez de  Ejecución  de  Penas y Medidas de Seguridad, de ello no se sigue necesariamente  que  no  puedan  ejercer  su competencia dentro del respectivo distrito, como lo  regula  el  Art.  81  del  actual C. de P. Penal y lo reitera el 79 ibidem,    arguye    este   funcionario,  competencia  que  deben  desplegar en el distrito que les corresponde así en el  circuito  no  existan jueces de esa misma categoría, valga decir, de ejecución  de penas y medidas de seguridad.   

El  carácter  estatutario  de la Ley 270 de  1996  y  la  facultad que en razón de la misma le asiste al Consejo Superior de  la  Judicatura  para  fijar  la  división territorial del país, no se discute,  agrega,  pero  ello no significa que con la expedición del Acuerdo 472 de 1999,  esta   Corporación   “vació  la  competencia  del  legislador  ordinario y, lo que es peor de acuerdo a tal interpretación, que la  cuestión  relativa a la competencia de los jueces y tribunales en materia penal  es  intangible  para el legislador ordinario o, contrario sensu, que ésta sólo  atañe  al  estatutario,  todo  por un acuerdo del Consejo Superior expedido con  base  en  la  Ley  270,  desconociendo lo reglado en el Art. 150 numeral 2 de la  Carta  Política,  de  suerte que bien podía el Congreso de la República fijar  la  competencia  territorial  de  los jueces de ejecución de penas y medidas de  seguridad  con  arreglo  a la división en distritos y no en circuitos, como que  ello    hace    parte    de    su   libertad   de   configuración,   delimitada  jurisprudencialmente por la honorable Corte Constitucional.   

“De suerte que mal  puede  el juez de ejecución de penas y medidas de seguridad de Manizales aducir  que  una  norma  con  rango legal es fruto de un error legislativo o de imprenta  para  desconocerla,  a  fortiori  cuando el citado yerro no sólo no es evidente  sino   que   está   referido   exclusivamente   a   la   palabra   ‘juzgamiento’,    la   que   puede   interpretarse  válidamente  como  referida  a los asuntos que son de competencia de los jueces  de  ejecución de penas y medidas de seguridad, los que desde luego no juzgan en  estricto  sentido  técnico  jurídico  del  término,  esto  es,  definiendo la  responsabilidad  penal  de los procesados, mas si resuelven asuntos que implican  un  cierto  grado  de juzgamiento sobre los temas que por obra de los artículos  79,  469  a  494  del C.P.P. le atañen (…)”, cuyas  decisiones  -remata-,  no hay duda, tienen el carácter de judiciales conforme a  lo  normado  en  el  artículo  80  ibidem.      

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          En  estricto  sentido,  colisión  de competencia aquí suscitada ha  sido  mal planteada, y en tal sentido la Sala se abstendrá de resolver de fondo  el  conflicto  surgido,  como quiera que los argumentos expuestos por el Juez de  Ejecución  de Penas de Manizales para rehusar conocer del asunto, van dirigidos  a  la  Juez  Tercera  Penal  del  Circuito de Pereira, a quien de acuerdo con la  preceptiva  contenida  en  el  Parágrafo  transitorio  del Art. 79 del C. de P.  Penal,  cataloga  como  juez  de instancia  con  competencia  para  conocer  de la solicitud presentada por la  condenada        OCHOA       SÁNCHEZ.   

          En    efecto,    “Hay   colisión   de  competencias  -reza  el  Art.  93  de  la  Ley  600 de  2000-  cuando  dos  o  más  funcionarios  judiciales  consideran  que  a  cada  uno  de  ellos  corresponde  adelantar  la actuación,  o  cuando se niegan a conocerla por estimar que no es  de  competencia  de  ninguno de ellos (…)”        -subrayas        fuera       del       texto-      

          Y     el     inciso     2º     del     Art.     95     ejusdem    previene:    “El  funcionario  judicial  que  la  proponga  se  dirigirá  al otro  exponiendo  los  motivos que tiene para conocer o no del caso concreto. Si éste  no  lo  aceptare,  contestará  dando  la  razón de su renuencia, y en tal caso  dará    cuenta    al   funcionario   judicial   competente,   (…)”   

          Vistas  así  las  cosas,  la colisión de la que aquí se trata fue  mal  planteada,  no  por  el  funcionario  que la promovió, sino por quien dijo  aceptarla,  en  el  entendido  que  éste  se  arrogó  una  facultad  que no le  concernía al responder en lugar de la que debió hacerlo.   

          Es  que  no  se  entiende  a  cuento de qué aparece trabado en esta  discusión  el  Juez  Segundo  de  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de  Pereira,  no  sólo  porque  a  él  ningún  conflicto se le ha propuesto, sino  también  por  cuanto,  mal  puede considerarse juez de  instancia, como tampoco funcionario con competencia en  jurisdicción  del  Circuito  Penitenciario  y  Carcelario  de Salamina -en cuyo  centro  de  rehabilitación  redime  su  pena  la peticionaria-, conforme con la  división  territorial  que  para  los efectos de las funciones a ejercer por la  mentada  categoría  de  jueces estableció el Consejo Superior de la Judicatura  en el Acuerdo 548 del 22 de julio de 1999.   

Peor  aún  la  actitud  asumida por la Juez  Tercera  Penal  del  Circuito  de  Pereira, quien sin parar mientes en que fue a  ella  a  quien el colisionante le defirió el conocimiento del asunto, omitiendo  pronunciarse  de fondo sobre los planteamientos de éste, con premura manifiesta  se  deshizo  de  la  actuación.   A  dicha  funcionaria se le remitirá de  inmediato   el   expediente,   para   lo  de  su  cargo.       

          En   mérito  a  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sala  de  Casación  Penal,   

RESUELVE   

         ABSTENERSE    de    realizar   cualquier  pronunciamiento  de  fondo  en  relación  con  el  presente  asunto.  Para  que  proceda   conforme  con  las  motivaciones  plasmadas  en el cuerpo de esta  determinación,  remítase  de  inmediato  la actuación a la Juez Tercera Penal  del Circuito de Pereira, Risaralda.   

CÚMPLASE   

CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                              JORGE    E.    CÓRDOBA  POVEDA   

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS               CARLOS   A.   GÁLVEZ  ARGOTE                       

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO               EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

                    

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN                NILSON PINILLA  PINILLA                                

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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