18978(27-11-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 18978  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado ponente:  

Nilson    Pinilla  Pinilla   

Aprobado acta N° 183  

Bogotá, D. C., noviembre veintisiete (27) de  dos mil uno (2001).   

ASUNTO  

Dirime  la  Corte  la  colisión  negativa de  competencias   surgida  entre  los  juzgados  Penal  del  Circuito  de  Sahagún  (Córdoba)  y Penal del Circuito Especializado de Montería.   

HECHOS  

El 5 de enero de 2001 al practicar una requisa  agentes  de  la  policía de la Subestación “El Jobo”, hallaron en poder de  FELIPE  DE  JESÚS  MONTERROSA  QUIROZ una pistola sin marca, calibre 22, con su  respectivo  proveedor  y 6 cartuchos; por lo que fue puesto a disposición de la  Fiscalía     de     Sahagún     (Córdoba)    junto    con    los    elementos  incautados.   

ANTECEDENTES   

Por  este hecho fue indagado FELIPE DE JESÚS  MONTERROSA  QUIROZ,  a  quien  la  Fiscalía  27 Seccional de Sahagún le impuso  medida  de  aseguramiento  de  detención preventiva, pero le concedió libertad  provisional  caucionada,   y  el  3 de abril de 2001 profirió en su contra  resolución  de  acusación por el delito de “porte ilegal de arma de fuego de  defensa personal” (f. 45).   

Por reparto llegó el proceso al Juzgado Penal  del  Circuito  de  Sahagún, que mediante auto de octubre 16 de 2001 decretó la  nulidad  de  lo  actuado  en la fase del juicio y provocó colisión negativa de  competencia  al  considerar  que  el  arma  es  de  uso privativo de las fuerzas  armadas,  si  se  tienen  en  cuenta  sus  especificaciones,  y  en  ese caso le  corresponde   conocer   al  Juzgado  Especializado,  conforme  lo  establece  el  artículo 5-5 transitorio del Código de Procedimiento Penal.   

Este  criterio no lo compartió el Juez Penal  del  Circuito  Especializado  de Montería, quien (seguramente sin leer la parte  resolutiva)  afirma  que  la  resolución  acusatoria  no  especificó  el verbo  rector,  pero  deduce  que  se trata del “porte” de arma de fuego de defensa  personal,  desestimando  así  la apreciación de que la pistola incautada fuera  de  uso  privativo,  para  concluir que indistintamente de su clasificación, le  corresponde   conocer  al  juez  que  provocó  la  colisión,  de  acuerdo  con  pronunciamiento  de  la  Corte  (auto  de  septiembre  28/  2001, M. P. Jorge E.  Córdoba Poveda).   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Por disposición del artículo 18 transitorio  de  la  Ley  600  de  2000, le corresponde a la Corte resolver los conflictos de  competencia  que, como en este caso, se presenten “entre los jueces penales de  circuito especializados y un juez penal de circuito”.   

Una  vez  más  se  reitera  que  en autos de  septiembre  28/2001  (rad, 18711 M. P. Jorge E. Córdoba Poveda y rad. 18724 con  ponencia  de  quien  aquí cumple igual función) la Corte sentó las bases para  definir  la  competencia en esta materia, con el fin de evitar conflictos que lo  único que hacen es dilatar el trámite de los procesos.   

En  el segundo de estos autos se hicieron las  siguientes consideraciones sobre la evolución legislativa:   

“Con relación a esta clase de conductas,  conviene  recordar  que  en virtud de la salvedad contenida en el artículo 71-4  del   anterior   Código   de   Procedimiento   Penal,  incluidas  las  reformas  introducidas  por  las  leyes  81 de 1993 (art. 9°) y 365 de 1997 (art. 13), le  correspondía     a     los     Jueces     Regionales    conocer    ‘de  los delitos a los que se refiere el  decreto  2266  de  1991, con la excepción del simple porte de armas de fuego de  defensa   personal’;  los  Jueces Penales del Circuito conocían residualmente de dicho porte.   

A  la  entrada  en  vigencia de la Ley 504 de  1999,  que  creó  los  Jueces  Penales  del  Circuito Especializados y fijó su  competencia,   correspondía   a   los  nuevos  despachos  conocer  (art.  5-5),  ‘De   los   delitos   de  fabricación  y  tráfico  de  municiones  o  explosivos (D. 2266/91, art. 1°);  fabricación  y  tráfico de armas de fuego y municiones de uso privativo de las  fuerzas  armadas (D. 3664/86, art. 2°, declarado legislación permanente por el  D.  2266/91,  art. 1°)’, de  modo  que  a  partir  del 1° de julio de 1999 no solamente el simple porte sino  todo  lo  atinente  a  armas  de fuego de defensa personal quedó adscrito a los  Jueces Penales del Circuito.   

El artículo 5-5 transitorio de la Ley 600 de  2000,  que entró a regir el pasado 25 de julio, le asignó a los Jueces Penales  del      Circuito      Especializados      el      conocimiento     ‘De   los  delitos  de  fabricación  y  tráfico  de  municiones o explosivos (C. P., art. 365); fabricación y tráfico  de  armas  de fuego y municiones de uso privativo de las fuerzas armadas (C. P.,  art. 366)’.   

Establecen    las    referidas    normas  sustantivas:   

‘Art.   365.-  Fabricación,  tráfico  y  porte  de armas de fuego o  municiones. El que sin permiso de autoridad competente  importe,   trafique,   fabrique,   transporte,   almacene,   distribuya,  venda,  suministre,  repare  o  porte  armas  de fuego de defensa personal, municiones o  explosivos…   

Art.       366.-      Fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas  y  municiones  de  uso  privativo  de  las  fuerzas armadas. El que sin permiso  de   autoridad   competente   importe,  trafique,  fabrique,  repare,  almacene,  conserve,  adquiera,  suministre  o porte armas o municiones de uso privativo de  las fuerzas armadas, …’   

Se  aprecia que con el mismo criterio de las  normas  sustantivas  anteriores,  la  Ley  599  de 2000 conserva la descripción  independiente     de     las    conductas    relacionadas    con    ‘armas  de  fuego  de  defensa personal,  municiones  o  explosivos’  (art.   365)  y  de  aquéllas  que  tienen  que  ver  con  armas  y  municiones  ‘de  uso  privativo de las  fuerzas   armadas’  (art.  366).   

Atendiendo  la  titulación  de  las  normas  sustantivas,  se  colige  que  le  corresponde  a  los  Circuitos Especializados  conocer  de  la  fabricación  y  tráfico  (que  incluye  las  demás conductas  enumeradas,  cfr. auto de esta misma fecha, rad. 18.711, M. P. Jorge E. Córdoba  Poveda),  de  armas  de  uso  privativo de las fuerzas armadas, de municiones de  todo tipo y de explosivos.   

Por competencia residual, el simple porte de  cualquier   clase   de  arma,  munición  o  explosivo  y  todas  las  conductas  relacionadas  con las armas de fuego de defensa personal, por no estar incluidas  en  el  precepto  que fijó la competencia de los especializados, corresponden a  los  jueces  comunes del Circuito Penal, conclusión que se aviene a la gravedad  del  delito, que es la razón de ser de los jueces especializados, pues no puede  equipararse  el  simple  porte  a la fabricación o tráfico, actividades que ha  usurpado   la   delincuencia   organizada,   quebrantando   el   monopolio   del  Estado”.   

Para  mayor  claridad,  en  el primero de los  autos  mencionados  (rad.  18711)  precisó  la  Corte  que  “de las conductas  contempladas  en  el transcrito artículo 365, son de competencia del juez penal  del  circuito  especializado, la fabricación y tráfico de municiones (de armas  de  defensa  personal)  y de explosivos, entendida en la expresión ‘tráfico’,  la  importación,  el transporte, el  almacenamiento,  la  distribución,  la venta, el suministro y la reparación. Y  son  de competencia del juez del circuito, el porte de municiones (para armas de  defensa  personal),  de explosivos y de armas de fuego de defensa personal, así  como  la fabricación y el tráfico de esta última clase de armas, entendida en  la          expresión          ‘tráfico’  la  importación,  el  transporte, el almacenamiento, la distribución, la venta, el  suministro y la reparación.   

De las conductas a que se refiere el artículo  366,  ibidem,  son  de competencia del juez penal del circuito especializado, la  fabricación  y  el  tráfico  de armas de fuego de uso privativo de las Fuerzas  Militares  y  de  municiones  para  las  mismas,  entendiendo  en  la expresión  ‘tráfico’,  la  importación, la reparación, el  almacenamiento,  la  conservación,  la  adquisición  y el suministro. Y son de  competencia  del  juez  del  circuito, el porte de armas de uso privativo de las  Fuerzas Armadas y de municiones para las mismas.”   

No hay duda entonces, que es el Juzgado Penal  del  Circuito  de Sahagún (Córdoba) el competente para conocer del proceso que  se  sigue  contra  FELIPE  DE  JESÚS  MONTERROSA  QUIROZ por el delito de porte  ilegal  de  armas  de  fuego  de  defensa  personal,  y  allí  será enviado de  inmediato  el  expediente, remitiendo copia de esta providencia al Juzgado Penal  del Circuito Especializado de Montería, para su información.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1.-   DIRIMIR   el  conflicto  negativo  de  competencias  planteado,  en  el  sentido  de  declarar que al Juzgado Penal del  Circuito  de  Sahagún  (Córdoba)  le  corresponde  conocer  de  este  proceso.  Remítasele el expediente para lo de su cargo.   

2.-  Comuníquese  esta  determinación  al  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  de Montería, enviándole copia de  este auto.   

3.- Contra esta providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese, comuníquese y cúmplase.  

CARLOS  EDUARDO  MEJÍA  ESCOBAR   

FERNANDO       E.      ARBOLEDA  RIPOLL             JORGE      E.     CÓRDOBA  POVEDA                        

HERMAN            GALÁN  CASTELLANOS             CARLOS        AUGUSTO        GÁLVEZ  ARGOTE                            

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO         ÉDGAR LOMBANA  TRUJILLO                                           

ÁLVARO       ORLANDO       PÉREZ  PINZÓN         NILSON    PINILLA    PINILLA                                          

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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