18974(12-12-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 18974  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                DR.     JORGE     ANIBAL     GOMEZ  GALLEGO   

                            Aprobado Acta Nro: 195   

          Bogotá D.C., doce de diciembre del año dos mil uno.   

VISTOS  

          Dirime  la  Sala  la colisión negativa de competencia trabada entre  el  Juzgado  de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Manizales, Caldas,  y  el  Juzgado  Quinto Penal del Circuito de Pereira, Risaralda, en virtud de la  cual  ambos  despachos  judiciales  rehusan  conocer de la ejecución de la pena  impuesta   a   FRANCISCO   JOSÉ   BORRERO   CARVAJAL  como responsable de violar la Ley 422/98, hoy Art. 257  del C. Penal (Ley 500 de 2000).   

ANTECEDENTES   

1. Conforme a las constancias procesales que  obran    en    estas    diligencias,    se   tiene   que   contra   FRANCISCO  JOSÉ  BORRERO  CARVAJAL el Juez  5º  Penal  del Circuito de Pereira, Risaralda, en fallo del 6 de septiembre del  año  pasado  profirió condena de 52 meses de prisión por hallarlo responsable  de  infringir  el  Art.  6º  de la Ley 422 de 1998 -acceso ilegal o prestación  ilegal  de  los  servicios de telecomunicaciones-, en concurso homogéneo. Entre  otras  determinaciones,  le  negó  al  acusado  el  subrogado  de la condena de  ejecución  condicional, razón por la cual ordenó su captura; la sentencia fue  declarada  legalmente  ejecutoriada  el  12  de  octubre siguiente -folios 247-.   

Al  tenerse  noticia  de que el condenado se  hallaba  privado  de la libertad por cuenta de una Fiscalía de Dosquebradas, el  fallador  remitió  copia  del proceso con destino a los Jueces de Ejecución de  Penas  y  Medidas de Seguridad de Pereira, correspondiéndole su conocimiento al  Segundo,  empero  como  a  dicho  despacho  se  le  informó  del  traslado  del  sentenciado  para  la  Cárcel  del  Circuito  Judicial de Palestina, Caldas, el  expediente  fue  regresado  al Juzgado 5º Penal del Circuito de Pereira para lo  de su cargo.   

2. En virtud al principio de favorabilidad y  como  quiera  que  la punibilidad contemplada para la ilicitud por la cual se le  juzgó  resulta  más  benigna  en  el  Código Penal actualmente vigente que la  establecida  en  el  Estatuto  anterior,  el defensor del condenado solicitó su  aplicación.  El juez de instancia con fundamento en lo previsto en los Arts. 79  y   81   del  nuevo  Código  de  Procedimiento  Penal,  nuevamente  envió  las  diligencias  al  Juez  2º  de  Ejecución  de  Penas  y Medidas de Seguridad de  Risaralda,  quien  a su vez las remitió al funcionario de la misma especialidad  y  categoría  con  sede  en Manizales, en el entendido de que dicho juez ejerce  jurisdicción  en lugar perteneciente al Distrito Judicial donde el reo purga la  sanción impuesta.   

3.  El Juez de Ejecución de Penas y Medidas  de  Seguridad  de  Manizales difiere de aquel criterio en cuanto que, conforme a  la  atribución  que  la  Ley  Estatutaria  de la Administración de Justicia le  discernió  al  Consejo  Superior  de  la Judicatura -aduce-, dicha Corporación  produjo  el  Acuerdo  472  de  abril  6  de  1999  por  cuyo  medio se crearon y  organizaron   los  Circuitos  Penitenciarios  y  Carcelarios  en  los  Distritos  Judiciales  del  país.  Allí se estableció que Manizales tendría uno de esos  despachos,  cuya  cabecera  se  fijó  en  dicha  ciudad,  pero  únicamente con  “competencia   sobre  los  municipios  de  Anserma,  Manizales,       Neira       y       Riosucio”,   disposición  que  resulta  prevalente  frente  a  las  previsiones de los Arts. 79 y 81 del actual Estatuto  Procesal  Penal,  por  haber  sido expedida con fundamento en las facultades que  para  tal  efecto  le  asignó la Constitución Política y la propia Ley 270 de  1996,  “de  mayor entidad, jerarquía y poder que la  ley  600  de  2000,  por  medio  de  la  cual  se  creó  un  nuevo  Código  de  Procedimiento  Penal,  pues  es ordinaria, y como tal, debe obedecer vasallaje a  la primera.”   

Es que, además, en el acápite pertinente de  la   codificación  actual  se  delimitó  lo  atinente  a  la  jurisdicción  y  competencia,  agrega,  lo  cual se hizo para los jueces de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad en los precisos términos estipulados en el artículo 79,  cuyo  parágrafo  transitorio  estableció  que  sus  funciones en los Distritos  Judiciales  donde  no  se  hubiesen  creado  aquellas  plazas,  las cumplirían,  mientras    tanto,   “los   jueces   de   instancia  respectivos”.    

Luego, la competencia que el inciso final del  Art.  81 atribuyó a los mentados Jueces de Ejecución de Penas en relación con  el  respectivo  Distrito,  pudo  obedecer  a  “error  legislativo  o  error  de  imprenta”,  concluyó  el  funcionario  judicial de Manizales, quien fincado en un pronunciamiento reciente  de  la  Sala  sobre tema similar propuso colisión negativa de competencia de no  ser  compartidos  sus  argumentos,  y devolvió el proceso al Juez 5º Penal del  Circuito de Pereira en su calidad de fallador.   

4.  Este  último  funcionario  rehusó  la  competencia  para  conocer  del  asunto  de la referencia y aceptó el conflicto  propuesto,  pues, en su entender, los Jueces de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad   “conocen   de   todas  las  actuaciones  relacionadas  con  la ejecución punitiva de los condenados que se encuentran en  las  cárceles  de  su respectivo distrito, sin consideración al lugar donde se  hubiese   dictado   sentencia.”  Como  BORRERO  CARVAJAL,  purga  su  sanción en  Palestina,  Caldas,  municipio  que pertenece al Distrito Judicial de Manizales,  es  al  Juez  de Ejecución de Penas de esta ciudad al que le compete conocer de  los  asuntos  relacionados  con  el cumplimiento de la pena del condenado. Dicha  inferencia  surge nítida de las preceptivas contenidas en los Arts. 79 y 81 del  actual  Estatuto  Procesal Penal, deja entrever, de cuya vigencia no hay porqué  dudar  habida  consideración  que  no  han  sido derogados y menos declarada su  inexequibilidad.   

  CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          En  reciente pronunciamiento -proveído del 11 de diciembre del año  en  curso, Rdo. 18.929-, con ponencia de quien aquí cumple similar cometido, la  Sala  hizo  la  precisión  pertinente  sobre  el  punto  debatido y definió la  controversia de la siguiente manera.   

“Ninguna  contradicción  cabe advertir, es menester precisar, entre la regulación que en  materia  de  competencia para la ejecución de la sentencia o cumplimiento de la  respectiva  pena  establecen  los Arts. 79 en su Parágrafo transitorio, y 81 de  la  Ley  600 de 2000, y la atribución constitucional que, “con sujeción a la  ley”,  le  asiste  al  Consejo  Superior  de  la  Judicatura  para “fijar la  división  del  territorio  para  efectos judiciales y ubicar y redistribuir los  despachos  judiciales”,  conforme  a lo normado en los Arts. 257-1 de la Carta  Política   y   85-6   de   la   Ley   Estatutaria   de  la  Administración  de  Justicia.   

“En  efecto,  de  conformidad  con aquella  facultad  el  Consejo  Superior de la Judicatura expidió el Acuerdo Nº 548 del  22   de  julio  de  1999,  por  cuyo  medio  creó  y  organizó  los  Circuitos  Penitenciarios  y  Carcelarios  en los Distritos Judiciales del país, como bien  lo  acotan  los  funcionarios trabados en el conflicto del que aquí se ocupa la  Sala,  división  territorial que como tema concerniente a la administración de  justicia  trató la Ley 270 de 1996, según lo estatuido en el Art. 152, literal  b) de la Carta Política.   

“Por  su  parte,  la  nueva  codificación  procesal  penal  en su Art. 79 señaló taxativamente las actuaciones de las que  deben  conocer  los Jueces de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad, empero  en  su  Parágrafo  transitorio  introdujo como excepción, la atinente a que de  dichos  asuntos  deben  ocuparse  los  jueces  de  instancia respectivos, cuando  existan  distritos  judiciales  en  los  cuales  no  se hayan creado plazas para  aquella  categoría  de  jueces,  a  quienes  seguidamente  en  el  Art.  81 les  delimitó  la  jurisdicción donde han de ejercer su competencia, que no es otra  que  la  del  ‘respectivo  distrito.’   

Entiende  la  Corte  que  con la regulación  contenida  en  el  último  inciso  del  mentado  Art.  81, lo que el legislador  pretendió  fue, además de propender por una mejor racionalización del recurso  humano  y  logístico  en aspectos de reparto de trabajo de dichos funcionarios,  evitar  que  con  la  facultad que tiene el Consejo Superior de la Judicatura de  establecer  la  división  territorial  del país para efectos judiciales, pueda  crear   y   organizar   Circuitos  Penitenciarios  y  Carcelarios  que  abarquen  municipios de diferentes distritos.   

“De  una  tal manera no sólo se fijó con  mayor  precisión  la competencia de los Jueces de Ejecución de Penas y Medidas  de  Seguridad  delimitándola  a  su respectivo distrito, impidiendo así que en  razón  de  sus funciones dirima asuntos que por regla general debería resolver  funcionario  judicial  perteneciente  a  otro  distrito,  sino que también, con  sujeción  a  la  ley, la citada Corporación podrá ejercer aquella atribución  constitucional    en   relación   con   la   referida   división   territorial  (…)”   

Ninguna  antinomia  pues  cabe  avizorar, se  reitera,  entre  las  disposiciones cuyas preceptivas aquí se debaten y, en tal  sentido,  devienen  razonables  los  argumentos del señor Juez de Ejecución de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de Manizales en cuanto declinó su competencia  para  conocer  del  asunto  origen del presente conflicto, no respecto de que la  regulación  del  inciso  final  del  Art.  81 obedezca a error legislativo o de  imprenta,  sino  en relación con la vigencia del Acuerdo 548 del 22 de julio de  1999,  normatividad  que  en  el artículo 13-2 circunscribió su competencia al  Circuito  Penitenciario  y  Carcelario  de  Manizales,  con jurisdicción en los  municipios  de  Anserma,  Manizales, Neira y Riosucio, en tanto que Palestina,  en  cuyo centro carcelario se  encuentra   recluido   purgando   su   pena   BORRERO  CARVAJAL,   pertenece   al   Circuito   Judicial   de  Chinchiná,  lugar  en  donde  el  Consejo  Superior de la Judicatura no creó u  organizó Circuito Penitenciario y Carcelario alguno.   

Vistas  así  las cosas, en este asunto se  impone  la  aplicación  de la excepción contenida en el Parágrafo transitorio  del  Art.  79  del  nuevo  Código  de Procedimiento Penal -Ley 600 de 2000-, en  armonía  con  el  Art. 1º del Acuerdo 54 de 1994 de la Sala Administrativa del  Consejo  Superior de la Judicatura, puesto que no habiéndose dispuesto plaza de  Juez  de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad para el Circuito Judicial de  Chinchiná,  obviamente,  por  no  haberse creado allí Circuito Penitenciario y  Carcelario,  los  aspectos  que atañen con la ejecución de la pena impuesta al  sentenciado  son  del conocimiento del respectivo juez de instancia, que en este  caso  no  es  otro  que el Juez Quinto Penal del Circuito de Pereira, Risaralda.   

Como lo viene sosteniendo la Sala y ahora lo  reitera,  conforme  con lo dispuesto en el Art. 500 del anterior C. de P. Penal,  hoy   Art.  469,  ejecutoriada  la  sentencia  condenatoria  el  control  de  su  ejecución   lo   asume   el   Juez   de   Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad.   De  manera  que, la vigilancia sobre el cumplimiento del fallo  corresponde  a  estos  funcionarios,  cuya competencia cuando el condenado está  privado  de  la  libertad,  no  depende  de la naturaleza del hecho, o del lugar  donde  el  mismo  se  cometió,  o  de  la dependencia judicial que profirió el  respectivo  fallo,  sino  de  un  factor personal atinente al lugar donde aquél  redime la sanción.   

Consecuentemente   con  lo  dicho,  se  le  remitirán  las  diligencias  para  lo  de  su  cargo  al  Juez Quinto Penal del  Circuito  de  Pereira,  en tanto que al Juez de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad  de  Manizales, Caldas, se le informará por la Secretaría de la Sala  lo aquí resuelto.      

         

          En   mérito  a  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sala  de  Casación  Penal,   

RESUELVE   

         ASIGNAR   LA   COMPETENCIA  para  conocer  de  la  ejecución  de  la pena impuesta al condenado  FRANCISCO    FOSÉ    BORRERO   CARVAJAL,  al  Juez Quinto Penal del Circuito de Pereira, Risaralda, a quien  se  le  remitirán las diligencias para lo de su cargo. Por la Secretaría de la  Sala,  infórmesele  al  Juez  de  Ejecución  de Penas y Medias de Seguridad de  Manizales, lo aquí decidido.   

CÚMPLASE   

CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR  

No hay firma  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                              JORGE    E.    CÓRDOBA  POVEDA   

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS               CARLOS   A.   GÁLVEZ  ARGOTE                       

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO               EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

                    

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN                NILSON PINILLA  PINILLA                                

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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