18913(23-07-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    República    de  Colombia   

         

Corte Suprema de Justicia  

Proceso No 18913  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado: Acta No. 84  

         Bogotá,   D.  C.,  veintitrés  (23)  de  julio  de  dos  mil  dos  (2002).   

ASUNTO  

         La  Corte  emite  concepto  sobre la solicitud de extradición que,  respecto  del  ciudadano  colombiano  Álvaro  Manuel  Reyes  Ávila,  efectuó  el  Gobierno de los Estados  Unidos de América a través de su Embajada en este país.   

ANTECEDENTES  

         I.)  El  21  de  agosto  de  2001,  el Gran Jurado del Tribunal del  Distrito  Meridional  de  La  Florida  (Estados  Unidos),  dentro  de  la  causa  01-0782-CR-MOORE,    profirió    acusación    formal    contra    Álvaro  Reyes,  también  conocido como  “Tocayo”, con base en el siguiente cargo:   

         “A  partir  de  19  de enero de 2001, o alrededor de entonces, la  fecha  exacta siendo desconocida al gran jurado, y con continuación hasta el 21  de  agosto  de 2001, o alrededor de entonces, en el Condado de Miami-Dade, en el  Distrito  Meridional  de  Florida,  y  en  otras  partes,  los  acusados … con  conocimiento  de  causa e intencionalmente combinaron, conspiraron, se unieron y  accedieron  uno  con  otro  y  con  personas  conocidas  y desconocidas del gran  jurado,  para  poseer con intenciones de distribuir una substancia controlada de  la  Tabla  I,  esto  es,  uno  o  más kilogramos de una mezcla y substancia que  contenía  una  cantidad  perceptible  de heroína, en violación del Título 21  del   Código   de   los   Estados   Unidos,  Sección  846  y  841(b)  (1)  (A)  (i)”.           

         II.)  A  la  solicitud  de  extradición se anexaron los siguientes  documentos,  que  fueron legalizados ante el Ministerio de Relaciones Exteriores  y cuentan con su correspondiente traducción:   

         1°)  Notas verbales números 1.097 y 1.446 del 29 de agosto y 2 de  noviembre  de  2001,  por  las cuales se solicita la detención provisional, con  fines   de  extradición,  de  Álvaro  Manuel  Reyes  Ávila    o    Álvaro  Reyes,  ciudadano  colombiano,  identificado  con  la  cédula 4.221.842.   

         2°)  Copia  de  la  acusación formal del Gran Jurado del Tribunal  del  Distrito  Meridional  de  La  Florida (Estados Unidos), del 21 de agosto de  2001.   

         3°)  Declaraciones  de  Ann  Taylor,  Procuradora  Asistente, y de  Vincent  P.  Pankoke,  agente  especial  del Servicio Federal de Investigaciones  (FBI),  a  cuyo  cargo  estuvo  la  investigación y el juzgamiento en razón de  estos hechos.   

         4°)  Copia  de  la  orden  de detención, expedida 23 de agosto de  2001 por el Tribunal del Distrito Meridional de La Florida.   

         5°)  Transcripción de las normas del Código Penal de los Estados  Unidos, relevantes para el caso.   

         III.)  Llegada  la  documentación  a  Colombia,  se  remitió a la  Fiscalía  General  de  la  Nación, cuyo titular, mediante resolución del 7 de  septiembre  de  2001  y con base en la nota verbal 1.097, ordenó la captura del  señor   Álvaro   Manuel  Reyes  Ávila.   

         La  aprehensión  se  efectuó  el 8 de septiembre anterior. Previa  confrontación  dactiloscópica  se  determinó  que la huella que aparece en la  cédula    de   ciudadanía   corresponde   a   la   del   señor   Reyes Ávila.   

         La  actuación se remitió a la Corte. Esta dispuso el trámite del  artículo  518  del  Código  de  Procedimiento  Penal  y se pronunció sobre la  práctica de pruebas.   

ESTUDIOS DE LAS PARTES  

Del Ministerio Público  

         El  Procurador  Segundo  Delegado  en  lo  Penal  solicita concepto  favorable  a  la  extradición.  Considera  que  se  cumple  con  las exigencias  formales  en  los aspectos relacionados con la documentación presentada, que es  válida   en  los  términos  de  los  artículos  259  y  160  del  Código  de  Procedimiento  Civil  y  de  la  resolución  2001  del Ministerio de Relaciones  Exteriores;  con  la  demostración plena de la identidad del solicitado; con el  principio  de  la  doble incriminación, por cuanto los cargos formulados en los  Estados  Unidos  coinciden con la conducta de concierto para delinquir con fines  de  narcotráfico,  que  igualmente  es punible en Colombia; y con la acusación  del  Gran  Jurado  que  equivale  a la resolución acusatoria de la ley procesal  penal colombiana.   

         Finalmente,  aclara  que  los hechos no son constitutivos de delito  político  y  fueron  realizados  luego  del  19 de enero de 2001, con lo que se  satisfacen    las    exigencias   del   artículo   35   de   la   Constitución  Nacional.   

Del defensor  

         Impetra   concepto   adverso   a  la  entrega.  Argumenta  que  los  requisitos  y  documentos  para  que  proceda deben ser determinantes, lo que no  sucede  por cuanto la declaración del agente federal sólo muestra divagaciones  y confusiones insuficientes para inculpar a un ciudadano.   

         Agrega  que hay dudas sobre la identidad del requerido, porque para  la  época  de  los  hechos  Álvaro Reyes  pesaba  más  de  160 libras y el color de sus ojos y cabellos es  diferente.  Solicita  que la Sala, de oficio, practique pruebas para aclarar ese  aspecto en forma plena.   

         En  esas  condiciones,  concluye,  no  se  reúne  la exigencia del  artículo  513-2  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  por  cuanto sólo hay  suposiciones  y  no  certeza de la responsabilidad de su asistido, con lo que la  inculpación extranjera violó el debido proceso.   

CONCEPTO DE LA CORTE  

         En  su  comunicación del 8 de noviembre anterior, el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  hizo  saber  que  no  existe  “convenio  aplicable  al  caso”.   Por  ello,  el  trámite  de  extradición  del  señor  Reyes   Ávila   se  sujeta  a  las  previsiones del Código de Procedimiento Penal Colombiano.   

         Ante  todo, se precisa al defensor que a la Sala de Casación Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia  no  le  compete la función de juzgar a la  persona  requerida,  por  lo  cual  no se puede ocupar de los temas que plantea,  como  la  eficacia  del testimonio del agente federal Vincent Pankoke o sobre si  las   pruebas  que  la  justicia  norteamericana  tiene  en  contra  del  señor  Reyes   Ávila   “son  suficientes” para enjuiciarlo.   

         Los  argumentos  del señor apoderado apuntan hacia la controversia  de  los medios de prueba que sirvieron de soporte a la acusación con base en la  cual  se  pide la entrega. La Sala no se puede inmiscuir en ese debate, que debe  ser  resuelto  por  quien  cumpla  como  juez  natural de la persona solicitada.   

         Por  tanto,  las  inquietudes  sobre la validez de los elementos de  convicción   respecto   de   la  comisión  del  hecho  y  la  culpabilidad  de  Álvaro     Manuel     Reyes    Ávila,  se  deben  exponer  y  sustentar ante la justicia de los Estados  Unidos,  porque  “…  la  Corte,  dentro  del presente asunto, no actúa como  juez,  no  realiza  un acto jurisdiccional ni le corresponde establecer el lugar  donde  ocurrieron  los  hechos  que  se le imputan al reclamado y, menos, si los  mismos  tuvieron  lugar  dentro  de  la  jurisdicción  del  país  que  hace la  solicitud,  ni  si  el requerido ha estado o no allí, ni si es responsable o no  …  no es del resorte de la Sala establecer si el solicitado se hallaba o no en  Colombia  para  la  época  en  que  ocurrieron  los hechos motivo del pedido de  extradición,  ni  si  es  o no partícipe de los mismos, pues son aspectos que,  como  se  indicó, deben debatirse al interior del proceso y ante los tribunales  competentes  del  país  requirente”  (Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal, Concepto de extradición del 24 de octubre de 2001, M.P. Jorge  Córdoba Poveda, radicación No. 17882).   

         Se  emite  concepto sobre los aspectos determinados en el artículo  520 del Estatuto Procesal Penal.   

         1°)    La   validez   formal   de   la  documentación presentada.   

         El  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  anexó  a  la petición las  siguientes   pruebas,  que  cuentan  con  traducción  al  castellano  y  fueron  certificadas  y  autenticadas  conforme  con  la  legislación  de  la autoridad  reclamante:   

         a)  Copia  de la acusación formal del Gran Jurado del Tribunal del  Distrito  Meridional  de  La Florida (Estados Unidos), proferida el 21 de agosto  de  2001,  en la cual se describen y precisan las conductas en que se fundamenta  de  la petición, los lugares y fechas de su ocurrencia; b) declaraciones de Ann  Taylor,  Procuradora  Asistente,  y  de  Vincent P. Pankoke, agente especial del  Servicio   Federal   de   Investigaciones   (FBI),   quienes  por  adelantar  la  investigación,   especifican   los   cargos,   la  identidad  del  reclamado  y  discriminan  las  normas  aplicables  al  caso;  c) reproducción de la orden de  detención,  expedida  el  23  de  agosto  de  2001 por el Tribunal del Distrito  Meridional  de  La Florida; y, d) transcripción de las normas del Código Penal  de los Estados Unidos, relevantes para el asunto.   

         Tales  documentos cumplen las condiciones de validez que reclama la  ley procesal.   

         2°)      Plena     identidad     del  solicitado.   

           

         El  Estado solicitante, en la nota verbal 1.097 del 29 de agosto de  2001,    especificó    que    la    persona    reclamada    era    Álvaro   Manuel   Reyes   Ávila,   de  nacionalidad    colombiana    e    identificado    con    la   cédula   número  4.221.842.   

         Por  orden de la fiscalía, se aprehendió a quien respondió a tal  nombre  y  mostró  ese  documento.  Se  constató  que  la  huella del retenido  corresponde con la impresa en su cédula.   

         Así,  no  queda  duda de que se requiere en extradición al señor  Reyes    Ávila,   con  identificación  que  corresponde a la del detenido, según aparece en todos los  escritos  que  ha  firmado -los poderes conferidos a sus apoderados y el acta de  notificación del 3 de mayo de 2002-.   

         Entonces,  no  pueden  ser  admitidos  los  argumentos del defensor  relacionados  con  la  existencia  de  dudas  sobre el particular, por presuntas  diferencias  en  el  color  de  cabello  y ojos. No obstante, ante su inquietud,  agréguese,  en  primer  lugar, que los elementos acabados de reseñar, despejan  cualquier  incertidumbre;  y,  en  segundo  término  que, en memorial del 31 de  enero,    el    señor    Reyes   Ávila,  a  través  de  su apoderado, expresó que era “consciente del  error  cometido del cual está arrepentido, acepta asumir la responsabilidad del  mismo  …  solicitando  el  favor  que  por  mi  conducto  pida a ustedes, a la  Sociedad  Colombiana,  a  la  Sociedad de los Estados Unidos de América excusas  por  su  comportamiento  …  su  arrepentimiento  es  totalmente  sincero, esta  persona  ha cometido este delito por razones que en su momento él expondrá”.   

        Esa   manifestación   espontánea   releva   a  la  Sala  de  toda  consideración,    pues    las    propias   frases   del   señor   Reyes  Ávila corroboran que se trata de  la misma persona a la cual acusó el Gran Jurado.   

         

        3°)    Concurrencia   de   la   doble  incriminación.   

        El  reclamo de entrega se fundamenta en que el 21 de agosto de 2001  el  Gran  Jurado  del  Tribunal del Distrito Meridional de La Florida imputó al  señor   Reyes  Ávila  el  siguiente cargo:   

        “Concierto  para poseer con la intención de distribuir heroína,  en  violación  del  Título 21, Sección 846 del Código de los Estados Unidos,  Secciones 841(a) (1) y 841(b) (1) (A) (i)”.   

        Las normas señaladas disponen:   

        “Título  21.  Tentativa  y  Conspiración. Cualquier persona que  intente  o  conspire  a cometer cualquier delito definido en este sub-capítulo,  será  castigado  con  las  mismas  penas  que  se  prevén  para  la ofensa, la  comisión    de   la   cual   era   el   objetivo   de   la   tentativa   o   la  conspiración”.   

        “Sección 841. Actos Prohibidos:”   

        “(a)   Con   la   excepción  de  lo  que  se  autorice  en  este  sub-capítulo,  será  ilegal  que cualquier persona con conocimiento de causa o  intencionalmente:”   

        “(1)  fabrique,  distribuya, o dispense, o posea, con intenciones  de fabricar, distribuir o dispensar, una substancia controlada”.   

        “(b)  Con  excepción de lo previsto en las Secciones 859, 860 ó  861  de  este título, cualquier persona que haya violado la sub-sección (a) de  esta sección será castigada con las penas siguientes:”   

        “(1)  (A)  En  el  caso  de  una  violación  concerniente  a  la  sub-sección (a) de esta sección …”   

        “(i)  1  kilogramo  o más de una mezcla o sustancia que contenga  cantidad  perceptible  de heroína. A tal persona se le impondrá un término de  encarcelamiento  de  no  menos  de  10  años o más de la cadena perpetua y, si  resulta  la  muerte  o  daños  corporales graves a consecuencias del uso de tal  substancia,  se  le  impondrá  un término de encarcelamiento de no menos de 20  años  ni  más  de  la cadena perpetua, una multa que no deberá ser más de lo  autorizado  en  el  Título  18,  o  $4.000.000 si el acusado es un individuo, o  $10.000.000 si el acusado no lo es”.   

        El  delito  que  generó  el  llamamiento a juicio contra el señor  Álvaro Manuel Reyes Ávila  encuentra  norma  semejante  en  la  legislación  penal  colombiana.  El actual  Código  Penal  (expedido  mediante  Ley  599  de  2000),  en  su artículo 340,  modificado  por  el  8°  de  la  Ley 733 de 2002, define la conducta punible de  concierto para delinquir, así:   

        “Cuando  varias  personas  se  concierten  con  el fin de cometer  delitos,  cada  una  de  ellas será penada, por ese solo hecho, con prisión de  tres  (3)  a  seis (6) años … Cuando el concierto sea para cometer delitos de  …  tráfico de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias sicotrópicas …  la  pena  será  de  prisión  de  seis (6) a doce (12) años y multa de dos mil  (2.000)    hasta    veinte    mil    (20.000)    salarios    mínimos    legales  mensuales”.   

         

        El  principio  de la doble incriminación, entonces, se satisface a  plenitud,  como  que  el  comportamiento  por  el  cual  se sindica al pedido en  extradición  también  es considerado como delito en la legislación colombiana  y  está reprimido con pena privativa de la libertad superior a cuatro (4) años  de  prisión,  con  lo  cual  también  se cumple con la exigencia del artículo  511-1 del Código de Procedimiento Penal.   

        4°)   Equivalencia  de  la  providencia  proferida en el extranjero.   

        El  Gran  Jurado del Tribunal del Distrito Meridional de La Florida  formuló   contra  el  señor  Álvaro  Manuel  Reyes  Ávila  una  acusación  formal  que  es similar a la  resolución  prevista  en  el  artículo 398 del Código de Procedimiento Penal.   

        En  efecto,  ella especifica los hechos que sustentan el cargo, las  circunstancias  de  tiempo, modo y lugar en que sucedieron, las disposiciones en  que se enmarcan y los medios de prueba que acreditan su ocurrencia.   

        Por  tanto,  reunidos  los  requisitos establecidos en la ley penal  colombiana,  así  como  los  del artículo 35 de la Constitución Nacional, por  cuanto  se  procede  por  hechos  que  no  tipifican  un  delito político y que  sucedieron  con  posterioridad  al  Acto  Legislativo  01  de  1997,  la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

        EMITE  CONCEPTO  FAVORABLE a la solicitud  de  extradición  del  ciudadano  colombiano  Álvaro  Manuel  Reyes  Ávila,  hecha  por el Gobierno de los  Estados Unidos, a través de su embajada en Bogotá.   

        Infórmese    de    esta    decisión    al   señor   Reyes  Ávila,  a su defensor, al señor  Fiscal General de la Nación y al Ministerio Público.   

        Devuélvase  la  actuación al Ministerio de Justicia y del Derecho  para lo de su cargo.   

        Comuníquese y cúmplase   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE E.  CÓRDOBA    POVEDA                        

HERMAN   GALÁN  CASTELLANOS            CARLOS A.  GÁLVEZ     ARGOTE                                                           

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ GALLEGO              ÉDGAR  LOMBANA     TRUJILLO                     

CARLOS   E.  MEJÍA  ESCOBAR                              NILSON    E.    PINILLA  PINILLA           

                                                                No hay firma   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria            

    

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