18897(06-10-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 18897  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

Aprobado acta No. 084  

Bogotá D.C., seis (6) de octubre de dos mil  cuatro (2004)   

Decide la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda  de  revisión  presentada,  en  su  nombre,  por el doctor CARLOS  EDUARDO MUÑOZ DÁVILA  contra  la  sentencia  proferida  por  la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia,  el  26 de mayo de 1998, que confirmó la dictada por el la Sala Penal  del  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Bogotá D. C., por medio de la  cual  lo  condenó  a la pena principal de 38 meses de prisión, multa por valor  equivalente  a  55  salarios mínimos legales mensuales vigentes e interdicción  de  derechos  y funciones públicas por un lapso igual al de la privación de la  libertad,    como    autor   responsable   del   delito   de   prevaricato   por  acción.   

HECHOS  

La cuestión fáctica de la cual se ocupa la  demanda,  la resumió la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia  de la siguiente manera:   

“En la Unidad Cuarta de Fiscalía Delegada  ante  los Jueces Penales del Circuito de la ciudad, se adelantaba investigación  penal  por  el  delito de homicidio cometido en la persona del ciudadano Germán  Alberto  Cifuentes  Vivas,  averiguación  en  la cual la policía metropolitana  capturó  y  puso  a disposición a los individuos CARLOS ALBERTO ARIAS GIRALDO,  JHON  FRANCISCO  CRUZ  ROMERO,  JESÚS  CERVANDO  GIRALDO MUÑOZ y ÁLVARO VEIRA  DÍAZ,  el  21  de  febrero  de  1996,  siendo  oídos  en  indagatoria  al día  siguiente.  La  situación jurídica de los imputados fue resuelta el 6 de marzo  posterior,  por  medio  de  medida  de aseguramiento de detención preventiva en  relación  con  los  dos  primeros  sindicados;  mientras  que los dos restantes  fueron  favorecidos  con  la  libertad  sin  condiciones. La orden detentiva fue  confirmada  en  segunda  instancia  por  la Unidad de Fiscalía ante el Tribunal  Superior”.   

“Pues  bien,  el  abogado  defensor  del  detenido  Jhon  Francisco  Cruz  Romero  intentó la acción de habeas corpus en  beneficio  de  su  defendido  y  del  cosindicado  Carlos Alberto Arias Giraldo,  petición  que  fue  despachada favorablemente por el señor Juez Ochenta y Ocho  Penal  Municipal  de la ciudad, según providencia fechada el 3 de mayo de 1996.  Como  el  Fiscal  Cuarenta y Ocho Delegado ante los Jueces Penales del Circuito,  encargado   de  la  investigación  por  homicidio  estimó  que  determinación  liberatoria  era  manifiestamente contraria a la ley1”.   

La Fiscalía General de la Nación, a través  de  la  Unidad de Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior de Bogotá D. C.,  ordenó  la  apertura  de  la  investigación,  dispuso  la práctica de algunas  diligencias,  entre ellas, la indagatoria del funcionario implicado, luego de lo  cual  le  resolvió  la  situación  jurídica  con  medida  de aseguramiento de  detención  preventiva  como  presunto  autor  del  delito  de  prevaricato  por  acción.   

Perfeccionada la investigación se clausuró  la  instrucción  y  el  6  de  febrero  de 1997 se produjo la calificación con  resolución  de  acusación  por  el  delito  por  el  cual  se  le resolvió la  situación  jurídica.  Cumplida  la  etapa  de  juzgamiento,  la Sala Penal del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Bogotá D. C., mediante sentencia  del  8  de  agosto  de  1997  condenó  al  procesado MUÑOZ DÁVILA a las penas  referidas  precedentemente, la que al ser impugnada fue confirmada por esta Sala  de la Corte.   

LA DEMANDA  

CARLOS  EDUARDO  MUÑOZ DÁVILA,   actuando  en  su  nombre,  acude  a  la  causal  6°de  revisión  consagrada  en  el  artículo 220 del Código de Procedimiento Penal, cuyo tenor  es  el  siguiente:  “Cuando mediante pronunciamiento  judicial,  la  Corte  haya  cambiado  favorablemente  el  criterio jurídico que  sirvió  para  sustentar  la  sentencia condenatoria”   

Advierte,  inicialmente,  que  la causal que  invoca  no  emerge como producto de pronunciamiento de la Sala Penal de la Corte  Suprema  de  Justicia  sino  de  la  más  alta  Corporación  judicial  a nivel  constitucional, como lo es la Corte Constitucional.   

Recuerda que la Corte Constitucional mediante  sentencia  C-620  del  13  de  junio de 2001, en su resolutivo tercero, señaló  “… declarar INEXEQUIBLES los artículos 382, 383,  384,  385,  386,  387,  389  y  389  de  la  Ley  600 de 2000 a partir del 31 de  diciembre  2002.  El  Congreso  de  la  República  deberá  regular  el derecho  fundamental  de  habeas  corpus y los recursos y procedimientos por medio de ley  estatutaria,  que  deberá expedir antes de la fecha mencionada, esto es, del 31  de diciembre de 2002.”    

Con fundamento en lo anterior, considera que  los  argumentos  expuestos  por  la  defensa  a  lo  largo del proceso no fueron  desatinados  y  que  su  obrar  no  se  salió de los parámetros de la ley como  equivocadamente  se  interpretó; agrega que la frase declarada inconstitucional  no  tiene  relación con el habeas corpus como se interpretaba de las sentencias  C-301 de 1993 y C-010 de 1994.   

En  estas condiciones considera que el fallo  de  condena  confirmado  fue  injusto,  corroborándose  que la Corte Suprema de  Justicia  debe  desestimar  el  fallo  de  condena  y  absolverlo  de los cargos  imputados  por  prevaricato  ante  la  declaratoria  de inconstitucionalidad del  artículo  382,  más  aún  cuando la Corte Constitucional se refiere al inciso  2°  (antes  artículo  430  inciso  2°)  como  contradictorio  a  los cánones  constitucionales,   razón  por  la  cual  no  queda  alternativa  diferente  al  reconocimiento  de  la  jurisprudencia  constitucional  que  es  obligante en su  aplicación   así   ésta   sea   diferida,   pues   para   ello   “la  H.  Corte Suprema de Justicia debe por vía de excepción de  inconstitucionalidad  declarar  la  absolución del suscrito, revocando el fallo  de      condena      injustamente      proferido”  (sic).   

Afirma  que  a pesar de que el fallo emitido  por  la  Corte  Constitucional  es  diferido  respecto de la inexequibilidad del  artículo  382  del  Código de Procedimiento Penal, se debe tener en cuenta que  esa   Corporación   resaltó  que  el  inciso  2°  de  dicha  disposición  es  inconstitucional  y atenta contra los principios que rigen la administración de  justicia,  situación válida para que la Corte Suprema de Justicia, por vía de  excepción  de  inconstitucionalidad,  revise  el  fallo  emitido  en contra del  demandante   y   lo   absuelva   de   los   cargos   que   dieron   lugar  a  su  condena.   

Insiste en que es conducente la revisión al  amparo  de  la  causal 6ª del artículo 220 del Código de Procedimiento Penal,  pues  “no  necesariamente  tenía  que  la H. Corte  Suprema  de  Justicia,  pronunciarse sino que en este caso, el máximo organismo  judicial  constitucional  está resolviendo y resaltando que la frase fundamento  de  mi  condena  es  inexequible así esté propuesta en una nueva codificación  procedimental,  pues  su  sentido  y  tenor  literal no ha variado para nada”.   

2. Los documentos presentados con la demanda  y   con   base   en   las   cuales   se   pretende   la   revisión,   son   los  siguientes:   

2.1.  La demanda presentada en su nombre por  CARLOS EDUARDO MUÑOZ DÁVILA (f. 1 cuaderno de la Corte).   

2.2. Fotocopia de las sentencias de primera y  segunda instancia, proferidas en su contra (fl. 3).   

2.3.- Fotocopia de la sentencia C-620 de 2001  mediante  la  cual  la Corte Constitucional declaró inexequibles los artículos  382,  383,  384,  385,  386,  387, 388 y 389 del Código de Procedimiento Penal.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1.-  Siendo  la  acción  de  revisión  un  instrumento  extraordinario,  a través del cual se busca minar la firmeza de la  cosa  juzgada  que ampara el fallo atacado, para dejar sin efectos una decisión  injusta  y hacer prevalecer la verdad material, es condición ineludible para su  admisión  que  el  libelo se ajuste a las precisas exigencias del artículo 222  del  Código  de Procedimiento Penal, indicando, en particular, la causal que se  invoca  y  los  fundamentos  de hecho y de derecho en que se apoya la solicitud,  debiendo  aportar,  además, las pruebas demostrativas de los hechos básicos de  la  petición,  al punto que los fundamentos y pruebas que se presenten en ella,  patenticen  la  inocencia  del  condenado  o  su inimputabilidad o, al menos, la  hagan seriamente deducible.   

No  se trata, entonces, de exhibir cualquier  clase  de  medio  probatorio  sin  repercusión alguna. Por esta razón, para la  admisibilidad  de  la  demanda con la que se intenta la acción de revisión, se  exige  que  tenga novedad y trascendencia. De no cumplirse estas condiciones, ha  de  entenderse  que lo pretendido es prolongar un debate vano de hechos, pruebas  y    argumentos    ya    considerados   y   definidos   procesalmente   en   las  instancias.   

2.-  En el caso sometido a consideración de  la  Sala,  el  demandante  determina  el enfoque central de su pretensión en la  causal  6ª de revisión, por considerar que la sentencia C-620 de 2001 mediante  la  cual  la  Corte  Constitucional  declaró  inexequibles  los  artículos del  Código  de  Procedimiento Penal, atinentes a la acción de habeas corpus razón  por  la  cual  la  Corte  debe  desestimar  la condena y absolverlo de todos los  cargos  imputados,  como  consecuencia  de  la aplicación de esa jurisprudencia  constitucional.   

Empero,  para la viabilidad de la acción de  revisión  en  el  marco  de  la  causal 6ª, esto es, referida a la aplicación  retroactiva  de la jurisprudencia favorable, es imprescindible, en primer lugar,  que  se  trate  de  un  pronunciamiento  judicial  en  el  que  se haya cambiado  favorablemente  el  criterio  que  sirvió  para  sustentar  la  condena y, como  segundo  aspecto,  que  el pronunciamiento provenga de la jurisprudencia emanada  de  la  Corte Suprema de Justicia debido a que es la máxima autoridad judicial,  atendiendo  la  función  que cumple de unificar la jurisprudencia nacional como  tribunal  de  casación  de  conformidad  con  los  artículos 235-1 de la Carta  Política y 206 del Código de Procedimiento Penal.   

Al  respecto  esta  Sala  de  la  Corte,  ha  señalado:   

“cuando   el   precepto   remite  a  un  pronunciamiento  judicial que haya cambiado favorablemente el criterio jurídico  que  sirvió  para  sustentar la sentencia condenatoria, solo se puede referir a  los  que  emite  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  pues  es  a ella a la que le  concierne  dentro  de  la jurisdicción ordinaria esa labor unificadora a la que  se      ha      aludido      en      precedencia2”   

De  lo expuesto anteriormente, resulta claro  el  desatino  del  libelista  respecto  de  la  comprensión del numeral 6° del  artículo  220 del Código de Procedimiento Penal, pues pretende que por efectos  de  la  sentencia  C-620  del  13  de  junio  de  2001 mediante el cual la Corte  Constitucional   declaró   contrarias  a  la  norma  superior  algunas  de  las  disposiciones  del  Código  de Procedimiento Penal, que regulaban la acción de  habeas  corpus,  –  pronunciamiento  que  se fundamentó en que siendo el habeas  corpus  un  derecho  fundamental  las  disposiciones  atinentes a la naturaleza,  procedimiento  y  decisión  debieron sujetarse al trámite inherente de una ley  estatutaria  -;  se  desconozca la sentencia condenatoria impuesta en su contra,  cuando  esta decisión en nada afectó el trámite cumplido por los funcionarios  de   instancia   dentro   del  proceso  que  se  adelantó  contra  MUÑOZ  DÁVILA,  habida consideración de  que  la instrucción y el juzgamiento se surtió conforme al rito previsto en la  ley  y la imputación por el delito de prevaricato por acción, no ha perdido su  estructuración.  Así  mismo, olvida el actor que los fallos de inexequibilidad  proferidos  en  los  términos  de  los artículos 241-4 de la Carta Política y  48-1  de  la  Ley  Estatutaria  de  la Administración de Justicia, por la Corte  Constitucional  como resultado del examen de las normas legales, ya sea por vía  de   acción,   revisión  previa  o  con  motivo  del  control  automático  de  constitucionalidad,  son  de  obligatorio  cumplimiento y con efectos erga omnes  hacia el futuro.   

Como quiera que la acción de revisión está  orientada  a  socavar  el  fallo,  sin  que  quepan posibilidades distintas a la  alternativa  de condena, la absolución, la demanda habrá de confeccionarse con  la  más  rigurosa técnica, en la que además de indicar las razones de hecho y  de  derecho,  el demandante debe aportar copia del pronunciamiento de la Sala de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia, mediante el cual haya variado  en  forma  favorable  el  criterio  jurídico;  sin  embargo, los planteamientos  efectuados  en  la  informal  demanda presentada CARLOS  EDUARDO  MUÑOZ  DÁVILA  no  se  aproxima  a  lo  que  constituye  la  elaboración  del  libelo  y menos a la naturaleza y fines de la  acción de revisión.   

De  este modo, surge diáfano la inidoneidad  del  libelo,  resultando, por contera, clara la impropiedad con que se invoca la  causal  6ª  de  revisión del artículo 220 del Código de Procedimiento Penal,  por  lo  que  tendrá la Sala que inadmitir el antedicho escrito, por contrariar  manifiestamente  el  ejercicio  de esta especialísima acción contra los fallos  que   gozan   de   inmutabilidad  e  intangibilidad  conque  los  unge  la  cosa  juzgada.   

Contra  la  presente  decisión  procede  el  recurso de reposición.   

Atendidas  las  razones  expuestas, la Corte  Suprema   de  Justicia,  Sala de Casación Penal, administrando Justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE   

1.-  INADMITIR  la  demanda  de  revisión  formulada,   en   su   nombre,   por   el   sentenciado  CARLOS  EDUARDO  MUÑOZ  DÁVILA.   

2.- Remítase copia de este fallo al juez de  primera de instancia, para lo de su cargo.   

CÓPIESE,      NOTIFÍQUESE      Y  CÚMPLASE   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                          ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                                  

EDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                                   ÁLVARO                              ORLANDO                              PÉREZ  PINZÓN                             

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                                    JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                                

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                      MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA  M.  P.  Dr.  GÓMEZ GALLEGO, Jorge Aníbal. Sentencia 2ª  instancia. Rad. 13.628, mayo 26 de 1998.    

2 C. S.  de   J.   M.P.   Dr.   TORRES   FRESNEDA,  Juan  Manuel.  Auto  diciembre  2  de  1996     

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