18784(31-10-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 18784  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

      Magistrado  Ponente   

     Dr.  JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

                                         Aprobado Acta No. 167   

          Bogotá D. C., treinta  de octubre de dos mil uno.   

V    I    S   T   O  S   

Resuelve  la  Corte  la colisión negativa de  competencias  surgida entre el Juzgado 2° Penal del Circuito Especializado y el  Juzgado  27  Penal  del  Circuito  de  Bogotá, para el conocimiento de la causa  adelantada   contra  VICTOR  MANUEL  VELASCO  PRIETO,  por el delito de tráfico de explosivos.   

ANTECEDENTES  

          1.   El  30  de agosto de 1996 en las instalaciones de la Sijin  de  la  Policía Metropolitana de Bogotá, Sección de Patrimonio Económico, se  recibió  información de que para esa fecha se llevaría a cabo la negociación  de  un  material bélico de uso privativo de las Fuerzas Armadas en el local 219  de  la  carrera  9ª  No.  9-37  de esta ciudad, donde se montó un operativo de  vigilancia  que  conllevó  la orden de allanamiento y registro del inmueble, en  cuyo  interior  se hallaron ocho (8) minas anti-personales marca Kleimor con sus  respectivos cables detonadores.   

   

          En  el  operativo fueron capturados VICTOR  MANUEL      VELASCO      PRIETO,      Ingrid       Janette       Amortegui       Rivera      y Ana Maria Herrera castro.   

          2.  Clausurada  la  etapa instructiva, un Fiscal Regional adscrito a  la  Unidad  Especial  de  Terrorismo  de  la  Dirección  Regional  de Fiscalía  calificó   su  mérito  precluyendo  la  instrucción  a  favor  de  todos  los  procesados.  Al surtirse el grado jurisdiccional de consulta, la Unidad Delegada  ante  el  Tribunal mediante resolución de abril 14 de 1999 revocó la decisión  respecto  del  procesado VICTOR MANUEL VELASCO PRIETO,  contra  quien  encontró  reunidos los requisitos para  proferir  resolución  de  acusación “como presunto  autor  responsable del punible descrito y sancionado en el numeral segundo (2º)  del  Decreto  3664 de 1986, adoptado como legislación permanente por el Decreto  Legislativo 2266 de 1991” .   

          3.  Ejecutoriada  la acusación, el proceso correspondió al Juzgado  Segundo  Penal del Circuito Especializado de Bogotá, quien después de resolver  sobre  las  pruebas  en  el  juicio  y  de  iniciar  la  audiencia  pública, en  providencia  de septiembre 11 del año en curso se abstiene de seguir conociendo  del  mismo  argumentando  que  la  conducta  imputada  al procesado VELASCO  PRIETO  lo  es la “tenencia”  ilegal  de  explosivos  de  uso  privativo  de  las fuerzas armadas, la cual fue  excluida  de  la  competencia  de  los jueces especializados en el artículo 5º  numeral 5º transitorio de la ley 600 de 2000.   

          A  tal  conclusión arriba el Juez Especializado tras considerar que  de  toda  la  gama de comportamientos tipificados en los artículos 365 y 366 de  la  ley  599  de  2000,  sólo  se  asignó  a  los  juzgados  especializados la  competencia  del  tráfico  y la fabricación de armas, municiones y explosivos,  la  primera, únicamente cuando se trata de uso privativo de la Fuerza Pública.  La  elocuencia  de  tal  exclusión  y  el  hecho  que  su conocimiento no está  atribuido  a  otra autoridad, determina que todos los demás comportamientos son  de  competencia  de  los  jueces  del  circuito  no  especializados,  según  la  cláusula del artículo 77 de la referida Ley 600 de 2000.   

          Como  en  el  presente  evento, agrega, la acusación emitida por la  Fiscalía  respecto  del  cargo de fabricación y tráfico de armas y municiones  de  uso  privativo  de  las  Fuerzas  Armadas,  enmarca  la  conducta dentro del  concepto  de “portar”, el cual en su sentido estricto se entiende como tener  consigo,  fuerza  colegir  que  su  juzgamiento es ajeno a la competencia de los  jueces especializados.   

          La  exclusión  de  la  competencia de los jueces especializados del  porte  de  armas  y  municiones  de  defensa  personal y de uso privativo de las  fuerzas  armadas,  “parece corresponder a razones de  política   criminal”,   pues   en   tales  eventos  generalmente  se  configura  la  flagrancia, de suerte que en los mismos resulta  inoficioso  desgastar  a  dicho  sector  de  la  judicatura,  máxime  cuando la  mayoría termina con sentencia anticipada.   

              

4.  El Juzgado 27 Penal del Circuito a quien  correspondiera  el  conocimiento del caso, mediante providencia de septiembre 21  del  año en curso se abstiene de avocar el conocimiento del mismo, argumentando  en  esencia que de las distintas decisiones tomadas en este caso y especialmente  de  la  resolución  acusatoria,  se  infiere  que  el  cargo  se  contrae  a la  violación  del  artículo  2º  del  Decreto 2266 de 1991 sin que se haya hecho  mención  específica  al  verbo  rector  de  la  conducta,  pero  conforme a lo  reseñado  en el curso del proceso queda claro que se procede por un tráfico de  municiones  de  uso  privativo  de  las  fuerzas  armadas,  pues precisamente la  información  recibida  en  las  instalaciones  de  la  SIJIN,  apuntaban  a  la  negociación  del  material  bélico  incautado, de ahí que no se está ante un  simple porte.   

    Dice  no compartir el criterio  del  Juez  Especializado,  según el cual el artículo 5º numeral 5º de la Ley  600  de  2000  limitó  la  competencia  de dichos despachos sólo al tráfico y  fabricación,  pues  si  bien  el  legislador sólo mencionó el “nomen  iuris”,  ha  de  entenderse  que  quedaron  comprendidos  todos los tipos relacionados en los artículos 365 y 366  ibídem.   

El hecho juzgado es verdaderamente grave pues  con  tales  artefactos bélicos se ha causado mucho daño a la población civil,  de  donde  pretender  ahora que se trata de un simple porte y que por razones de  política  criminal   no  hay necesidad de que los jueces especializados se  ocupen   del   caso,   “no  resulta  por  lo  menos  concordante         con         la         realidad         nacional”.    

         

          Por  tales  motivos,  acepta  la  colisión  propuesta  y  ordena la  remisión del proceso a esta Corporación.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          Si  bien  es  cierto  que  la  colisión negativa de competencias se  suscitó  entre el Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de Bogotá y  el  Juzgado  27 Penal del Circuito de esta misma ciudad, ambos pertenecientes al  mismo  Distrito  Judicial,  resulta  claro  que  corresponde  a esta colegiatura  resolverlo,  teniendo  en  cuenta  lo  dispuesto  en inciso 2° del artículo 18  transitorio del Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000).   

          Un  primer  aspecto  a  dilucidar tiene que ver con el entendimiento  que  debe  darse  al  alcance del artículo 5-5 transitorio del nuevo Código de  Procedimiento  Penal  (Ley 600 de 2000), pues observa la Sala que ninguno de los  dos  jueces  trabados  en  el  conflicto  tiene  un entendimiento acertado de la  norma.   

            El Juez Especializado por entender que su competencia se restringe  únicamente  a la “fabricación” o tráfico de armas de uso privativo de las  Fuerzas  Armadas,  municiones  o  explosivos, y el Juez 27 Penal del Circuito al  entender  que  la  competencia de aquél abarca todas las conductas previstas en  el artículo 365 y 366 del Código Penal.   

          En  relación  con esta temática, ya la Sala tuvo ocasión de fijar  el  siguiente  criterio  interpretativo  contenido  en  el  auto de colisión de  septiembre  28  del  año  en  curso, con ponencia del Magistrado Jorge Córdoba  Poveda:   

“Una  atenta  lectura  de  la  manera  como  fueron titulados los artículos 365 y 366, en los  que,  según  transcripción  ya  hecha, se incluye no solo la fabricación y el  tráfico,  sino  el  “porte”  y   del  numeral  5°  del  artículo 5°  transitorio,  tantas  veces  mencionado,   en  el  que  no  se  incluye  el  porte,  con  relación  a  ninguna  de  las  dos  normas citadas, ni la fabricación y tráfico de armas de  defensa  personal,  de  que  trata el artículo 365, lleva a concluir que de los  comportamientos  a  que  se  refiere  esta  última  disposición,  no  son  del  conocimiento       del       juez       especializado       el      porte  de  armas  de  fuego  de  defensa  personal,  el  porte de municiones (para armas de fuego de defensa personal), ni  el  de  explosivos,  ni  la  fabricación  ni  el  tráfico de armas de fuego de  defensa  personal;  y  que  de  las  conductas  señaladas en el 366, no son del  conocimiento       del       juez       especializado,      el      porte  de armas de fuego y de municiones  de uso privativo de las Fuerzas Armadas.   

“En   consecuencia,  de  las  conductas  contempladas  en  el transcrito artículo 365, son de competencia del juez penal  del  circuito  especializado, la fabricación y tráfico de municiones (de armas  de   defensa   personal)   y   de   explosivos,   entendida   en  la  expresión  “tráfico”,   la   importación,   el   transporte,  el  almacenamiento,  la  distribución,  la  venta,  el suministro y la reparación. Y son de competencia  del  juez  de   circuito,  el  porte  de  municiones (para armas de defensa  personal),  de  explosivos y de armas de fuego de defensa personal, así como la  fabricación  y  el  tráfico  de  esta  última clase de armas, entendida en la  expresión  “tráfico”,  la  importación, el transporte, el almacenamiento,  la distribución, la venta, el suministro y la reparación.   

“De  las  conductas  a  que se refiere el  artículo   366,  ibidem,  son  de  competencia  del  juez  penal  del  circuito  especializado,  la fabricación y el tráfico de armas de fuego de uso privativo  de  las  Fuerzas  Militares  y  de municiones para las mismas, entendiendo en la  expresión  “tráfico”,  la importación, la reparación, el almacenamiento,  la conservación, la adquisición y el suministro.   

“Y  son  de  competencia  del  juez  del  circuito,  el  porte  de  armas  de  uso  privativo  de las Fuerzas Armadas y de  municiones para las mismas.   

“En   síntesis:  son  de  conocimiento  del  juez penal del circuito:   

1.-  El  porte de armas de fuego de defensa  personal.   

2.- El porte de municiones de armas de fuego  de defensa personal.   

3.- El porte de explosivos.  

4.-  La  fabricación   y  tráfico de  armas de fuego de defensa personal.   

5.-  El  porte  de  armas  de  fuego de uso  privativo de las Fuerzas Armadas.   

6.-  El  porte  de municiones para armas de  fuego de uso privativo de las Fuerzas Armadas.   

“Son  de  conocimiento del juez penal del  circuito especializado   

1.-   La  fabricación  y  tráfico de  armas de fuego de uso privativo de las Fuerzas Armadas.   

2.- La fabricación y tráfico de municiones  para armas de fuego de uso privativo de las Fuerzas Armadas.   

3.- La fabricación y tráfico de municiones  para armas de fuego de defensa personal.   

4.-   La   fabricación   y  tráfico  de  explosivos”.   

Dilucidado  este  primer  aspecto,  resulta  pertinente  anotar que asiste razón al Juez 27 Penal del Circuito, cuando parte  de  considerar  que  si  bien la acusación que cobija al procesado VICTOR   MANUEL   VELASCO   PRIETO,   fue  genérica  al  referirse  a  la conducta descrita “en el numeral segundo (2º)  del  Decreto  3664 de 1986, adoptado como legislación permanente por el Decreto  Legislativo  2266  de  1991”,  esto  es  fabricación  y  tráfico  de armas y  municiones  de  uso  privativo  de  las  fuerzas armadas, las circunstancias que  rodearon  la  incautación  del  material  bélico  y  la  naturaleza  del mismo  –     ocho     minas  anti-personales    marca  Kleimor con sus respectivos  cables  detonadores- conducen a la inequívoca conclusión de que la conducta no  fue  solamente  la  del  simple  porte  de  los explosivos, sino que la misma se  encaminó a su tráfico.   

En  esa  medida,  en tanto que la expresión  “tráfico”   comprende   entre   otras   conductas,  el  almacenamiento,  la  conservación,  la  distribución  a cualquier título y la adquisición, según  viene  de  decirse en el antecedente jurisprudencial citado, debe concluirse que  la  acusación  formulada  en  este  evento de manera genérica por el delito de  tráfico  de armas de fuego de uso privativo de las fuerzas armadas, corresponde  a  los  jueces  penales  del circuito especializados, de donde el conflicto debe  resolverse  en  el  sentido  de señalar que es el Juez Segundo Especializado de  esta ciudad el competente para asumir el conocimiento del proceso.   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE  

          DIRIMIR  la  presente  colisión negativa de competencia atribuyendo  el  conocimiento  del  presente  asunto  al  Juzgado  Segundo Penal del Circuito  Especializado de Bogotá D.C.   

          DISPONER  la  inmediata  remisión  de las diligencias al Juzgado en  quien  se  radica  la  competencia,  dando aviso de lo aquí decidido al Juzgado  Veintisiete Penal del Circuito de Bogotá D.C.   

Cópiese y cúmplase.  

CARLOS EDUARDO MEJÍA ESCOBAR  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL            JORGE E.  CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS             CARLOS      A.      GALVEZ  ARGOTE                         

JORGE  ANIBAL  GÓMEZ  GALLEGO               EDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN              NILSON  PINILLA PINILLA   

Teresa Ruíz Nuñez  

Secretaria   

    

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