18687(04-05-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  18687   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

             SALA DE CASACIÓN PENAL   

          MAGISTRADO PONENTE:   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

APROBADO ACTA No. 034  

          Bogotá,   D.C.,   cuatro   (4)   de   mayo   de   dos   mil   cinco  (2005).   

               Resuelve  la  Sala el recurso de  casación  interpuesto  por  el  apoderado  de DORA DEL  SOCORRO  VALENCIA  MONTAÑO  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida el 17 de abril de 2001 por el Tribunal Superior de  Medellín,  que  confirmó  el fallo del 5 de febrero del mismo año dictado por  el  Juzgado 26 Penal del Circuito con sede en dicha capital, mediante el cual la  condenó  a  28  años  de  prisión,  inhabilitación  de  derechos y funciones  públicas  por un lapso de 10 años y la obligación de pagar en concreto daños  y  perjuicios,  al declararla responsable en calidad de determinadora del delito  de homicidio simple (artículo 29 de la ley 40 de 1993).   

HECHOS  

                                        

               Como antecedentes inmediatos, el  Juzgado  26  Penal  del  Circuito  de Medellín declaró probados los siguientes  hechos,  que fueron prohijados por la decisión del ad  quem:   

El  sábado  29  de  enero  del  año 2000,  aproximadamente  a  las 7 A.M. se acercó hasta la residencia que habitaban para  ese  entonces  los  esposos  RAFAEL  ANTONIO  ZAPATA  VILLA  y ROCÍO GÓMEZ, el  individuo   JORGE  MARIO  MONTAÑO  ZULETA,  correspondiente  la  misma, a la calle  124  inmueble  demarcado  con el Nro. 50-11, apartamento 301, el cual tocó a la  puerta  y  como  era persona conocida del mencionado anfitrión, le permitió el  paso.  Así  se  dirigieron  hasta  la  cocina  del inmueble y luego de un corto  diálogo,  el  recién  llegado, las emprendió a navajazos en contra del señor  Zapata  Villa,  logrando  interceptarle  la ahorta (Sic); cuando ello sucedía y  percatada  del  ataque, concurrió en auxilio de su compañero la señora ROCÍO  GÓMEZ,  misma   que recibió similar lesionamiento, entre tanto, el señor  RAFAEL  ANTONIO  alcanzaba la calle con voces de auxilio, acudiendo en ayuda sus  vecinos  y  como  en  esos  mismos instantes descendiera el agresor, presentando  algunas  deficiencias  en  su  marcha,  los  presentes  le  dieron  alcance,  le  retuvieron  y  le golpearon brutalmente, declarándose confeso de las comisiones  delictivas  e  implorando  para  que  le  perdonaron  la  vida.  Seguidamente se  enteraron  que  la  señora  ROCÍO  GÓMEZ,  presentaba igual estado de salud y  pasaron  a  auxiliarle,  pero  a  poco  se  produjo  el deceso de RAFAEL ANTONIO  ZAPATA,  en  tanto  la  citada dama GÓMEZ, falleció el día 6 de febrero de la  misma anualidad.   

El  así aprehendido, fue identificado como  JORGE  MARIO  MONTAÑO ZULETA, quien resultó ser un consanguíneo de la señora  DORA   DEL   SOCORRO   VALENCIA  MONTAÑO,  la  cual  en  primer  momento  celebró matrimonio por los ritos  católicos,  con el obitado de la hora, RAFAEL ANTONIO ZAPATA VILLA, del cual se  había  divorciado  hacía  unos  9 años, pero aún sostenían cierto trato, en  especial en lo que tenían que ver con la prole habida en común.   

Tras  las  evidencias probatorias surgieron  indicios  comprometedores de la responsabilidad de DORA  DEL  SOCORRO  VALENCIA  MONTAÑO y fue en atención a  ello  que  se  hizo efectiva su retención el día 17 de marzo de 2000 y así se  le vinculó a la encuesta procesal”.   

                        

ACTUACIÓN  PROCESAL   

          DORA  DEL  SOCORRO  VALENCIA, el mismo día  de  los  hechos,  presentó  denuncia,  explicando  que  su pariente se molestó  porque  RAFAEL  ANTONIO  ZAPATA  VILLA  llevó a ROCÍO GÓMEZ, con quien había  contraído  matrimonio  civil,  a vivir en el inmueble donde se encontraba su ex  – cónyuge, anunciando su  intención  de  matarlo,  idea  de la que quiso disuadirlo, aunque no creyó que  realmente lo hiciera.   

                    

          Abierta  la  investigación  penal,  la  Fiscalía 149 Seccional con  sede  en  Medellín  oyó  en  indagatoria  a JORGE MARIO MONTAÑO ZULETA, quien  explicó  que  se  hizo  presente  en  la  casa RAFAEL ANTONIO ZAPATA VILLA para  reclamarle  la  entrega  de  cien mil pesos que le dio para la compra de un VHS,  hecho  por  el que fue agredido con un cuchillo, arma de la que pudo despojarlo,  hiriéndose  en  un  dedo, para luego sacar una navaja que portaba, pasándosela  varias  veces por el cuerpo.  Agregó que ROCÍO GÓMEZ lo agredió con una  olla  o  una  varilla,  por  lo  que  la  lesionó “como por la espalda”. Al  preguntársele  por  la  versión  que  dio  DORA  DEL  SOCORRO  VALENCIA  respondió que era una mentira, que  mató en defensa propia.   

               Las  diligencias  pasaron  a  la  Fiscalía  112  Seccional, despacho que profirió en contra de aquél detención  preventiva  por  el  delito  de  homicidio en RAFAEL ZAPATA VILLA y tentativa de  homicidio  en  ROCÍO GÓMEZ VILLAMIZAR. A estas diligencias se agregó luego la  actuación  por  la  muerte  de  la  señora GÓMEZ VILLAMIZAR, procediéndose a  modificar  la  providencia  que  resolvió situación jurídica para imputarle a  MONTAÑO  ZULETA  el  delito  de  homicidio  agravado  en  concurso  homogéneo.   

         

          En  diligencia  de  indagatoria  rendida  el  29 de febrero de 2000,  JORGE  MARIO  MONTAÑO  ZULETA  sostuvo  que no tenía intención de causarle la  muerte   a   RAFAEL   ANTONIO   ZAPATA   y   su  esposa,  que  fue  DORA  DEL  SOCORRO  VALENCIA la que en los  meses  de  mayo,  julio  y  noviembre,  le  propuso  el homicidio, ofreciéndole  dinero,  negándose  en principio a hacerlo, además de que en octubre se había  presentado  en  compañía  de sus hijas LUZ ADRIANA y la menor, para reiterarle  la  propuesta, la que apoyó la mayor de ellas. El 9 de diciembre se encontraron  en  el centro de la ciudad y le entregó $800.000 y $200.000 más que los tenía  LUZ  ADRIANA,  anunciándole que le completaría $6.000.000 con un préstamo que  haría  por  $2.000.000  y  $3.000.000 con el pago del seguro de vida. En varias  oportunidades     DORA    DEL    SOCORRO    le    fijó   la   fecha   para   que   ejecutara   el   crimen,  amenazándolo   en  caso  de  no cumplir con la banda de “Los Triana” o  con  su  primo  “HÉCTOR”, acusaciones éstas que fueron ratificadas bajo la  gravedad del juramento (fl. 108 y ss).   

           Posteriormente,   en   diligencia   de  ampliación  de  indagatoria  rendida  el 2 de marzo de 2000, JORGE MARIO aclara  que  no tenía resentimientos con RAFAEL por haberse casado, que se vio obligado  a  defenderse  y  que  después  de capturado, DORA DEL  SOCORRO  había ido a la casa a decirle a su esposa que  no fuera a contar nada de lo que él sabía (fl. 121 y ss).   

          El   4  de  mayo  de  2000,  el  procesado  en  principio  negó  la  participación  en  los  hechos  de  DORA  DEL SOCORRO  VALENCIA,  para  luego  afirmar  que  “ella  fue  la  causante  de todo este problema”, aduciendo que en una oportunidad le dijo que  por  qué  “no contrataba a los TRIANA que son tan amigos suyos” (fls. 287).   

              El  9  y 13 de junio de 2000, se  realizó  audiencia especial (artículo 37 A del C.P.P.), en la que la Fiscalía  admitió  la  existencia  de  la  duda  probatoria  respecto de la circunstancia  agravante  del  numeral 4° del artículo 324 del C.P., aclarando el funcionario  judicial  que  no  existía  duda  en  cuanto  a “que sí existió una tercera  persona  que pagó para tal fin”, pero no se tenía certeza si lo determinante  para  la  consumación del reato fue el ánimo de lucro o el otro motivo aducido  por  el  procesado,  la  riña,  lo  cual  constituye  el fundamento del acuerdo  transaccional   con  el  procesado,  imputándole  autoría  material  de  doble  homicidio  simple,  cargos que el incriminado aceptó, por lo que se declaró la  ruptura  de  la  unidad  procesal.  Este  acuerdo fue admitido por el Juzgado 15  Penal  del Circuito de Medellín, profiriendo sentencia el 16 de agosto de 2000,  condenándolo  a  30  años  de  prisión,  por  los delitos de homicidio simple  cometidos en RAFAEL ZAPATA VILLA y ROCÍO GÓMEZ VILLAMIZAR.   

                    Capturada    DORA  DEL  SOCORRO  VALENCIA  MONTAÑO fue  oída  en indagatoria, imponiéndole detención preventiva como determinadora de  doble  homicidio  agravado  en  RAFAEL  ANTONIO  ZAPATA  VILLA  y  ROCÍO GÓMEZ  VILLAMIZAR  (fl.  183),  imputación  que se modificó al resolver el recurso de  reposición  interpuesto por la defensa, en el sentido de imponerle la medida de  aseguramiento  únicamente  por  el delito de homicidio agravado en ZAPATA VILLA  (fl. 224 a 230).   

               Después  de  practicar  algunas  pruebas  y  de  cerrar  la  investigación,  el 14 de julio de 2000 la Fiscalía  formuló  cargos  contra  DORA  DEL  SOCORRO  VALENCIA  MONTAÑO  como  determinadora  del delito de homicidio  simple  en  RAFAEL  ZAPATA,  de  conformidad con el artículo 29 de la ley 40 de  1993 (fl. 404).   

          La  audiencia  pública  se  realizó  en  varias  sesiones  que  se  iniciaron  el  25  de  octubre  de  2000, diligencia en la que a petición de la  defensa   se   recibió  declaración  a  MARÍA  EDILMA  ZULETA,  MARÍA  ELENA  VELÁSQUEZ  VASQUEZ  y  a JORME MARIO MONTAÑO ZULETA. Terminada la práctica de  pruebas,   la   Fiscalía,   sostuvo  que  el  delito  se  había  cometido  por  determinación  de  DORA  DEL SORRO VALENCIA, quien pagó al autor material para  que   ejecutara  el  hecho,  afirmación  que  respaldó  en  prueba  directa  e  indiciaria,  principalmente en la versión de los testigos antes en mención, en  denuncia  formulada en la Inspección de Policía por RAFAEL ZAPATA VILLA, en la  que  dio  cuenta  que su ex esposa le había anunciado que lo mandaría matar si  llegaba  a  disponer de la casa o llégase a contraer nuevas nupcias, situación  que  terminó  con audiencia de conciliación, así como por las manifestaciones  de  animadversión  que  precedieron  al  hecho. Solicitó en consecuencia de la  sindicada  por  haber  mandado  “matar  a su esposo”, pero sin darle ninguna  connotación  jurídica  a su petición (fl. 535), pues la limitó a ese aspecto  fáctico.    

              El vocero y el defensor niegan que  el   homicidio   se   hubiese  cometido  por  determinación  de  la  inculpada,  sosteniendo  que  DORA  SOCORRO  VALENCIA  ignoró  el móvil que llevó a JORGE  MARIO  MONTAÑO  ZULETA a darle muerte a RAFAEL ZAPATA VILLA., además, alegaron  que  en  sentencia  que  condenó  al autor material se excluyó expresamente la  agravante  del  precio,  decisión que surte efectos de cosa juzgada respecto de  DORA  DEL  SOCORRO. Se adujo  igualmente  que,  si  bien,  por  la  prueba  sobreviviente  a la resolución de  acusación,  como la practicada en la audiencia pública, agravaba la situación  jurídica  de  la  procesada,  sin  embargo,  no  podrá tenerse en cuenta en la  sentencia,  dado  el  llamamiento  a  juicio  por  homicidio simple.     

               El Juzgado 26 Penal del Circuito  de  Medellín  y  el  Tribunal Superior con sede en esta ciudad, profirieron los  fallos  de  instancia, en los términos señalados en el primer acápite de esta  providencia.  El  defensor de DORA DEL SOCORRO VALENCIA  MONTAÑO    impugnó   en  casación  la  sentencia  del  ad  quem, recurso que ahora resuelve la Sala.   

          LA  DEMANDA   

               Con base en la casual primera de  casación,  segundo  apartado, del artículo 220 del C.P.P., acusa el demandante  la  sentencia  de segunda instancia de violación indirecta de la ley sustancial  por  haber  incurrido  en  error  de  hecho  en  la  apreciación  de la prueba.  Cuestiona  al  Tribunal  por  aplicar indebidamente los artículos 3° y 323 del  C.P.   

          Invoca  el  censor  como fundamentos del  yerro atribuido al fallo de segunda instancia, los siguientes:   

          Durante  la  audiencia  especial,  la  Fiscalía  señaló que JORGE  MONTAÑO  ZULETA  aceptó  haber  recibido  dinero  para matar y al mismo tiempo  refiere  que  se  vio involucrado en una riña, circunstancias que condujeron al  funcionario   judicial  a  aceptar  que  sobre  estos  tópicos  existe  “duda  probatoria”,  supuesto  que  permitía la transacción sobre la agravante, por  lo  que  le imputó el delito de homicidio simple en concurso homogéneo, cargos  que fueron admitidos por el procesado.   

               La sentencia recurrida desconoce  el  acuerdo al que se ha hecho referencia en el párrafo anterior, demostrado en  el  expediente  mediante  copia del acta correspondiente, lo mismo ocurre con la  versión  de  JORGE MONTAÑO ZULETA cuando afirmó que no actuó motivado por la  remuneración   económica,  yerro  que  condujo  al  juzgador  a  concluir  que  DORA   DEL   SOCORRO   VALENCIA  MONTAÑO  influyó en el comportamiento de MONTAÑO ZULETA para darle muerte  a RAFAEL ZAPATA VILLA.   

          Sostiene  el demandante que el fallo de segundo grado atentó contra  los  principios de no contradicción, congruencia de la prueba e identidad de la  prueba,  pues  una  cosa  no puede ser y no ser al mismo tiempo, de ahí que los  principios de la sana crítica fueron transgredidos.   

          Solicita  a  la  Sala  casar  la  sentencia, dejándola sin efecto y  disponiendo  la  libertad  de DORA DEL SOCORRO VALENCIA  MONTAÑO.    

                

          CONCEPTO DEL MINISTERIO  PÚBLICO   

               El Procurador Segundo Delegado en  lo  Penal  sugiere  a  la  Sala no casar la sentencia recurrida, con base en los  siguientes argumentos:   

                     

                                     Pese  a  los  desaciertos  técnicos  en  los que se incurrió en la  demanda  de  casación,  su contenido sustancial es infundado, pues no es cierto  que  estuviese probada la inexistencia de la determinación por precio o promesa  remuneratoria  o  cualquier  otra  forma de instigación, pues el Tribunal en el  caso  de DORA DEL SOCORRO VALENCIA MONTAÑO  no  desconoció la audiencia especial y el acuerdo de la Fiscalía  con  JORGE  MARIO  MONTAÑO,  en  el que se admitió la duda probatoria sobre la  agravante,  otra  cosa  es  que,  en  la  causa  adelantada en contra de aquella  encontró  demostrada  la  determinación  de  la  inculpada en la comisión del  crimen de RAFAEL ZAPATA VILLA.   

          En  efecto, en la audiencia pública del  proceso  adelantado  en  contra  de la señora DORA DEL  SOCORRO   VALENCIA   MONTAÑO  declaró  como  testigo  MONTAÑO  ZULETA,  afirmando  bajo  juramento que su prima le había pagado para  matar  a  su ex – cónyuge,  explicando los detalles acerca del dinero entregado.   

          Por  lo tanto, las  pruebas  recaudadas  en  el  debate  oral fueron determinantes para imputarle la  condición  de  determinadora  en  el  hecho  ilícito  imputado  a DORA       DEL       SOCORRO      VALENCIA      MONTAÑO.   

              Las diferencias probatorias en los  pronunciamientos   judiciales   que   condenaron   a   JORGE  MARIO  MONTAÑO  y  DORA   DEL   SOCORRO   VALENCIA  MONTAÑO  dejan  sin fundamento la incongruencia y la contradicción que les  atribuye el recurrente.   

          En  razón  a  que la sentencia no se casa, la redosificación de la  pena  corresponde al juez de ejecución de penas, como lo ha declarado la Corte,  en  sentencias  de  fecha  5  de  septiembre  de 2001 y 31 de marzo de 2004, con  ponencia   de   los   Magistrados   ÉDGAR   LOMBANA   y   JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS.   

              CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

                    

               1.  El  demandante  acusa  la  sentencia proferida por el Tribunal Superior de Medellín  de  haber  incurrido  en  errores  de  hecho al apreciar la prueba testimonial y  documental,  la  versión  de  JORGE  MARIO  MONTAÑO y el acta contentiva de la  audiencia  especial  celebrada  en  el  proceso  adelantado contra aquél por la  muerte  de  RAFAEL  ZAPATA  VILLA,  acusando al juzgador de haber desconocido la  existencia  de  dichos  medios,  para  luego  reprocharle  a  la  decisión  del  ad   quem  de  alterar  su  identidad  y  vulnerar  las  reglas  de  la sana crítica, así como también el  principio de no contradicción.   

          2.  El  error de hecho aducido con base en  la  no  apreciación  de la prueba testimonial y documental, comportaba precisar  el  aporte  legal  del medio con el que se vincula el ataque, un análisis de su  contenido,  involucrando  el conjunto probatorio incorporado al expediente, todo  lo  cual debe contrastarse con la decisión del juzgador en el fallo recurrido y  de  esta  manera,  a través de un razonamiento lógico jurídico, evidenciar la  ilegalidad  de  la  sentencia,  en  este  caso,  la proferida por el Tribunal de  Medellín.   

Los  supuestos  del yerro invocado no fueron  cumplidos  por  el  censor  y  sin  razón atendible abandonó el motivo aducido  (falso  juicio  de  existencia)  para  acusar  al fallador de haber faltado a la  identidad  y  fallado  en  la valoración de la prueba, supuestos que a pesar de  ser  modalidades  del  error  de  hecho, dada su naturaleza y alcance diferente,  imponían su formulación y demostración en cargo separado.   

                             3. No obstante  los  desaciertos  técnicos en los que incurrió el censor, los reproches que se  formulan  al  fallo  de  segundo  grado  son  infundados,  como  se  infiere del  análisis que seguidamente se hace:   

                              3.1.  Lo  que  pretende  el  demandante  es  que,  con  base en el acta que contiene el acuerdo  celebrado  en la audiencia especial del 13 de junio de 2000 entre la Fiscalía y  JORGE  MARIO  MONTAÑO  ZULETA  (autor material del homicidio), que descartó el  móvil   del   delito   por   duda   probatoria,   se  admita  que  DORA   DEL   SOCORRO   VALENCIA   MONTAÑO  no      le  pagó para dar  muerte  a RAFAEL ZAPATA VILLA.   

                              3.2.  En  la  audiencia  especial  a  la  que  hace  referencia  la  demanda  de casación, la  Fiscalía al valorar la prueba allegada al expediente, señaló:   

“En sentir de este despacho, introdujo el  sindicado  una verdadera aporía en lo relacionado con su motivación delictiva,  que  se  concreta  en el hecho que recibió dinero para matar pero, no obstante,  avocado   a   una  riña,  debió  matar  sin  miramiento  a  la  consideración  económica.  Sobre  este  punto  concreto es donde radica la duda probatoria que  posibilita   un  acuerdo  transaccional  sobre  la  circunstancia  agravante”.   

                                              3.3. El Tribunal replicando al apelante la  contradicción  que le atribuye a los fallos proferidos en contra de JORGE MARIO  MONTAÑO   ZULETA   y   DORA   DEL  SOCORRO  VALENCIA  MONTAÑO, por haber condenado  a   ésta   como   determinadora  de  la  muerte  de  su  ex-esposo,  cuando  en  el proceso adelantado contra  aquél  por  el  mismo  hecho  no  se  declaró probada esa circunstancia,   adujo:   

“Esta  actuación  de carácter especial  -se  refiere a la audiencia del artículo 37A de la ley 81 de 1993- rompe con el  procedimiento  ordinario  porque  se  produce la calificación de los hechos, de  acuerdo  a  las  condiciones  jurídicas y probatorias  del  momento  en  el cual se encuentra la actuación.  Esta  variante  procedimental  conduce  entonces a un fallo anticipado, sobre la  base  de  un  acuerdo  acerca de la tipicidad de la conducta, las circunstancias  específicas   de   agravación   o   atenuación   concurrentes,  el  grado  de  participación,  la  forma  de culpabilidad y la pena que favorece al procesado,  concediéndole  una rebaja de una sexta a una tercera parte de la misma (art. 37  A, C de P.P.).   

Consecuencialmente  se  produjo la ruptura  procesal  y  Montaño  Zuleta  fue  condenado  por  el  Juzgado Quince Penal del  Circuito.  El  proceso  en  contra  de Dora del Socorro Valencia está sujeto al  trámite  ordinario  y  no  puede ahora, establecer un parámetro de nivelación  con  el que ya fue fallado porque se trata de dos causas independientes, así se  juzgue  el  mismo hecho. Es tan evidente este planteamiento que en el desarrollo  del  último, y a petición de la defensa, Jorge Mario Montaño Zuleta acudió a  la  audiencia  pública pero, en calidad de testigo y su exposición  ya no  tenía  ninguna  injerencia  en  su proceso, ni podía modificar las condiciones  probatorias  que  le  permitieron  acudir  a  la  Audiencia Especial y lograr el  acuerdo  que  operó  en  su  favor.  Amonestado  ya  bajo  juramento,  con  las  implicaciones  de  un  falso  testimonio  (como  indagatoriado su versión está  signada  por  ser  libre  y voluntaria –  art.  357,  358  C.  de  P.  Penal-) y acerca de la excepción de  declarar  por su parentesco con Dora del Socorro Valencia, hizo expreso su deseo  de  intervenir.  En  esa  dependencia  marca  el  nexo  de  causalidad  entre su  acción   y  el  acuerdo  previo  para  llevarla  a efecto, con la Valencia  Montaño  (sólo  en  cuanto  a  Rafael  Zapata).  El  Juzgado  y  ahora la Sala  encuentran  en  esta última expresión, amplios elementos que dan crédito a su  contenido.  Quien la vierte, lo hace libre de apremio personal, pudo mantener el  silencio  respecto  a  la  señora  Valencia  Montaño  pero de manera abierta y  decidida  explicó  cuál fue la motivación para sus actos y la misma procesada  hace  referencia  a la buena relación y afecto con su pariente, lo cual lleva a  rechazar  la  posibilidad  de  una malsana motivación. Además, lo expuesto por  Montaño  Zuleta  en  esta  última  versión,  no  aparece como algo ajeno a lo  demostrado  a  través  del procesado, por el contrario se integra de una manera  estrecha   con  los  restantes  favores  sometidos  al  análisis”.    

                    

                                                 3.4. La audiencia especial que regulaba el  artículo  37A del Código de Procedimiento Penal (artículo 4° de la ley 81 de  1993,  modificado  por  el  artículo  11 de la ley 365 de 1.997), autorizaba un  acuerdo  transaccional  entre  sindicado  y  Estado  (representado por el Fiscal  Delegado)   sobre  la  tipicidad,  el  grado  de  participación,  la  forma  de  culpabilidad,  las circunstancias del delito, la pena y la condena de ejecución  condicional  e  incluso  sobre  la  preclusión  de  comportamientos  delictivos  sancionados  con pena menor respecto de los cuales haya dudas probatorias acerca  de  su  existencia,  convenio cuya viabilidad dependía de si era avalado por el  juez de conocimiento.   

                                                 En  la  audiencia  especial  la  autoridad  judicial  y el procesado  “negociaban”  para  llegar  a  un “acuerdo” sobre los tópicos regulados  por  el  artículo  37A  del  C.P.P.,  bajo el supuesto de que existiera “duda  probatoria”  sobre  ellos, de ahí que el mecanismo de terminación anticipada  del  proceso resultaba improcedente, a decir del parágrafo segundo de la citada  disposición,  cuando  no  existiese  dicha  incertidumbre,  esto  es, cuando el  expediente  registrara  certeza o “prueba suficiente  en   relación   con   los   aspectos   sobre   los   cuales   puede  versar  el  acuerdo”.   

                                                      3.5.  En  el  proceso  penal adelantado en  contra  del  autor  material del homicidio en la persona de Rafael Zapata Villa,  como  se  colige  de  la  referencia  hecha  del  acta de audiencia especial, la  Fiscalía  encontró  duda  probatoria  sobre  el  motivo que determinó a JORGE  MARIO ZULETA MONTAÑO para dar muerte a ZAPATA VILLA.   

                                                 La  incertidumbre respecto a la motivación del crimen, de si fue el  pago   ofrecido   por   DORA   DEL  SOCORRO  VALENCIA  MONTAÑO  o  la riña previa al hecho que se presentó  entre   la   víctima  y  el  procesado  ZULETA  MONTAÑO,  lo  que  generó  la  consumación  del homicidio, fue el supuesto sobre el cual la Fiscalía admitió  que  radicaba  la  “duda probatoria” y por ende la viabilidad del “acuerdo  transaccional”  para  eliminar  la  agravante  y  hacer  la imputación por el  delito de homicidio simple.   

                             En  consecuencia, el acuerdo hecho en la  audiencia  especial  a que se viene haciendo referencia, no partió del supuesto  de  la  inexistencia de la acción atribuida a DORA DEL  SOCORRO  VALENCIA MONTAÑO, determinación por precio o  promesa  remuneratoria,  como  equivocadamente  lo  entiende  el  censor, lo que  declaró  fue  la  insuficiencia  probatoria,  la que no permitió tener certeza  hasta ese momento sobre ese hecho.     

                             De otra parte, la firmeza jurídica de la  sentencia  condenatoria  en  cuestión,  solo  tiene  efectos  de  cosa  juzgada  respecto  del procesado condenado, pero no de otras personas, dada la ruptura de  la  unidad procesal. No le asiste, pues, razón, al recurrente, cuando alegó en  favor  de  DORA  SOCORRO VALENCIA MONTAÑO  el sentido del fallo condenatorio en contra de JORGE MARIO ZULETA,  invocando el principio de cosa juzgada.   

                                                      3.6.  Declarada  la  ruptura  de la unidad  procesal,  como  consecuencia  de  la  audiencia  especial, continuó el proceso  penal   en   contra   de  DORA  DEL  SOCORRO  VALENCIA  MONTAÑO  por  el trámite ordinario, actuación en la  que  por  no haberse cerrado el ciclo instructivo, admitía la incorporación de  pruebas  sobre los distintos aspectos de la conducta ilícita investigada, entre  ellos,  si  la inculpada le pagó a JORGE MARIO ZULETA MONTAÑO para que le  diera muerte a RAFAEL ZAPATA VILLA.   

                             El  Juzgado  26  Penal del Circuito y la  Sala  Penal del Tribunal Superior de Medellín, con base en las declaraciones de  MARÍA  EDILMA ZULETA y MARÍA ELENA VELÁSQUEZ VASQUEZ, madre y esposa de JORGE  MARIO  ZULETA  MONTAÑO  y  el  testimonio  de  éste  último,  rendidos  en la  audiencia  pública,  declaró  probada  la  participación  de la incriminada a  título  de  determinadora,  pues  las  mujeres  en  mención  certificaron  que  DORA   DEL   SOCORRO   VALENCIA  MONTAÑO  llegó  al  día  siguiente  de  los  hechos  a su residencia para  pedirles  que le dijeran a JORGE MARIO que no fuera a hablar porque la matarían  a  ella  y  a  sus  hijas,  y, el último de los citados, además, confirmó que  había    sido   contratado   por   aquella   para   darle   muerte   a   ZAPATA  VILLA.   

                             En  consecuencia,  lo  demostrado  en la  causa   adelantada  en  contra  de  DORA  DEL  SOCORRO  VALENCIA  MONTAÑO, a raíz de las pruebas practicadas  en   la   audiencia  pública,  despejaron  la  incertidumbre  suscitada  en  la  investigación  penal  adelantada en contra de JORGE MARIO ZULETA MONTAÑO y que  motivó  a  la  Fiscalía  en  la audiencia especial eliminarle la agravante del  numeral  4°  del artículo 104 del C.P. Esa diferencia probatoria que el censor  ignora,  a  propósito,  es  lo  que  torna  en infundado el cuestionamiento por  incongruencia  que  le atribuye al fallo impugnado en relación con la decisión  proferida en contra del autor material.   

                             La propuesta del recurrente conduce a un  reexamen  de  la  condena  proferida  en  otro  proceso en contra de JORGE MARIO  ZULETA  MONTAÑO,  por  no  habérsele  imputado una circunstancia agravante del  homicidio  perpetrado  en  la persona de RAFAEL ANTONIO ZAPATA VILLA, situación  jurídica  ésta  que  hizo  tránsito  a cosa juzgada y que no le es dable a la  Sala  revisar  en esta oportunidad. De otra parte, adviértase que, el objeto de  la  demanda  de  casación  examinada  no es el caso del señor ZULETA MONTAÑO,  sino  la  sentencia de segunda instancia proferida en contra de DORA DEL SOCORRO  VALENCIA  MONTAÑO,  decisión  que se apoyó en pruebas que la censura no logra  desvirtuar.   

                             Se reitera, que la demanda no desvirtuó  la  presunción  de acierto y legalidad que ampara la decisión proferida por el  Tribunal   Superior   de   Medellín   en   el   sentido   de  que  DORA  DEL  SOCORRO  VALENCIA  MONTAÑO  es  responsable  del  homicidio  cometido  en  la  persona de RAFAEL ZAPATA VILLA en  calidad  de  determinadora,  en los términos señalados por el artículo 23 del  C.P. anterior (hoy artículo 30).    

         

El    cargo   no   prospera.   

                             4. Casación oficiosa.   

                             La  Sala,  sin  embargo,  acota  que, la  imputación  hecha a DORA DEL SOCORRO VALENCIA MONTAÑO  en la calificación del sumario, por homicidio simple,  no  corresponde  a  la  estricta  legalidad,  puesto  que,  si  por  las pruebas  recaudadas  y  valoradas,  se consideró que la vinculación de la sindicada con  el  homicidio  se derivaba del precio pagado o la promesa remuneratoria hecha al  homicida  material,  lo  jurídico  habría sido imputarle el cargo de homicidio  agravado  por  la circunstancia del ordinal cuarto del artículo 324 del código  vigente  para  la  época de los hechos, pues es evidente que de ello resulta la  mayor  intensidad  punitiva  derivada de la condición de determinadora para que  se  diera muerte a RAFAEL ANTONIO ZAPATA VILLA, circunstancia de agravación con  trascendencia  para  efectos  de  determinar  la  orientación  de los fallos de  instancia.   

                             La decisión judicial debe adoptarse, en  todo  caso,  en  procedimiento  que goce de amparo constitucional y legal, de lo  contrario,  debe  ser  invalidada  para ajustar a derecho la actuación afectada  por  irregularidades  sustanciales o por vulnerar garantías fundamentales. Este  marco  de  juridicidad y presupuesto procesal, por mandato del artículo 216 del  C.P.P.  debe  restablecerlo oficiosamente la Sala, al atribuírsele en la citada  disposición  la  facultad-deber  de declarar la nulidad de lo actuado cuando al  resolver  el  recurso  de  casación  advierta  alguna  de las eventualidades en  mención.    Tal   solución   está   reiterada   en   el   artículo  307  ibídem.   

El error de adecuación en el que incurrió  la  fiscalía  al  acusar  a  DORA DEL SOCORRO VALENCIA  MONTAÑO un homicidio simple y condenarla el juzgado y  el  Tribunal  por dicha imputación, pero admitiendo que se probó la calidad de  determinadora  de un homicidio agravado (por precio o promesa remuneratoria), no  puede  corregirse sino anulando lo actuado, pues, al ajustar la imputación a la  legalidad  se  violaría  el  principio  de  congruencia  y,  de ignorarse dicha  irregularidad,  ello  conduciría  a  quebrantar  los  principios  de  legalidad  (imperio  de  la ley) y tipicidad del delito, además del derecho constitucional  de defensa.   

El efecto inmediato de la invalidación, no  es  la  agravación  de  la  situación  jurídica  de  la  incriminada, sino la  reposición  de  la  actuación,  independientemente  de  los  resultados que se  produzcan,  además,  es  inconcuso  que  en  la  recomposición  del proceso se  brindará  a los sujetos procesales la posibilidad de ejercer los derechos y las  garantías  que  las  normas  les  reconoce.  De ahí que en tales casos no  pueda  aducirse  validamente  y  ab initio,  violación  al  principio  de  la  prohibición  de la reforma en  peor.   

   

La  Sala, por las razones anotadas, casará  entonces  y  de  oficio  la  sentencia  proferida  por el Tribunal de Medellín,  invalidando  lo  actuado a partir de la intervención del fiscal en la audiencia  pública  y  las actuaciones subsiguientes, por cuanto que, es incuestionable la  aplicación  del  artículo  404  de  la  Ley  600  de  2000,  por  su carácter  procedimental   de   aplicación   inmediata,  en  virtud  del  cual  se  pueden  introducir,   en   la  acusación  variaciones  de  la  calificación  jurídica  provisional por error en su denominación.   

La  Sala,  en  esta  oportunidad, aborda de  nuevo  la inquietud que surge sobre la separación funcional existente entre las  facultades  del fiscal y las del juez, como del principio de la preclusividad de  los   actos  procesales,  cuando  el  juzgador  adopte  decisiones  que  incidan  definitivamente en una acusación ya formulada.   

Para   el   efecto,   se  reproducirá  a  continuación  la  parte  pertinente  del  texto  adoptado por esta Corporación  sobre    el    particular    y   que   reza   así1:   

Si  bien,  de  manera  reiterada  se  ha  sostenido  que  en  virtud  del  principio  de  imparcialidad  del  juez ante la  acusación  y no siendo el juez superior funcional del fiscal, no puede entonces  convertirse  en acusador sin alterar esa separación funcional ni comprometer su  ecuanimidad  y  equilibrio, la Corte ha tenido en cuenta también que el juez es  el  director del juicio, de tal suerte que dentro de dicha responsabilidad   debe  resolver  los  asuntos  sometidos  a su consideración con sujeción a los  principios  y  garantías  que  orientan  la función jurisdiccional, como así,  textualmente,  lo  dispone  el  artículo 142.1 del nuevo estatuto procedimental  (art. 153.15 del código anterior)   

En  este orden de ideas, le ha otorgado la  ley  al  juez la facultad invalidatoria, a manera de sanción de las actuaciones  violatorias  de  las  formas  propias  de  cada  juicio,  que, por consiguiente,  justifica  su  empleo,  cuando  por la existencia de tales defectos o vicios, el  juez  está  impedido  de  pronunciarse  de  fondo y de emitir fallo de mérito,  2  como  cuando  a la pieza acusatoria le falta motivación, o es en ella ambigua o  contradictoria,  o  si  el  funcionario  acusador  incurre  en  lo  absurdo, por  imaginar  soportes empíricos o racionales que no existen o no se infieren, pues  en  tales eventos “no puede dictarse –    la    sentencia    –   porque   carecería  del  apoyo  acusatorio  necesario  para  su  congruencia”  3  o  porque  incidiría  la  anomalía  en la competencia del juez.   

5.     Libertad    provisional.   

DORA     DEL     SOCORRO     VALENCIA  MONTAÑO  fue  privada  de  la  libertad el día 17 de  marzo  de 2000. El proceso fue calificado con resolución de acusación el 22 de  junio  de  2000  y, en razón a la nulidad declarada y el estado en que queda el  proceso,  desde  esa  fecha  a hoy han trascurrido cuatro años y 9 meses, lapso  superior  al  exigido  en  el  numeral  5°-1  del artículo 365 del C.P.P. para  obtener  la  excarcelación,  además  de  que  no se dan las eventualidades del  inciso  segundo  del  citado  numeral, por lo cual se le otorga a la incriminada  este  derecho,  debiendo  prestar  caución  prendaria  por la suma de $500.000,  habida  consideración  de los datos suministrados sobre su capacidad económica  en  la  diligencia  de  indagatoria y la prueba documental recopilada (fl. 555 y  ss),  y  firmar  diligencia  de  compromiso para que se libre la correspondiente  boleta  de libertad. Para el cumplimiento de esta determinación se comisiona al  a quo, despacho a cuyo favor  se prestara la caución.    

6. Esta decisión  queda   en   firme   en   la  fecha  de  su  firma  y  contra  ella  no  procede  recurso.   

                              

                                                En  mérito,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA  en SALA DE CASACION  PENAL,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de la  Ley,   

                               

                                                 RESUELVE   

                               

Primero. Desestimar  la  demanda  de  casación  presentada a nombre de DORA  DEL SOCORRO VALENCIA MONTAÑO.   

                             Segundo. Casar  de  oficio  la  sentencia  proferida  el  17  de  abril  de 2001 por el Tribunal  Superior  de  Medellín, para anular lo actuado a partir de la intervención del  fiscal   en   la   audiencia   pública,   debiéndose   rehacer  la  actuación  subsiguiente,   para   lo  cual  se  remitirá  el  expediente  al  a quo.   

                             Tercero. Otorgar  a   DORA  DEL  SOCORRO  VALENCIA  MONTAÑO  la  libertad  provisional,  con base en lo dispuesto en el numeral  5°  del  artículo  365  del  C.P.P.,  debiendo  prestar  caución  y suscribir  diligencia  de  compromiso ante el Juzgado 26 Penal del Circuito de Medellín, a  quien  se  comisiona  para  el  cumplimiento  de  esta  decisión, incluyendo la  expedición de la boleta de libertad.   

                              Cópiese,  notifíquese  y  cúmplase,  devolviendo el expediente a la oficina de origen.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

                   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                    HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                   ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                                           

ÁLVARO        O.       PÉREZ  PINZÓN                                              JORGE LUIS  QUINTERO MILANÉS   

           Aclaración   de  voto   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                        MAURO  SOLARTE PORTILLA   

                  TERESA RUIZ  NÚÑEZ   

                                      Secretaria   

ACLARACIÓN       DE       VOTO  “prospectivo”   

(Casación No. 18.687).  

Aclaro el voto en esta decisión porque me  temo  lo  que  ocurrirá  en el “futuro”: consecuencia de la declaración de  nulidad  que  acaba  de  hacer  la Corte, no motivada por la procesada ni por su  defensa,  es  decir,  causada  por el Estado, mañana, cuando se vuelva a dictar  sentencia,   seguramente  la  justicia  “empeorará”  la  situación  de  la  impugnante  pues  seguramente impondrá una pena muy superior a la fijada en las  instancias a propósito del proceso “normal”.   

La  procesada,  entonces, será sometida a  nuevo  juzgamiento,  con  violación  del  non bis in  idem, y sufrirá una sanción mayor.   

Con  ello  se  vulnerará  el principio de  prohibición  de  la  reformatio in peius, en su modalidad “indirecta”.   

Espero equivocarme y espero que los jueces,  para   respetar   el   veto   a   la   reformatio  in  peius,  en  la  nueva  sentencia no impongan una pena  mayor a la fijada en los fallos anteriores a la anulación.   

Álvaro Orlando Pérez Pinzón.  

22. 7. 2005.  

    

1 Sala  de  Casación  Penal,  proceso  15.063,  julio  31  de  2003, M.P. HERMAN GALÁN  CASTELLANOS.   

2  Sentencia  de  casación  de  febrero  13  de 2002. R. No. 13.733. M.P. FERNANDO  ARBOLEDA RIPOLL.   

  Sentencia de casación de marzo 20 de 2003. R. No.  19.960. M. P. HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

3  Sentencia  de  casación  de   Febrero 4 de 1999. R. No. 10.918. M.P. JORGE  ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO.     

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