18578(12-09-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 18578  

CORTE     SUPREMA     DE   JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado Acta No. 170  

Bogotá, D.C., doce (12) de septiembre de dos  mil siete (2007).   

V I S T O S :  

Se  ocupa la Sala en dictar la sentencia que  en  derecho  corresponda  dentro  del  proceso adelantado contra Fabio de Jesús  Martínez  Ríos  acusado como presunto responsable de concusión y peculado por  uso.   

ANTECEDENTES  FÁCTICOS :  

          En  la  resolución acusatoria fueron sintetizados en los siguientes  términos:   

“Fabio  de  Jesús  Martínez  Ríos  fue  elegido  Representante  a  la  Cámara  por  la  circunscripción  electoral del  Departamento  de  Caldas por el período constitucional comprendido entre 1998 y  2002,  en representación del Movimiento Nacional Conservador, investidura de la  cual  fue despojado por el Consejo de Estado mediante providencia del 5 de junio  de  2001,  por conductas que adicionalmente condujeron a la compulsación copias  de    dicha    actuación    para    la   investigación   de   los   siguientes  sucesos:   

El   primero,  consistente  en  la promoción de Mauricio Caldas Navarro, Gloria Inés Bahamón  García  y  Gerardo  González  Giraldo  a  cargos  mejor remunerados de los que  venían   desempeñando   en  su  Unidad  de  Trabajo  Legislativo  -en      adelante     UTL-    imponiéndoles    la   obligación  permanente  de  destinar el exceso del incremento salarial al funcionamiento del  partido  político  por  él  representado, pues de lo contrario los declararía  insubsistentes.   

El cuadro inserto a continuación refleja la  situación  administrativa  inicial  de  dichos  funcionarios  y  la  variación  subsiguiente, así como las diferentes modulaciones salariales.   

NOMBRES             

VINCULACIÓN  INICIAL             

PROMOCIÓN  POSTERIOR  

Resolución             

Salario  inicial             

Resolución             

Salario  increment.  

Mauricio   Caldas  Navarro   

(Renuncia, Res. N°768-Jun-19/00)            

N°    843-Jul  28/98   

Asesor I            

$1.630.608.00             

N°   949-Agos  6/98   

Asesor IV            

$2.242.086.00  

Gloria Inés Bahamón  García   

(Renuncia, Res N°1354-Ago 2/01            

N°1049-Ag  19/98   

Asistente II            

$815.304.00             

N°   0893-Sep  3/99   

Asistente V            

$1.655.220.00   

$2.242.086.00(2001)  

Gerardo  González  Giraldo.             

N°1622-Dic  17/98   

Asistente I            

$611.478.00             

N°0116-Feb-5/99   

Asistente V            

$1.655.220.00  

Los  dos servidores públicos mencionados en  primer   término,  siguiendo  instrucciones  del  congresista  Martínez  Ríos  mensualmente  entregaban  a  Gerardo González Giraldo los valores convenidos en  cuantía  aproximada  a  tres  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  reducidos  los  porcentajes de los descuentos legales, quien junto con las sumas  que  estaba  comprometido a entregar de su salario, en algunas oportunidades los  consignó  en  dos cuentas personales del parlamentario nombrado y, en otras, se  los  entregó  en efectivo, exacciones éstas que se cumplieron aún durante los  lapsos      en      que     el     ex-representante   no   ejerció  el  cargo  por  habérsele  concedido  licencias     no     remuneradas     -estos  lapsos abarcaron del 1° de enero de 1999 al 31 de agosto del  mismo  año,  del  9  de  septiembre  de 1999 al 8 de enero de 2000 y del 1° de  marzo   al   28   de   julio   de   2000-  y  hasta  el  mes  de abril de 2000 cuando Gloria Inés Bahamón y  Mauricio  Caldas  dejaron  de  entregarlas  por recomendación de Aurelio Mejía  Saraza, segundo renglón en la lista del congresista procesado.   

         

Los   valores   depositados   fueron   los  siguientes:  $6’297.500.00  en  la  cuenta  Concasa  N°  596-003126-0,  entre los meses de marzo a junio de  1999;  y  $7.233.000.00  en  la cuenta de Bancafé o Concasa 260-152683-0, entre  octubre  y  diciembre  del  mismo año, cifras cuya suma arrojan el resultado de  $13’530.500.00.   

El segundo episodio  averiguado  tuvo  lugar  cuando  Fabio  de Jesús Martínez Ríos se apartó del  cargo  congresional previo el otorgamiento de licencia no remunerada durante los  períodos  antes  determinados,  ausencias  que  en su mayor parte cubrió Fabio  Henao  Torres  por  ser el tercero en la lista inscrita del movimiento político  al  cual  también  pertenecía  Fabio  de  Jesús Martínez Ríos, mientras que  Aurelio  Mejía Saraza, segundo dentro del mismo listado, lo reemplazó a partir  del  1°  de  abril  de  2000  y hasta el 27 de julio del mismo año1.   

En dichos lapsos el exparlamentario Martínez  Ríos  utilizó  el  servicio  de  telefonía  móvil  celular que la Cámara de  Representantes  subsidia  en la cuantía de $406.000.00 mensuales a sus miembros  para  el  desempeño  de  sus  funciones, en su caso, a través de la línea N°  333825  y  del  teléfono  Nokia  6120,  N°  23503863745 que en ningún momento  cedió  a  los  congresistas  que  lo  reemplazaron  pero  del  cual reportó el  extravío  al Jefe de Suministros de la Cámara de Representantes, el 8 de marzo  de    20002,  y  solicitó  autorización  para tramitar la adquisición de uno  nuevo,  petición  que  fue  atendida  según  se infiere del acta de entrega de  elementos  dados  de  baja  por  la  misma  dependencia, el 17 de julio de 2000,  cuando  Fabio  de  Jesús  Martínez  Ríos  entregó  el  celular de las mismas  calidades pero distinguido con el N° 25306519892.”   

RELACIÓN PROCESAL :  

          1.        La  actuación  se  inició con apertura de investigación previa el  16       de       septiembre       de      20023   con   base  en  las  copias  remitidas  por el Consejo de Estado del fallo del 5 de junio de 20014    y   la  actuación  subsiguiente, providencia mediante la cual Fabio de Jesús Martínez  Ríos fue despojado de la investidura congresional,   

          2.        Una  vez acreditado el fuero de juzgamiento del nombrado investigado  se   abrió   el   ciclo   instructivo   el  20  de  abril  de  20055, y sometido a  indagatoria6        el        ex─funcionario  dio  a conocer las siguientes notas civiles: es titular  de  la  cédula  de  ciudadanía  N° 4’597.875  de Villamaría, Caldas, nació en Manizales el 28 de agosto  de  1959,  es  hijo  de  Luis  Evelio  y  María Esneda, está casado con María  Victoria  Salgado,  cursó  Administración Pública en la Universidad ESAP y ha  ejercido  diferentes  cargos  públicos  del  orden  municipal,  departamental y  nacional,  en  cuyo defecto se dedica a actividades comerciales en algunos casos  relacionadas con la agricultura.   

         3.                      Ejecutoriado      el      pliego  de  cargos emitido el 13 de septiembre  de  2006, la Sala celebró la  audiencia  preparatoria  el  26  de  marzo  de  20077 y el debate público, el 24 de  agosto                  subsiguiente8.   

LA    ACUSACIÓN  :   

A  Fabio de Jesús Martínez Ríos le fueron  formulados, a título de autoría, los siguientes cargos:   

1.            Una  acción  única  jurídicamente  de  concusión  porque  en  su  condición  de  Representante a la Cámara por la circunscripción electoral del  Departamento  de Caldas para el período comprendido entre 1998 y 2002, después  de  nombrar  en  su  UTL  a  Mauricio  Caldas Navarro en el cargo de Asesor I, a  Gloria  Inés  Bahamón García, como Asistente II y a Gerardo González Giraldo  como  Asistente  I,  al  primero  lo  ascendió  a Asesor IV y a los restantes a  Asistente  V,  y  por  tal  motivo,  abusando  de  su  cargo  y  bajo amenaza de  desvincularlos  laboralmente,  los compelía a que le entregaran mensualmente la  diferencia  salarial  generada  por  el  cambio  de  grado, a través de Gerardo  González,  quien  se  encargaba  de hacer las consignaciones respectivas en dos  cuentas  del  nombrado  funcionario  existentes en Concasa, las distinguidas con  los  N°596-003126-0 y N° 260-152683-0, cifras que alcanzaron el valor total de  $13’530.500.00.   

Tal  proceder  fue enmarcado en el artículo  140  del  Código Penal de 1980, modificado por el artículo 21 de la Ley 190 de  1995,  norma  vigente cuando ocurrieron los hechos y más favorable en términos  de  punición  que  el  artículo  404  del  Código Penal del 2000, que a letra  dice:   

“El  servidor  público que abusando de su  cargo  o  de  sus  funciones  constriña o induzca a alguien a dar o prometer al  mismo  servidor  o  a  un tercero, dinero o cualquier otra utilidad indebidos, o  los  solicite,  incurrirá  en prisión de cuatro (4) a ocho (8) años, multa de  cincuenta  (50)  a  cien  (100)  salarios mínimos legales mensuales vigentes, e  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo término de la  pena principal”.   

2.            Una  acción  única  jurídicamente  de  peculado  por  uso,  porque  durante  los  tres lapsos que Fabio de Jesús Martínez Ríos estuvo en licencia  no  remunerada  del  cargo de Representante a la Cámara, usó el equipo celular  Nokia,  referencia 6120, N° 23503863745 y aquel mediante el cual éste le fuera  repuesto  debido a extravío, distinguido con el N° 25306519892, comportamiento  que  realizó  en  violación  de la Resolución N° 1703 del 18 de diciembre de  1996  de  la  Cámara  de  Representantes,  que  autoriza  la utilización de la  telefonía  celular  únicamente  a  quien  esté  ejerciendo  las  funciones de  congresista.   

El  anterior  comportamiento  se  encuentra  descrito  en  el  artículo  134 del Decreto 100 de 1980, en vigor por la época  del  acontecer  delictual  y de efectos punitivos más benignos que el artículo  398 del Código Penal de 2000, norma aquella que reza:   

“El servidor público que indebidamente use  o  permita  que  otro use bienes del Estado o de empresas o instituciones en que  éste  tenga  parte, o bienes de particulares cuya administración o custodia se  le  haya  confiado  por razón de sus funciones, incurrirá en prisión de uno a  cuatro  años  e  interdicción  de derechos y funciones públicas de uno a tres  años.”   

          El  acusado  el  27  de  septiembre  de  2000  consignó en el Banco  Popular,  a  favor  de  la  Cámara  de Representantes la suma de $2’775.313.00  correspondiente  al  valor  del   servicio   de   telefonía  celular  que  le  fuera  prestado  estando  en  licencia.   

AUDIENCIA  PÚBLICA :  

Los  sujetos  procesales  que concurrieron a  dicho  acto  procesal  presentaron  las  alegaciones  cuyo  resumen  se  pasa  a  consignar:   

1.              La   Representante   del   Ministerio  Público:   

La  Procuradora  Primera  Delegada  para  la  Investigación  y el Juzgamiento solicita sentencia condenatoria proporcional al  grado  de  lesión del bien jurídico tutelado por las normas reguladoras de los  dos delitos endilgados al acusado.   

1.1.          Por concusión,  en  razón  de la concurrencia de los testimonios de cargo rendidos por Mauricio  Caldas  Navarro  y  Gloria  Inés Bahamón García a quienes otorga credibilidad  por  ser  asesores permanentes del procesado y porque sus ascensos se produjeron  a  solicitud  escrita  de  éste, salvo en el caso de Gerardo González Giraldo,  circunstancia que no excluye su intervención.   

Además,   porque  se  confirmó  con  los  extractos  bancarios  del funcionario investigado, la manifestación de Mauricio  Caldas  sobre  la equivalencia de la exigencia de tres salarios mínimos legales  mensuales  vigentes  en  ese entonces, es decir, de $651.000.00, así en algunos  casos variara.   

Estima valioso el testimonio de Gloria Inés  Bahamón  por haberlo ofrecido a pesar de recibir amenazas y haber explicado que  aceptó  la  propuesta del excongresista por ser madre cabeza de familia, aunque  después  se  hubiera  percatado que el aumento salarial le implicó la pérdida  de  unos  subsidios  a  los  cuales  antes  tenía  derecho,  y, también por el  respaldo  ofrecido por Fabio Henao Torres al admitir haber sido confidente de la  contrariedad causada por el mencionado suceso.   

Califica de inconsistentes las explicaciones  dadas  por  el procesado sobre el origen del dinero consignado en sus cuentas de  ahorros  por Gerardo González Giraldo, de quien destaca era su mensajero, guía  y  acompañante  de  ahí  que  el  alza  salarial  que  le  implicó el ascenso  resultara  desproporcionada  al desempeño de dichas actividades. Tal postura la  asume  diciendo  que  nunca  se  acreditó  el envío de productos agrícolas al  comerciante  de  Corabastos Héctor Flórez, ni el precio pagado por los mismos,  ni  la  relación  comercial  entre  éste  y la compañera del procesado, ni la  existencia  de  contabilidad  en  la  cual  se  registraran  tales  operaciones,  igualmente,  porque la apropiación parcial y ocasional que asegura el deponente  hacía  del  dinero recibido en pago de la mercancía para sus gastos personales  resulta  extraña  si  en  cuenta  se tiene que le correspondía a la esposa del  procesado.   

Señala que tampoco logró el testigo Héctor  Flórez  sacar  avante  la  mencionada  explicación pues inicialmente negó los  vínculos  comerciales  con  la  cónyuge  del  acusado  y  no obstante haberlos  admitido  posteriormente,  se  abstuvo  de  explicarlos  en forma coherente pues  aseguró  que  pagó los productos agrícolas que le enviaban en cifras redondas  sin  que  esto hubiera sucedido así, además, porque infunde sospecha que en un  mismo  día se hubieran efectuado tres consignaciones. Expresa extrañeza porque  el  valor de éstas hubiera correspondido al salario del Asistente grado I de la  Cámara,  es  decir,  a tres salarios mínimos legales mensuales, suma que se ha  sostenido  era  la  exigida por el implicado, y por la forma olímpica como dijo  el  deponente  manejaba  dicha  relación comercial no obstante no existir mayor  confianza entre él y su cliente.   

Rechaza  el  supuesto  montaje  que  dice el  acusado  realizaron sus detractores políticos para incriminarlo falazmente pues  el  documento  suscrito  por  Mauricio  Caldas Navarro dejando constancia de los  recursos  que  destinaba al sostenimiento del alcalde de Belalcázar de donde es  oriundo  Fabio  Henao,  si  bien  parece  contener  su  firma,  no  se verificó  interrogándolo,  aunque  de  ser  cierto  constituiría  otro  delito contra la  administración  pública,  imputable  al  representante Henao, quien pudo haber  solicitado  el  ascenso  de Mauricio pero por recomendación del procesado, pues  las  reglas  de la experiencia enseñan que el director de la UTL es quien elige  a sus colaboradores.   

1.2.           Por   peculado   por   uso,   porque   se  acreditó  documental  y  testimonialmente  que  el  procesado  usó  el  celular  en  referencia hasta el 17 de julio de 2002 cuando  devolvió  el  aparato a la Cámara de Representantes y enseguida fue reasignado  a  su  reemplazo;  porque dicho artefacto nunca fue incluido en el inventario de  bienes  de  la  Cámara  de Representantes realizado con motivo de las licencias  del  procesado;  porque  las facturas de cobro del servicio siempre estuvieron a  su  nombre y, además, aceptó haberlas pagado, actuar que antes que conllevar a  la  exoneración  de  responsabilidad  penal implica atenuación de la respuesta  punitiva;  porque  quienes  lo  reemplazaron  en  el  cargo  congresional  nunca  convalidaron  la  supuesta autorización que el procesado asegura le concedieron  para  usarlo; y porque el enjuiciado registra un antecedente disciplinario de la  Procuraduría General de la Nación por el mismo hecho.   

La autorización que asegura Fabio de Jesús  Martínez  Ríos  le  dieron  quienes  lo  reemplazaron para usar el celular fue  desmentida  por  ellos  mismos y por la búsqueda del equipo que hicieron éstos  en las oficinas de la Cámara de Representantes.   

Descarta  que  haya operado la prescripción  por  haberse  iniciado  el uso ilícito en 1999 pues se le imputó una unidad de  acción    y    el    último    período   no   estuvo   cobijado   por   dicho  fenómeno.   

De otra parte, excluye la posible existencia  de  nulidad por violación del  derecho  de  defensa  por cuanto considera que el poder concedido exclusivamente  para   la   indagatoria,  de  acuerdo  con  el  artículo  199  del  Código  de  Procedimiento  Penal, debe considerarse otorgado, también, para las actuaciones  subsiguientes  y  así  debió  entenderlo  el  defensor  según  lo  indica  la  notificación  que  recibió  de  actos  transcendentales  como  el cierre de la  investigación  y  la  resolución  acusatoria,  y  lo  indica  el  hecho de que  solamente  en  la etapa del juicio, al comunicársele la fecha para la audiencia  preparatoria,  hubiera  presentado  un escrito negando su condición de defensor  pero  admitiendo  que  no  por ello el acusado estuviera huérfano de asistencia  profesional.   

2.              La    apoderada    de    la    parte  civil:   

Se inclina por el pronunciamiento de condena  por las conductas punibles endilgadas al acusado.   

Estima  que  demuestra  la  concusión  los  ascensos  recaídos  sobre  personas carentes de los requisitos exigidos para el  desempeño  de  los  respectivos  cargos  poco  tiempo  después del ingreso, la  desproporción  de  los salarios a ellas cancelados sin contar con las calidades  exigidas  y  la  realización  de las consignaciones al final del mes, es decir,  cuando se pagan los salarios a los empleados.   

El  peculado  por  uso  lo  comprueba  la  infracción  por el procesado de la Resolución 1703 del 18 de diciembre de 1996  expedida  por  la  Cámara  de  Representantes  para  regular  a sus miembros la  utilización del teléfono celular.   

3.          El procesado:   

Se  declara  inocente y en apoyo invoca los  testimonios  de  los  empleados  de  su  UTL  que niegan haber sido víctimas de  cualquier tipo de exacciones.   

En   su   propósito   de   debilitar  la  credibilidad  de  los  testigos  de cargo empieza por referirse a la infructuosa  demanda  de pérdida de su investidura de congresista promovida por un ingeniero  amigo  de  Fabio  Henao  y  a la poca solidez de su relación con quienes fueron  seleccionados  para integrar el 2° y 3° renglón de la lista elaborada para la  Cámara  de  Representantes  por él también integrada, en razón de haber sido  definidos en la Convención.   

Además,  alude  al registro de una condena  por  homicidio emitida en contra de Fabio Henao hace 25 años y al procesamiento  de  Aurelio Mejía Saraza por tráfico de estupefacientes, y, concluye, contando  con  enemigos  de  tal  estirpe  mal podía presionar a sus empleados, actividad  obstaculizada,  entre  otras  razones,  por el hecho de encontrarse en licencia.   

Insiste  en haber sido autorizado por Fabio  Henao  para  usar  el  celular  y atribuye la negación que hace de tal hecho al  propósito    de    tenderle    una    celada    y   quedarse   con   su   curul  congresional.   

Se empeña en desmentir al testigo Mauricio  Caldas  Navarro  aduciendo  que  éste  fue  el  asesor  de campaña del senador  Guillermo  Ocampo  Ospina, quien una vez elegido le pidió que lo nombrara en un  alto  cargo  y lo mantuvo como dependiente, razón que unida a su ausencia de la  Cámara  de  Representantes  por estar en licencia, le impidió presionarlo para  que  le  diera  parte del salario. También relata, que una vez que Mauricio fue  hasta  dicha  corporación  le interceptó el teléfono y después de que se dio  cuenta él lo hizo arreglar.   

Entregó  documento  original9  en  el  cual  Mauricio  Caldas  Navarro afirma haber recibido de Gerardo González $800.000.00  para  financiar  la  campaña del Alcalde de Belálcazar, escrito que explica le  entregó  el  mencionado donante y que si bien es cierto no pudo presentar en el  proceso  de  pérdida  de  investidura  porque  no  lo encontró, como pasado un  tiempo   lo  halló,  resolvió  arribarlo  en  fotocopia  en  el  curso  de  la  indagatoria10.   

Explica  que  el  ascenso  de  Gloria Inés  Bahamón  García,  a  quien  trajo  desde  Manizales, tuvo como única causa el  deseo  de  atender  la  solicitud de mejoría laboral que ella le hizo aduciendo  ser  madre  cabeza  de  familia  y  tener el esposo desempleado, y acto seguido,  niega  haberle  exigido  parte  del  salario.  Estima  sospechoso  que  dada  su  condición  de  empleada  de  reducidos  ingresos  hubiera contratado un abogado  costoso para que demandara la pérdida de la investidura.   

Insiste  en  la  nulidad  por  ausencia  de  defensa técnica pues sólo la tuvo en la indagatoria.   

Finalmente pide tener en cuenta el pago del  servicio de telefonía celular.   

4.          El defensor:   

4.1.          Planteó  la  existencia de la causal de  nulidad   prevista  en  el  numeral  3°  del artículo 306 del  Código de Procedimiento Penal por los  siguientes motivos:   

     

1. Inexistencia y pasividad absolutas  de la defensa técnica.     

El  procesado careció de defensor desde la  indagatoria  y hasta la actual posesión de defensor público, así lo indica el  poder   presentado   por   el   inicial   representante  judicial  al  aceptarlo  exclusivamente  para  la  indagatoria y el escrito en el cual anuncia a la Corte  de  esta  situación  cuando fue citado para la audiencia preparatoria, entonces  dicho  compromiso  profesional  no  puede  ser  desconocido  para  dar paso a la  presunción  legal  invocada  por la Procuradora por cuanto se transgrediría el  artículo 29 constitucional.   

Contrasta  la inactividad de aquel defensor  con  la  múltiple gestión procesal de las autoridades judiciales razón por la  cual   considera   que   no   es   posible   asimilar   aquella   a   estrategia  defensiva.   

Considera  que,  en  efecto,  la  defensa  técnica  ha debido pedir prueba afirmativa de las manifestaciones contenidas en  la indagatoria sobre los siguientes tópicos:   

    

* La  solicitud  de  protección  personal  buscada  por  el acusado en el Fiscal General de la Nación a raíz  de las  amenazas  proferidas  en  su  contra  por  Aurelio  Mejía  Saraza  mediante  la  recepción del testimonio de dicho funcionario.     

    

* La declaración  jurada  dentro  de  este  proceso  de Gloria Bahamón sobre la disponibilidad de  dinero  para  pagar  la  intervención del abogado Uribe Acosta en el proceso de  pérdida   de   investidura   por   no  ser  suficiente  el  traslado  de  dicha  prueba.     

    

* El testimonio de  Sandra  Patricia  Castro  Moreno  sobre  las  amenazas  que dijo le había hecho  Mejía Zaraza para que le entregara salario.     

    

* Los antecedentes  penales de Aurelio Mejía Saraza.     

    

* Prueba  grafológica  sobre los extractos bancarios llevados al plenario porque nunca se  dijo  quién  los  entregó  ni  hay prueba de que los haya solicitado autoridad  judicial  alguna,  luego,  de haber sido obtenidos con violación del derecho al  hábeas data, resultarían siendo ilícitos.     

    

* Análisis  grafológico  del  recibo  entregado  en  el  curso de la audiencia pública, no  sólo  para  que sirva de detonante de una investigación penal, sino para saber  qué pasaba en la UTL.     

    

* Información de  la  oficina  de  bienes  de la Cámara de Representantes sobre las consultas que  hizo el procesado acerca del uso del celular en referencia.     

    

* El testimonio del  compañero  de  Gloria  Bahamón  en  cuanto  le  manifestó  que  lamentaba  su  vinculación procesal porque de lo contrario estaría muerto.     

4.1.2.  Flagrante  violación de la defensa  material,  configurada  por  el silencio judicial guardado frente a la solicitud  de pruebas del procesado. Y,   

4.1.3.              Flagrante vulneración del  principio  de investigación integral constituida por la ausencia de indagación  sobre los aspectos favorables al acusado.   

4.2.           En   relación   con  la  acusación    hizo    los    siguientes  planteamientos:   

4.2.1.           Concusión:   

Estimó         atípica  la  conducta  así  calificada  porque  no  se demostró la relación de causalidad entre el ejercicio del cargo  de  su  representado  y  el constreñimiento, como quiera que no pudo realizarla  cuando  estuvo  en  licencia  porque  el  alejamiento  de  la  sede laboral y la  consecuente  falta  de mecanismos de coacción a ejercer sobre sus colaboradores  se lo impedían.   

También,     sostuvo    que    dicho  acontecer   no   fue   cometido   por   el       acusado,       según  lo  demuestran  los  testimonios  de Gloria Jiménez Castro,  Carlos  Alberto Rodríguez Saraza, María Elena Betancourt Gómez, Andrés Iván  Correa  Mejía,  Francisco  Javier  López Gil, María Esnéyder Valencia León,  Alba  Yaneth Soto Vallejo, Jesús María Rendón Valdés, Aldemar Llano Gómez y  Alberto García Cárdenas.   

Critica  que  no  hayan sido acogidas estas  probanzas,  más  sí  las  declaraciones de quienes tenían interés en hacerle  perder  la  investidura  a  sus  asistido, a pesar de registrar antecedentes por  narcotráfico   como   es  el  caso  de  Saraza,  aunque  enseguida  aclaró  la  inexistencia de condena judicial.   

Reclama  aceptación de la explicación del  procesado  sobre  las  consignaciones provenientes del comercio en Corabastos de  los  productos  agrícolas  de la compañera de éste, en cuanto la informalidad  que  rodea  este  tipo  de  actividades  excluye  el  registro contable y el del  traslado de las mercancías.   

Atribuye el ascenso de Gloria Inés Bahamón  al   deseo   del   procesado   de   ayudarla,   actitud   en   ningún   momento  cuestionable.   

4.2.2.                  Peculado   por  uso:   

          Fabio  de  Jesús  Martínez  Ríos desde la indagatoria expresó su  ignorancia  sobre  la ilicitud de su proceder y sobre la trascendencia jurídica  del   uso   del  celular,  revelada  especialmente  por  el  pago  del  servicio  respectivo,  razones  por  las cual considera que se configura un error vencible  de tipo.   

          Y,  concluye,  ni  se quebró la presunción de inocencia, ni existe  certeza  de  la  tipicidad  de  la conducta averiguada ni aún de su existencia,  razones   con   base  en  las  cuales  solicita  la  aplicación  del  principio  in    dubio   pro   reo,  igualmente, respecto de las transacciones con Héctor Flórez.   

          Destaca  que de las 17 consignaciones sólo tres fueron de $650.000,  únicamente  cuatro  se  cumplieron  en  fecha  reciente  a la época en la cual  usualmente  se  pagan  los salarios y todas se realizaron entre marzo y el 16 de  diciembre de 1999 cuando estaba en licencia el procesado.   

          Adicionalmente  solicita  atenuación  punitiva por el resarcimiento  de  perjuicios  acorde  con lo dispuesto en el artículo 55, numeral 6º Código  Penal  y la imposición de la pena mínima por no registrar antecedentes penales  su representado.   

C O N S I D E R A C I O N E S :  

El  examen  de los temas presentados por el  defensor se hará siguiendo el orden lógico por él propuesto:   

I.          NULIDAD:  CAUSAL  3ª DEL ARTÍCULO 306  DEL CÓDIGO DE PROCEDIMIENTO PENAL DE 2000   

Los  motivos  señalados como causantes del  vicio  fueron  diversos,  sin embargo, dada su mutua conexidad en algunos casos,  bien pueden ser englobados en los siguientes:   

1.           La pasividad del defensor contratado por  el  procesado exclusivamente para la indagatoria, conforme consta en el memorial  respectivo,  revelada, según el representante judicial del implicado que entró  a  reemplazarlo,  por  la inactividad en que permaneció hasta cuando fue citado  para   la   audiencia   preparatoria,  oportunidad  en  la  cual  manifestó  la  limitación  temporal  del  mandato  recibido,  que  a  su  vez contrasta con la  permanente  gestión  procesal  oficial,  a juicio de la Sala, no necesariamente  puede    ser    calificada    de    vulneradora    del    derecho   de   defensa  técnica.   

Su      ejercicio      ─esencialmente      personal      e  individual─   no  puede  obedecer  a  patrones  preestablecidos  normativamente  o  por la experiencia, y  mucho  menos  a la concepción que de él pueda tener un tercero, porque estando  guiado  por  la  búsqueda  de  decisiones  que  favorezcan  los  intereses  del  procesado,  los  medios  a  utilizar  los  elige  quien  ha sido encargado de la  señalada  representación  profesional,  de acuerdo a su capacitación, actitud  ética,  estilo  y  creatividad, y en correspondencia con el material probatorio  existente  en  el  proceso  y  la dinámica de los funcionarios y de los sujetos  procesales que en él intervienen.   

Es  esta  la razón por la cual el defensor  puede   asumir  una  actitud  activa  ─solicitando   y   contradiciendo   pruebas,   presentando  alegatos,  interponiendo     recursos,     etc.─    o    una    pasiva   ─por   ejemplo,  limitada  a  la  vigilancia  del  desarrollo  de  la  actuación─ por considerar  que  esta  puede ser la mejor alternativa defensiva, posturas a las cuales se ha  referido la Sala en los siguientes términos:   

“Se  impone  diferenciar  la  ausencia de  defensa  técnica  por  abandono  de  la misma, de aquella postura defensiva que  advierte  la  vigilancia  del  proceso y que no obstante aparentar indiferencia,  pasividad  y  desidia,  presta  se encuentra a intervenir en el evento en que lo  considere  necesario,  sin  que  la  oportunidad  tenga que coincidir con alguna  etapa  procesal  específica, pudiendo incluso permanecerse en expectativa hasta  la  audiencia  pública, según la situación procesal y probatoria o que éstas  se  presenten  favorables  al incriminado, dentro de las cuales es su expresión  más    clara    la    táctica    que   pretende   sustentarse   en   la   duda  probatoria.”   

Descendiendo   a   los  términos  de  la  discusión  planteada,  se  tiene que la afirmación del abogado de confianza de  asistir  al  imputado exclusivamente en la indagatoria, contenida en el memorial  poder  a  él  otorgado  el  9  de  marzo  de  200611, no lo liberaba del deber de  seguirlo  representando,  como lo plantea quien lo reemplazó, pues conllevaría  a  desconocer  la permanencia que caracteriza el derecho a la defensa técnica y  que  explica el origen de la presunción contenida en el artículo 129 del   Código    de    Procedimiento   Penal   de   200012,  que  no puede considerarse  desvirtuada  por  la  voluntad  expresada  contractualmente,  según  propone el  actual  defensor,  como  quiera  que  la  calidad  profesional  permite  suponer  fundadamente  el  conocimiento  de  dicha  preceptiva  por el primer apoderado y  derrumba las explicaciones de última hora.   

Al  no  haber  renunciado aquel defensor al  mandato  ni  haberle sido revocado por quien se lo otorgó y tan solo haber sido  relevado    de    él    cuando    se    fijó    fecha    para   la   audiencia  preparatoria13,  previa  manifestación  del  “error” en que asegura incurrió  por  haber  desconocido  la  limitación temporal del poder a él otorgado y, en  consecuencia,  la  ausencia  de facultades para continuar con la representación  otorgada14,  es  dable afirmar que Fabio de Jesús Martínez Ríos no careció  de  asistencia profesional sino que su representante judicial inicial se mantuvo  en  una posición expectante en desarrollo propio de la liberalidad inherente al  ejercicio  del  Derecho, si en cuenta se tiene que recibió notificación de las  siguientes  providencias,  según  destaca  el  Ministerio  Público: de aquella  mediante  la  cual  se  corrió  traslado  a los sujetos procesales del dictamen  pericial  sobre  perjuicios  rendido por el Cuerpo Técnico de Investigación de  la    Fiscalía    General    de    la    Nación15,  de  la  que  decretó  el  cierre       del       ciclo       instructivo16       y      de      la  acusatoria17.  También  fue  enterado del auto que ordenó el traslado previsto  en  el  artículo  400  del   Código  de  Procedimiento  Penal18.   

El    silencio    guardado   frente   a  pronunciamientos  tan  importantes,  emitidos  todos  dentro  de un lapso no muy  amplio  ─del 9 de marzo al  3  de  octubre de 2006─, lo  cual  le  facilitó al togado el recuerdo de su compromiso, antes que conducir a  concluir   el  abandono  del  mismo,  permite  inferir  que  se  trató  de  una  inactividad   expectante,  porque  de  lo  contrario  habría  que  deducir  que  desplegó   una   maniobra  dilatoria  orientada  a  facilitar  la  formulación  posterior  del  motivo  de  nulidad ahora en discusión, razones todas estas por  las cuales es imposible declararlo fundado.   

2.           La denuncia de la violación del derecho  de  defensa  material  del  acusado  en  cuanto las pruebas que solicitara en el  curso  de la indagatoria no fueron decretadas, lo cual conllevó, a su vez, a la  vulneración  del  principio  de  investigación  integral,  aconseja  hacer las  siguientes precisiones:   

Tiene dicho la Sala:  

“Siempre  que  se alegue el deterioro del  deber  de  plena  investigación  que  corresponde  al Estado, en todos aquellos  aspectos  inherentes  a  los hechos cuya dilucidación procesal se persigue, que  no  solamente  es  imperioso  señalar la prueba o pruebas dejadas de aportar al  proceso,  sino  que  se  debe  además  fijar  con toda precisión y claridad la  idoneidad  legal  y  fáctica  del  medio  en  procura  de  demostrar que él es  relevante   para  la  investigación,  esto  es,  determinar  su  conducencia  y  pertinencia  e igualmente la utilidad del medio, como única forma de establecer  su  real  trascendencia en términos de mejoramiento para la situación personal  del  procesado  a  través del conocimiento más real de los hechos que entonces  se propiciaría.   

Pero  también  se  ha  puntualizado que la  violación  a  la  investigación  integral,  como  elemento  garantizador de la  verdad  procesal  que  conduce  a  la  invalidación de lo actuado, debe suponer  forzosamente  que  el  funcionario  judicial  se ha negado en forma arbitraria a  disponer  la  práctica  de  pruebas  determinantes para el proceso o cuando por  inercia     investigativa     elude     la     averiguación     de     aspectos  relevantes.”19   

El  primer tropiezo con que se encuentra el  planteamiento  del  defensor  es  con  la omisión de las razones por las cuales  resultaban  procedentes  las  pruebas  que  reclamó durante el debate público,  posición  que  encuentra  explicación  en  la  dificultad que tal actividad le  representaba,  por  ejemplo,  respecto  de  la  prueba  grafológica  sobre  los  extractos  bancarios  de las cuentas del procesado traídos al expediente con el  fin  de  establecer  su  irregular  incorporación,  afirmación que dejó en el  plano  de  las  suposiciones  en cuanto no invocó las normas pertinentes ni los  requisitos  inobservados, y que finalmente deviene inútil pues su contenido fue  aceptado   por   el   acusado   en   el   curso  de  la  indagatoria20.   

Y,  tampoco  procedía  por impertinente el  examen  grafológico  del  manuscrito  elaborado  por  Mauricio Caldas Navarro y  entregado  durante  el  debate  público  en cuanto no es mencionado el acusado,  luego  se  trata de hechos ajenos a este juicio, cuya investigación podría ser  promovida tal y como se anunció en el debate público.   

El  segundo obstáculo para acoger la tesis  en  referencia  surge  de  la  revisión  de  la  actuación, pues varias de las  pruebas  que  extraña  el  defensor  fueron  objeto  de  decreto oficioso y los  resultados obtenidos fueron los siguientes:   

En  el  auto  de  apertura  de instrucción  fueron  ordenados  los  testimonios  de Gloria Inés Bahamón García, quien fue  buscada   infructuosamente  en  la  dirección  que  aparece  registrada  en  la  División    de   Personal   de   la   Cámara   de   Representantes21 pero no pudo  ser   localizada   por   haber   cambiado  de  lugar  de  residencia22,  circunstancia  que a su vez impidió citar a su compañero, cuyo nombre completo  ni  siquiera  suministró  el  acusado; y el de Sandra Patricia Castro Moreno, a  quien  se  le  dejó razón del requerimiento judicial en dos oportunidades pero  no   compareció  por  haber  viajado  a  Medellín23. Luego no hubo desidia en la  búsqueda  de estas pruebas sino que se presentaron obstáculos insalvables para  recaudarlas, en ningún momento atribuibles a la Sala.   

El 10 de mayo de 2006 se obtuvo información  de  la  Fiscalía General de la Nación, Sistema de Información de Antecedentes  y  Anotaciones,  sobre  el  registro  en la base de datos de la existencia de un  proceso  en  la  Dirección  Regional de Fiscalías de Medellín, contra Aurelio  Mejía  Saraza,  con  cédula  15.955.015,  por Ley  30 de 1986, por hechos  ocurridos  el  15  de  mayo  de  1993  y  dentro del cual se le impuso medida de  aseguramiento24,  por  tanto: es evidente la actividad desplegada por el Magistrado  Ponente para conocer el pasado judicial de dicho ciudadano.   

La  existencia de esta única anotación, a  su  vez indica la falta de fundamento de las amenazas denunciadas ante el Fiscal  General  de  la  Nación  por  Fabio  de  Jesús  Martínez  Ríos  y  revela la  inutilidad del testimonio de dicho funcionario.   

Además,  la  alusión  a  las  consultas  realizadas   por  el  procesado  a  la  Oficina  de  Bienes  de  la  Cámara  de  Representantes  sobre  el  uso  del  teléfono móvil a él asignado durante las  licencias,  al  no  haber  sido  precisada la forma como las hizo y a quién las  dirigió, dificultaba sobre manera verificarlas.   

En  resumen,  se  buscaron  las  vertientes  probatorias  siguiendo  parámetros  razonables  y  se  hicieron  los  esfuerzos  posibles  para  acopiar  los  elementos  de juicio indispensables para tomar las  decisiones  finales, sin que por el hecho de que no se hubieran practicado todas  las  pruebas que emergieron de las diferentes citas contenidas en el proceso, se  pueda  afirmar  que  se  menoscabó  la garantía procesal comentada, luego esta  causal de nulidad tampoco se configura.   

II.            DISCUSIÓN   DE   LA   AUTORÍA   Y  RESPONSABILIDAD PENAL DEL AL ACUSADO   

Para  poder  arribar a las conclusiones que  objetivamente  se  correspondan  con  la  fase de juzgamiento que esta sentencia  finiquita  de  manera  definitiva, se evaluará el caudal probatorio respecto de  cada  una  de  las  conductas  punibles  alrededor  de las cuales ha girado esta  actuación.   

CONCUSIÓN:  

A  Fabio  de  Jesús  Martínez Ríos se le  acusa  de haber abusado del cargo de Representante a la Cámara para el cual fue  elegido   durante   el   período  comprendido  entre  1998  y  2002,  ejercicio  debidamente   acreditado   dentro   del   plenario25, porque después de promover  laboralmente  a  los  colaboradores  de  su  UTL Mauricio Caldas Navarro, Gloria  Inés  Bahamón García y Gerardo González Giraldo, al primero, a Asesor IV y a  los  restantes  a  Asistente  V,  los  compelió  a entregarle mensualmente, por  intermedio  del  último  nombrado,  parte  del  salario  por ellos devengado en  cuantía  correspondiente a tres salarios mínimos legales mensuales vigentes en  ese  entonces  y otra contribución adicional de la prima de navidad, cifras que  sumadas     alcanzaron    los    $13’530.500.00.   

Dicha  conducta censurada actualmente en el  artículo  404  del  Código  Penal  del  2000  y  durante su consumación en el  artículo  140  del  Código Penal de 1980, modificado por el artículo 21 de la  Ley  190  de  1995,  fue  realizada  por el procesado conforme lo demuestran los  testimonios  de  Mauricio  Caldas  Navarro  y  Gloria  Inés  Bahamón  García,  respaldados  con  la  constatación en los extractos de las cuentas bancarias de  Fabio  de  Jesús  Martínez Ríos de la consignación de valores equivalentes a  las  sumas exigidas, y con la declaración aunque tímida de Fabio Henao Torres,  confidente   de   la   segunda  deponente  nombrada,  grupo  probatorio  a  cuyo  fortalecimiento  se  estima  contribuye  la inconsistencia de los testimonios de  Gerardo  González,  quien niega haber realizado la intermediación mencionada y  explica  que  las señaladas operaciones bancarias provinieron del dinero que le  entregó  el  comerciante de Corabatos Héctor Flórez, en pago de los productos  agrícolas     que     le     vendía     la     esposa    del    ex─congresista,  pero de las cuales no se  allegó registro documental alguno.   

Igualmente,  no  es posible dar crédito al  supuesto  montaje  que  según  el  ex─parlamentario   fue  confeccionado  por  sus  copartidarios  Aurelio  Mejía  Saraza y Fabio Henao con el fin de acceder a la curul por él ocupada en  primer  término  y  el  documento  suscrito  por  Mauricio Caldas Navarro dando  cuenta  del  recibo  de  un  dinero  para  financiar  la campaña del Alcalde de  Belalcázar,  de  donde  es  oriundo  Fabio Henao, al cual se le negó capacidad  demostrativa  para derrumbar la acusación comoquiera que no fue convalidado por  el  supuesto  donante  y  por  no  estar  relacionado  con  los hechos objeto de  investigación en esta causa.   

En  forma completamente opuesta, la defensa  valoró  el  universo  probatorio  pues,  de  una parte, se ocupó de socavar la  credibilidad  del  testigo  de  cargo  Mauricio  Caldas  Navarro  recurriendo al  parentesco  existente  entre  él  y  Fabio Henao Torres, por ser el padre de su  esposa, y al pasado judicial penal de éste.   

Sin  embargo,  el  primer  motivo  no  es  suficiente  para lograr tal cometido porque si bien el deponente confirmó haber  contraído   matrimonio  con  Adriana Patricia Henao, en el mes de abril de  1992,  conforme  al  registro  civil  que  entregó26,  también  informó  de  la  disolución  de  hecho de tal unión y del tratamiento psicológico al cual tuvo  que    someterse   para   superar   el   rompimiento,   suceso   que   acreditó  documentalmente27.   

El  segundo  argumento  tampoco  puede  ser  acogido  porque  no  se  comprobó  la  existencia de sentencia condenatoria por  delito  alguno  dictada  en contra de Aurelio Mejía Saraza, pues solamente obra  una  antigua radicación por tráfico de estupefacientes en la Fiscalía General  de la Nación, según se anotó en precedencia.   

El  reparo  que hizo a la declarante Gloria  Inés  Bahamón  García  por  la  extrañeza  derivada del hecho de que hubiera  contratado  un  abogado  prestigioso  y costoso, sin tener recursos suficientes,  para  promover  la  pérdida  de  investidura de su representado, se redujo a un  comentario, insuficiente para descalificar dicha prueba.   

La  Sala  estima  infundados los anteriores  planteamientos   frente   a   la   coherencia   y   claridad   de   los  relatos  circunstanciados  de  Mauricio Caldas Navarro y Gloria Inés Bahamón García, y  les  sigue  reconociendo  valor probatorio de carácter incriminatorio en razón  del  respaldo  brindado por los extractos bancarios de las cuentas bancarias del  procesado  en  las cuales constan valores análogos a los exigidos por él, así  sea          en          pocos         casos28   

, pues no es necesaria, como parece creerlo  el  defensor,  la  comprobación  de  la  realización  de  depósitos en cifras  exactamente  iguales  a  tres  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  realizados  los  descuentos de ley, como quiera que los depósitos bien pudieron  haberse   efectuado   de  manera  conjunta  o  Gerardo  González  Giraldo  pudo  descompletar  los  dineros  a  él  entregados  por  sus compañeros de UTL para  cubrir gastos de su destinatario final como él mismo lo relató.   

Además, el estudio del proceso refleja que  cuando  Fabio  de Jesús Martínez Ríos se desempeñaba como Representante a la  Cámara  durante  el  período  legislativo  1998-2000, desarrolló la siguiente  actividad nominadora:   

    

* Solicitó  el  nombramiento  de  Mauricio  Caldas                    Navarro29   que   se   cumplió   mediante  Resolución  N° 843 del 28 de julio de 1998, en el cargo de Asesor I,  con   un   salario   mensual   de   $1’630.608.00,  quien  mediante  la Resolución N° 949 del 6 de agosto  de   1998,   también   a   petición  del  acusado30,  fue  ascendido a Asesor IV  con  una  asignación  salarial  de  $2.242.086.00, hasta el 19 de junio de 2000  cuando   le   fue   aceptada   la  renuncia  por  pedimento  de  Aurelio  Mejía  Saraza31,  época  ésta  durante  la  cual estuvo devengando $2’861.100.00    mensuales32.     

    

* Gloria  Inés Bahamón García accedió al  cargo   de   Asistente   II,   a   solicitud   de   Martínez  Ríos33,   según  Resolución  N°  1049  del  19 de agosto de 1998, con un sueldo de $815.304.00,  del   cual   tomó   posesión   el   1°  de  septiembre  siguiente,  y  según  Resolución   N°  0893  del  3  de septiembre de 1999, fue promocionada al  cargo  de  Asistente  V,  a  petición del nombrado exparlamentario,34   con  un  salario  de  $1.655.220.00,  según acta de posesión de esa misma fecha, sueldo  que  fue  incrementado  a  $2.242.086.00,  según  constancia del 14 de julio de  200035  y  que devengó hasta el 10 de agosto de 2000 cuando fue declarada  insubsistente   mediante   Resolución   N°   1219   de  esa  fecha36.     

    

* Gerardo González Giraldo fue designado, a  petición           del           procesado37,  mediante  Resolución  N°  1622  del  17  de diciembre de 1998 como Asistente I con una asignación básica  mensual  de  $611.478.00  y  mediante  Resolución N° 0116 del 5 de febrero del  mismo  año  fue  ascendido,  previa solicitud de Fabio Henao Torres38, a Asistente  V  con  una asignación básica mensual de $1.655.220.00. El 14 de julio de 2000  devengaba               $1’820.700.0039. Fue declarado insubsistente  mediante   Resolución   N°   1350   del   12  de  agosto  de  200140.     

          Estas  pruebas  indican que cuando Mauricio Caldas Navarro tan sólo  llevaba  seis días ejerciendo el cargo para el cual fue vinculado se le hizo un  ascenso  de  tres grados, a Gloria Inés Bahamón García un año después de su  ingreso  y  a  Gerardo  González  Giraldo  a  los  catorce  días siguientes al  nombramiento,  hechos  que  en  el  caso  del  primero y último, especialmente,  permiten  inferir  la  falta  de  racionalidad  de  la  actividad nominadora del  procesado y el dolo concusionario subyacente en ella.   

Más  aún,  cuando se constata que Gerardo  González  Giraldo  a  pesar  de  haber  cursado  tan solo 1° de bachillerato y  algunos   estudios   técnicos   en   el   SENA   de  mecánica  automotriz,  de  clasificación  de  bebidas  alcohólicas  y  de relaciones humanas, recibió un  salario  de  $1’043.742 en  1999,  por  su  dedicación  a la entrega de correspondencia y a la citación de  personas,  cifra  esta  a  todas luces desproporcionada para la remuneración de  dicha actividad.   

         Las   prolongadas  licencias  otorgadas  al  procesado  ─del  1°  de  enero  de  1999 al 31 de  agosto  del  mismo año, del 9 de septiembre de 1999 hasta el 9 de enero de 2000  y  del  1°  de  marzo  al  28  de  julio  de  200041─,  en  ningún  momento obstaculizaron la realización de la acción  delictual,  ni  enervaron  la  tipicidad  de  la  conducta  investigada  por  el  rompimiento  de  la  relación  de  casualidad entre el ejercicio del cargo y el  constreñimiento,  según  tesis  de  la  defensa, porque los siguientes relatos  testimoniales indican lo contrario:   

Mauricio Caldas Navarro dijo:  

“Efectivamente  el doctor Martínez Ríos  se  encontraba  en licencia en el período citado, pero venía recurrentemente a  la  ciudad  de  Bogotá  durante los días laborables del Congreso y durante los  días  que  se  efectuaban  sesiones.  Él  a pesar de estar en licencia siguió  haciendo  gestión  ante  los ministerios, institutos descentralizados, de allí  su  permanente  visita  a la ciudad de Bogotá que fue en casi todas las semanas  que estuvo en la ciudad de Bogotá…”   

Gloria    Inés    Bahamón    García  expresó:   

“Sí  me  consta  (que  los dineros antes  referidos  llegaban  efectivamente  a manos del Congresista Martínez Ríos), ya  que  el  señor  Gerardo  me informaba que las consignaciones se las hacía a la  Corporación  Concasa  en el Municipio de Villamaría. Cuando coincidía el pago  de  la  nómina  con  la  estancia del doctor Martínez en el Congreso, porque a  pesar  de  que él se encontraba en licencia nunca dejó de ir por lo menos cada  quince  (15)  días.  Cuando  él  estaba  ahí  en  la oficina, yo reclamaba el  dinero,  se  lo  entregaba  a  Gerardo  y  Gerardo  se  lo entregaba a él en mi  presencia.  Cuando  se  demoraban  para  pagarnos,  el mismo doctor Martínez me  llamaba  a  la  oficina  a  preguntar  por  qué  no  le había consignado dicho  dinero”.   

Además, Gerardo González Giraldo admitió  tácitamente  que  siempre estuvo bajo la dependencia laboral de Fabio de Jesús  Martínez  Ríos  al  contar  que  durante  las  licencias,  él  se encargó de  reclamarle  dineros  y  consignárselos  en  las  cuentas  bancarias  de  manera  regular,  según lo demuestran los extractos ya referenciados, y al decir que se  entrevistaban cuando aquel venía a hacer vueltas a Bogotá.   

No  cabe  duda,  entonces, que el procesado  doblegó   la   voluntad   de   sus  tres  subalternos  laborales  al  exigirles  arbitrariamente,  mediante  amenaza de dejarlos sin empleo si no accedían a sus  pretensiones,  el  pago  de parte del dinero correspondiente a su salario con el  fin de lucrarse personalmente.   

Y,  retomando  la declaración de González  Giraldo,  quien  ha  sido  enfático en negar la recepción mensual de dineros a  Mauricio  Caldas  Navarro y a Gloria Inés Bahamón García, provenientes de sus  respectivos  salarios,  así  como  la entrega a Fabio de Jesús Martínez Ríos  del  excedente salarial de su importante ascenso, observa la Sala que falta a la  verdad  cuando explica que los depósitos del numerario a favor del procesado no  tenían  dicho  origen  sino  correspondían a los pagos de productos agrícolas  que  le  hacía  Héctor Flórez, comerciante de Corabastos, a la compañera del  procesado,   María   Victoria  Salgado,  porque  la  inexistencia  de  registro  contable,  comercial  o  de  transporte  de  la  mercancía,  impiden acoger tal  explicación,   pues   la  informalidad  que  suele  acompañar  esta  clase  de  actividades  no  llega  hasta  tales  extremos,  sobre  todo  cuando se trata de  importantes  cantidades  de productos de precio cercano al millón de pesos, por  lo  menos  según  lo  señalado  por  dicho  comerciante.  Tampoco  fue posible  localizar  el  inmueble  en  el cual se desarrollaba la citada labor agrícola a  pesar   de   las   averiguaciones  realizadas  en  la  Oficina  de  Registro  de  instrumentos      Públicos     de     Manizales42.   

Carece   de  contundencia,  entonces,  el  argumento  de  la  defensa en el sentido que las incriminaciones recaídas sobre  su  representado  fueron ideadas por Fabio Henao Torres y Aurelio Mejía Saraza,  ─a  quienes  dijo  en  la  audiencia  el  procesado, siempre temió por haber sido definido su ingreso a la  lista   por   la  Convención  política  de  su  partido,  argumento  meramente  especulativo─ y ejecutadas  por    Mauricio   Caldas   Navarro   ─en    razón    del    parentesco   con   Henao   Torres─  y  Gloria  Inés  Bahamón  García  ─por   motivo   que  no  concretó─ para excluirlo  del  derecho a fungir como Representante a la Cámara, si en cuenta se tiene que  por  estar dichos congresistas ubicados en los renglones tercero y segundo de la  lista  del  Movimiento  Nacional  Conservador,  liderada  por  Fabio  de  Jesús  Martínez   Ríos,   respectivamente,   durante  las  licencias  no  remuneradas  solicitadas  por  éste,  Fabio Henao Torres se desempeñó como Representante a  la  Cámara  desde el 1° de enero al 31 de agosto de 1999 y del 8 de septiembre  siguiente  al  8 de enero de 2000, así como durante el mes de marzo de la misma  anualidad43,  es  decir, por aproximadamente un año, luego no tenía necesidad  de  construir  los  falsos testimonios de Mauricio Caldas Navarro y Gloria Inés  Bahamón  García  para acceder al Congreso, y, en consecuencia, se desvanece el  supuesto motivo para comprometer penalmente al acusado.   

Igual  situación  se  presenta respecto de  Aurelio  Mejía Saraza, quien a solicitud de Martínez Ríos fue Representante a  la  Cámara  desde  el  30  de  marzo  al  28  de julio de 2000, en razón de la  licencia  no  remunerada  otorgada  a  éste  por dicha Corporación, cargo cuyo  ejercicio  bien  hubiera  podido  desempeñar hasta el 31 de diciembre del mismo  año,  pues  tal  límite  le puso el procesado a la licencia inicialmente, pero  que  anticipó  a la penúltima fecha indicada, posiblemente ante la pérdida de  investidura  decretada en su contra por el Consejo de Estado, en providencia del  5 de junio de 2001.   

De  otra parte, no es posible, como reclama  la  defensa,  acoger los testimonios de las otras personas que integraron la UTL  del   ex-parlamentario,  a  saber:  William  Calderón Zuluaga (periodista que fungió como jefe de prensa y  era  asistente),  Gloria  Jiménez  Castro  (asistente  grado  I),  María Elena  Betancourt  Gómez  (contadora  pública  y asistente de grado que no recuerda),  Luis  Fernando  Gómez  Betancourt  (asistente II), Iván Andrés Correa García  (asistente  con  una  remuneración  de $700.000.00 mensuales), Francisco Javier  López  Gil  (asistente  IV con una asignación mensual de $800.000 o $900.000),  María  Esnéyder  Valencia León (asistente grado I o II durante tres meses con  una      asignación      de     $1’850.000),  Alba  Yaneth  Soto  Vallejo  (asistente  grado  V, con un  salario   de  $1’300.000,  durante  los  últimos  tres meses del año 2000), Jesús María Rendón Valdés  (asistente  durante  un  mes  con  un salario de $600.000), Aldemar Llano Gómez  (asistente  grado II, remunerado con $1’800.000  aproximadamente)  y  Alberto Arcila Cárdenas (asistente V,  durante     seis     meses,     con     un     salario     de     $2’100.000  aproximadamente)44,  en cuanto  descartaron  que  el  aforado  les  hubiera  exigido coactivamente la entrega de  dinero,  porque  no  hay  evidencia  de  que ellos hubieran sido ascendidos poco  después  de  su ingreso sino que desempeñaron cargos de reducida remuneración  en los cuales se dificultaba la exacción.   

De  otro  lado,  porque  quienes recibieron  salarios   mayores  accedieron  a  los  cargos  respectivos  por  breve  tiempo,  circunstancia   que  debilitaba  la  posible  amenaza  del  rompimiento  de  una  relación  laboral  de  corta  duración  sino  entregaban  parte del salario al  nominador        inculpado       –mecanismo  coercitivo éste utilizado por el procesado en desarrollo  de  estos hechos─ y, que de  haber  sido  utilizada,  probablemente  hubiera  conllevado  al  fracaso  de  la  actividad criminosa.   

Así  las  cosas, Fabio de Jesús Martínez  Ríos   desarrolló   consciente   y  voluntariamente  la  conducta  punible  de  concusión  y con ello produjo grave lesión a la administración pública, como  bien  jurídico funcional, pues abusando de su investidura oficial gestionó los  mencionados  ascensos y logró el ingreso ilegítimo a su patrimonio personal de  $13’530.500.00,  producto  de  dicha  actividad, y simultáneamente vulneró la libre autodeterminación de  dichas  personas  a  quienes intimidó a través de su potestad nominadora y les  negó  el derecho a recibir la remuneración fijada normativamente para el cargo  desempeñado,  por  consiguiente,  es  claro  que  el  comportamiento igualmente  deviene materialmente antijurídico.   

El  desvalor  del  mencionado  proceder  se  traduce  en  la  elección  claramente intencionada de Fabio de Jesús Martínez  Ríos  de  negarse  a  ajustar  su  comportamiento a los parámetros socialmente  establecidos,  estando en la posibilidad de hacerlo, y en este caso, en un grado  elevado,  dada  la  exigencia  de mayor responsabilidad a quienes han accedido a  las  más  altas  dignidades  estatales  y  de  quienes los asociados esperan un  comportamiento acorde con ellas.   

La única alternativa posible, entonces, es  proferir  sentencia condenatoria tal y como lo recomendó el Ministerio Público  durante  su  ponderada  intervención  en el debate público y a pesar del serio  esfuerzo argumentativo de la defensa.   

PECULADO POR USO:  

A  Fabio  de  Jesús  Martínez Ríos se le  endilga  jurídicamente  una sola acción de peculado por uso porque durante los  diferentes  lapsos  que  no fungió como Representante a la Cámara en razón de  encontrarse  en  licencia  no  remunerada,  utilizó  el  servicio de telefonía  móvil  subvencionado  por  dicha  Corporación,  a  través  del  equipo Nokia,  referencia  6120,  N° 23503863745, y de aquel mediante el cual repuso éste por  habérsele  extraviado,  distinguido  con  el  N° 25306519892, trasgrediendo de  esta  manera  la  Resolución N° 1703 del 18 de diciembre de 1996 de la Cámara  de  Representantes,  que  autoriza  dicho  servicio  únicamente  a  quien esté  ejerciendo las funciones de congresista.   

Se   demostró   que   el  ex─parlamentario  acusado  mantuvo  en su  poder   los  equipos  antes  mencionados  y  uso  la  línea  34222702  a  ellos  correspondiente,  durante  los  lapsos de separación temporal del cargo, con la  entrega  que  del  primero  le  hiciera  la  Directora  Administrativa  de dicha  colegiatura,   el   1°   de   septiembre  de  199845;  con  la  asignación  del  segundo  artefacto  el  25  de  julio  de  2000,  por  la  Jefe  de  Sección de  Suministros46;  con  la  autorización  para  gestionar  la reposición de éste,  otorgada   el   8   de  marzo  de  2000  por  la  misma  funcionaria47;  con  el  inventario  físico de elementos devolutivos efectuado el 4 de abril de 2000 por  la  citada  jefatura,  entre Fabio Henao Torres y Aurelio Mejía Saraza, quienes  lo   reemplazaron,   en   cuanto   no   se   incluyó  ninguno  de  los  citados  teléfonos48;  con  la  entrega  por  el  procesado  del segundo teléfono en la  Bodega  de  la Sección de Suministros, según consta en acta del 17 de julio de  2000,  y  la  reasignación  del mismo a Aurelio Mejía Saraza el 25 de julio de  200049;  con la expedición de las facturas de venta del referido servicio  a       nombre       del       ex─parlamentario  Martínez  Ríos, durante los meses de febrero a mayo  de    200050;   y  con  la  consignación  por  él  efectuada  de  la  suma  de  $2’775.313.00, a favor de  la   Cámara   de  Representantes,  el  27  de  septiembre  de  200051, con el fin  de  reintegrar  el  valor correspondiente al servicio subvencionado oficialmente  durante sus licencias laborales.   

Fabio   Henao  Torres  y  Aurelio  Mejía  Saraza52   negaron   haber  autorizado  al  procesado  para  que  continuara  utilizando  la  citada  línea  telefónica  durante  los períodos de licencia,  testimonios  cuya  credibilidad  no  merecen  reparo,  por  las  mismas  razones  consignadas  al evaluarlos en relación con el cargo de concusión, y a pesar de  la  aspiración  del  defensor  de  que  sean  despojados  de  crédito, pues no  suministró argumentos convincentes para acceder a ello.   

         

         El  material  probatorio  antes  enunciado demuestra a cabalidad que  Fabio  de  Jesús  Martínez  Ríos  usó  indebidamente la línea de telefonía  celular  subvencionada  por  la  Cámara  de Representantes a sus miembros en el  ejercicio  material de sus funciones, en evidente trasgresión de la resolución  N°  1703  del  18  de  diciembre  de  1996  de  dicha  Corporación53,  y permite  afirmar  la demostración de la fase objetiva del tipo de peculado por uso, pues  el  acusado  no  estaba  facultado  para utilizar en beneficio privado el citado  bien, estando separado del cargo de congresista.   

El  defensor  planteó un error vencible de  tipo  consistente en el estado de ignorancia en que se encontró su representado  sobre  la  ilicitud  de  proceder  endilgado,  según expresó en el curso de la  indagatoria,     y    lo    demuestra    la    cancelación    del    mencionado  servicio.   

Centrada la discusión por la defensa en la  ausencia   de   demostración   de   la   fase  subjetiva,  resulta  conveniente  recordar   que entre las causales de ausencia de responsabilidad (artículo  32  del  Código Penal de 2000) está consagrado el  error de tipo (numeral  10°)  en  su especie clásica (“se obre con error invencible de que no concurre  en su conducta un hecho constitutivo de la descripción típica”).   

Este  yerro  puede clasificarse también en  los  rangos  de  invencible y vencible; el primero, es la errada interpretación  que  no  le  era  exigible  al autor superar, o en otros términos, que  ni  aún  actuando  en  forma  diligente  y  cuidadosa  habría podido llegar a otra  conclusión.  Y, el segundo es aquella falsa representación que el autor había  podido  evitar  o  superar  si  hubiere podido colocar el esfuerzo, el ejercicio  representativo  a  su  alcance y que le era exigible54.   

          Pero  ocurre  que  respecto  de Fabio de Jesús Martínez Ríos, con  título  de  Administrador  Público  otorgado  por  la  ESAP  y  con  la amplia  experiencia  adquirida  en  el  desempeño  de  importantes  cargos en el sector  oficial,     según     manifestó     en     la    indagatoria,    ─Recaudador  de  Rentas de Villamaría,  Jefe  de  la  División  Técnica  de  la  Secretaría  de  Obras  Públicas del  Departamento   de   Caldas,  Director  de  Acción  Comunal  en  el  mismo  ente  territorial,  Revisor Fiscal de la Contraloría General de la República durante  ocho  años  y  Concejal de Villamaría─,  no  es  posible admitir que desconocía que su comportamiento era  subsumible  en el tipo penal comentado, sobre todo, si se tiene en cuenta que la  competencia  por  él  adquirida  para  el  control de los recursos estatales le  impedía  albergar  duda  alguna  sobre  la  interrupción  de las prerrogativas  establecidas  para  facilitar  el  desempeño  de  las funciones congresionales,  especialmente  durante  los  períodos  de  licencia  no remunerada, durante los  cuales  su  ausencia  fue suplida plenamente por las personas que le seguían en  la  lista  del  partido  político  en  representación  del  cual  había  sido  elegido.   

Por  tal razón, no está llamada al éxito  la  comentada  tesis  sino  que se impone concluir que Fabio de Jesús Martínez  Ríos  intencionadamente  incumplió el deber normativamente establecido para la  utilización  de  los  teléfonos  móviles  por  los  miembros de la Cámara de  Representantes,  luego  la  única alternativa posible es atribuirle autoría de  peculado por uso.   

El  desvalor  del actuar del ex─parlamentario  acusado, consistente en  la  perturbación  del normal funcionamiento de la administración pública pone  de  relieve  la  afectación  del bien jurídico tutelado por la norma penal por  él infringida.   

La  falta  de  escrúpulos  en  el  uso del  servicio  autorizado  al  procesado  exclusivamente  para  el  desempeño de sus  funciones,   unida  a  su  formación  y  experiencia profesional, así como su afortunada ubicación en la  escala  social en correspondencia con la investidura parlamentaria que ostentó,  permiten  inferir  que  estuvo  en  capacidad de actuar conforme al ordenamiento  jurídico,  empero,  al haber decidido voluntariamente transgredirlo,   su   conducta   resulta  reprochable  penalmente.   

Por  tanto:  corresponde proferir sentencia  condenatoria   en   contra  del  acusado,  decisión que se toma acorde con lo dispuesto por el artículo 232  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  acogiendo  el  concepto  del Ministerio  Público  y  negando  la  pretensión  absolutoria de la defensa por las razones  previamente anotadas.   

III.            DETERMINACIÓN  JUDICIAL DE LAS  PENAS Y MECANISMOS SUSTITUTIVOS   

Se  ocupa  la  Sala  de dosificar las penas  imponibles a Fabio de Jesús Martínez Ríos.   

Por  el  injusto  de concusión,  partiendo  del  supuesto  ya  precisado  según  el cual la norma  aplicable  en  este  asunto  por  favorabilidad  es el artículo 140 del Código  Penal  de  1980, modificado por el artículo 21 de la Ley 190 de 1995, las penas  a  irrogar  son prisión de cuatro (4) a ocho (8) años, multa de cincuenta (50)  a  cien  (100)  salarios mínimos legales mensuales vigentes, e interdicción de  derechos   y   funciones   públicas   por   el   mismo   término  de  la  pena  principal.   

En  atención a los fundamentos que para la  individualización  de  la  pena  fija el artículo 61 de la Ley 599 de 2000, en  razón   del   reconocimiento   de   las  circunstancias  de  menor  punibilidad  consagradas  en  el  artículo  55,  numerales  1°  y  7°  del  Código Penal,  atinentes   a   la   carencia  de  antecedentes  penales  del   justiciable  establecida   a   través   de   la  Fiscalía  General  de  la  Nación  y  del  DAS55,  y a la comparecencia voluntaria al proceso una vez fue citado por  el    Tribunal   Superior   de   Manizales   para   la   indagatoria56,    las  sanciones  a  irrogar estarán comprendidas dentro de los cuartos mínimos, esto  es,  la  pena  de prisión entre cuatro (4) a cinco (5) años, en igual término  la  inhabilitación  de  derechos  y  funciones públicas, y la multa entre 50 a  62.5   salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  en  la  época  de  los  hechos.   

Sobre  la base de los criterios sentados en  el  inciso  3°  del  invocado  artículo 61, teniendo en cuenta la gravedad del  injusto,  como  acertadamente  lo  advirtió  la  Procuradora,  reflejada  en la  importante  suma  de  dinero exigida en desarrollo de la concusión ─$13’530.500.00─;  en  la  indignidad  causada  a  los  dependientes  laborales  víctimas  del  ilícito  constreñimiento ─Mauricio  Caldas Navarro, Gloria Inés  Bahamón      García      y      Gerardo      González     Giraldo─  cuya  libertad de autodeterminación  fue  afectada;  y en la gran alarma social generada por el poder corruptor de un  miembro  de  representación  popular  con  asiento en la más alta corporación  legislativa,  el Congreso de la República; así como por la intensidad del dolo  del  incriminado  dada  su formación académica y experiencia profesional en la  administración  pública,  conforme  se relacionó en precedencia, le impondrá  la   Sala   los   extremos  máximos  de  los  segmentos  punitivos  previamente  determinados,  luego  le  irrogará  las siguientes penas principales: cinco (5)  años  de  prisión,  multa  equivalente,  en  moneda  nacional, a 62.5 salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  en 1999, e inhabilitación de derechos y  funciones  públicas  por  igual término al fijado para la pena privativa de la  libertad.   

Por  el  delito de  peculado  por  uso, según se concretó en precedencia  al  seleccionar  por  favorabilidad el artículo 134 del Decreto 100 de 1980, la  respuesta  punitiva  será  prisión  de  uno  a cuatro años e interdicción de  derechos y funciones públicas de uno a tres años.   

En  aplicación de los criterios fijados en  el  artículo 61 de la Ley 599 de 2000 y como también concurren los factores de  menor  punibilidad  consagrados  en  el  artículo  55,  numerales 1° y 7° del  Código  Penal,  conforme  se explicó previamente, y adicionalmente el previsto  en  el  numeral  6°,  en  opinión de la defensa porque su representado reparó  voluntariamente  el  daño  ocasionado  con  el  delito en mención, acción que  efectivamente  realizó,  se  deben seleccionar los cuartos mínimos del ámbito  punitivo  de  movilidad, luego la pena de prisión oscilará entre un (1) año y  un  (1)  año  y  nueve  (9) meses, y la inhabilitación de derechos y funciones  públicas entre un (1) año y un (1) año y seis (6) meses.   

Al  observarse que en esta conducta punible  el  injusto  no  revistió  mayor  gravedad  pues el bien usado ilícitamente no  sufrió  deterioro,  tanto  que  el  procesado después de haberlo extraviado lo  repuso  con  autorización  del Jefe de la Sección de Suministros de la Cámara  de                   Representantes57,  y  finalmente lo devolvió  el      17      de      julio      de      200058,  las  penas a irrogar deben  corresponder  al  límite inferior de los segmentos mínimos antes determinados,  por  consiguiente,  se  impondrá al acusado un (1) año de prisión, y en igual  cantidad la inhabilidad de derechos y funciones públicas.   

Pero, además, si dentro del comportamiento  post-delictual  del  acusado, antes descrito, se incluye la cancelación a favor  de  la  Cámara  de  Representantes,  en  forma  voluntaria y total del servicio  telefónico  por  él indebidamente disfrutado, realizada el 27 de septiembre de  200059,   obliga  reconocer  la  degradante  punitiva  contemplada  en  el  artículo   139,   inciso   primero   del   Código  Penal  de  198060,  norma que  por  favorabilidad  se  prefiere  al  artículo  401 inciso primero del Estatuto  Punitivo             de             200061, porque si bien es cierto el  supuesto  fáctico  fue  reproducido,  también  es verdad que el límite fijado  para   la   reducción   en   esta   preceptiva  es  inferior  al  señalado  en  aquella.   

Ahora bien: establecido que Fabio de Jesús  Martínez  Ríos  hizo  cesar  el mal uso del bien estatal y reintegró el valor  del  servicio  a  él  prestado  a  través  del mismo, antes de ser ordenada la  apertura  de  instrucción  en  decisión  del  20  de  abril de 2005 y aún con  anterioridad  al  decreto de investigación previa impartido el 16 de septiembre  de  2002,  la  pena  previamente  determinada será reducida en las tres cuartas  partes  (equivalentes  a  9 meses), luego las sanciones a irrogar quedan en tres  (3)  meses  de  prisión  y  en  idéntica  cifra  la  inhabilidad de derechos y  funciones públicas.   

Resta por aplicar la regla de dosificación  punitiva  contenida  en  el  artículo  31  del  Estatuto  Punitivo  de  2000  y  confeccionada   para   el   concurso   de   conductas  punibles,  entonces,  siendo las penas más graves las  impuestas  por  la  concusión,  esto  es,  cinco  (5)  años  de  prisión y de  inhabilitación  de derechos y funciones públicas, éstas serán elevadas en la  proporción  correspondiente  a  la  tercera  parte  de  las  infligidas  por el  peculado  por  uso,  por  tratarse  de  un solo delito, operación que arroja el  siguiente  resultado:  la  pena de prisión quedará en cinco (5) años y un (1)  mes,  la  inhabilitación de derechos y funciones públicas en igual término, y  la  multa  se  dejará  intacta,  es  decir, en sesenta y dos punto cinco (62.5)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  en  1999 ($236.460.00) pues no  concurre otra sanción de la misma especie.   

En     punto     de     mecanismos    sustitutivos    de    la    pena   privativa   de   la  libertad,  el  artículo  63  del  Código  Penal  no  viabiliza  en  favor del sentenciado la suspensión condicional de la ejecución  de  la  condena  por  cuanto la pena de prisión infligida excede de tres años,  razón por la cual no es posible reconocer tal derecho.   

La  sustitución  de  la  privación  de la  libertad  por domiciliaria, en términos del artículo 38 de la ley 599 de 2000,  en  principio  resulta  procedente porque la concusión tiene prevista en la ley  pena  mínima  de  cinco  años  y,  el  peculado, una sanción inferior a dicho  guarismo,  sin  embargo,  en  criterio  de  la  Sala62,      obstaculiza     el  reconocimiento  de  tal  subrogado  especialmente  la  naturaleza    de   la   primera   conducta   punible   mencionada   dada     su     relevancia    social    y    que    frente   a  las  funciones  establecidas     en    el    artículo  4º  ibídem para la pena,  esto   es,   prevención  general  y  especial,  la  prisión     carcelaria     se     torna         en        un        imperativo        jurídico.   

Respecto    de    la    primera,      porque     la       sociedad      debe    tener    claro    que  los  comportamientos  que afectan el  regular  desenvolvimiento  de  las funciones públicas  estatales  serán    sancionados   en   forma   severa  como  mecanismo para lograr  un   orden  justo  y  la  convivencia   ciudadana;  y  en  relación      con      la      prevención   especial,   porque   el   servidor   público   que  en   el   ejercicio   arbitrario   de   las  atribuciones  públicas concedidas    menoscabe   los      bienes     jurídicos que debe  defender   y  cause  daño  a  los  intereses  de  los  particulares   debe  ser  disuadido  de la comisión  de     nuevas    conductas    punibles   y  no  debe  quedarle  sensación alguna de impunidad o de un  trato       desproporcionado       por  el  reconocimiento  de sustitutos  penales  en  casos  de  intensa gravedad cometidos  por quien ha sido favorecido  con la confianza del voto popular.   

En       el       propósito  de     materializar  las  señaladas funciones  y  dada  la perpetración    por    el  acusado  de  un  concurso doble de  delitos,   se   puede  inferir  que  no  tiene  límites   cuando   se   trata  de  transgredir  el  ordenamiento  jurídico,  de    disponer    arbitrariamente   de   los   bienes   del   Estado,  y  de subyugar la voluntad y causar  daño  patrimonial a sus  conciudadanos,  razón  por  la cual para evitar que  ponga  en  peligro  nuevamente  a  la  comunidad  se  dispondrá  la ejecución  de  la  pena privativa de la libertad impuesta en el  recinto carcelario.   

     

I. DETERMINACIÓN    DE    LA   INDEMNIZACIÓN  DE  PERJUICIOS     

Establecido  que  la  voluntad  de  las  víctimas    Mauricio   Caldas   Navarro,   Gloria  Inés     Bahamón  García  y  Gerardo  Gonzales  Giraldo fue doblegada  por    el   procesado  prevalido    de    la  autoridad               pública  de  la  cual  estaba investido,  comportamiento      que      le     permitió  acceder  a una significativa    parte   del    salario    que   les   pagaba  la    Cámara    de  Representantes    en  cantidad  que  finalmente  ascendió a la  suma de  $13’530.500.00,   de   conformidad  con  los  artículos  94,  95 y 96  del    Código    Penal    de    2000,   debe  ser  condenado  al  pago  de  los  perjuicios  materiales  derivados de dicha      actividad     delictual.   

Y, como a cada  una    de    dichas   personas   le   fue   exigida  mensualmente     la     misma     cantidad   de   dinero   ─tres     salarios    mínimos  legales mensuales vigentes en la  época   delictual   menos   los   descuentos   de  ley─,   será  dividido en tres partes iguales  el valor de los perjuicios materiales determinado en  $45’593.412.00,  en        el       dictamen       N°   250919   del   19  de  septiembre  de 2005, emitido por el  Grupo     de     Investigaciones     Económicas        del     CTI     de     la  Fiscalía  General de la  Nación  (el   daño  emergente  actualizado    fue    fijado    en    $20’358.288.00   y   el  lucro  cesante        en        $25’235.124.00)    63.   

Luego Fabio de  Jesús    Martínez  Ríos   deberá  cancelar  a favor de cada  uno      de      los      perjudicados      antes     nombrados     $15’197.804.00         dentro   del   año  siguiente  a  la  ejecutoria de esta sentencia.   

     

I. CUESTIONES ADICIONALES     

Sería  del  caso  compulsar copias para la  investigación   penal  de  la  conducta  presuntamente  constitutiva  de  falso  testimonio  en  la  cual  pudieron  haber  incurrido  Gerardo Gonzales Giraldo y  Héctor  Florez  Patiño al rendir testimonio ajeno a la verdad, ante el Consejo  de    Estado,    el    2    y   el   1º   de   noviembre   de   2000,       respectivamente64, época en  la   cual   regía  el  artículo  172  del  Código  Penal  de  1980,  que punía tal delito con prisión de  1  a 5 años, es decir, en forma más benigna a la dispuesta en el artículo 442  del  Código  Penal  de  2000 en cuanto fija prisión de 4 a 8 años, sino fuera  porque  desde  ya  se vislumbra la prescripción de la respectiva acción penal.   

Situación   diferente   se  presenta  en  relación  con  la  posible  comisión  de  un  delito contra la administración  pública  sugerida por el contenido del documento suscrito por Gerardo González  Giraldo  y  Mauricio  Caldas Navarro, de fecha 26 de febrero de 199965, posibilidad  a  la  cual  aludió  el  procesado  en  el  curso de la indagatoria66   y   se  mencionó  en  la  audiencia pública cuando entregó el original, motivo por el  cual  se  dispondrá la toma de fotocopias de dichas piezas procesales y de este  fallo  para  que  se  envíen a la Fiscalía General de la Nación con el fin de  que estudie la pertinencia de abrir investigación penal.   

A  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la Ley,   

R E S U E L V E :  

1.           CONDENAR a Fabio  de  Jesús  Martínez  Ríos,  de  las  condiciones  civiles consignadas en esta  providencia,  como  autor  y  responsable  del concurso de delitos integrado por  concusión  y  peculado por uso, a las siguientes penas principales: prisión de  cinco  (5) años y un (1) mes; inhabilitación de derechos y funciones públicas  por  el  mismo  término, que se contabilizará simultáneamente con la sanción  corporal;  y  multa, equivalente en moneda nacional, a sesenta y dos punto cinco  (62.5)  salarios mínimos legales mensuales vigentes en 1999 ($236.460.00), cuya  cancelación  deberá  realizar a favor del Consejo Superior de la Judicatura en  el  Banco  Popular  Cuenta  N° 110-0050-0118-9 o en el Banco Agrario Cuenta N°  3-0070-000030-4,    dentro   del   año   siguiente   a   la   fecha   de   esta  providencia.   

          2.        ORDENAR  la  ejecución  de  las  condenas  impuestas  en esta sentencia. En consecuencia, DISPONER  LA    CAPTURA   de   Fabio   de   Jesús   Martínez  Ríos.   

          3.        NEGAR     la  sustitución  de  la  pena  privativa  de  la libertad  impuesta, por la prisión domiciliaria.   

4.           CONDENAR a Fabio  de  Jesús  Martínez  Ríos  a  pagar  la  suma  de  $15’197.804.00  a   cada   uno   de   los  perjudicados  Mauricio  Caldas  Navarro, Gloria Inés  Bahamón   García   y  Gerardo  Gonzales Giraldo,  dentro del año siguiente  a   la   ejecutoria   de   esta   sentencia,   como  indemnización    por  los   daños  materiales a ellos causados con el  delito        de        concusión.   

         5.        ADVERTIR  que  contra  esta  sentencia  no  procede recurso alguno.   

6.         La Secretaría  de  la  Sala  enviará las copias del fallo a las que alude el artículo 472 del  C. de P. Penal.   

7.            ORDENAR  la  compulsación  de copias de las piezas procesales indicadas al final de la parte  motiva  de  esta  providencia con el fin de remitirlas a la Fiscalía General de  la  Nación para que estudie la pertinencia de abrir investigación penal por la  posible  comisión  de  un delito contra la administración pública,  en relación con el documento suscrito  por  Gerardo  Gonzales Giraldo y Mauricio Caldas Navarro, de fecha 26 de febrero  de    199967.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ    MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

                                                                                  Impedida   

AUGUSTO    JOSÉ   IBÁÑEZ   GUZMÁN                               JORGE L.  QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                                JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                          JAVIER ZAPATA  ORTIZ   

               Permiso   

  TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.  

    

1  Anexo, fol. 88.   

2 Anexo  orig. Nª 1, fol. 97.   

3  C.  orig. N° 1, fols. 12-13.   

4 Anexo  orig. N° 1, fols. 456-497.   

5  C.  orig. N° 1, fols. 73-81.   

6  C.  orig. N° 1, fols. 276-285.   

7  C.  orig. N° 1,  fol. 167-170.   

8  C.  orig. N° 1, fol. 157.   

9  C.  orig. N° 2, fol. 229.   

10 C.  copias N° 2, fol. 229.   

11 C.  orig. N° 1, fols. 275.   

12  “Vigencia       y       oportunidad       del  nombramiento.   El   nombramiento  del  defensor  de  confianza  o  de  oficio,  hecho  desde  la  vinculación  a  la actuación o en  cualquier  otro  momento  posterior,  se  entenderá  hasta la finalización del  proceso.”   

13 C.  orig. N° 2, fol. 151.   

14 C.  orig. N° 2, fols. 109.   

15 C.  orig. N° 1, fol. 259.   

16 C.  orig. N° 2, fol. 38.   

17 C.  orig. N° 2, fol. 100.   

18 C.  orig. N° 2, fol. 106.   

19  CORTE    SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sent. del 18 de febrero de 2004, rad. Nº 17.885.   

20 C.  orig. Nº 1, fol. 278.   

21 C.  orig. N° 1, fol. 33.   

22 C.  orig. Nº 1, fol. 134.   

23 C.  orig. Nº 1, Fol.. 136, 137, 143 y 146.   

24 C.  orig. Nº 2, fol. 33.   

25 C.  orig. N° 1, fols. 26-27.   

26  Anexo, fol. 349.   

27  Anexo, fols. 305-310.   

28   

Concasa Calle  14, N° 596-003126-0             

Concasa Calle  14 o Bancafé 260-152683-0  

Fecha             

Valor             

Fecha             

Valor  

Marz 3/99             

$748.000.00             

Octub22/99             

$232.000.00  

Abril  23/99             

*$657.000.00             

Octub  25/99             

$815.000.00  

Abril  26/99             

$1’130.000.00             

Octub  26/99             

$610.000.00  

Mayo 25/99             

$1’130.000.00             

Octub  28/99             

*$657.000.00  

Mayo 28/99             

$517.000.00             

Dic. 7/99.             

$635.000.00  

Junio  24/99             

$1’130.000.00             

Dic 7/99             

$805.000.00  

Junio  25/99             

*$657.000.00             

Dic 10/99             

$1’125.000.00  

Subtotal             

$6’297.500.00             

Dic 16/99             

$965.000.00  

Dic 16/99             

$614.000.00  

Dic 16/99             

$775.000.00  

Subtotal.             

$7’233.000.00  

GRAN TOTAL:  $13’530.500.00.   

*Estos    son    los    valores    en  referencia.  

29  Anexo fol. 80.   

30  Anexo, fols. 81 y 84.   

31  Anexo fol. 87.   

32  Anexo fols. 82-86.   

33  Anexo fol. 74.   

34  Anexo Anexo fols. 76-78.   

35  Anexo fols. 74-79.   

36 C.  orig.  N°  2,  fols. 201. Sin embargo, fue nuevamente vinculada por resolución  1354/01  hasta  el  20  de julio de 2002 por resolución 1147 del 19 de julio de  2002  (vencimiento  período  nominador Aurelio Mejía Saraza), según consta en  C. orig. N° 2, fols. 203-206.   

37  Anexo fol. 46.   

38  Anexo 48.   

39  Anexo fols. 48-50.   

40 C.  orig. N° 2, fol. 202.   

41 C.  orig. N° 1, fols. 26-27.   

42 C.  orig. N° 2, fol. 187.   

43 C.  orig. N° 1, fols. 24-27.   

44 C.  orig.  N°  1,  fols.  138,  140,  161,  162,  182,  213,  214,  215, 216, 217 y  218.   

45  Anexo, fol. 115.   

46  Anexo, fol. 117.   

47  Anexo, fol. 97.   

48  Anexo, fols. 95-96.   

49  Anexo, fols. 118-119.   

50  Anexo, fols. 98-112.   

51 C.  orig. N° 1, fol. 298.   

52 C.  orig. N° 1, fols. 52-57; y Anexo, fol. 359.   

53  “ARTÍCULO  PRIMERO,  la asignación a cada usuario  de un cupo mensual máximo de $406.000.00…”   

(…)  

“ARTÍCULO  TERCERO,  que el cargo de la  cuenta  siempre  se  efectuará  sobre  la  persona  que  ostente  la calidad de  Representante  a  la  Cámara,  independientemente  de  los  acuerdos a que haya  llegado  con  su segundo o tercer renglón, ya que la telefonía mencionada debe  estar    en    poder    de    quien    esté   ejerciendo   las   funciones   de  congresista.”   

(…)  

“ARTÍCULO CUARTO, en ningún caso el H.  Representante  que solicite licencia no remunerada podrá hacer uso del servicio  telefónico  celular  con  cargo a la Corporación mientras se encuentre gozando  de ésta”.   

54  CORTE   SUPREMA   DE   JUSTICIA,  Sent.  de   2ª   instancia   del   6   de   julio   de   2005,  rad.  N°  22.290.   

55 C.  orig. N° 1, fols. 105 y 149.   

56 C.  orig. N° 1, fles. 276-285.   

57  Anexo fol. 97.   

58  Anexo, fol. 118.   

59 C.  orig. N° 1, fol. 298.   

60  “Articulo   139.   Circunstancias  de  atenuación  punitiva  Si antes de iniciarse la investigación, el  agente  por  sí  o  por  tercera persona, hiciere cesar el mal uso, reparare lo  dañado  o  reintegrare lo apropiado, perdido, extraviado o su valor, la pena se  disminuirá hasta en las tres cuartas partes.”   

61  “Artículo   401.   Circunstancias  de  atenuación  punitiva. Si antes de iniciarse la investigación, el  agente,  por  sí  o  por tercera persona, hiciere cesar el mal uso, reparare lo  dañado  o reintegrare lo apropiado, perdido, extraviado, o su valor, la pena se  disminuirá en la mitad.”   

62  CORTE   SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sents.  de única instancia del 27 de agosto de 2002, rad. N° 16.519; y  del 30 de marzo de 2006, rad. N° 23.972.   

63 C.  orig. N° 1, fols. 232-247.   

64  Anexos, fols. 375-381 y 353-358.   

65 C.  orig. N° 2, fol. 229.   

66 C.  orig. N° 1, fols. 276-285   

67 C.  orig. N° 2, fol. 229.     

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