18502(06-12-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 18502  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado ponente:  

Dr.   EDGAR   LOMBANA  TRUJILLO   

Aprobado Acta No. 191  

Bogotá D.C., seis (6) de diciembre de dos mil  uno (2001)   

           Se   pronuncia   la   Sala   sobre  la  admisibilidad  de  la demanda de revisión presentada en defensa del sentenciado  PLINIO  MENDOZA  ORTIZ contra  la  sentencia  proferida  por  el Tribunal Superior de Bogotá, mediante la cual  confirmó  la  emitida  con  carácter  condenatorio por el Juzgado 48 Penal del  Circuito  de esta misma ciudad, a la pena principal de ciento veinte (120) meses  de prisión como autor del delito de homicidio.   

HECHOS  

          1.   En  la  madrugada del 5 de enero de 1993, se presentó una  colisión  entre  los  vehículos  conducidos  por Abraham López y PLINIO  MENDOZA  ORTIZ  cuando pretendían  ingresar  a  las  instalaciones  de  la  Central  de Abastos de esta ciudad, que  generó  mutuos  reclamos.    En  el  incidente los hermanos Gonzalo y  Nilson  Roberto  Abril  Cristiano  tomaron  partido  a  favor  del  primero y la  acalorada   discusión  de  los  presentes  pronto  dio  paso  a  la  violencia,  trabándose    aquellos    en   riña   con   MENDOZA  ORTIZ y su pasajero, quienes abandonaron el lugar para  regresar  más  tarde  en  compañía de varios individuos provistos de armas de  fuego.   

          Reiniciada  la  contienda,  cuando  Gonzalo  Abril  Cristiano hacía  frente  a  uno  de los sujetos recién llegados, desde otro flanco se produjeron  dos  disparos  que le causaron las heridas determinantes de su deceso, hecho del  que   se   sindicó   a   MENDOZA   ORTIZ,  quien  luego de ese acto emprendió la huida sin que hubiese sido  posible su comparecencia al proceso.   

          2.     La    Fiscalía   Seccional   de   Bogotá   abrió   la  correspondiente  investigación,  vinculó  a  MENDOZA  ORTIZ  mediante  declaratoria  de  persona  ausente  y  resolvió  su  situación  jurídica  con detención preventiva por el delito de  homicidio.   Clausurado  el  sumario  calificó  su  mérito probatorio con  resolución  de  acusación  como  autor  del delito de homicidio imputado en la  medida  de  aseguramiento,  agravado  por la circunstancia del artículo 324-7º  del  Código  Penal,  en  concurso  con  el  porte  ilegal  de  armas de defensa  personal.     En    este    mismo    sentido   modificó   la   medida   de  aseguramiento.   

          3.   El  Juzgado  48  Penal del Circuito de Bogotá celebró la  audiencia  pública y dictó la sentencia de fecha febrero 27 de 1997, en la que  condenó   al   sindicado   MENDOZA  ORTIZ  a  la  pena  reseñada  en el acápite inicial de esta providencia  como  autor del delito de homicidio y a quien absolvió del cargo elevado por el  porte  ilegal de armas de defensa personal, decisión confirmada por el Tribunal  Superior    de    Bogotá   al   resolver   la   alzada   interpuesta   por   el  defensor.   

          De  conformidad  con  la  constancia expedida por la Secretaría del  Juzgado   de   primer   grado,  el  pronunciamiento  condenatorio  se  encuentra  ejecutoriado.   

LA DEMANDA  

          El  demandante  invoca  la causal tercera de revisión del artículo  232  del Código de Procedimiento Penal (Decreto 2700 de 1991) y señala que con  posterioridad  a  la firmeza del fallo han “aparecido  hechos  nuevos  y  surgido  pruebas  nuevas  que  no se conocieron al tiempo del  debate  procesal”,  demostrativas de la inocencia de  MENDOZA ORTIZ y de haber sido  Francisco Suárez Arias el ejecutor material del homicidio.   

          Al  fundamentar  la  acción promovida el demandante advierte que el  sentenciado  luego  de  la muerte de Abril Cristiano informó a su abogado sobre  la  identidad  del  autor  del  delito,  quien  le aconsejó no comparecer a las  diligencias  y  orientó  la  defensa  a  desvirtuar  el valor probatorio de los  testigos  de  cargo;  más  aún,  solicitó  y  obtuvo  la  recepción  de tres  declaraciones  en  las que si bien no imputó la perpetración del hecho punible  al   citado   Suárez   Arias,   en  todo  caso  le  indicaban  al  “instructor  que  el  autor  del  homicidio no era PLINIO MENDOZA,  sino  un  tercero”.  De ahí que el defensor de  entonces  adujera  la pretensión de demostrar la inculpabilidad de su asistido,  cuando pretendía acreditar la inocencia.   

          Alude  al  informe de los detectives que asumieron la investigación  para  resaltar que durante el episodio varias personas dispararon, circunstancia  omitida  en  el  proceso  pues  toda la instrucción se encaminó a demostrar la  responsabilidad    de    MENDOZA   ORTIZ,   por   tal   razón,   se  llegó  a  la  sentencia  condenatoria  “quedando  en  el olvido el verdadero autor material  del delito”.   

          Con   idéntica   orientación   argumentativa   critica,   de   una  parte,   la precaria actividad de los funcionarios judiciales en el sumario  y   la   causa  porque  “omitieron  recepcionar  las  declaraciones  y  practicar  un  interrogatorio  claro  y  detenido  tendiente a  descubrir  al  verdadero autor del delito”, así como  la  presencia  en  el  lugar de varias personas que dispararon sus armas, uno de  ellos     causando     la     muerte     de    ABRIL  CRISTIANO;  de  la  otra,  que  se  prescindió de las  afirmaciones  del  testigo  José  Iván  García Cárdenas, mediante las cuales  sugirió  que  una  persona  distinta  del  condenado  pudo  ser el ejecutor del  homicidio,   máxime   cuando   aseguró  que  MENDOZA  ORTIZ  no  tenía  armas de fuego para la fecha de los  sucesos.   

         

           Destaca  que  con  posterioridad  a  la  condena  varias  personas  le  manifestaron  al sentenciado la extrañeza por la  naturaleza  del  fallo  así  como  la  disposición de rendir su testimonio con  miras  a demostrar la inocencia, como es el caso de Héctor Julio Talero Arias y  Luis  Alberto  Rojas Pulido, presenciales de los acontecimientos, quienes en los  testimonios  extra  procesales que aporta le atribuyeron la comisión del delito  a  Francisco  Suárez  Arias,  persona  ampliamente  conocida  en  el  sector de  Corabastos.   

Así las cosas, concluye, resulta indiscutible  el  surgimiento  de  hechos y pruebas nuevas que determinan la prosperidad de la  revisión pretendida.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          Reiteradamente  ha  sostenido la Sala que sólo en forma excepcional  la  firmeza  de  la  cosa  juzgada  puede ser cuestionada y removida; de ahí el  carácter  taxativo  de  los  motivos  de  revisión,   que tratándose del  contemplado  en  el  ordinal  3º  del artículo 232 del estatuto procesal penal  entonces  vigente, recogido en el numeral 3º del artículo 220 de la Ley 600 de  2000  y  en  cuanto  interesa  para los actuales fines, permite demostrar que la  verdad  formalmente  declarada  en la sentencia no se concilia con la material o  real,  falta  de  identidad  de  la  que  debe  surgir además la inocencia o la  imputabilidad del sentenciado.   

          En  la  demanda  examinada  el  apoderado invocó precisamente dicho  supuesto,  pero  lejos de sustentar la causal alegada en la aparición posterior  a  la  sentencia condenatoria de hechos o pruebas nuevas, ignoradas al tiempo de  los  debates  y  que  revelarían  la  injusticia  de  la  misma,  acudió  a la  presentación  de  temas  por completo ajenos a esas específicas circunstancias  convirtiendo su escrito en un verdadero alegato de instancia.   

          Censuró  así,  en  primer  término,  la  estrategia defensiva del  profesional   que   asumió   de   oficio  la  representación  de  MENDOZA   ORTIZ  en  el  proceso  y  luego  convencionalmente,  no  sólo  al  aconsejarle  la evasión de la justicia, sino  también  y  primordialmente, por orientar la controversia a la infirmación del  mérito  probatorio  de  los testimonios de cargo, sin mencionar en sus escritos  siquiera  la  circunstancia  de  haber  sido otro sujeto el autor del homicidio,  como  asegura le informó el sentenciado a tal profesional del derecho luego del  deceso  violento de Abril Cristiano, planteamiento a través del cual sugiere un  supuesto  error  de  garantía  de  viable  alegato  y enmienda a través de los  recursos  ordinarios,  incluso, de la casación en principio procedente atendido  el  monto  punitivo, en el que pierde de vista además y de manera ostensible la  finalidad que inspira a la acción de revisión.   

          Por  este  mismo  indebido sendero transitan las argumentaciones del  libelista   en   las   que  deja  entrever  la  vulneración  del  principio  de  investigación  integral,  tanto en el sumario como en la causa al limitarse los  funcionarios  judiciales  a  demostrar la responsabilidad de su asistido, según  aduce;  asimismo, cuando plantea que dejaron de practicar pruebas o de verificar  el     exhaustivo     interrogatorio     a     los     testigos     “tendiente     a     descubrir     al    verdadero    autor    del  delito”.   

          No  menos evidente surge el alejamiento de los parámetros legales y  de  la  causal  invocada,  cuando  el  apoderado le atribuye a los falladores de  instancia  la  incursión  en  supuestos errores de apreciación probatoria o al  hacer  expresa  su  inconformidad  con el análisis de los medios de persuasión  allegados  durante el proceso.  Desviado desarrollo argumentativo en el que  censura  el  omitido  análisis del dicho de Zoilo Pérez recogido en el informe  de   los   detectives   asignados  al  caso  y  la  desestimación  “a  la  ligera del testimonio” de José  Iván  García, que asegura respaldan la versión asomada ahora en el sentido de  ser  otro  el  autor  del  homicidio,  pruebas  cuya  valoración emprende en la  demanda  a  partir  de  la  inocencia  pregonada  del  sentenciado  MENDOZA     ORTIZ,    tesis  para  la cual reclama preeminencia en la  demanda  frente  a  los fundamentos probatorios de la condena en firme proferida  en contra del citado.   

           Con   tales   razonamientos  el  actor  trasluce,  sin  lugar  a  dudas, la pretensión de obtener de la Corte una nueva  valoración  de  los  elementos  de  juicio  incorporados a las diligencias o en  otros  términos,  reabrir un debate de tiempo atrás concluido con el fallo que  hizo tránsito a cosa juzgada.   

          Por otra parte, el hecho nuevo de acuerdo  con  el criterio asentado de antaño por la Sala, es el acontecimiento vinculado  al  delito que fue objeto de la investigación y que se ignoró en las etapas de  la  actuación  judicial,  por lo tanto, sustraído en ella de controversia y en  este  entendimiento,  el  que  pretende  hacer valer el accionante con carácter  fundamental  para  mostrar  la  inocencia  de  MENDOZA  ORTIZ  e  imputar  la comisión del delito a Francisco  Suárez  Arias,  carece  en  toda  su  dimensión de esa específica naturaleza,  porque  contrario a lo afirmado en el libelo, tal posibilidad fue considerada en  las   instancias   conforme   se   establece  de  la  revisión  de  los  fallos  proferidos.   

          En  efecto, si bien el nombre de ese tercero no fue mencionado en el  respectivo  proceso,  los  juzgadores  no ignoraron que varios de los individuos  comprometidos  en  la  reyerta  accionaron  sus armas de fuego en el curso de la  riña,  más  aún,   excluyendo  la  eventualidad  de  haber  sido otro el  ejecutor  del  homicidio,  como  lo  aseguraron  los  testigos  de  descargo, le  asignaron  credibilidad  al relato de Nilson Roberto Abril Cristiano, hermano de  la  víctima  y  presencial  de  los  sucesos,  para concluir que quien disparó  contra  el  occiso  había  sido el sentenciado MENDOZA  ORTIZ,   prueba   que  afirmaron  respaldada  en  los  hallazgos  de  la  autopsia  y en las versiones de Zoilo Pérez Moreno y Abraham  López  Segura,  desestimando de paso por su parcialidad las exposiciones de los  amigos y relacionados del implicado.   

          Así las cosas, en las pruebas aportadas  junto  con  la  demanda,  en las que se alude a esa hipótesis desdeñada en los  debates  de  instancia,  la Sala echa de menos el requisito de la trascendencia,  esto es, la aptitud para modificar el sentido del fallo.    

           No   sobra   advertir,   abundando  en  consideraciones,  que  a  pesar  de asignársele a Luis Alberto Rojas Pulido y a  Héctor  Julio  Talero Arias el carácter de presenciales de los acontecimientos  finalizados  con  la  muerte de Abril Cristiano, en manera alguna se explicó en  el  libelo, como era necesario para determinar la idoneidad de sus versiones con  miras  a  sustentar la procedencia de la acción, porque nadie les atribuyó tal  calidad  durante  las  diligencias, ni el motivo por el cual el defensor omitió  solicitar  la  recepción  de  sus  testimonios en los períodos probatorios del  proceso,  exigencia  que  en el caso examinado surgía en particular ineludible,  pues  se indicó también que MENDOZA ORTIZ  sabía  desde  la  ocurrencia  de  los  hechos  que tales personas  habían  observado  los  sucesos  que  fueron  objeto de la investigación, pero  además,  que  el condenado a pesar de su contumacia tuvo un permanente contacto  con el profesional que lo representó.   

          Por  las  razones  anotadas,  ante el evidente incumplimiento de los  requisitos  legales,  al  tenor  del articulo 213 del estatuto procesal penal la  Sala  inadmitirá  la demanda de revisión presentada en defensa del sentenciado  MENDOZA ORTIZ.   

          En  mérito  de  lo  expuesto,  la Corte  Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

          1.   Reconocer  al Dr. José Ismael  Bernal  Segura  como  defensor  del  condenado  PLINIO  MENDOZA  ORTIZ, en los términos y para los efectos del  poder conferido por su representado.   

          2.         INADMITIR  la  demanda  de  revisión  presentada  en  nombre del sentenciado  PLINIO   MENDOZA   ORTIZ,  conforme  a las motivaciones consignadas en la parte motiva de esta providencia.   

         Notifíquese y cúmplase.   

CARLOS EDUARDO MEJÍA ESCOBAR  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                                          JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN   GALAN   CASTELLANOS                                          CARLOS A. GÁLVEZ ARGOTE   

JORGE   A.   GÓMEZ   GALLEGO                                                               EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ÁLVARO   O.   PÉREZ  PINZÓN                                                   NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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