18467(23-07-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 18467  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado ponente:  

Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado Acta No. 103  

         Bogotá, D.C., veintitrés (23) de julio  de dos mil uno (2001).   

          Se  pronuncia  la  Sala  sobre  la  presunta  colisión negativa de  competencias  planteada  entre  los  Juzgados  86  Penal  Municipal de Bogotá y  Promiscuo  Municipal  de San Antonio del Tequendama, en el proceso penal seguido  contra    Arturo    Acevedo    Cano    por el delito de inasistencia alimentaria.   

ANTECEDENTES   

         1.   Los  sucesos  investigados se  reseñaron   en  la  providencia  del  Juzgado  remitente  en  los  términos  a  continuación reproducidos:   

“La  señora  EGLEE JARAMILLO ROJAS  formuló  denuncia  penal  por  el  delito  de  inasistencia  alimentaria  contra  el  señor  ARTURO ACEVEDO CANO ante la Comisaría Sexta de  Familia de Bogotá.   

“En  su  denuncia  la  quejosa,  bajo  la  gravedad  del  juramento afirmó que su dirección era la carrera 45G Este 91B .  63 sur Valles de Cafam de Bogotá…”   

          2.    La  Fiscalía  abrió  la  investigación,  escuchó  en  indagatoria  al  sindicado  Acevedo  Cano  y resolvió la situación jurídica con caución prendaria por el  delito  de  inasistencia  alimentaria.   Clausurado  el  ciclo  instructivo  calificó  su  mérito  probatorio  con  resolución de acusación por el delito  imputado en la medida de aseguramiento.   

          3.   El  Juzgado  86  Penal  Municipal  de Bogotá celebró la  audiencia  pública  pero  se  abstuvo  de  proferir  el respectivo fallo.   Argumentó  la  falta de competencia al tenor del artículo 271 del Decreto 2737  de  1989,  pues  si bien al momento de la querella el menor afectado residía en  esta   ciudad,   en  el  curso  del  proceso  su  progenitora  informó  haberse  domiciliado  en  la  vereda  Los  Naranjos  en  jurisdicción de San Antonio del  Tequendama;  en  consecuencia, sin proponer el conflicto negativo de competencia  ordenó  la  remisión  del  expediente  al Juzgado Promiscuo Municipal de dicha  localidad.   

          4.   Por  su  parte,  el  Juzgado  Promiscuo  Municipal de San Antonio del Tequendama se declaró incompetente para  proseguir  la fase del juicio.  Adujo con sustento en el reiterado criterio  de  esta Sala, que tratándose del delito de inasistencia alimentaria, cuando el  titular  del  derecho  es  un  menor  de edad,  el conocimiento del proceso  queda  fijado  por  el domicilio de aquél al momento de formularse la querella,  por  tal  razón,  dispuso el envío de las diligencias a esta Corporación para  la resolución de tal controversia.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          1.   De  la  anterior  reseña  surge  claro,  contrario  a lo  entendido  por  el  despacho  remitente  del  proceso, que no ha sido trabado un  conflicto  de  competencias  que  le corresponda a la Corte dirimir al tenor del  artículo  68-5º  del Código de Procedimiento Penal, subrogado por el 35 de la  Ley 504 de 1999.   

          2.   En  efecto,  sobre  las  exigencias  que  el artículo 99  ibídem  impone  para  propiciar  el  conocimiento  de  la  Sala  para los fines  indicados,  en  pretérita  oportunidad  la  Corporación rememorando además el  criterio acuñado de tiempo atrás sobre esta temática precisó:   

“De  la  norma procedimental que acaba de  transcribirse  resulta  bien  claro  que la pugna tiene que ser provocada (“El  juez  que  la  proponga…”). No basta -entonces- con que el proceso se remita  al  funcionario que se considera competente, presentándole algunas razones para  tal  decisión,   para  que  ya  éste  asuma  que  se  le está provocando  colisión.  Ello  equivale  a  anticipar  criterios  que  van  en desmedro de la  economía  procesal,  pues  es dable entender que si él limitara lo suyo a  devolver   el   proceso,   consignando  las  razones  por  las  que  asegura  su  incompetencia,  las cosas podrían terminar allí,  al convencer al otro de  su  equivocado  criterio  y,  evitándose  -por  ende- un desgaste inútil de la  justicia.   

“En  lo  que  es  el  fondo  de  lo aquí  planteado,  ilustra  la siguiente jurisprudencia de esta Corporación, la que no  ha sido recogida por otra ulterior. Así, pues:   

“ Por ninguna parte del oficio con que el  Inspector  General  de la Armada Nacional le solicita al Juez 29 de Instrucción  Criminal  el envío del proceso por competencia, se hace la más ligera mención  de  estarse  provocando  de una vez colisión positiva sobre la misma. El asunto  se  limitó  a  presentarle  los  motivos que, en su sentir, hacían que aquella  radicara  en  él, como quien simplemente espera que si ellos son compartidos se  le  remita  el proceso, o, de lo contrario, se le den las razones por las que no  se  procede  así.  Más  propiamente,  no se quiso en manera alguna festinar un  conflicto  de  competencias.  Y  si  así  lo  hubiera  entendido  el Juzgado de  Instrucción,  simplemente  negándose  a admitir que la competencia radicaba en  el  Inspector  General  y  dándole  a  conocer  sus  puntos  de  vista,  con la  presentación  atinada  que de la doctrina de la Corte hizo para respaldarlos,de  seguro  que  meramente  hasta allí habrían ido las cosas. Mas el juez resuelve  ‘Provocar  colisión  de  competencia   positiva’,  con  lo  que  en  principio  está  significando que entendió cabalmente que la  colisión  no  le  había  sido  planteada,  y,  al  propio  tiempo,  curiosa  e  inexplicablemente  dispone  remitir  las  diligencias  a  la  Corte  para que lo  dirima,  siendo  que  en  rigor  éste  todavía  no existía. Es apenas natural  entender  que no se puede estar en la primera fase del asunto, cual sería en el  evento  sub-exámine  la  provocación de la colisión, y al mismo tiempo, en su  etapa  cúspide,  esto  es,  afirmar  la  existencia del conflicto como si éste  fuera  ya  una  palmaria  realidad,  negándose  así también la oportunidad de  conocer  al  otro  funcionario lo que fundamenta la incitación. Sólo cuando el  funcionario  PROVOCADO  ha conocido los planteamientos que le atribuyen o niegan  competencia  y  se manifiesta contra su conducencia, podrá afirmarse que nació  el conflicto. Nunca antes.   

“Deberá  pues el Juez 29 de Instrucción  Criminal  proceder  a  una  de  estas dos actuaciones: o provocarle el conflicto  positivo  de  competencia al Inspector General, con la presentación desde luego  de  los  argumentos  que  en  su  sentir  lo  hacen  competente; o, simplemente,  responder  su  oficio  de  junio 1o. de 1988, haciéndole conocer igualmente las  razones  que  apoyan  su  criterio,  y  a  la  espera de que sus argumentos sean  aceptados  o  se le provoque el conflicto. Si esto último es lo que termina por  suceder,  y  las nuevas motivaciones del Inspector General no lo convencen, ahí  sí  aceptará  el  conflicto,  esto  es,  seguirá  afirmando  su  competencia,  presentando  sus  argumentos  al respecto, y enviará el proceso a la Corte para  que lo dirima.   

“Es  éste  el  procedimiento  indicado,  porque  tendrán  entonces los funcionarios una mayor oportunidad de conocer sus  encontrados  puntos  de  vista,  contando  con mejores bases para la decisión a  asumir,  y  sin  que  exista  lugar  a  festinar  colisiones,  a  más de que se  evitarán,  cuando  el  asunto  se plantee en la etapa de la causa, innecesarios  contratiempos,  con  desmedro de la economía procesal.”  (Auto de juliio  28 de 1988, M. P. Dr. Gustavo Gómez Velásquez)   

“El  hecho  de que esta jurisprudencia se  hubiera  originado  en  vigencia del estatuto procedimental anterior no hace que  la  misma  pierda vigencia, pues confrontadas las disposiciones se encuentra que  -en  el  fondo-  reglan  de  idéntica  manera  el  instituto de la colisión de  competencias.”  (auto  de  abril  30  de  1997,  M.P.  Dr.  Carlos  A. Gálvez  Argote).   

          3.    La  situación  atrás  comentada  se  configura  en  el  presente  caso,  pues  el  Juzgado  86  Penal Municipal de Bogotá al remitir el  expediente  por competencia al Promiscuo Municipal de San Antonio del Tequendama  en  aparte  alguno  propició  el  conflicto negativo que éste último despacho  entendió  trabado,  y  así  las  cosas,  la Sala se abstendrá de pronunciarse  sobre  él,  a  la  vez  que ordenará el envío del proceso al Juzgado 86 Penal  Municipal  de  Bogotá para que se pronuncie respecto a los motivos aducidos por  el  Juzgado  Promiscuo Municipal de San Antonio del Tequendama para no proseguir  su trámite.   

          En  mérito  de  lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala  de Casación Penal,   

RESUELVE   

             1.  ABSTENERSE  de  dirimir el  conflicto  de competencias negativo que se afirmó trabado entre los Juzgados 86  Penal  Municipal de Bogotá y Promiscuo Municipal de San Antonio del Tequendama.   

         2.  ENVIAR el  proceso  al Juzgado 86 Penal Municipal de Bogotá para los fines indicados en la  parte  motiva;  y  comuníquese esta decisión al Juzgado Promiscuo Municipal de  San Antonio del Tequendama.   

        Cópiese y cúmplase,   

CARLOS EDUARDO MEJÍA ESCOBAR  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL               JORGE  E.  CÓRDOBA  POVEDA                

HERMAN  GALÁN  CASTELLANOS            CARLOS A.  GÁLVEZ ARGOTE   

JORGE   A.   GÓMEZ  GALLEGO                                  ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO             

ALVARO   O.  PÉREZ  PINZÓN                       NILSON  PINILLA  PINILLA              

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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