18882(07-11-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 18882  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                DR.     JORGE     ANIBAL     GOMEZ  GALLEGO   

                            Aprobado Acta Nro: 171   

          Bogotá D.C., siete de noviembre del año dos mil uno.   

VISTOS  

          Conforme  a  lo normado Art. 75-4 del C. de P. Penal, entra la   Sala  a  decidir  lo  pertinente  en  relación  con  la  colisión  positiva de  competencia  suscitada  entre  el Juzgado 26 Penal del Circuito de Bogotá, y su  homólogo,  el  4º  Penal del Circuito de Santa Marta, en virtud del cual ambos  despachos  se  disputan  el  conocimiento  del  juicio  que  se  adelanta contra  VALENTÍN   ANTONIO   VARGAS   CABAÑA   y otros por el delito de fraude procesal.   

ANTECEDENTES   

          Tuvieron su origen las  presentes  diligencias  en  la compulsación de copias que con destino al Fiscal  General  de  la  Nación ordenó la Corte Constitucional en las sentencias T-001  del  21  de  enero  de  1997  y  T-126 del 14 de marzo siguiente, entre otras, a  efecto   de   que   se   adelantaran   “las     investigaciones     penales    tendientes    a    establecer  responsabilidades  por  la  posible  comisión  de  delitos  en  la iniciación,  trámite    y   decisión   de   los   procesos   adelantados”,   los   cuales   dicen  relación  con  las  innumerables  peticiones  de  amparo constitucional, en la mayoría de los casos  hechas  a  través  de  abogado,  que  exservidores  de  la  Empresa  Puertos de  Colombia,  en  liquidación,  elevaron ante diversos Jueces de la República con  sede  en  diferentes  municipios  de  la  geografía  patria, contra el Fondo de  Pasivo  Social  de  la entidad en mención-FONCOLPUERTOS-, con el fin de obtener  el  pago  de  prestaciones  sociales supuestamente adeudadas -su reconocimiento,  liquidación o reliquidación-.   

EL  CONFLICTO   

          Iniciada  la  investigación por la Unidad Investigativa Especial de  Foncolpuertos  tendiente  al  esclarecimiento  de  la  millonaria  defraudación  patrimonial  perpetrada  contra  la citada entidad oficial, el 24 de febrero del  año  2000 el ente instructor calificó el proceso con resolución de acusación  contra  los  presuntos  autores.   Ejecutoriada  la  decisión, por Reparto  asumió  el conocimiento del asunto el Juzgado 26 Penal del Circuito de Bogotá,  despacho  al  que  los  sujetos  procesales  entre  las  varias pretensiones que  plantearon  dentro del término de traslado para la preparación de la audiencia  pública  (Art.  446  del C.P.P. anterior), promovieron colisión de competencia  conforme     a     lo     normado     en     el     Art.     100    ibidem.   

          En   pronunciamiento  del  15  de  diciembre  del  año  pasado,  el  funcionario  del  conocimiento  se  negó  a  deshacerse del proceso por estimar  tener  competencia  para  tramitar el juicio, de acuerdo a lo reglado en el Art.  80  del  Derogado  Estatuto  Procesal  Penal; como que, habiéndose producido la  acción  fraudulenta  en varios sitios del territorio colombiano, la competencia  a  prevención  dirime la controversia, adujo, puesto que dada la naturaleza del  comportamiento  ilícito  endilgado,  éste  no  sólo  tuvo ocurrencia en Santa  Marta,  lugar  donde  se instauraron las numerosas acciones de tutela de las que  dan  cuenta  los autos, sino también aquí en la Capital de la República donde  le   correspondió  a  la  Corte  Constitucional  la  revisión  de  los  fallos  producidos  irregularmente.  Los  efectos  de  aquéllos perduraron hasta que se  produjo  ésta,  concluyó el juez a quien se le pidió declinar el conocimiento  del  proceso,  por consiguiente la competencia para tramitar el juicio radica en  el  Juzgado 26, cuyo titular al solicitársele promoviera ante el Juez 4º Penal  del  Circuito  de  Santa  Marta  colisión  positiva  de  competencia,  así  lo  hizo.   

Este último operador judicial es de criterio  contrario  al  de  su  colega  de  Bogotá,  pues,  en  su sentir, las maniobras  fraudulentas  idóneas  para  inducir en error al funcionario y hacerlo producir  una  decisión  contraria  a  derecho,  se llevaron a cabo en la ciudad de Santa  Marta.  El argumento toral de su tesis, es como sigue:   

“(…) los hechos  que  originaron  este proceso se iniciaron en la ciudad de Santa Marta ya que en  esta  localidad fueron elaborados los poderes, se presentaron las demandas y fue  aquí   donde  se  indujo  en  error  a  los  jueces, cuando los procesados  solicitaron  el  reconocimiento  y pago de acreencias laborales siendo que estas  ya  se le habían cancelado es decir estaba persiguiendo un doble pago de estas,  mediante  la  acción  de  amparo ocultando tales sucesos al juez constitucional  para  obtener un fallo contrario a la ley y un provecho económico en detrimento  de la entidad demandada (…)”.   

Así las cosas, también reclama para sí el  conocimiento   del   proceso   el   Juez   4º   Penal  del  Circuito  de  Santa  Marta.                           

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          1.  Varios  son  los  factores  que  se conjugan en relación con el  conflicto  planteado, para determinar que su solución se encuentra a través de  la    competencia    a    prevención   establecida  actualmente en el Art. 83 de la Ley 600 del 24 de julio  del  año  2000,  otrora regulada en el Art. 80 del Decreto 2700 de 1991, y así  radicar  de  una  vez  por  todas  su  conocimiento  en los Juzgados Penales del  Circuito   de   Bogotá,   específicamente   el  26,  al  que  por  Reparto  le  correspondió  asumir  el  trámite del juicio, como bien lo dispuso en su auto.   

          1.1.  En  efecto, legalmente se tiene establecido como regla general  que  el  juez  del  lugar  donde  se  realiza el hecho debe conocer del proceso.  Empero,  dicho principio que se halla vinculado con el factor territorial, sufre  excepciones  en el caso de la competencia a prevención, ya porque ese lugar sea  incierto,  ora  porque ha ocurrido en varios sitios, o porque se haya perpetrado  en  el  extranjero.  La  competencia en estos eventos se determina conforme a lo  reglado  en  el  citado  precepto,  valga decir, “que  conocerá  el  juez de donde primero se haya presentado la denuncia o se hubiere  proferido  resolución  de  apertura  de investigación, siempre que también lo  sea   por   la   naturaleza   misma  del  hecho  punible.  De  haberse  iniciado  simultáneamente  en  varios sitios investigación penal, la competencia estará  determinada  en  su  orden por el lugar donde fuere aprehendido el imputado y de  ser   varios  los  capturados,  donde  primero  se  llevó  a  cabo  la  primera  aprehensión.”  -Auto  del 25 de marzo de 1999, Rdo.  15.457, M.P. Ricardo Calvete Rangel-.   

1.2.  En  el  asunto  a  examen  de la Sala,  sabiéndose  que  la  investigación  surgió  a  través de la compulsación de  copias  que  la  Corte  Constitucional  expidió,  luego  de la revisión de los  fallos  de  tutela  proferidos  en  procedimientos acumulados, cuyas demandas se  instauraron  en Juzgados de Santa Marta, Buenaventura y Barranquilla, en algunas  de   cuyas   decisiones   intervino   la   propia  Sala  Civil-Agraria  de  esta  Corporación,  según se infiere de la parte resolutiva de la Sentencia T-001/97  en  mención,  así como dependencias judiciales con asiento en la Capital de la  República  según  la reseña que sobre el particular realizara el apoderado de  la  Parte  Civil  -Tutelas  115944  del Tribunal Administrativo de Cundinamarca;  71077  del  Juzgado  13 Laboral del Cto. y Sala Laboral del Tribunal Superior de  Bogotá;  128976  del Juzgado 21 Civil del Circuito; 124038 del Juzgado 55 Civil  Mpal.  y  23  Civil  del Cto.; 112923 del Juzgado 15 Civil Mpal. y 4º Civil del  Cto.-,  resulta incuestionable que el delito por el que se procede -fraude  procesal-  se  cometió  en varios  sitios,   amén   de   que   fue   aquí  donde  se  abrió  la  correspondiente  investigación  por  parte  de  la Unidad Especializada de Fiscalía que para el  efecto se creó.   

1.3.  Igualmente  clara y categórica fue la  Corte  Constitucional  al  indicar  en  la  sentencia  T-001/97 que se proponía  revisar,  “los fallos proferidos por distintos jueces  de  la  república  al  resolver  sobre  demandas  acumuladas  de  tutela en los  procesos  de  la  referencia”, entre los cuales caben  citarse  como  objeto  de  la  actuación  impulsada por el Juzgado 26 Penal del  Circuito  de Bogotá -Rdo. 364-14601-, entre otros, los procedimientos de tutela  cuyos  expedientes  se  hallan identificados así: T-103935, T-106557, T-104405,  T-106890,         T-104866,         T-105610,T-106948,         T-106561        y  T-105480.       

1.4.  Ahora,  la  conducta punible de fraude  procesal  consiste  en  inducir  en error, por cualquier medio fraudulento, a un  servidor   público   para   obtener   de  él  sentencia,  resolución  o  acto  administrativo  contrario  a  la ley. Es un delito de mera conducta, tiene dicho  la  Corte,  basta  que  se  proceda  dentro  de  la respectiva actuación con el  propósito  de  obtener un indebido provecho induciendo en error al funcionario,  así  no  se  obtenga el resultado perseguido por el agente. Y, como tipo que es  de  conducta permanente, la lesión al bien jurídico perdura por todo el tiempo  que  el  servidor  público  permanezca  en  error, valga decir, “la  vulneración  se  prolonga  durante  todo  el  lapso  en que los  mecanismos   fraudulentos   incidan   en   el  funcionario  oficial.”  -Auto  del 4 de octubre del año 2000, Rdo. 11.210, M.P. Carlos  E. Mejía Escobar-.   

1.5.   Pues   bien,   en  el  subjudice  teniéndose  demostrado que las  maniobras  fraudulentas  por  medio  de las cuales se pretendió a través de la  acción  de tutela obtener de “Foncolpuertos” el pago de sumas ya canceladas  -aspiración  que  en  numerosos  casos logró colmarse, como explícitamente lo  consignó  en  su  fallo  la  Corte  Constitucional-, bien puede decirse que los  efectos  dañosos  de  aquéllas  maniobras se prolongaron en el tiempo hasta el  momento  en  que  los  jueces  que  concedieron  la tutela permanecieron bajo la  convicción  errada  de  que  habían  obrado  conforme  a  derecho.  Luego  entonces,  la  lesión  al  bien  jurídico  de  la  administración de justicia  perduró  hasta  el  instante en que la Corte Constitucional expidió el fallo o  los  fallos  de  revisión  tantas  veces aludidos, lo cual ocurrió ciertamente  aquí en esta ciudad Capital.   

Esta  final  consideración  también emerge  como  fundamento  para  sostener que al Juez 26 Penal del Circuito de Bogotá le  asiste  toda  la  razón para reclamar la competencia y por ende el conocimiento  del  asunto  de la referencia, en cuya jurisdicción no sólo se compulsaron las  copias  penales  por autoridad competente para que se iniciara la investigación  pertinente  -denuncia  de  los  hechos-,  sino  también  donde  primeramente se  profirió  resolución  de  apertura  de formal instrucción. En consecuencia, a  dicho  funcionario  se remitirá el expediente para lo de su cargo, en tanto que  al  Juez  4º  Penal  del  Circuito  de  Santa  Marta  se  le  informará por la  Secretaría           de           la           Sala           lo          aquí  resuelto.               

          En  mérito a lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

  RESUELVE   

         ASIGNAR   el  conocimiento  del  presente  asunto,  al  Juez  26  Penal  del Circuito de Bogotá, funcionario a quien se le  remitirá  el  expediente  para  lo  de  su  cargo conforme con las motivaciones  plasmadas  en  el cuerpo de este proveído.  Por la Secretaría de la Sala,  infórmese  de  lo  aquí  decidido  al  Juez Cuarto Penal del Circuito de Santa  Marta.   

Cópiese, comuníquese y  cúmplase.   

          CARLOS   E.  MEJÍA  ESCOBAR   

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                              JORGE    E.    CÓRDOBA  POVEDA   

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS               CARLOS   A.   GÁLVEZ  ARGOTE                          No hay firma   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO               EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

                    

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN                NILSON PINILLA  PINILLA                                

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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